
Hoy es un día especial en mi casa. Hay una doble celebración pues además de ser el día de Reyes es también el cumpleaños de mi madre. No recuerdo un 6 de enero en que no haya habido una comida que venía a convertirse en reunión familiar.
Cuando éramos pequeños, estas comidas del día de Reyes se celebraban en mi casa, donde acudía un tropel de gente a plato puesto. La que no pasaba buen día era mi madre, que, siendo su cumpleaños, era quien tenía que recoger después todo, mientras todo el mundo se iba escaqueando sobre las 7 de la tarde. Y es que las sobremesas se alargaban demasiado. El problema es que aparte de la familia llegaba a mi casa (que ahora dudo que estuvieran siquiera invitados o se autoinvitaban) personas que ni siquiera eran familiares nuestros. Amigos y no tan amigos que, aprovechando llevar un regalo para mi madre, se quedaban a alargar las sobremesas un rato más.
Un año mi madre se cansó de este panorama y como era su día eligió ir ella también a plato puesto. Así estuvimos unos años yendo de restaurantes, sólo mis padres, mis hermanos y yo, sin nadie más.
Desde el año pasado este día se celebra en la casa de mis abuelos maternos. El cumpleaños de mi abuela es el 8 de enero, y ahora lo celebran a la vez. Allí estarán los hermanos de mi madre, esposas e hijos, mis padres, hermanos y abuelos... y por primera vez faltaré yo.
A mi madre no le hizo mucha gracia que no estuviera un día como hoy allí, pero ya habrá otros años.
Desde aquí, deseo un feliz día de cumpleaños a mi madre. Que madre no hay más que una...
Voy a llamarla, claro, que está esperando mi llamada como agua de mayo.
Cuando éramos pequeños, estas comidas del día de Reyes se celebraban en mi casa, donde acudía un tropel de gente a plato puesto. La que no pasaba buen día era mi madre, que, siendo su cumpleaños, era quien tenía que recoger después todo, mientras todo el mundo se iba escaqueando sobre las 7 de la tarde. Y es que las sobremesas se alargaban demasiado. El problema es que aparte de la familia llegaba a mi casa (que ahora dudo que estuvieran siquiera invitados o se autoinvitaban) personas que ni siquiera eran familiares nuestros. Amigos y no tan amigos que, aprovechando llevar un regalo para mi madre, se quedaban a alargar las sobremesas un rato más.
Un año mi madre se cansó de este panorama y como era su día eligió ir ella también a plato puesto. Así estuvimos unos años yendo de restaurantes, sólo mis padres, mis hermanos y yo, sin nadie más.
Desde el año pasado este día se celebra en la casa de mis abuelos maternos. El cumpleaños de mi abuela es el 8 de enero, y ahora lo celebran a la vez. Allí estarán los hermanos de mi madre, esposas e hijos, mis padres, hermanos y abuelos... y por primera vez faltaré yo.
A mi madre no le hizo mucha gracia que no estuviera un día como hoy allí, pero ya habrá otros años.
Desde aquí, deseo un feliz día de cumpleaños a mi madre. Que madre no hay más que una...
Voy a llamarla, claro, que está esperando mi llamada como agua de mayo.
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