
A veces recibir un e-mail suscita tantas preguntas que no existen respuestas que lo complementen. Hoy me han dicho que en La Rioja ha amanecido un día 100% invernal. Supongo que es lo que todo el mundo estaba buscando desde hace tiempo. Me encantaría ver ahora cómo está Logroño, pero he de imaginármelo, porque por mucho que me lo describieran en un e-mail no podría hacerme a la idea, aunque desde aquí siento el frío, quizás porque aquí también hace mucho frío, aunque lo tildaría más de otoñal que de invernal, y húmedo.
Antes adoraba recibir cartas. Mis amigas y yo nos contábamos cualquier nimiedad que nos ocurría diariamente, aunque fuera cualquier estupidez. Un día dejamos de lado ese intercambio de información, pues vía internet nos comunicamos más rápidamente. Y las cartas personales, escritas de puño y letra, dan lugar a un cúmulo de caracteres de imprenta impersonales y fríos... como el día de hoy, pero también es más rápido.
Ya sólo piso Correos para enviar paquetes, quizás porque a través de un pc es imposible enviarlos. De hecho tengo dos paquetes preparados para llevar a Correos y todavía no me he dignado a pisar la oficina. Si pudieran enviarse vía e-mail ya habrían llegado a su destino.
Los e-mails que me cuentan cosas, como los de mis amigas o mi gente de allí, me hace tanta ilusión recibirlos como cuando hace unos años esperaba ansiosamente una carta.
Antes adoraba recibir cartas. Mis amigas y yo nos contábamos cualquier nimiedad que nos ocurría diariamente, aunque fuera cualquier estupidez. Un día dejamos de lado ese intercambio de información, pues vía internet nos comunicamos más rápidamente. Y las cartas personales, escritas de puño y letra, dan lugar a un cúmulo de caracteres de imprenta impersonales y fríos... como el día de hoy, pero también es más rápido.
Ya sólo piso Correos para enviar paquetes, quizás porque a través de un pc es imposible enviarlos. De hecho tengo dos paquetes preparados para llevar a Correos y todavía no me he dignado a pisar la oficina. Si pudieran enviarse vía e-mail ya habrían llegado a su destino.
Los e-mails que me cuentan cosas, como los de mis amigas o mi gente de allí, me hace tanta ilusión recibirlos como cuando hace unos años esperaba ansiosamente una carta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario