
Decía mi profesor esta tarde que somos etnocéntricos, que lo nuestro es lo mejor y que cuando nos hablan de la cultura extranjera tenemos miedo a conocerla, incluso ponemos obstáculos para que no nos impregne nada desconocido.
Rocío, a mi lado, me susurraba que no le gusta la historia. Entonces en una asignatura sobre la historia y la cultura de los países a habla alemana lo tendrá chungo. A mí las dos horas se me han pasado demasiado deprisa. La verdad es que estaba gozando con las idas de olla del profesor. Menos la gozaba cuando se dirigía a su carpeta a por otra fotocopia para repartir.
El clímax ha llegado cuando ha empezado a criticar la Filología Alemana, pues nuestra carrera está más enfocada hacia un punto de vista lingüístico-literario que sociocultural. Yo también echo de menos muchas veces que no nos den unas bases culturales, históricas, sociales, políticas, económicas... sobre el país cuya lengua estudiamos. Me gustan la lengua y la literatura, pero también la historia y la tradición, la cultura en general.
No necesito visitar la Renania para saber que aquella es una de las zonas más ricas de Alemania, pero he conocido Köln y -en relación con otras ciudades- he descubierto que económicamente es superior, quizás sea la calidad de vida o sus gentes... pero se nota, se nota.
Tengo ya un kilo de fotocopias, casi todas en alemán, claro.
Tampoco me considero etnocéntrica pues sé que me abro con facilidad a otras culturas, cuando conozco un país me quedo más con la gente que con los edificios, pruebo su comida, aprendo de sus tradiciones... Lo que sí que soy es regionalista, me tira mucho mi tierra. Dicen que las raíces siempre tiran, y es verdad. Sobre todo cuando estás fuera. Forma parte de nuestra identidad y es algo que no podemos rechazar.
Rocío, a mi lado, me susurraba que no le gusta la historia. Entonces en una asignatura sobre la historia y la cultura de los países a habla alemana lo tendrá chungo. A mí las dos horas se me han pasado demasiado deprisa. La verdad es que estaba gozando con las idas de olla del profesor. Menos la gozaba cuando se dirigía a su carpeta a por otra fotocopia para repartir.
El clímax ha llegado cuando ha empezado a criticar la Filología Alemana, pues nuestra carrera está más enfocada hacia un punto de vista lingüístico-literario que sociocultural. Yo también echo de menos muchas veces que no nos den unas bases culturales, históricas, sociales, políticas, económicas... sobre el país cuya lengua estudiamos. Me gustan la lengua y la literatura, pero también la historia y la tradición, la cultura en general.
No necesito visitar la Renania para saber que aquella es una de las zonas más ricas de Alemania, pero he conocido Köln y -en relación con otras ciudades- he descubierto que económicamente es superior, quizás sea la calidad de vida o sus gentes... pero se nota, se nota.
Tengo ya un kilo de fotocopias, casi todas en alemán, claro.
Tampoco me considero etnocéntrica pues sé que me abro con facilidad a otras culturas, cuando conozco un país me quedo más con la gente que con los edificios, pruebo su comida, aprendo de sus tradiciones... Lo que sí que soy es regionalista, me tira mucho mi tierra. Dicen que las raíces siempre tiran, y es verdad. Sobre todo cuando estás fuera. Forma parte de nuestra identidad y es algo que no podemos rechazar.
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