martes, enero 16, 2007

¿Inventar historias o inventar vidas?


A veces cuando voy por la calle suelo dar rienda suelta a la imaginación. Siempre cuando no voy acompañada y no encuentro mejor divertimento que inventar las vidas de las personas con las que me cruzo. Evidentemente son todos desconocidos, pero yo hago un perfil de ellos mismos desde mi punto de vista, según su aspecto externo y diversos rasgos que no me pasan desapercibidos.
Así pude una vez sentarme en un parque frente a un mendigo e imaginarme cómo había llegado a esa situación. Me entraron ganas de ir y hacerle muchas preguntas: ¿Por qué estás aquí? ¿Qué te ha pasado en la vida? Por supuesto, me contuve. Y me limité a observarle un tiempo e imaginarme su historia, una historia que venía desde mi cabeza y que estaba mejor adornada de lo que remotamente habría sido la vida de aquel hombre que ahogaba sus penas y la soledad con un cartón de vino barato sentado en aquel parque.
Otro día volvía a casa la víspera de Todos los Santos cuando observé que todo el mundo llevaba flores para sus familiares queridos que ya no estaban entre nosotros. Me quedé mirando a una mujer de mediana edad, elegantemente vestida y con restos de tristeza. Me imaginé que sería viuda y que el ramo que llevaba era para el sexagenario multimillonario gracias a cuya defunción había heredado una inmensa fortuna. Posiblemente anduviera equivocada con la vida de aquella mujer, pero al fin y al cabo era mi historia y era mi imaginación la que estaba abocada a no acabar nunca.
Y siempre que voy por la calle sola, sobre todo si no me invaden las prisas, suelo fijarme mucho en la gente que me rodea; son personas anónimas a quienes nunca les preguntaré nada, incluso les pondré un nombre, pero a mí me dotan de una inmensa lista de historias peculiares que guardo para mí.
No podría hacerlo con nadie a quien conozco pues también sé lo que han vivido y lo que hacen en sus vidas, pero con los desconocidos... es otra historia. Además me encanta hacerlo. Me gusta saber que cada persona está aquí por algo, por qué hace esto y no lo otro, por qué están aquí cuando pudo haber tomado otro camino en su vida... Al menos, en ese mundo "mágico" y creado por mí, aunque sean individuos lejanos, todos y cada uno de ellos tendrán un objetivo, una meta con la que realizarse. Es como un juego. Visto desde aquí parece algo frío, aunque imaginarse la vida de la gente mola mucho.
Tengo miles de historias guardadas en mi memoria sobre desconocidos. Pero no quiero contar más que entonces sería la historia de nunca acabar.

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