En un mes es su cumpleaños. Ahora, al ver la fecha, siento escalofríos. Me pregunto si le llamaré este año. Debería decir que no, pero habrá de llegar el día. Aunque antes de que llegue habrá de pasar un mes. ¿Quién sabe? Quizás nos encontremos por ahí y con una palabra él haga magia y consiga que se me pase el enfado. De momento, habrá que disfrutar de cada momento -si es posible-.
Me gustaría que todo se arreglara, pero no sé, si a este paso, se arreglará. Depende de él.
Me gustaría que todo se arreglara, pero no sé, si a este paso, se arreglará. Depende de él.
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