
Hay libros que nos dejan con una sensación extraña al terminarlos, esa sensación de pensar que ojalá nunca hubiera llegado la última línea, esa sensación de que ojalá siguiera contándonos cosas sin poner un punto final.
Me he leído varios libros de Paulo Coelho, y cada uno de ellos me ha dejado pensando después. Recuerdo con El Alquimista que me entró una especie de ansia de perdonar a una persona y me puse a sacar todo lo que llevaba dentro. El resultado fue una carta de 8 ó 10 folios que cuanto más releía más cosas nuevas encontraba, como si realmente hubiera sido otra persona la que hubiera escrito aquellas hojas. Debería haberla guardado para mí, pero como era una misiva la envié al destinatario.
Hoy no tengo ganas de escribir. Sólo necesito pensar, sobre una de esas cosas que se repiten en el libro: la Otra Parte. Es genial la concepción de Coelho sobre el Amor. Dice que todos tenemos a la Otra Parte, que es fácil encontrarla por el brillo de los ojos y que, de hecho, esas partes que formarían un todo están destinadas a reencontrarse, en este mundo o en otras reencarnaciones. Lo que pasa que todas las miradas tienen un brillo especial, brillan siempre: de tristeza, de alegría, de pena, de felicidad, de risas, de sorpresa, y sí, de amor. Me pregunto cómo somos capaces de reconocer el brillo del amor en la otra persona. No somos magos, como la protagonista, que aparte del brillo en la mirada también puede descubrir una luz brillante sobre el hombro izquierdo de la Otra Parte. Creo que es fácil equivocarse.
Brida O´Fern es una joven irlandesa que un día quiere seguir su camino de búsqueda en la vida y decide convertirse en bruja. Va por el bosque al encuentro del Mago de Folk y éste le hace pasar por su primera experiencia "mágica": la abandona en el bosque para que se enfrente a sus propios miedos.
Brida irá poco a poco enfrentándose a todo lo que le rodea, superará todas las pruebas... que terminarán en el proceso de iniciación como hechicera. Lo consigue gracias a Wicca. Ella le explica ritos celtas y palabras mágicas, le habla de la Otra Parte, le enseña a leer en el pasado, en el presente y en el futuro, le enseña a ver más allá. Ella le enseña la Tradición de la Luna.
Pero quien más le ayuda a seguir adelante es el Mago. Muchas veces va a buscarle para mantener inmensas conversaciones, para observar la naturaleza, porque él le enseña a sentir placer con las cosas que les rodean, y la enseña pequeños secretos de la Tradición del Sol.
Un día Brida descubre que puede coincidir en la misma reencarnación varias Otras Partes. Ella está segura de que ha encontrado a la Otra Parte en su novio Lorens, pero descubre que el Mago también es la Otra Parte. Porque el amor es un puente entre lo visible y lo invisible...
En el rito de iniciación Brida debe elegir.
Me he quedado pensativa. Creo que yo me hubiera ido con el Mago. Pero no es lo mismo verlo desde fuera que desde dentro. Brida ama a los dos de diferente forma. De Lorens está enamorada pero por el Mago siente una especie de energía especial. Podría enamorarse también de él. Y a pesar de ser un Mago él no puede influir en la voluntad de la chica.
Me he leído varios libros de Paulo Coelho, y cada uno de ellos me ha dejado pensando después. Recuerdo con El Alquimista que me entró una especie de ansia de perdonar a una persona y me puse a sacar todo lo que llevaba dentro. El resultado fue una carta de 8 ó 10 folios que cuanto más releía más cosas nuevas encontraba, como si realmente hubiera sido otra persona la que hubiera escrito aquellas hojas. Debería haberla guardado para mí, pero como era una misiva la envié al destinatario.
Hoy no tengo ganas de escribir. Sólo necesito pensar, sobre una de esas cosas que se repiten en el libro: la Otra Parte. Es genial la concepción de Coelho sobre el Amor. Dice que todos tenemos a la Otra Parte, que es fácil encontrarla por el brillo de los ojos y que, de hecho, esas partes que formarían un todo están destinadas a reencontrarse, en este mundo o en otras reencarnaciones. Lo que pasa que todas las miradas tienen un brillo especial, brillan siempre: de tristeza, de alegría, de pena, de felicidad, de risas, de sorpresa, y sí, de amor. Me pregunto cómo somos capaces de reconocer el brillo del amor en la otra persona. No somos magos, como la protagonista, que aparte del brillo en la mirada también puede descubrir una luz brillante sobre el hombro izquierdo de la Otra Parte. Creo que es fácil equivocarse.
"Los sentimientos forman parte de un mundo que yo no conozco, pero es un mundo donde no existe tiempo, ni espacio, ni fronteras."
Brida O´Fern es una joven irlandesa que un día quiere seguir su camino de búsqueda en la vida y decide convertirse en bruja. Va por el bosque al encuentro del Mago de Folk y éste le hace pasar por su primera experiencia "mágica": la abandona en el bosque para que se enfrente a sus propios miedos.
Brida irá poco a poco enfrentándose a todo lo que le rodea, superará todas las pruebas... que terminarán en el proceso de iniciación como hechicera. Lo consigue gracias a Wicca. Ella le explica ritos celtas y palabras mágicas, le habla de la Otra Parte, le enseña a leer en el pasado, en el presente y en el futuro, le enseña a ver más allá. Ella le enseña la Tradición de la Luna.
Pero quien más le ayuda a seguir adelante es el Mago. Muchas veces va a buscarle para mantener inmensas conversaciones, para observar la naturaleza, porque él le enseña a sentir placer con las cosas que les rodean, y la enseña pequeños secretos de la Tradición del Sol.
Un día Brida descubre que puede coincidir en la misma reencarnación varias Otras Partes. Ella está segura de que ha encontrado a la Otra Parte en su novio Lorens, pero descubre que el Mago también es la Otra Parte. Porque el amor es un puente entre lo visible y lo invisible...
En el rito de iniciación Brida debe elegir.
"Y, en aquel momento, con su Otra Parte enfrente de ella, entendía que el amor era una sensación muy unida a los colores, como si fuesen millares de arcoiris superpuestos unos a otros".
"Qué difícil es separarse de la Otra Parte, una vez que la hemos encontrado".
Me he quedado pensativa. Creo que yo me hubiera ido con el Mago. Pero no es lo mismo verlo desde fuera que desde dentro. Brida ama a los dos de diferente forma. De Lorens está enamorada pero por el Mago siente una especie de energía especial. Podría enamorarse también de él. Y a pesar de ser un Mago él no puede influir en la voluntad de la chica.
"Las personas dan flores de regalo porque en las flores está el verdadero sentido del Amor. Quien intente poseer una flor verá marchitarse su belleza. Pero quien se limite a mirar a una flor en un campo, permanecerá para siempre con ella. Porque combina con la tarde, con la puesta del sol, con el olor a tierra mojada y con las nubes en el horizonte".
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