
Hace pocos días hablé con una amiga sobre el hecho de que no tuviéramos ninguna de las dos un novio "conocido". Ella me decía: "Ya llegará". Yo le decía que sí, pero... realmente no estoy segura de desear que llegue. Y si de algo estoy segura es que no quiero creer en el amor. Después de todas las vivencias que he tenido no me fío de los hombres, o simplemente es puro miedo. Sé que siento y que soy capaz de volver a sentir, pues siempre, al terminar una relación, decía que no volvería a caer en el mismo error ni me dejaría engañar.
Llega un momento en que un pedazo de conversación puede llevarte a pensar en las exigencias que nos imponemos a nosotros mismos. A veces necesito esas caricias que sólo un hombre puede darme, a veces dejo de ser piedra pero sin quitarme nunca el escudo que llevo encima. Es miedo, lo tengo clarísimo. Y sin embargo, quiero seguir así.
De todos mis ex novios estoy segura de que ninguno llegó a conocerme una mínima parte como para que nuestras relaciones perduraran o quizás es que no les dejé llegar a conocerme ni siquiera un poco. Sí que di mucho pero soy consciente de que puedo dar muchísimo más, y sin embargo dejé mucho en la reserva. No sé para qué lo reservo, igual es que no ha aparecido todavía aquel que lo merezca, o quizás es sólo porque me aterrorizaba dar mucho de mí, como si de antemano supiera que me lo terminarían quitando.
¿Me exijo mucho o es que no quiero bajar el listón? Ya lo bajé una vez y esa persona me decepcionó tanto que llegué a odiarle. Y es la única persona a quien he odiado alguna vez en algún momento de mi vida. Un día llegó la indiferencia, por ende un sentimiento mejor que el odio, pues era preferible no sentir nada a tener sentimientos horribles con respecto a alguien. Cuando me lo encuentro, le veo pero no le miro, le oigo pero no le escucho, no le digo nada y es como si esa persona jamás hubiera entrado en mi vida, como si solamente fuera un extraño al que nunca debí abrir la puerta. Seis años y medio después veo las cosas desde una perspectiva diferente. Quizás la experiencia me ha enseñado a desconfiar y, por supuesto, desconfío. Quizás por eso no quiero novio y quizás por eso, aunque me entristezca decirlo, prefiero estar sola que mal acompañada. Al final, una se acostumbra a la soledad, y ésta termina siendo una fiel compañera. Al menos sé que no me causará dolor, ni me dará quebraderos de ningún tipo.
Alguien me dijo hace poco que no entendía cómo es que no tenía novio. Quizás si le contara una mínima parte de mi vida me entendiera, pero me limité a una respuesta escueta, dotada de ignorancia: "No sé, no tengo ganas".
Cuando sueño con caricias, con besos y con toda la parafernalia que rodea eso que llaman AMOR me dan escalofríos. No quiero ni pensar en ello y tiendo a cambiar esos pensamientos por cosas que me hacen sonreír. Una vez aprendí a cambiar de pensamientos y controlar mi mente igual de rápido que puedo cambiar de conversación cuando estoy hablando. No me cuesta hacerlo y últimamente lo consigo con agilidad, pero a veces es inevitable pensar.
A Isa, con la que hablé hace días, le pasa algo parecido que a mí, aunque con circunstancias diferentes. Claro que estamos rodeadas de tíos que nos miran "con ojitos". Al menos sé de uno que me mira de una manera especial, no ha tenido novia conocida, sus padres y mis padres nos vacilaban hasta que a los míos les paré los pies: "Tened cuidado con lo que decís al respecto, que al final se pensará que hay algo, y a mí ese tío no me gusta". Isa tiene encima a otro que no le deja en paz, que tampoco ha tenido novia conocida pero mi amiga ha notado que él busca algo más que una amistad. Sería fácil que las dos nos echáramos novio, pero ¿ellos? Que surja algo depende de dos, no de una sola persona.
Tengo cuatro ex novios reconocidos (por mí), de los que sólo me enamoré de dos, he salido con unos cuantos más y hubo un tiempo en que picaba de flor en flor. Ninguno me satisfizo lo suficiente como para creer que el amor era algo más que dos achuchones, cuatro confidencias, mil caricias, noches en vela, las lágrimas de después...
A veces necesito caricias y abrazos y mis secretos más ocultos los termino consultando con la almohada, a quien achucho y abrazo como si fuera el sucedáneo de algo que me falta ¿qué será?
Dicen que todo llega algún día. Yo no quiero que llegue. Muchos intentaron enseñarme a volar e incluso me quisieron indicar un camino ¿compartido? Cuando se fueron aprendí a volar por mí misma y a caminar sola, a pesar de los obstáculos. Eso pudo fortalecerme, pero reconozco que no soy tan fuerte como aparento en ocasiones.
He caído muchas veces y me he levantado las veces que han hecho falta... con o sin ayuda.
Echo en falta algo. Intento alargar hasta el infinito mi vida tal y como es en estos momentos pues no quiero que un día llegue alguien y rompa el parapeto invisible que he puesto ante mí, y a veces... (esto es lo peor) tiendo a huir.
Es miedo. Como humana, temo, siento, lloro, río... y al final queda el vacío, ese vacío que me llena de miedo y soledad.
Un día dejé de creer porque yo lo quise así.
Llega un momento en que un pedazo de conversación puede llevarte a pensar en las exigencias que nos imponemos a nosotros mismos. A veces necesito esas caricias que sólo un hombre puede darme, a veces dejo de ser piedra pero sin quitarme nunca el escudo que llevo encima. Es miedo, lo tengo clarísimo. Y sin embargo, quiero seguir así.
De todos mis ex novios estoy segura de que ninguno llegó a conocerme una mínima parte como para que nuestras relaciones perduraran o quizás es que no les dejé llegar a conocerme ni siquiera un poco. Sí que di mucho pero soy consciente de que puedo dar muchísimo más, y sin embargo dejé mucho en la reserva. No sé para qué lo reservo, igual es que no ha aparecido todavía aquel que lo merezca, o quizás es sólo porque me aterrorizaba dar mucho de mí, como si de antemano supiera que me lo terminarían quitando.
¿Me exijo mucho o es que no quiero bajar el listón? Ya lo bajé una vez y esa persona me decepcionó tanto que llegué a odiarle. Y es la única persona a quien he odiado alguna vez en algún momento de mi vida. Un día llegó la indiferencia, por ende un sentimiento mejor que el odio, pues era preferible no sentir nada a tener sentimientos horribles con respecto a alguien. Cuando me lo encuentro, le veo pero no le miro, le oigo pero no le escucho, no le digo nada y es como si esa persona jamás hubiera entrado en mi vida, como si solamente fuera un extraño al que nunca debí abrir la puerta. Seis años y medio después veo las cosas desde una perspectiva diferente. Quizás la experiencia me ha enseñado a desconfiar y, por supuesto, desconfío. Quizás por eso no quiero novio y quizás por eso, aunque me entristezca decirlo, prefiero estar sola que mal acompañada. Al final, una se acostumbra a la soledad, y ésta termina siendo una fiel compañera. Al menos sé que no me causará dolor, ni me dará quebraderos de ningún tipo.
Alguien me dijo hace poco que no entendía cómo es que no tenía novio. Quizás si le contara una mínima parte de mi vida me entendiera, pero me limité a una respuesta escueta, dotada de ignorancia: "No sé, no tengo ganas".
Cuando sueño con caricias, con besos y con toda la parafernalia que rodea eso que llaman AMOR me dan escalofríos. No quiero ni pensar en ello y tiendo a cambiar esos pensamientos por cosas que me hacen sonreír. Una vez aprendí a cambiar de pensamientos y controlar mi mente igual de rápido que puedo cambiar de conversación cuando estoy hablando. No me cuesta hacerlo y últimamente lo consigo con agilidad, pero a veces es inevitable pensar.
A Isa, con la que hablé hace días, le pasa algo parecido que a mí, aunque con circunstancias diferentes. Claro que estamos rodeadas de tíos que nos miran "con ojitos". Al menos sé de uno que me mira de una manera especial, no ha tenido novia conocida, sus padres y mis padres nos vacilaban hasta que a los míos les paré los pies: "Tened cuidado con lo que decís al respecto, que al final se pensará que hay algo, y a mí ese tío no me gusta". Isa tiene encima a otro que no le deja en paz, que tampoco ha tenido novia conocida pero mi amiga ha notado que él busca algo más que una amistad. Sería fácil que las dos nos echáramos novio, pero ¿ellos? Que surja algo depende de dos, no de una sola persona.
Tengo cuatro ex novios reconocidos (por mí), de los que sólo me enamoré de dos, he salido con unos cuantos más y hubo un tiempo en que picaba de flor en flor. Ninguno me satisfizo lo suficiente como para creer que el amor era algo más que dos achuchones, cuatro confidencias, mil caricias, noches en vela, las lágrimas de después...
A veces necesito caricias y abrazos y mis secretos más ocultos los termino consultando con la almohada, a quien achucho y abrazo como si fuera el sucedáneo de algo que me falta ¿qué será?
Dicen que todo llega algún día. Yo no quiero que llegue. Muchos intentaron enseñarme a volar e incluso me quisieron indicar un camino ¿compartido? Cuando se fueron aprendí a volar por mí misma y a caminar sola, a pesar de los obstáculos. Eso pudo fortalecerme, pero reconozco que no soy tan fuerte como aparento en ocasiones.
He caído muchas veces y me he levantado las veces que han hecho falta... con o sin ayuda.
Echo en falta algo. Intento alargar hasta el infinito mi vida tal y como es en estos momentos pues no quiero que un día llegue alguien y rompa el parapeto invisible que he puesto ante mí, y a veces... (esto es lo peor) tiendo a huir.
Es miedo. Como humana, temo, siento, lloro, río... y al final queda el vacío, ese vacío que me llena de miedo y soledad.
Un día dejé de creer porque yo lo quise así.
2 comentarios:
"todo llegara", eso es lo que escucho yo tambien, y creo que tienen razon.
Has tenido malas experiencias, pero no por ello has de cerrarte a otras posibilidades porque como dice el bueno de forest gump "la vida es como una caja de bombones..."
Quien sabe amiga, nunca digas nunca, puesto que todo puede llegar el dia menos esperado, el dia que encuentres a ese alguien que te haga sentir lo que no te han hecho sentir esas otras personas.
No te cierres en tu burbuja por miedo a recibir de nuevo ese dolor, pero tampoco dejes de aprender de los errores y tropiezos que se te presenten.
Y es que todo buen pescador sabe que hay muchos peces para pescar en la inmensidad del oceano.
:*
Intento no cerrarme, pero casi inconscientemente y sin quererlo, cuando noto un ligero acercamiento por parte de alguno, sea de quien sea, me alejo irremediablemente :'(
Gracias por tus palabras :*
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