
Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando, al abrir la puerta, me he encontrado con una cara conocida bajo ese traje inmaculado.
J. C. era entonces el jefe en funciones de aquella empresa de publicidad. Fue quien me contrató y, quizás, uno con los que más confianza cogí en su momento. Aún recuerdo sus palabras de ánimo en cierto momento, y las de después.
Nos hemos topado alguna vez por la calle, pero había sido todo muy rápido: dos besos, un saludo, cuatro palabras, una despedida tal que "a ver si nos volvemos a ver pronto y sin prisas".
Hoy hemos tenido una conversación más amplia, sobre los cambios en todo este año y medio. Me ha vuelto a dar su teléfono aunque los dos sabemos que no voy a llamar. Posiblemente la próxima vez que nos volvamos a ver sea otro encuentro con prisas y en la calle.
Me ha traido buenos recuerdos.
J. C. era entonces el jefe en funciones de aquella empresa de publicidad. Fue quien me contrató y, quizás, uno con los que más confianza cogí en su momento. Aún recuerdo sus palabras de ánimo en cierto momento, y las de después.
Nos hemos topado alguna vez por la calle, pero había sido todo muy rápido: dos besos, un saludo, cuatro palabras, una despedida tal que "a ver si nos volvemos a ver pronto y sin prisas".
Hoy hemos tenido una conversación más amplia, sobre los cambios en todo este año y medio. Me ha vuelto a dar su teléfono aunque los dos sabemos que no voy a llamar. Posiblemente la próxima vez que nos volvamos a ver sea otro encuentro con prisas y en la calle.
Me ha traido buenos recuerdos.
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