miércoles, enero 31, 2007

Sobre el etnocentrismo

Decía mi profesor esta tarde que somos etnocéntricos, que lo nuestro es lo mejor y que cuando nos hablan de la cultura extranjera tenemos miedo a conocerla, incluso ponemos obstáculos para que no nos impregne nada desconocido.
Rocío, a mi lado, me susurraba que no le gusta la historia. Entonces en una asignatura sobre la historia y la cultura de los países a habla alemana lo tendrá chungo. A mí las dos horas se me han pasado demasiado deprisa. La verdad es que estaba gozando con las idas de olla del profesor. Menos la gozaba cuando se dirigía a su carpeta a por otra fotocopia para repartir.
El clímax ha llegado cuando ha empezado a criticar la Filología Alemana, pues nuestra carrera está más enfocada hacia un punto de vista lingüístico-literario que sociocultural. Yo también echo de menos muchas veces que no nos den unas bases culturales, históricas, sociales, políticas, económicas... sobre el país cuya lengua estudiamos. Me gustan la lengua y la literatura, pero también la historia y la tradición, la cultura en general.
No necesito visitar la Renania para saber que aquella es una de las zonas más ricas de Alemania, pero he conocido Köln y -en relación con otras ciudades- he descubierto que económicamente es superior, quizás sea la calidad de vida o sus gentes... pero se nota, se nota.
Tengo ya un kilo de fotocopias, casi todas en alemán, claro.
Tampoco me considero etnocéntrica pues sé que me abro con facilidad a otras culturas, cuando conozco un país me quedo más con la gente que con los edificios, pruebo su comida, aprendo de sus tradiciones... Lo que sí que soy es regionalista, me tira mucho mi tierra. Dicen que las raíces siempre tiran, y es verdad. Sobre todo cuando estás fuera. Forma parte de nuestra identidad y es algo que no podemos rechazar.

Momentos efímeros, pero intensos

A medida que pasan los años el tiempo va cada vez más rápido. Cuando eres consciente de la importancia de ese segundo es preciso aprovecharlo al máximo, pues luego se irá, y el siguiente ya no será igual. Así, lentamente, segundo a segundo, nos encontramos en el instante actual, quizás sea efímero, pero lo importante es que se viva intensamente.
Ya es 31 de enero, y parece ayer cuando acabábamos el año y abríamos los brazos al siguiente, sin embargo un mes después... siempre hay algo que celebrar. Igual sólo dar las gracias por estar aquí y por abrir los brazos a otras cosas, o mejor sería decir personas. Desde aquí, sólo quería desear a esa persona que sé que aparecerá por aquí y leerá esto... que le deseo un feliz día, espero que aproveche todos esos momentos, cada hora, cada minuto, cada segundo... pues es su día.
Nos cuesta hacernos mayores, pero es lo que hay. Envejecemos, poquito a poco, casi sin darnos cuenta, pero con la sabia experiencia que nos aporta la vida. Eso, al fin y al cabo, no nos lo quita nadie.
Esos instantes pasan deprisa porque somos incapaces de detenernos tan sólo un momento para participar de ellos con todos los sentidos. Lo importante es saber que el tiempo es nuestro, a pesar de que alguna mano traviesa corra las manecillas del reloj para que corra más rápido, quizás inevitablemente.

Que pases un buen día. Estoy segura de que al menos un minuto de tu día cerrarás los ojos y sentirás intensamente todo lo que te rodea. Es tu día, no lo desaproveches.

F E L I C I D A D E S

martes, enero 30, 2007

Brida

Hay libros que nos dejan con una sensación extraña al terminarlos, esa sensación de pensar que ojalá nunca hubiera llegado la última línea, esa sensación de que ojalá siguiera contándonos cosas sin poner un punto final.
Me he leído varios libros de Paulo Coelho, y cada uno de ellos me ha dejado pensando después. Recuerdo con El Alquimista que me entró una especie de ansia de perdonar a una persona y me puse a sacar todo lo que llevaba dentro. El resultado fue una carta de 8 ó 10 folios que cuanto más releía más cosas nuevas encontraba, como si realmente hubiera sido otra persona la que hubiera escrito aquellas hojas. Debería haberla guardado para mí, pero como era una misiva la envié al destinatario.
Hoy no tengo ganas de escribir. Sólo necesito pensar, sobre una de esas cosas que se repiten en el libro: la Otra Parte. Es genial la concepción de Coelho sobre el Amor. Dice que todos tenemos a la Otra Parte, que es fácil encontrarla por el brillo de los ojos y que, de hecho, esas partes que formarían un todo están destinadas a reencontrarse, en este mundo o en otras reencarnaciones. Lo que pasa que todas las miradas tienen un brillo especial, brillan siempre: de tristeza, de alegría, de pena, de felicidad, de risas, de sorpresa, y sí, de amor. Me pregunto cómo somos capaces de reconocer el brillo del amor en la otra persona. No somos magos, como la protagonista, que aparte del brillo en la mirada también puede descubrir una luz brillante sobre el hombro izquierdo de la Otra Parte. Creo que es fácil equivocarse.

"Los sentimientos forman parte de un mundo que yo no conozco, pero es un mundo donde no existe tiempo, ni espacio, ni fronteras."

Brida O´Fern es una joven irlandesa que un día quiere seguir su camino de búsqueda en la vida y decide convertirse en bruja. Va por el bosque al encuentro del Mago de Folk y éste le hace pasar por su primera experiencia "mágica": la abandona en el bosque para que se enfrente a sus propios miedos.
Brida irá poco a poco enfrentándose a todo lo que le rodea, superará todas las pruebas... que terminarán en el proceso de iniciación como hechicera. Lo consigue gracias a Wicca. Ella le explica ritos celtas y palabras mágicas, le habla de la Otra Parte, le enseña a leer en el pasado, en el presente y en el futuro, le enseña a ver más allá. Ella le enseña la Tradición de la Luna.
Pero quien más le ayuda a seguir adelante es el Mago. Muchas veces va a buscarle para mantener inmensas conversaciones, para observar la naturaleza, porque él le enseña a sentir placer con las cosas que les rodean, y la enseña pequeños secretos de la Tradición del Sol.
Un día Brida descubre que puede coincidir en la misma reencarnación varias Otras Partes. Ella está segura de que ha encontrado a la Otra Parte en su novio Lorens, pero descubre que el Mago también es la Otra Parte. Porque el amor es un puente entre lo visible y lo invisible...
En el rito de iniciación Brida debe elegir.

"Y, en aquel momento, con su Otra Parte enfrente de ella, entendía que el amor era una sensación muy unida a los colores, como si fuesen millares de arcoiris superpuestos unos a otros".

"Qué difícil es separarse de la Otra Parte, una vez que la hemos encontrado".

Me he quedado pensativa. Creo que yo me hubiera ido con el Mago. Pero no es lo mismo verlo desde fuera que desde dentro. Brida ama a los dos de diferente forma. De Lorens está enamorada pero por el Mago siente una especie de energía especial. Podría enamorarse también de él. Y a pesar de ser un Mago él no puede influir en la voluntad de la chica.

"Las personas dan flores de regalo porque en las flores está el verdadero sentido del Amor. Quien intente poseer una flor verá marchitarse su belleza. Pero quien se limite a mirar a una flor en un campo, permanecerá para siempre con ella. Porque combina con la tarde, con la puesta del sol, con el olor a tierra mojada y con las nubes en el horizonte".

lunes, enero 29, 2007

Siestas para no despertar

No suelo echarme siesta casi nunca pero hoy el sueño me ha vencido. Y lo recuerdo, aunque no con muchos detalles. El caso es que al recordarlo me he dado cuenta también de que es un sueño que se repite desde hace mucho.
Se ve una calle, llena de bares y puestos a lo largo de ella. Y se ven los turistas, con planos, buscando restos artísticos de Salamanca. Los restos que se ven a lo lejos son muy parecidos a los del foro romano. Sé que no pertenecen a Salamanca, pero estoy en Salamanca, pues en esos momentos yo también tengo un plano.
Esa calle llena de puestos se corresponde más con un bazar árabe. No hay nada parecido aquí. No los restos en ruinas que se ven a lo lejos, mire donde mire, ni una calle llena de puestos por todos los sitios, terrazas, jardines y tiestos en plena calle, que es peatonal.
Hace calor. Era tan real y me he metido tanto en el sueño que me he despertado con ganas de salir a la calle, pensando que ya era primavera y lucía el sol. Sólo he tenido que mirar por la ventana para terminar de despertarme.
Al recordarlo, recuerdo esas ruinas en otros sueños, que hasta hoy no había recordado. Tampoco estoy en esa ciudad como turista, sino que vivo ahí, a pesar de que lleve el plano. Todas las veces se me acerca gente preguntando por algún lugar y yo siempre contesto: "Mire alrededor".
Me gusta recordar los sueños, aunque sean inexplicables.

¿Lunes?


Aparte de ser lunes, está lloviendo y hace frío.
Y también tengo mal día. Simplemente me he levantado de mal humor, supongo que con el pie equivocado.
Encima no voy a volver a pisar la farmacia que hay al lado de mi casa porque la farmaceútica me cae mal.

- Quiero una pasta Lacer Oros.
- No, no tenemos esa hasta la tarde, pero tenemos una pasta blanqueadora que ha venido hace poco....
- Que no, si no tiene Lacer Oros, me da cualquiera de Lacer. No quiero una pasta blanqueadora.

Y se ha puesto a decir que había muchas pastas que estaban bien... Yo deseaba irme. He cortado su perorata porque aparte de que no me interesaba lo que estaba diciendo no iba a comprar lo que ella me intentara vender.
De hecho, hace tres años el Dr. Urbina me echó una inmensa bronca por usar una pasta blanqueadora. Me he traido una pasta Lacer, la normal.

Es lunes, un día invernal y triste. Y mi estado de ánimo no es muy diferente.

domingo, enero 28, 2007

La Catedral del Mar

Estos días me ha venido a la cabeza otro libro que me leí hace ya algunos años: Los pilares de la Tierra, pues en éste se habla de la construcción de una iglesia, la de Santa María de la Mar. Y si lo comparo con aquel otro es porque también éste merece la pena leer. Pero no todo es ficción, sino que casi toda la documentación de la época es real.
Recomendaría a todo el mundo que lo leyera, aunque lo que no recomiendo es leer lo que contaré después, porque me conozco y sé que terminaré destripándolo.

Dividido en cuatro partes bien diferenciadas: siervos de la tierra, siervos de la nobleza, siervos de la pasión y siervos del destino, el hilo de la historia gira en torno a un protagonista único: Arnau Estanyol, desde su nacimiento hasta su vejez, que comparte su vida con la iglesia que da nombre a la novela: Santa María de la Mar, construida en el siglo XIV.
Siervos de la tierra fueron sus padres, unos payeses catalanes que tuvieron mala suerte desde su primera noche de bodas. En medio de la celebración aparece el señor del castillo y la novia debe yacer con él por ley (las Usatges o leyes feudales mandaban). Francesca es violada por el barón de Bellera y el novio es obligado a yacer con ella después para consumar el matrimonio y demostrar su hombría. Un soldado del castillo está presente en ese momento.
Francesca queda embarazada. Y su marido, Bernat Estanyol, un payes trabajador, recuerda a su padre, a su abuelo y a todos sus antepasados. Su padre, muerto ese mismo año, le dijo que todo Estanyol tenía un lunar junto al ojo. Y se enorgullece al descubrir uno junto al ojo del pequeño Arnau mientras duerme en su cuna. La historia del lunar es un secreto a voces que llega al señor del castillo y éste requiere los servicios de Francesca para que amamante a su primogénito Jaume. Allí será violada, primero por el noble y después por sus soldados, echándola de allí en el momento en que le cuenta a su esposa que se ha convertido en la furcia de toda la soldadesca.
Abandonada a su suerte Francesca, Bernat saca información sobre lo que ocurre en el castillo y, con un poco de dinero ahorrado, recupera a su hijo, abandonado en un cobertizo, y huye con él a Barcelona.
Siervos de la nobleza comienza con la búsqueda de la hermana de Bernat, Guiamona, casada con un rico alfarero, que se avergüenza de él y le esconde en su casa, obligándole a ayudar en su taller a cambio de lecho y comida. Su hijo Arnau crece en la casa y recibe la misma educación que sus primos, los hijos de Grau Puig, que se convertirá en uno de los hombres más poderosos de Barcelona en el momento en que entre a formar parte del Consejo de los Cien.
Un día, los niños se escapan de casa, guiados por Margarida Puig, la mayor. Llegan al mar y uno de los niños cae al agua. Se pondrá enfermo y muere. Margarida echa la culpa a Arnau y éste no puede decir nada a su favor. Por consejo de su padre calla. Tras pasar un año en Barcelona se les consideraba ya hombres libres y Grau Puig se encargó de darles sus cartas de libertad, pero el niño tendría que compartir el techo de su padre y vivir con los obreros.
Arnau conoce entonces a Joanet, un niño que vive de las caricias que su madre, a la que no puede ver, le concede desde la ventana del cuartucho donde está encerrada. Se convertirán en grandes amigos. Allí es la primera vez que entran en contacto con la iglesia de Santa María de la Mar, y se dedican a darles agua a los bastaixos, los hombres que portaban piedras a sus espaldas por toda la ciudad condal. Desde entonces todos los días visitan a la Virgen María, la madre de los niños, y comienza la amistad con los bastaixos.
También se convoca por primera vez para los niños la host catalana al grito de Via Fora! por toda la ciudad. Esto existía realmente. Cuando algún señor feudal no cumplía la ley, todos los ciudadanos de Barcelona tenían la obligación de ir en su busca, los consejeros debían pedirle por las buenas que cediera y si no lo hacía atacaban la fortaleza. En esta host se reunieron para ir a "visitar" a un señor que retenía en sus tierras los ganados que se dirigían a Barcelona. Y es que también por ley, el ganado que entraba en la ciudad condal debía entrar vivo y se mataba dentro de sus murallas.
En el momento en que Grau Puig se queda viudo, deja el taller, pero se lleva a sus parientes al castillo que acaba de comprar para su nueva mujer, una baronesa que odia a los Estanyol por su condición humilde y que hará todo lo que esté en sus manos para humillarlos. Ellos terminan por desaparecer de sus vidas.
El rey del principado, Pedro III "el Ceremonioso", estaba en guerra constante contra Cerdeña, Córcega y Mallorca. En Barcelona comienza a escasear el grano y los ciudadanos se sublevan.
Uno de los instigadores de esa rebelión es el propio Bernat. Y los cabecillas del motín son ahorcados en una plaza. Arnau quema el cadáver de su padre y consigue escapar de los soldados.
Para entonces trabaja con los bastaixos, sus grandes amigos, y también devotos de Santa María del Mar.
Joan vive con él y con una pareja de ancianos, pero el sacerdote le convence para que siga el camino eclesiástico. Convertido en Joan tras la muerte de su madre, Joanet decide dedicar su vida a los estudios.
Como los viejos no pueden pagar, deciden alquilar una habitación, donde acogen a una familia de curtidores. Aledis, la hija mayor, se queda prendada de Arnau.
Siervos de la pasión habla del momento en que Arnau pide la mano de Aledis a su padre. Éste se niega y la casa con un lascivo vejestorio, maestro curtidor, al que ella odia. Pero un día se encuentra con Arnau, y comienza su pasión desenfrenada, a escondidas.
Arnau se casa con Maria, la hija de un prohombre de la cofradía de los bastaixos. Y ama a Aledis. Un día decide escapar, pues está en una especie de telaraña. Por un parte, está su mujer, comprensiva, educada, siempre bien dispuesta. Por otro lado, está Aledis, que le amenaza con contar sus encuentros sexuales.
Él aprovecha la estancia del rey en la ciudad condal para alistarse a las tropas que marchan hacia Mallorca. Allí aprenderá a matar: su vida está por encima de todo. Odia matar pero debe sobrevivir. Aledis le sigue, pero en el camino es raptada, violada y maltratada. Al final, las únicas personas que le dan comida y se apiadan de ella son un grupo de prostitutas, obligadas a vestir con sedas de colores brillantes y a no cubrir sus hombros, para reconocerlas con sólo mirarlas. La matrona es una vieja prostituta muy lista, de nombre Francesca. ¿Ya he hablado de Francesca, no? Se entera de que su hijo, aquel bebé al que tuvo que abandonar en un cobertizo, sobrevive, habla con él sin decirle quién es y al final aleja a Aledis de él, convirtiéndola en meretriz.
Cuando Arnau vuelve a Barcelona sigue con su mujer, sin saber nada de Aledis. Vive unos años tranquilo, pero desea un hijo que nunca llega. Lo que sí llega y deja en los huesos a la población es la peste, que se llevará a su mujer y a muchos amigos suyos. La culpa se la echan a los judíos, y en sus puertas se agolpan las gentes con el fin de matarlos. Arnau ve entonces indefensos a tres niños, con la rodela amarilla (símbolo judío), y con su esclavo. Y se enfrenta a los que se atreven a atacar a unos niños, les esconde en un cementerio de su iglesia, que nadie más que Joan (que estudia en la universidad de Bolonia) y él conocen, y el padre de los niños se lo agradecerá siempre.
La judería de Barcelona estaba siempre protegida por soldados del rey. Estaba mal visto hablar con judíos, no se mezclaban con las gentes catalanas y podían denunciar a la Inquisición. Los judíos, grandes comerciantes, pagaban grandes tributos al rey, y pagaban también la mayor parte de lo que éste invertía en la guerra. Por eso el rey les protegía.
El criado de Hasdai Crescas, el padre de los niños que salva Arnau, se convierte en criado de Arnau, convirtiéndose al cristianismo con el nombre de Guillem, y le enseña el negocio del cambista, con el que Arnau se enriquecerá. Se convertirá en cónsul del Comercio del Mar de Barcelona y su buen hacer y métodos justos son admirados por todos. Presta dinero a gente de humilde condición, que se lo devolverá moneda a moneda. Presta dinero al rey. Y acoge como ahijada a Mar, la hija de su querido amigo Ramon, bastaix de profesión, que pereció, junto a su esposa, por la peste.
Cuando la ciudad de Barcelona va a ser atacada por mar por el rey castellano, Pedro "el Cruel", Arnau será el héroe que cruce uno de sus balleneros en las tasques (bajíos) de acceso a la playa de Barcelona, con lo que impidirá que el rey castellano entre en la ciudad con sus barcos. Este hecho ocurrió verdaderamente.
La ciudad condal no tenía puerto y los barcos llegaban a sus playas. Estaban poco tiempo varados allí pues si había temporal no podrían salir.
Tras el acto heróico de Arnau, el rey le da un castillo y le otorga los derechos de barón, y también le concede la mano de su pupila, Elianor.
Cuando llegan al castillo, deroga todas las leyes de mal uso que se llevan a cabo con los campesinos, le parecen injustas. Así se busca muchos enemigos entre los señores feudales que están por debajo de él y que no consienten en rendir pleitesía a un hombre de orígenes inferiores, un siervo de la tierra.
Su esposa Elianor tampoco soporta verse casada con un hombre así, aunque goza de toda la riqueza que quiere, pero Arnau sólo tiene ojos para su niña, Mar.
Elianor quiere un heredero, pero Arnau no la tocará nunca. Tan sólo la quiere lejos.
Vuelven a Barcelona, donde compra las deudas de los Puig, y va a su casa a despojarles de la que ahora es su casa. Ellos le odian más que nunca.
Joan vuelve convertido en Fra Joan desde Bolonia y trama una treta con Elianor para sacar a Mar de su casa. Pagan a un joven caballero que les debe dinero para que la rapte y la desflore. Arnau convoca la host y toda Barcelona acude en su ayuda. Pero el caballero solicita su mano y, por ley, es legal. Arnau da el visto bueno, sin darse cuenta que además de condenar a Mar se condena a sí mismo.
Guillem sabía que Mar estaba enamorada de Arnau y clama al cielo. Termina huyendo a Pisa, en busca de sus orígenes, dejándole una carta a Arnau para que le envíe el documento que acredite su libertad.
Siervos del destino es la parte final. Las envidias y los odios hacen que Arnau sea denunciado al Tribunal de la Santa Inquisición por hereje y judaizante. Su amigo Hasdai y dos judíos más son quemados en la hoguera y él abraza a su hija Judith. Ese acto público es suficiente para que Elianor le acuse de tener una amante.
Cuando las malas noticias llegan a Pisa, Guillem sólo piensa en volver a la ciudad condal para ver si hay alguna solución. Éste será quien convoque la host catalana, con apoyo del rey y del veguer de Barcelona (a quienes ha condonado sus deudas) y Arnau y su madre (que niega ser pariente de Arnau) salen libres y sin cargos.
Mar, viuda, conoce a Aledis y se hacen grandes amigas. Y como es el destino y no podía ser de otra manera, Arnau se casa con Mar, tras descubrir todas las traiciones. Joan se había prendido fuego junto a la pecadora de Elianor.

Han pasado 55 años desde que empezara todo. Es la inauguración oficial de la iglesia de Santa María del Mar. La gente abre paso a tres personas respetables y admirables: Arnau Estanyol, Mar y el pequeño Bernat, que tiene un lunar junto al ojo. Allí están los tres, junto a su Virgen.

sábado, enero 27, 2007

Y entonces...


Y entonces llega de nuevo esa sensación...
Una sensación que hacía mucho que no sentía o simplemente no quise que llegara, poniendo incluso trabas. Y ahora no puedo controlarla.

Iba caminando por la calle, con el pelo mojado, hacía un frío intenso. Pero no me daba cuenta del frío ni de las gotas que mojaban la capucha ni de las lágrimas que pujaban por salir. De repente no eran las calles empedradas de Salamanca ni los ventanucos enrejados. De repente no había edificios de piedra ni las inscripciones rojas* en las paredes de las casas. De repente estaba en otro lugar, muy lejos... Hacía calor y el sol lucía en alto. No había edificios. Me he perdido en ese lugar lejano.

*Los edificios del centro de Salamanca están construidos con piedra de Villamayor, de color dorado y muy parecida a la piedra sillar, y en sus paredes tienen inscripciones de color rojo. Están hechas con sangre de toro.

viernes, enero 26, 2007

"La profecía 666"

"Nos hallamos en vísperas del Armagedón. Se acerca el mal más siniestro, y va a librar una batalla para arrebatar nuestras almas".

Demian me daba miedo cuando le vi por primera vez. Era un niño demasiado siniestro. Engañé a mis padres para que me dejaran ver aquella película, "La profecía", porque salía un niño, aunque no me enterara muy bien de qué iba. Luego la vi muchas veces más, todavía Demian me seguía dando miedo.
Sigo prefiriendo la versión antigua, aunque ésta se acerque más a nuestros tiempos y hayan hecho interpretaciones del Apocalipsis según las diferentes catástrofes naturales y humanas.

El 6-6-06 llegó al mundo un niño que es hijo del diablo. Su nombre es Demian. Su poder es ilimitado y es el dios de las tinieblas. En su cuerpo tiene el símbolo del Anticristo.

Me siguen gustando más las otras. Aunque me he estremecido con las interpretaciones del Apocalipsis 8, 7.

"Cuando el primer ángel tocó la trompeta,
hubo viento y lluvias que se precipitaron sobre la Tierra
".

"Cuando el segundo ángel tocó la trompeta,
se derrumbaron montañas de fuego
".

"Cuando el tercer ángel tocó la trompeta,
cayó del cielo una gran estrella
ardiendo como una antorcha".

"Cuando el cuarto ángel tocó la trompeta,
el mar se levantó y se tragó a doscientas mil personas".

"Cuando el quinto ángel tocó la trompeta,
una estrella cayó del cielo a la Tierra,
y le fue dada la llave del pozo del abismo
".

"Cuando el sexto ángel tocó la trompeta,
la bestia fue liberada del pozo del abismo,

y trajo la destrucción de la Tierra
".

"Beowulf. La leyenda"

A falta de sueño siempre viene bien coger una película al azar. Y así he cerrado los ojos, he elegido un DVD y he terminado viendo Beowulf. Lo mejor es, sin duda, la banda sonora, donde se escuchan de fondo alguna canción de The Prodigy y de Anthrax.

Me recuerda al héroe de cine de los domingos por la tarde en televisión: un guerrero de un país lejano llega a un castillo a luchar contra la fiera que tiene aterrorizados a todos y se enamora de la princesa. La bestia es alguien maldito que ha tomado esa apariencia monstruosa. Viene a ser algo así. El héroe se llama Beowulf (Christopher Lambert) y al principio todos desconfían de él, pero se termina cargando a la Bestia y a su madre, bruja y antigua amante del rey, que ha venido a vengarse. Y mueren todos menos la chica y el héroe. El castillo es pasto de las llamas al acabar con la bruja mala y la parejita se marcha surcando el horizonte.

La he destripado entera, aunque desde el principio se sabe que va a acabar bien. Lo que decía antes: lo mejor es la música.

La epopeya
Beowulf es uno de los poemas épicos más antiguos escritos en inglés. Según la Norton Anthology, "el poema se compuso hace más de 1200 años, a principios del siglo VIII. Su autor podía ser originario de Mercia (lo que actualmente es Midlands, Inglaterra), y el último manuscrito pertenece al siglo X, que es lo único que se conserva actualmente del poema, originado en el reino de West Saxons". Aunque el poema sea de origen inglés, habla de las tribus (Danes y Geats) de "la isla danesa de Zelanda y del sur de Suecia respectivamente".
El personaje principal, Beowulf, es un guerrero que da más importancia al heroísmo y al valor que a su propio bienestar y que a su propia vida. Beowulf es un héroe y un ejemplo de gran guerrero. Sus actos nos dan una idea sobre la mentalidad pagana del guerrero.
La sociedad pagana es una sociedad guerrera, en donde el coraje y el valor son altísimos. Beowulf lucha contra monstruos y dragones y prefiere morir en la batalla. Llaman a Beowulf para que ayude a derrotar a Grendel, un monstruo que ha invadido Heorot. Acogen a Beowulf con hospitalidad. Hrothgar, rey de Dinamarca, vuelve a la vida sólo para verle. Hay escépticos como Unferth, que recuerda una lucha en la que Beowulf perdió. Unferth se equivoca y Beowulf dice: "A menudo el destino salva a un hombre no condenado cuando éste tiene coraje". Beowulf derrota a Grendel fácilmente y la gente se muestra agradecida.
Se convierte en rey de su patria, Geatland. Incluso en la vejez, está obligado a luchar contra todos los males de la naturaleza. Beowulf se entera de que hay un dragón que está causando trastornos en la población porque un ladrón robó una taza del tesoro que había estado protegiendo durante años. Cuando Beowulf pide voluntarios para luchar contra el dragón, todos excepto uno de sus seguidores salen corriendo hacia el bosque, muertos de miedo. El que se queda con Beowulf es un joven guerrero llamado Wiglaf. En la lucha contra el dragón, Beowulf es finalmente derrotado, pero herido de muerte, todavía tiene la fuerza suficiente para matar al dragón. Aquí acaba la vida del gran héroe.
Beowulf es considerado un apacible guerrero y, aunque feroz, es compasivo.

jueves, enero 25, 2007

Mercedesstraße


Ese día había decidido visitar el famoso museo dedicado al automóvil de Stuttgart, el de Mercedes-Benz. Y es que irremediablemente, si visitas Alemania, debes ver uno de estos museos. El de BMW está en Munich y el de Volkswagen no tengo ni idea. Pero entonces estaba en Stuttgart y aquel museo estaba ubicado en la calle que lleva su nombre.
Me costó siglos encontrar el museo. Y aunque reconozco que mi sentido de la orientación es bastante bueno, aquel día me perdí, por un simple error. Cogí el plano del metro y me bajé en la parada que se llamaba Mercedesstraße, igual que la calle donde estaba el museo. Pero la calle no estaba en la parada del metro, sino más lejos.
Después de dar mil vueltas al plano de la ciudad de Stuttgart paré a una chica en la calle y le pregunté. Se echó a reír y me indicó el camino, asegurándome que no estaba muy lejos, pero que tendría que caminar por una carretera, todo recto.
A pesar de que el camino era aburrido, iba por una senda llena de árboles junto a la carretera, me encontré al lado del estadio de fútbol, el Gottlieb Daimler, inmenso. Al otro lado de la carretera había un bloque de cuatro pisos de aparcamientos, que mediante un puente cruzaba por encima en dirección al estadio.
En el horizonte se veía, por fin, el ansiado museo que yo llevaba media mañana buscando. El 90% de los turistas que querían entrar al museo eran japoneses, que están en todos los sitios. Desde la entrada tenías que esperar un autobús que te llevaba entre edificios y edificios hasta la puerta del museo. Y es que realmente aquello era la ciudad de Mercedes-Benz, pues todos los edificios pertenecían a la compañía. Era una pequeña ciudad dentro de otra gran ciudad. Y me consta que no fabricaban allí, sino que eran todo oficinas. Justo donde se cogía entonces el autobús estaban construyendo el nuevo museo, con una estructura original y gigante. Actualmente ya habrán trasladado los automóviles y estará abierto al público. Parece ser que el museo que yo vi se les había quedado pequeño.
Allí estaba la historia del primer coche bicicleta que alguna vez han sacado en algún spot publicitario, cómo termina formando esa línea que tienen los automóviles de hoy en día. Estaban expuestos los Fórmula 1 y sus predecesores, coches de carreras, coches antiguos y muy pocos modernos, coches de gángsters... Pensaba que no me iba a gustar, pero fue todo lo contrario. La verdad es que había merecido la pena visitar aquel museo.

¡Nieva!


Estoy viendo a través del cristal cómo nieva. Me pregunto si se cubrirá todo con un manto blanco. La nieve me trae recuerdos en estos momentos.
Cuando éramos pequeños y teníamos que bajar al sótano a por leña para encender la chimenea, sólo de pensarlo teníamos frío, porque en el sótano no había calefacción. Luego merecía la pena sentarse en el suelo frente al fuego de la chimenea. Nos mirábamos y teníamos las pupilas brillantes y la cara enrojecida por el calor. Éramos niños.
Otra vez, mientras comíamos en casa, empezó a nevar tan terriblemente que cuando íbamos a ir a la escuela había medio metro de nieve. Mi madre llamó a la profesora, que vivía enfrente, y ésta le dijo que no habría escuela esa tarde. Aquella profesora que colgaba cartulinas con las reglas ortográficas por las paredes... cuyo marido, don Fraterno, el médico, un día murió de un infarto. Era joven. Siempre me cogía a deshoras si me pasaba algo: vivían enfrente y su mujer era mi maestra. Y me daba caramelos, sobre todo aquel día que me grapé el dedo pulgar. Es de risa, aunque en aquel momento no me reía tanto. Mi padre hablaba por teléfono mientras yo intentaba llamar su atención para decirle algo. Empecé a jugar con una grapadora de estas de mesa y no salían grapas. Sin darme cuenta puse el pulgar en el agujero de las grapas. ¡Vaya con que no grapaba! Miré a mi padre y le enseñé el dedo grapado, mientras las lágrimas empezaban a asomar en los ojos. Mi padre me llevó al médico. Y me quitaron la grapa en cuestión de segundos. Creo que me dolió más la antitetánica que el momento en que me quitaron lo del dedo. Y me dieron caramelos.
Ya más mayor, cuando estaba interna en Logroño, no pude coger el autobús que me llevaría al colegio y me tuvo que llevar mi padre. Tardamos dos horas en llegar. Aparecí una hora más tarde con la maleta en mitad de la clase de física. Ana Elías me interrogó: "¿Qué? ¿Mucha nieve?". Debía ser idiota. Si llegaba tan tarde era evidente que las carreteras no estaban en buen estado. Y recuerdo que ése fue el primer día que resolví un problema de física en la pizarra. Levanté la mano de una manera voluntaria, cosa que nunca hacía. Tras resolverlo me dijo: "¿Te has apuntado a clases particulares?". Pues sí, tuve que hacerlo, pues su ineptitud para explicar física y química la demostraba cada día. Esta señora nos ponía en grupos en sus clases a resolver problemas, sin explicar ni nada. ¿Cómo íbamos a aprender así? El profesor de clases particulares me enseñó física, química y matemáticas. Aprobé todo gracias a él. Unos años después le daría clases en el colegio a mi hermano pequeño y le preguntaría por mí.
Uno de los recuerdos más recientes es que hace un año largo me iba a Madrid y debía coger un taxi para irme a la estación. En el parque donde vivíamos, en cuesta, no podía entrar ningún coche. Y fue horrible cruzar el parque con la maleta hasta una calle sin nieve. El parque era una pista de patinaje. En Madrid también nevaba y tengo, con mi tío, fotos con el oso y el madroño, que se deducen tras la nieve. Cuando volví me traía una caja inmensa de Dunkin´ Donuts. ¿Por qué no hay en Salamanca?
Nieve... prefiero verla desde detrás del cristal.

miércoles, enero 24, 2007

Ser previsora


Hay veces que es fácil prever lo que puede ocurrir en cierto ámbito o con ciertas personas. A mí me ocurre en muchas ocasiones.
Si me iba a una capea perdida en medio del desierto campo charro me llevaba una mochilla llena de cosas que podría necesitar. Mis amigas se desternillaban de risa cuando en el burladero, mientras veíamos a las vaquillas, nos liábamos tabaco mientras que las miradas iban en nuestra dirección. ¿Qué pasaba? Que en aquel lugar perdido de la mano de Dios no vendían tabaco pero yo había llevado bastante tabaco de liar y papel como para abastecernos durante toda la tarde, aunque mientras andábamos en la tarea muchos pensaran que nos estábamos liando petas.
Siempre llevo el móvil cuando conduzco y siempre miro el bolso dos veces antes de salir. Otras veces, cuando estoy en el portal, suelo acordarme de la caldera y tiendo a subir de nuevo para asegurarme de que está apagada. De la misma forma no me gusta perder el control con el alcohol e intento no volver sola a casa.
Soy previsora con los hombres en el sentido de que desconfío de todos como hombres, aunque no como amigos. Me han hecho tanto daño que temo darles nada de mí. A veces pienso en todo lo que podría decir y sin embargo callo. Cierro los ojos y dejo la mente en blanco. Sueño, como cualquier persona, y a veces me duele soñar.
Hace un año que empecé a frecuentar un sitio. Llevaba observándolo hace mucho tiempo y sabía que ahí había mucha gente sedienta de crueldad. Así que hice algo de lo que no me arrepiento. Preví lo que iba a ocurrir, que ha ocurrido, ciertamente. Pero ¿quién se ríe más, quien ha intentado jugármela o quien ha sido previsor sabiendo que tiene la partida ganada?
Dicen que quien calla otorga. No me pronuncio al respecto. Hay unos pocos que saben la verdad porque merecen saberla.
Ahora bien, ¿qué hice? Eso lo dejo para otra ocasión, si tengo ganas.

Cada persona tiene su historia


Todo el mundo tiene muchas historias que contar aunque no se dé cuenta. Y por lo general las historias de las otras personas tienen un interés especial, ya no sólo porque conozcas al protagonista de las mismas sino porque descubres a veces rasgos de su personalidad que, de ser de otra manera, nunca hubieras encontrado.

Conocí a Pablo hace tres años. Su historia es una historia de amor como cualquier otra, con la diferencia de que yo le conozco aunque haya pasado mucho tiempo desde la última vez que le vi. Era algo mayor que yo, pero en cada cosa que hacía y que decía veías un corazón demasiado bondadoso para que la crueldad mantuviera la distancia con él. Pero no había sido así.
Cuando yo le conocí llevaba unos meses separado de su esposa, que se llamaba Ana. Cuando cogimos algo más de confianza descubrí que tras esa bondad había un corazón apesadumbrado y enamorado. La tristeza y la soledad le invadían cada mañana al despertarse y cada noche, solo en su cama, palpaba el otro lado sin encontrar el cuerpo de su joven esposa.
Cuando comencé a hablar con él intentaba salir de la depresión que derrumbaba su vida vacía. En cada mujer que se cruzaba en su vida veía a Ana, pero ella no estaba allí para darle las caricias que él necesitaba.

Hago un inciso para hablar de cada uno por separado.
Pablo era químico, un cerebrito que trabajaba desde el despacho de una empresa controlando las sustancias químicas que debían echarse en el producto que se fabricaba allí con la mejor calidad posible y también con la mayor rentabilidad. Su jefe se aprovechaba de esa bondad y Pablo encontró allí la ocupación necesaria para su cabeza y empezó a hacer demasiadas horas extra.
Conducía en su coche y escuchaba Ismael Serrano. Muchas veces, cuando llovía sobre todo, bajo las melancólicas melodías del cantante, sus ojos se llenaban de unas lágrimas imposibles de contener. Por su cabeza pasaron incluso ideas de suicidio, pero se retractó de esos pensamientos.
Ana era mucho más joven que él, pero siendo casi una niña y deseando salir de su casa cuanto antes enseguida lo embaucó para casarse. Sólo la vi una vez en foto. ¡Qué puedo decir! Podría rodear a Pablo varias veces con sus generosísimas carnes. No sé qué vería él en ella. No era agraciada la muchacha, era joven e inexperta pero una tremenda arpía -tal y como demostró después- y, sin el deseo expreso de meterme con ella, estaba demasiado obesa. Quizás sería maja y simpática, pero se comportó como una malvada. Tampoco soy yo nadie para juzgarla, y además sólo conozco la historia a través de Pablo.

Antes de la boda, ella solía ir a casa de Pablo. Allí conectaba su ordenador y entraba en contacto con gente de internet. Y de esa guisa conoció a un gallego.
Pablo encontró en su ordenador esas conversaciones y no les dio importancia, aunque quizás ahí debería haber puesto punto final a la farsa que iban a protagonizar en un breve espacio de tiempo. Sin embargo, siguieron los preparativos del enlace nupcial. Y se casaron.
Se fueron a vivir juntos. Él trabajaba. Ella no hacía nada. Fue tratada siempre como una princesa. Las horas que ella pasaba sola en casa terminaron convirtiéndose en conversaciones extensas con el gallego. Pero los diálogos dieron lugar a más cosas.
Un día Pablo miraba su ordenador cuando encontró unas fotos de su mujer. Eran unas fotos que se podrían considerar eróticas. Y no le gustó. Cuando ella volvió a casa él le preguntó, ella se rió y no dijo nada. Pablo la perdonó, aunque la cosa no acabó ahí. Ella siguió hablando con su amante internauta y Pablo lo sabía.
La gota que colmó el vaso llegó antes de cumplir el primer aniversario de casados. Ella tenía una tía bruja en Madrid y le dijo a Pablo que iría a hacerla una visita y, de paso, comprar ropa. Sería sólo una semana, una semana que se alargó más de lo previsto. Pablo llamaba siempre que podía pero siempre contestaba la tía bruja. Él se preocupó tanto que pensó en pedir unos días en su trabajo para ir a buscarla porque pensaba que se encontraba mal.
Y un día ella regresó con su marido. No traía bolsas de haber comprado nada. Pablo no le hizo preguntas pues ya se imaginaba el desenlace de su historia, final que corroboró al ver las cuentas bancarias: gastos de Iberia y hotel en Galicia.
Al final le pidió sinceridad y ella le contó lo que él temía: Que había ido a Madrid, que había cogido un avión hasta Galicia y allí se había encontrado con su amado.
Él le dijo que no podían seguir así, que debían decirles a sus familias que se separaban. No dio tiempo. A los dos días ella se había marchado de casa, supuestamente con su amante.

Unos meses después conocí a Pablo. Se ahogaba en un mar de pena y tristeza. Cuando me contó la historia me pareció horrible. Mi contestación fue que algún día encontraría a una chica que le mereciera, que él valía mucho más que su ex esposa (lo cual era cierto) y que no debía preocuparse porque no llegara de momento, que la vida nos sonríe cuando menos lo esperamos.
Y así fue.

Reconozco que yo le animé mucho, sobre todo cuando conocí su historia. Era un alma en pena que, al salir del trabajo, se hundía en los abismos de internet, quizás intentando encontrar a Ana. Escribió perfiles en varias páginas y un día alguien de su ciudad le contestó. Su nombre era Mar y decidieron quedar para conocerse en persona. Mar entró pronto en el corazón de Pablo. No se imaginaba que al final terminaría con una mujer así: elegante, educada, buena... casada. Ella estaba casada pero no era feliz en su matrimonio. Él estaba con los papeles del divorcio. Y aunque ella con el marido se llevaba bien y no tenían discusiones de ningún tipo, se enamoró de Pablo. Poco tiempo después le confesó la verdad a su marido y empezaron los trámites del divorcio, que él aceptó con la mirada fija en ninguna parte.

Sé que Pablo y Mar son felices ahora. Al final todo el mundo encuentra a alguien, pero quizás hasta que llegue una persona así hay que pasar por muchas adversidades, hay que conocer la crueldad del corazón humano, hay que tocar fondo. Aunque siempre llega alguien ¿no? Pablo creía que se quedaría solo para siempre, pero ahora está viviendo el mejor amor de su vida, un amor que es correspondido, y es feliz por ello. Yo me alegro por él.

Todo el mundo tiene una historia, triste en mayor o en menor cantidad, y muchas terminan con un final feliz. Lo que tengo claro es que en cada persona que he conocido a lo largo de mi vida siempre hay algo negro que oscurece su alma. Al final siempre llega la luz, pero mientras tanto divagan en esas tinieblas sin saber muy bien dónde ir ni qué hacer. Yo también tengo un pozo oscuro, huellas profundas marcadas como a fuego y recuerdos que entristecen mi alma, pero intento encontrar la luz cada día, una luz que conseguirá que deje atrás la oscuridad. ¿Existe? Supongo que sí.

martes, enero 23, 2007

Pe, nominada al Óscar


No es que me guste especialmente como actriz, no porque lo haga mal sino porque su voz envilece a veces sus actuaciones. Pero hay que alegrarse por los nuestros. Es la primera vez que una actriz española está nominada al Óscar, y lo tiene difícil, aunque ¿quién sabe? Yo creo que va a ganar Helen Mirren por "The Queen".

"Carandirú"

Más de 7500 presos viven hacinados en el penal de Carandirú (Brasil). Las condiciones higiénicas son nulas. La mugre se acumula en todas las celdas sin excepción. El SIDA se extiende más rápido que el respirar. Los cuchillos van pasando de unas manos a otras. Los ajustes de cuentas están a la orden del día. Lo que ocurre en la cárcel se arregla dentro de la cárcel. La droga es una fiel compañera para esos hombres que, cuando sean libres por fin, habrán perdido su juventud, saldrán libres para esperar una muerte digna.
Toda una vida tras las rejas.
Pero detrás de cada rostro, cada mirada, cada sonrisa... hay un mundo, una vida, una causa por la cual ven pasar los días en aquella prisión.
El doctor llega a la prisión y descubre y conoce cada historia, intenta convencerles de que aquello es un foco de SIDA. Se integra con ellos y sus vidas. Es testigo directo de cada circunstancia personal: de por qué Teixeira se vuelve loco de repente o porqué Lady Di se ha convertido en un sarasa con pechos de silicona, por qué Xico decía que podía con ellas, pero al final las drogas pudieron con él, y tantos otros...
El motín estalla por una trifulca entre dos bandos y los presos toman la prisión. El ejército está a punto de entrar, pero el alcaide les convence de que depongan todas sus armas y vuelvan a sus celdas. Ellos acatan las condiciones con la creencia de que las fuerzas armadas no entrarán.
Pero las puertas se abren. Allí se lían a tiros con muchos presos. La mugre y la suciedad se cubren, en cuestión de horas, con ríos de sangre. Los presos no podían defenderse. Fue una masacre.

¿Qué ocurrió en Carandirú realmente?
La matanza de Carandirú tuvo lugar el 2 de octubre de 1992 en el Penal de Detención de Carandirú en São Paulo. Se considera como la mayor violación de los Derechos Humanos en la historia de Brasil.
La matanza comenzó por una pelea entre diferentes grupos, incitada por los prisioneros. Cuando el alboroto de la prisión se hizo difícil de controlar, la policía militar entró en Carandirú. El resultado fue la matanza de 111 prisioneros: 102 de heridas de balas disparadas por la policía y 9 por puñaladas, al parecer infligidas por otros prisioneros antes de la llegada de la policía. Ninguno de los 68 policías que habían entrado murió en el ataque.
El coronel Ubiratan Guimarães, que dirigió la operación, fue sentenciado inicialmente a 632 años en prisión por su papel en la rebelión y en la matanza. El 16 de febrero de 2006 un tribunal aceptó en otro juicio el argumento de Guimarães de que él sólo recibía órdenes superiores. Grupos de Derechos Humanos etiquetaron esta situación como "un paso hacia atrás" y como la contribución a impunidad respecto a la violencia policíaca en Brasil. Guimarães, que además era miembro de la legislatura estatal de São Paulo, fue asesinado en septiembre de 2006, en un crimen que al parecer no tenía nada que ver con lo ocurrido en Carandirú.
Estos acontecimientos se narran en el libro Estación Carandirú del Dr. Dráuzio Varella, que inspiró la película "Carandirú" (2003). También de estos hechos se habló en la canción Manifest del grupo Sepultura, en las canciones Diario del um Detento y Vida Loca III del grupo Racionais y en 19 Rebellions del grupo británico Asian Dub Foundation.
La masacre de Carandirú consternó a otros presos brasileños, algunos de los cuales formaron en 1994 una organización delictiva llamada Primer Orden de la Capital.
El penal de Carandirú fue demolido en 2002.

"Alejandro Magno"

Es una figura mítica allá donde las haya. Llegó a los confines del mundo, donde nadie antes -excepto los dioses- había llegado. Creó grandes ciudades y, por ende, un gran imperio. Fue uno de los más grandes conquistadores del mundo. Fue grande, y como tal pasó a los anales de la Historia: Alejandro el magnífico, el "Magno". Alejandro Magno, un "hijo" de Zeus que persiguió su sueño sin parar, y con ello consiguió la libertad.

Hace unos años comencé a leerme la trilogía de este héroe macedonio, titulada Alexandros, y escrita por Valerio Massimo Manfredi. En el segundo tomo lo dejé, quizás porque se me hizo muy pesada la manera de escribir del autor, aunque, desde un punto de vista objetivo, la trilogía en sí merece la pena. Así que cualquier día la retomaré, al menos para comprobar hasta qué punto la película es fiel a lo que pudo haber ocurrido. Lo malo de todo es que me imaginaré a Colin Farrell en el papel del protagonista del libro. Ahora me arrepiento un poco de haberlo dejado a medias.
Recuerdo el principio de aquellas páginas: Era noche cerrada. El cielo estaba despejado y se podían ver las estrellas. Unos magos subían a una colina, mezclados con las sombras de la noche. En la cima leyeron en las estrellas el nacimiento de un hombre que cambiaría el mundo, que llegaría donde nunca antes nadie había osado llegar, y leyeron un nombre: "Alexandros".
Estos magos habían subido a la montaña para leer el futuro del bebé que se removía en el vientre de la reina de Macedonia, a modo de oráculo interpretaron lo que les decían las estrellas. No se equivocaron mucho en el vaticinio.

La película es contada desde Alejandría por uno de los generales de Alejandro Magno, el fiel Ptolomeo (Anthony Hopkins), mientras que los escribas se dedican a plasmar por escrito la historia de aquel personaje legendario, asesinado 40 años antes. Macedonia es la región donde el rey Filipo "el Tuerto" (Val Kilmer) y su esposa Olimpia (Angelina Jolie) tuvieron un hijo varón, el joven Alejandro (Colin Farrell), un muchacho dotado de una inteligencia extensa, pero también de un valor incalculable, y con un miedo inaudito. Pudo luchar y vencer a muchos, pero jamás vencería a su miedo, aunque gracias a él se convirtió en un hombre libre, el más libre de todos los hombres, tal y como nos cuenta el anciano Ptolomeo.
Desde joven siente atracción por Hefestión (Jared Leto) y su amor es correspondido. Fue el único hombre realmente fiel, a pesar de la perversidad y atrocidades de tierras extrañas, él siempre fue su más fiel compañero y su mejor consejero. Aprendían con las enseñanzas de uno de los mejores filósofos de la época: Aristóteles (Christopher Plummer). Con él aprendieron dónde estaban los confines del mundo, y también que el Imperio Persa era el más grande de todos los imperios, a quienes tendían muchas veces que rendir tributo.
Cuando Alejandro contaba con 20 años de edad, su padre fue asesinado. Él coge el mando y, tras asesinar al rey griego, Atalo, vuelve su mirada hacia Persia y el rey Darío III (Raz Degan). Y tras derrotar al rey persa, entra como un rey en Babilonia, pero él quiere llegar más allá, quiere ver el océano. Conquistando tribus orientales, contrae matrimonio con Roxana (Rosario Dawson). En su última batalla, contra inmensos elefantes e hindúes sanguinarios, es herido de muerte. Pero su destino no acababa ahí, pues Alejandro salvaría la vida para volver a casa. Es curioso que teniendo en tantas ocasiones tan de cerca a la muerte la encontrara en su propia casa, fruto de un envenenamiento.
"Sólo un cerebro oscuro como el mío puede conocer los secretos del corazón, pues son oscuros, muy oscuros".

Jared Leto es una monada, pero, para mi gusto, Raz Degan está mejor.

¿Dónde está mi madre?


Hay historias estremecedoras. Ésta es una de ellas. Está sacada del libro que reposa sobre mi mesilla en estos momentos, cuyo título no voy a decir por ahora.

Es la historia de dos niños, de seis y ocho años, a quienes el destino les ha unido en las calles de la Barcelona del siglo XIV. Las circunstancias hacen que terminen recorriendo todas las plazas e iglesias de la ciudad condal en busca de su madre.
El niño de ocho años vive con su padre. Sus tíos, por caridad, les dan cobijo a los dos, mientras que ayudan en el taller de alfarería donde viven. El chico había preguntado muchas veces dónde estaba su madre. Su progenitor no podía, en esos momentos, decirle la verdad. Así que le contó una historia:
"Tu madre es la Virgen María, que está en el cielo. Te observa desde allí y, cuando quieras hablar con ella, siempre puedes hacerle llegar el mensaje a través de los pájaros que tengas cerca de ti, que se posen a tu lado. Y si la quieres ver, siempre puedes encontrarla en cualquier iglesia".
El niño de seis años nunca ha visto a su madre. Se comunica con ella a través de un ventanuco, desde donde ella le acaricia la cabeza. Su padre la ha encerrado en un cubículo y no puede salir de ahí. Cometió adulterio (cosa que el hijo no entendería) y así era la ley en la Barcelona de la época.
Entonces es cuando el niño mayor le cuenta al otro la historia de la Virgen María. Y el benjamín le dice que conoce una iglesia, que deben ir a ver a su madre, porque ahora es la madre de los dos. Juntos se dirigen a la catedral, donde les echan sin aspavientos. Preguntan por iglesias, pero ninguna es la de la Virgen María. Son todas de santos varones: San Miquel, San Juan, San Pablo...
Después de un rato, llegan junto al mar, donde ven una basílica blanca, que está rodeada de andamios. Les llama la atención la blancura y la belleza de la iglesia. Los obreros llevan piedras inmensas en sus espaldas. Se acercan a un hombre que porta una piedra y le preguntan el nombre de la iglesia. Él les contesta: "Es la iglesia de Nuestra Señora del Mar, la Virgen María". Los chiquillos se abrazan de alegría, pues al final habían encontrado la tan ansiada iglesia. Ahora sólo tenían que entrar dentro y hablar con la Virgen. El sacerdote les anima a que vayan siempre que quieran. Los dos niños están rebosantes de felicidad porque al final han encontrado a su madre.

Me llamó la atención la historia por la ternura con que se cuenta, por esa inocencia infantil que todos hemos poseído alguna vez. Esto es como volver a revivir un momento de la infancia, quizás por eso me gustó tanto.

lunes, enero 22, 2007

Nieve


Es un día invernal, al menos por fin lo parece. Las frías temperaturas han hecho que caigan los primeros copos de nieve, los primeros copos del año, los primeros copos del invierno.
Es horrible salir a la calle, al menos como yo salgo pues llevo poca ropa y siempre termino pasando frío, así que no me extraña que luego pille tantos resfriados.
No ha cuajado y ha parado de nevar. Pero son las primeras nieves y tenía que decirlo.

¿Cómo será el hombre del año 3000?


Imagina una ciudad repleta de individuos altísimos, morenísimos, guapísimos y jovencísimos. No se trata de una ficción sino que son las expectativas para la especie humana según el investigador Oliver Curry. En su estudio, el hombre del año 3000 no tendrá nada que envidiar a los maniquíes actuales. Con una altura de 1,98 metros y una apariencia mucho más juvenil, su esperanza de vida será de 120 años.
Como miembro del Centro para la Filosofía de la Ciencia Natural y Social de la London School of Economics, Curry se dedica a analizar la evolución de la especie humana a lo largo del tiempo basándose en las condiciones medioambientales y sociales en las que vive. La razón de sus afirmaciones surge de la mejora de los hábitos alimenticios en nuestra dieta y de la mezcla racial. La apariencia juvenil será resultado de la selección genética.

Noche de cine


Empezaba "Crimen Ferpecto" en la tele y he empezado a verla. Me he echado unas risas. Es la típica película para ver un domingo. Y bueno, es carcajada continua. El argumento no tiene nada de especial, aunque la sádica de Lourdes es la bomba, fea sí, pero inimitable.




Y he seguido viendo la tele y la siguiente película: "Los feos también mojan". Lo que puede hacer un cambio de look. Es la típica película para adolescentes que sabes cómo va a acabar. Aunque el negro de la cárcel, "Ojos de loco", es un descojono.



Vaya películas que ponen las noches de los domingos, pero al menos me he entretenido mientras hacía otras cosas.

Especial spaghettis

Ya han pasado varios años desde el momento en que cogí un libro de pasta y me pusiera a cocinar los spaguettis tal y como a mí me gustan. Todo porque no me gustaba cómo los hacía mi madre, ni cómo los gratinaba, ni los ingredientes que echaba.
Coger un libro de cocina y buscar una foto que me llamara la atención entre tanta variedad no fue cosa fácil. El siguiente paso fue comprar los ingredientes que no tenía en casa en esos momentos. Y después me enfrasqué en la cocina durante casi dos horas mientras seguía las instrucciones tal y como decía la receta.
Ya sé que en la foto parecen comida de perro, pero lo cierto es que quien los prueba me halaga con tan sólo probarlos. Y así tengo amigos y amigas que, si vienen a mi casa a comer, quieren estos spaguettis y no otra cosa. Hay quien además me ha pedido la receta, que sólo dije en casa cuando ya me la sabía de memoria.
Yo creo que el truco está en el sofrito, o al menos mi padre los probó después de vérmelos hacer. Y es que ciertamente hasta entonces mi padre no probaba la pasta, no le gustaba. Pero basta que me hubiera visto hacerlos y basta que fueran mis primeros pinitos en la cocina para que se decantara por probarlos. Yo pensaba que lo hacía por darme gusto, guardándose la opinión de que realmente a él no le gustaban. Pero...
Un tiempo después recibí una llamada. Era mi madre para que le dijera cómo hacía los spaguettis pues mi padre quería ese día comer los spaguettis tal y como yo los preparaba. Conseguí que mi padre, tras muchos años sin probar la pasta, la probara como si nunca hubiera dejado de hacerlo. Me pregunto si a mí, engañada o no, me podrían hacer lo mismo con tal de comer pescado o queso o espinacas.
Y hoy me apetecían, aunque pasarme una hora en la cocina no. Siempre puede más el deseo de comer algo aunque no se tengan ganas de cocinarlo.
La verdad es que siempre termino poniendo la cocina hecha un cristo. En mi casa tengo lavavajillas, pero aquí no, y fastidia también fregar... aunque lo cierto es que ahora tengo spaguettis para dos días por lo menos.
Una sartén de aceite, bacon, chorizo, mantequilla, cebolla, perejil, ajo... a lo que después se añade sal y pimienta, además de guisantes.
Otra sartén de carne picada, a la que se agrega el tomate.
Un puchero para la pasta, luego cuélala y júntala en otro recipiente para mezclarlo con el resto...
Son muchas perolas, pero estaban exquisitos.
Ya sé que es una estupidez hacer unos spaguettis, pero hay spaguettis y spaguettis. Por cierto, que mi madre ahora sólo los hace como yo le dije y no como los cocinaba antes.

Hace un año


Cuando ha pasado un año desde un hecho importante suelo acordarme como si hubiera ocurrido hace un momento, tiendo a revivir aquel día. La mente no deja de hacerse una pregunta reiteradamente: "¿Y si hubiera sido de otra forma?". Intento borrar todos los recuerdos desde aquel enero de 2006 hasta hace relativamente pocos meses, pero hay personas que nos dejan una huella muy profunda y no es tan fácil de olvidar. Éste es uno de esos casos.
Hoy lo recuerdo y lo añoro con afecto. Tantos momentos pasados... para terminar por convertirse en una especie de sueño, en algo ficticio, en algo que actualmente dudo si fue real o imaginario.
Es una historia triste. Un día conoces a alguien y vives el presente, buscando sus palabras y sus sonrisas; no piensas en el final ni en que un día eso puede acabar para siempre. Aparece la confianza, se tercia en complicidad. Un tiempo después esa persona se ha ido, ya no está, ha dejado una brecha lo suficientemente amplia para que, en un tiempo, yo me tambaleara, me hiciera mil preguntas sobre y acerca de todo. Todo se ha convertido en aire. No sé dónde fue. Aún después me quedaba la esperanza, el hecho de saber que seguía ahí o que volvería, pero no fue así. Un día la esperanza dio lugar a la indiferencia.
A veces le recuerdo como un ángel que se cruzó en mi camino. Fue aquélla una buena época, colmada de risas y momentos tiernos y felices. Sinceramente no sé que pasó. Estoy segura de que ese ángel quería que le recordara con dulzura y quizás por eso se fue. Con dulzura le recuerdo, pero terminó el tiempo de añorarle.
El vacío que dejó era inmenso. Un día me olvidé de que había un hueco tan profundo abierto en mi vida. Ni siquiera me propuse llenarlo porque no estoy segura de querer que alguien ocupe ese lugar. Y sin embargo, me da la sensación de que ese ángel a veces sigue estando ahí, por ejemplo en mis recuerdos, aunque ya no forma parte de mis sueños ni de mis ilusiones.
Ha pasado un año desde que apareciera en mi vida un ángel.
Mucha gente se podría preguntar por qué digo que es un ángel. Él ya lo sabe. Enero es para mí un mes maldito. Entonces estaba yo al borde del precipicio. Cuando estás así y alguien te salva se convierte en un ángel. He borrado todas las huellas negativas de su paso por mi vida pues, a pesar de todo, seguirá siendo un ángel, aunque ya no distinga siquiera su figura entre las nubes. Me enseñó a valorar pequeñas cosas de la vida, a ser un poquito más feliz, a mirar todo desde un punto de vista optimista. Me enseñó a sonreír de nuevo.
Hace un año ya...