
Es una figura mítica allá donde las haya. Llegó a los confines del mundo, donde nadie antes -excepto los dioses- había llegado. Creó grandes ciudades y, por ende, un gran imperio. Fue uno de los más grandes conquistadores del mundo. Fue grande, y como tal pasó a los anales de la Historia: Alejandro el magnífico, el "Magno". Alejandro Magno, un "hijo" de Zeus que persiguió su sueño sin parar, y con ello consiguió la libertad.
Hace unos años comencé a leerme la trilogía de este héroe macedonio, titulada Alexandros, y escrita por Valerio Massimo Manfredi. En el segundo tomo lo dejé, quizás porque se me hizo muy pesada la manera de escribir del autor, aunque, desde un punto de vista objetivo, la trilogía en sí merece la pena. Así que cualquier día la retomaré, al menos para comprobar hasta qué punto la película es fiel a lo que pudo haber ocurrido. Lo malo de todo es que me imaginaré a Colin Farrell en el papel del protagonista del libro. Ahora me arrepiento un poco de haberlo dejado a medias.
Recuerdo el principio de aquellas páginas: Era noche cerrada. El cielo estaba despejado y se podían ver las estrellas. Unos magos subían a una colina, mezclados con las sombras de la noche. En la cima leyeron en las estrellas el nacimiento de un hombre que cambiaría el mundo, que llegaría donde nunca antes nadie había osado llegar, y leyeron un nombre: "Alexandros".
Estos magos habían subido a la montaña para leer el futuro del bebé que se removía en el vientre de la reina de Macedonia, a modo de oráculo interpretaron lo que les decían las estrellas. No se equivocaron mucho en el vaticinio.
La película es contada desde Alejandría por uno de los generales de Alejandro Magno, el fiel Ptolomeo (Anthony Hopkins), mientras que los escribas se dedican a plasmar por escrito la historia de aquel personaje legendario, asesinado 40 años antes. Macedonia es la región donde el rey Filipo "el Tuerto" (Val Kilmer) y su esposa Olimpia (Angelina Jolie) tuvieron un hijo varón, el joven Alejandro (Colin Farrell), un muchacho dotado de una inteligencia extensa, pero también de un valor incalculable, y con un miedo inaudito. Pudo luchar y vencer a muchos, pero jamás vencería a su miedo, aunque gracias a él se convirtió en un hombre libre, el más libre de todos los hombres, tal y como nos cuenta el anciano Ptolomeo.
Desde joven siente atracción por Hefestión (Jared Leto) y su amor es correspondido. Fue el único hombre realmente fiel, a pesar de la perversidad y atrocidades de tierras extrañas, él siempre fue su más fiel compañero y su mejor consejero. Aprendían con las enseñanzas de uno de los mejores filósofos de la época: Aristóteles (Christopher Plummer). Con él aprendieron dónde estaban los confines del mundo, y también que el Imperio Persa era el más grande de todos los imperios, a quienes tendían muchas veces que rendir tributo.
Cuando Alejandro contaba con 20 años de edad, su padre fue asesinado. Él coge el mando y, tras asesinar al rey griego, Atalo, vuelve su mirada hacia Persia y el rey Darío III (Raz Degan). Y tras derrotar al rey persa, entra como un rey en Babilonia, pero él quiere llegar más allá, quiere ver el océano. Conquistando tribus orientales, contrae matrimonio con Roxana (Rosario Dawson). En su última batalla, contra inmensos elefantes e hindúes sanguinarios, es herido de muerte. Pero su destino no acababa ahí, pues Alejandro salvaría la vida para volver a casa. Es curioso que teniendo en tantas ocasiones tan de cerca a la muerte la encontrara en su propia casa, fruto de un envenenamiento.
"Sólo un cerebro oscuro como el mío puede conocer los secretos del corazón, pues son oscuros, muy oscuros".
Jared Leto es una monada, pero, para mi gusto, Raz Degan está mejor.

Hace unos años comencé a leerme la trilogía de este héroe macedonio, titulada Alexandros, y escrita por Valerio Massimo Manfredi. En el segundo tomo lo dejé, quizás porque se me hizo muy pesada la manera de escribir del autor, aunque, desde un punto de vista objetivo, la trilogía en sí merece la pena. Así que cualquier día la retomaré, al menos para comprobar hasta qué punto la película es fiel a lo que pudo haber ocurrido. Lo malo de todo es que me imaginaré a Colin Farrell en el papel del protagonista del libro. Ahora me arrepiento un poco de haberlo dejado a medias.
Recuerdo el principio de aquellas páginas: Era noche cerrada. El cielo estaba despejado y se podían ver las estrellas. Unos magos subían a una colina, mezclados con las sombras de la noche. En la cima leyeron en las estrellas el nacimiento de un hombre que cambiaría el mundo, que llegaría donde nunca antes nadie había osado llegar, y leyeron un nombre: "Alexandros".
Estos magos habían subido a la montaña para leer el futuro del bebé que se removía en el vientre de la reina de Macedonia, a modo de oráculo interpretaron lo que les decían las estrellas. No se equivocaron mucho en el vaticinio.
La película es contada desde Alejandría por uno de los generales de Alejandro Magno, el fiel Ptolomeo (Anthony Hopkins), mientras que los escribas se dedican a plasmar por escrito la historia de aquel personaje legendario, asesinado 40 años antes. Macedonia es la región donde el rey Filipo "el Tuerto" (Val Kilmer) y su esposa Olimpia (Angelina Jolie) tuvieron un hijo varón, el joven Alejandro (Colin Farrell), un muchacho dotado de una inteligencia extensa, pero también de un valor incalculable, y con un miedo inaudito. Pudo luchar y vencer a muchos, pero jamás vencería a su miedo, aunque gracias a él se convirtió en un hombre libre, el más libre de todos los hombres, tal y como nos cuenta el anciano Ptolomeo.Desde joven siente atracción por Hefestión (Jared Leto) y su amor es correspondido. Fue el único hombre realmente fiel, a pesar de la perversidad y atrocidades de tierras extrañas, él siempre fue su más fiel compañero y su mejor consejero. Aprendían con las enseñanzas de uno de los mejores filósofos de la época: Aristóteles (Christopher Plummer). Con él aprendieron dónde estaban los confines del mundo, y también que el Imperio Persa era el más grande de todos los imperios, a quienes tendían muchas veces que rendir tributo.
Cuando Alejandro contaba con 20 años de edad, su padre fue asesinado. Él coge el mando y, tras asesinar al rey griego, Atalo, vuelve su mirada hacia Persia y el rey Darío III (Raz Degan). Y tras derrotar al rey persa, entra como un rey en Babilonia, pero él quiere llegar más allá, quiere ver el océano. Conquistando tribus orientales, contrae matrimonio con Roxana (Rosario Dawson). En su última batalla, contra inmensos elefantes e hindúes sanguinarios, es herido de muerte. Pero su destino no acababa ahí, pues Alejandro salvaría la vida para volver a casa. Es curioso que teniendo en tantas ocasiones tan de cerca a la muerte la encontrara en su propia casa, fruto de un envenenamiento.
"Sólo un cerebro oscuro como el mío puede conocer los secretos del corazón, pues son oscuros, muy oscuros".Jared Leto es una monada, pero, para mi gusto, Raz Degan está mejor.

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