martes, enero 16, 2007

"Alatriste"

Tan mal me la habían puesto que me ha gustado. Otra cosa diferente hubiera sido si no me hubiera leido los libros de la saga de El capitán Alatriste, que, por cierto, tengo el último pendiente. No se la aconsejaría a nadie que no se haya leido antes al menos el primer libro. Posiblemente si hubiera película por libro nos enteraríamos mejor.
Aunque después de ver el final me pregunto si he hecho bien en verla, pues parece ser que Pérez-Reverte matará al héroe.
Viggo Mortensen, caracterizado como Diego Alatriste, es el personaje mejor caracterizado. Le falla la voz, que con esa ronquera se hace a veces difícil entenderle. Pero en el papel del capitán se sale.

El joven Íñigo Balboa (Unax Ugalde) escribe la historia de aquel para quien sirvió durante muchos años, aquel a quien se quiso parecer, aquel que no era otro más que el capitán Alatriste, capitán que no tenía tal título, aunque era uno de los veteranos de Flandes. Cuando volvió a casa, se encontró con un país arruinado, amenazado de guerras por todos los sitios, mientras el rey Felipe IV (Simon Cohen) despilfarraba el dinero en fiestas y cacerías. El control de España estaba en manos del privado del rey, el conde-duque de Olivares (Javier Cámara).
Íñigo Balboa era hijo de uno de los compañeros de Diego en Flandes, que murió en sus brazos. Ya en Madrid, Alatriste le pone a su cuidado, pero como joven, Íñigo se deja llevar por las locuras propias de su edad, enamorándose quizás de la persona equivocada, Angélica de Alquézar (Elena Anaya), que busca muchas veces su despropósito, aunque si se había acercado a él con el objetivo de sacarle información y para controlar sus actos, ella también se termina enamorando. Así como Alatriste se enamora de la famosa actriz de teatro, María de Castro (Ariadna Gil), que le abandonará por el mismísimo rey.
Otro hombre que luchó con Diego en Flandes fue el duque de Guadalmedina (Eduardo Noriega), que muchas veces le saca de apuros. Mientras tanto, en las tabernas se reúne con sus amigos de siempre: Sebastián Copons (Eduard Fernández) y el brillante Francisco de Quevedo (Juan Echanove). Este último terminará sus días en la cárcel de San Martín, por unos versos que no le gustaron al conde-duque de Olivares, y de mucho libró, teniendo en cuenta que la Santa Inquisición era peor.
Alatriste se gana la vida haciendo de espadachín para otros y cambiando unos maravedíes aquí y allá. Con poco sobrevive. Al llegar de Flandes descubre una traición al rey, y terminará matando al traidor, Gualterio Malatesta.

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