sábado, noviembre 08, 2025
Cambio de marcapáginas
lunes, marzo 27, 2023
Viaje a Salamanca: De paseo por las librerías
Salamanca es una ciudad con un pasado literario y un presente donde salen autores variados. No olvidemos que aquí nacieron Carmen Martín Gaite y Gonzalo Torrente Ballester, entre otros. Pero además, es trasfondo literario de numerosas novelas, como una parte del Lazarillo de Tormes. Por no olvidarnos del genial Unamuno, bilbaíno de nacimiento, pero que se enamoró de esta ciudad, donde su huella se encuentra en cada rincón.
Cuando estudiaba en Salamanca, existía la genial librería Cervantes, que cerró sus puertas hace unos años. Pero también entraba en Portonaris, que hoy es una confitería. Ésta se encontraba en la Rúa Mayor y era una librería pequeñita y abarrotada de libros, pero el librero era un erudito y siempre me quedaba hablando con él. Allí compré El conde de Montecristo, donde recuerdo que me dijo: "Tengo una edición, pero vale 3.000 pesetas". No me importó, es uno de mis libros favoritos.
Hospedada en la Calle Meléndez, entre la Plaza Mayor y la Universidad Pontificia, esperaba encontrarme la antigua librería Víctor Jara, una librería estrecha, con las puertas de madera roja y sus estrechas escaleras para subir a la planta superior. En su lugar había una inmobiliaria, pero la de Víctor Jara no ha desaparecido, sólo ha cambiado de ubicación, muy cerca de donde entonces se encontraba.
Hoy la librería Víctor Jara se extiende en una amplia planta baja muy moderna, pero ha perdido el encanto que tenía la antigua. Allí compré Lejos de Luisiana y estuve un rato hablando con los libreros que, de buen grado, me hubieran vendido también el finalista del Premio Planeta.
El gran descubrimiento fue la librería Letras Corsarias, en la calle Rector Lucena, cuando iba a ver si había cambiado La Posada de las Ánimas.
Y lo que ya sabía, porque me habían contado, que me enorgullece terriblemente: Santos Ochoa. Oriunda de Logroño conozco todas las librerías que Santos Ochoa tiene en nuestra capital, pero no esperaba encontrarme con al menos tres de ellas en Salamanca. En todas entré, y en todas salí con las manos llenas.
domingo, marzo 26, 2023
Viaje a Salamanca: Frases inmortales
Y entonces entras en una librería de Salamanca y lees una frase que te llega al alma, y vuelves a leerla, y te identificas con lo que dice, y entonces sacas el móvil y decides inmortalizarla.
Viaje a Salamanca: Las instalaciones del antiguo Adelanto
Y pasas por Gran Vía y entonces te encuentras con las instalaciones cerradas de El Adelanto de Salamanca. Cuando yo estudiaba allí había tres periódicos locales: La Gaceta, Tribuna y El Adelanto, cada uno con su propia ideología política, además del periódico universitario. El director de La Gaceta, don Íñigo Domínguez de Calatayud, nos daba clases de Redacción Periodística.
El Adelanto cerró en el año 2013, pero aún se pueden apreciar sus instalaciones en Gran Vía, cerradas a cal y canto, llenas de graffittis.
Viaje a Salamanca: Gastronomía
Llevo meses escribiendo cosas sobre Salamanca. No ha sido como hablar de otros viajes, en realidad ha sido una vuelta a mis vivencias allí, hacer que refrescaran mis recuerdos, escribir sobre los cambios de la ciudad en veinte años.
He echado de menos las tiendas de la Rúa Mayor donde se vendían "chochos típicos de Salamanca", con grandes carteles escritos a mano, cuando internet era algo insospechado y se hacía todo a mano. Allá a finales del siglo XX, las tiendas de la Rúa anunciaban estos típicos dulces charros, una especie de peladillas alargadas. Hoy ya estas tiendas han sido sustituidas por tiendas de souvenirs, por tiendas de regalos y por lugares donde venden conos de jeta asada, entre otros productos del cerdo.
Ya expliqué que otro producto típico es el hornazo, que todo el mundo come el Lunes de Aguas junto al río Tormes.
Cené comida típica de Salamanca en el Mesón Cervantes, en plena Plaza Mayor, y un día me fui de tapeo por la zona de Van Dyck.
Desayunaba en una cafetería-repostería de estas que se han extendido tanto en nuestro país, al modo de panaderías con café tan extendidas en Europa, y alguna vez fui a comer a uno de los restaurantes típicos de la Rúa. Ni que decir tiene que en una zona donde hay tanto cerdo, con relevancia del jamón de Guijuelo, las cartas de los restaurantes están llenas de productos sacados del cerdo. Además, en esta tierra se bebe Ribera de Duero, aunque no llega la Denominación de Origen, pero si pides un Rioja te miran "raro".
Y, sin embargo, comía en una tasca típica en la Rúa Mayor y delante de mí me llamaron la atención las botellas de tinto de la bodega Cune.
Salamanca es para ir y probar. Recomendable es probar al menos una vez un trozo de hornazo, los productos del cerdo y beber un Ribera de Duero, pero como ciudad estudiantil y cosmopolita hay una gran variedad de restaurantes de todo el mundo: griego, japonés, criollo, etc. Hay bastante variedad y bastante donde elegir.
lunes, marzo 20, 2023
Viaje a Salamanca: Biblioteca Abraham Zacut
Durante una época estuve saliendo con un estudiante de Informática. Habitualmente íbamos a estudiar a la Biblioteca Abraham Zacut, la preferíamos a la de la calle Libreros. Lo cierto es que allí sólo había estudiantes de Ciencias, y yo, con mis apuntes de alemán...
Abraham Zacut nació en Salamanca en el siglo XV. Fue un eminente matemático, que tuvo que huir de España cuando los judíos fueron expulsados en 1492 por orden de los Reyes Católicos.
domingo, marzo 19, 2023
Viaje a Salamanca: Homenaje a Cervantes
Cuando estudiaba en Salamanca, siembre me fijaba en la placa que había en la Plaza de Anaya, unas palabras de El Licenciado Vidriera, que entonces yo pensaba que era alguien real, pero más tarde descubriría que era una de las Novelas Ejemplares de Cervantes.
Pero en este viaje descubrí otros textos de Cervantes por la ciudad. Junto a uno de los arcos de la Plaza Mayor se encontraba un trozo de la novela La tía fingida, en la que se habla de Salamanca.
En una pared cerca del Ayuntamiento, y por tanto también cerca de la Plaza Mayor hay otro texto de Cervantes. Uno de los textos de la libertad más sonoros de Don Quijote de la Mancha.
viernes, marzo 17, 2023
Viaje a Salamanca: La estatua del olentzero
No sabría muy bien qué era aquella estatua, pero en la última Navidad Salamanca tenía una especie de olentzero junto a la Plaza Mayor. Una estatua de bronce que me recordaba al País Vasco...
lunes, marzo 13, 2023
Viaje a Salamanca: Un recorrido por los bares
Salamanca es una ciudad de estudiantes y, como tal, está llena de bares. Es uno de esos lugares donde además los bares tienen su propia decoración, todos están decorados, siempre en sintonía con el nombre del bar.
En las calles que salen desde la Plaza Mayor y dependiendo del tipo de bares que prefieras hay zonas de fiesta.
En la calle Varillas se concentran unos pocos bares, que siguen igual de viejos que cuando yo estudiaba allí.
El Paniagua, mítico y especial, con las paredes pintadas y firmadas, llenas de antiguas fotos recortadas de revistas ochenteras, con unas escaleras rojas que ahora no recuerdo que estuvieran muy rectas. El problema de esas escaleras no era subir, sino bajar.
Al lado estaba La Imprenta, que en mi época de estudiante era del mismo dueño que el Pani. Estaba regentado por el cuñado latino de mi amiga Luisa. Ponían música española, se llenaba en la planta baja y casi nadie subía a la otra planta.
En la misma calle se encontraban el Harley Davidson (que hoy ya no se llama así) y el Daniel's. En el Daniel's había gente muy rara, con un portero que no te dejaba entrar en deportivas. Digo que era rara porque había bastantes peleas en ese bar.
Al fondo de la calle hay una cervecería tipo irlandés, el Molly Mallone, donde puedes tomar tal cantidad de cervezas distintas que merece mucho la pena entrar.
Muy cerca, y en una calle perpendicular, se encontraba la Discoteca Potemkim, donde yo he visto en directo cantar a Manolo Kabezabolo. Era (y supongo que sigue siendo) una discoteca punk, que se llenaba cuando cerraban todos los bares de alrededor.
Aunque en mis últimos años prefería andar un poco más y terminábamos en el Calle Mayor, que se encontraba en una pequeña plaza y donde escuchábamos a Sabina durante horas. Hoy el Calle Mayor ya no existe como bar.
Muy cerca, aunque no es un bar de copas, o por lo menos no lo era en mis tiempos, se encuentra el Tiovivo, donde fui varias veces en mi estancia en Salamanca y lo encontré cerrado. Adoro este bar porque tiene tiovivos de feria colgados del techo, de tamaño real.
También del mismo dueño y algo más escondido (Plaza San Boal) se encuentra La Posada de las Ánimas. Sigue siendo un bar de copas, pero entré cuando lo acababan de abrir. Lo cierto es que quería ver la pared que albergaba una casa de muñecas desde el suelo hasta el techo (dos plantas), donde no te cansabas de mirar. Pero entré y ya no había casa de muñecas, me explicaron que el dueño del bar se la llevó hace unos años.
Si nos vamos hacia la calle Bordadores, hay una plaza con algunos bares. Allí se encuentra La Chupitería, que no ha cambiado de nombre y seguramente seguirá ofreciendo los mejores chupitos de Salamanca.
Y junto a la casa de Unamuno, donde vivía de alquiler y falleció, se encuentran el Gatsby y La Hacienda, aunque yo aquí no iba mucho. Alguna vez entré pero no me gustaban mucho.
Y un poco más allá, en esa misma plaza, en un edificio de piedra sillar a una altura, se encuentra la Discoteca Camelot, bastante pija, y donde había gogós bailando en jaulas. Tengo recuerdos no muy agradables, ya que la música siempre estaba muy alta. Pero se llenaba.
Del mismo dueño y muy cerca hay otra discoteca llamada Morgana. Parece ser que quien puso los nombres estaba impactado con el mundo del Rey Arturo. A mí me gustaba mucho más ésta que Camelot.
Ya hacia la Gran Vía, otra zona de bares de carácter más pijo, se encuentra El Puerto de Chus, que imitaba un barco. En Gran Vía se encuentra el Submarino también, donde parece que entras en un submarino. Pero es una zona donde la mayor parte de los bares cambiaban de nombre en cuestión de meses. Éstos siguen sobreviviendo.
Otra zona de bares estaba junto a la iglesia de San Juan Bautista. Ahora está muy cambiado: sigue habiendo una calle llena de bares donde te ponían katxis, pero ya no te puedes sentar a tomarlos junto a la iglesia.
Un bar que, sin duda alguna, hay que visitar es el Theatre Café, la antigua estación de autobuses, cuyos grandes portones aún se conservan, convertido en un teatro, con su escenario y sus palcos. Es un bar precioso. Y además está junto a la Ponti.
Una cafetería preciosa y muy romántica es el Bécquer, con mesas llenas de escritos, dibujos y textos que deja la gente allí.
Hay tal cantidad de bares en Salamanca que es casi imposible ponerlos por aquí. Pero merece la pena ver que algunos casi veinte años después siguen existiendo.
Termino con un lugar que ya no existe como tal, la Cafetería Gran Vía. Era una especie de bar para jugar a las cartas, de señores mayores que iban a menudo, con camareros de uniforme. No entraba mucho, pero allí vi las noticias del 11 de septiembre de 2001, el ataque a las Torres Gemelas. Yo tenía exámenes y no tenía acceso a una televisión, así que lo vi allí. Se ve que cerró hace mucho tiempo. Es entonces cuando sientes una especie extraña de nostalgia...
domingo, marzo 12, 2023
Viaje a Salamanca: La Casa-Museo Unamuno
Cuando uno visita Salamanca descubrirá la calle Bordadores, donde una plaza informa que en esa casa vivió y murió el célebre escritor Don Miguel de Unamuno. Es fácil encontrar la casa, porque enfrente hay una pequeña plaza con una estatua de Unamuno.
Aunque Unamuno no era de Salamanca, se hizo a esta ciudad como si fuera su ciudad natal. Por algo dicen que uno no es de donde nace, sino de donde pace.
Hoy en día la casa donde murió no está abierta al público, es de una familia y ni siquiera hay un objeto personal de Unamuno allí. Sus enseres personales, sus muebles, sus escritos e incluso casi la totalidad de su biblioteca fueron trasladados a la Casa-Museo Unamuno, que se encuentra en la antigua Casa Rectoral, junto a la Fachada de la Universidad.
Y es que antes de llegar a su última morada en la calle Bordadores.
Unamuno llega a Salamanca por primera vez el 1 de octubre de 1891, tras haber conseguido una cátedra en Lengua Griega y coincidiendo con el inicio del curso universitario. Unamuno activó la vida cultural en Salamanca, convirtiéndose en uno de los contertulios habituales en el Café Novelty. Desde aquella terraza, Don Miguel observaba la Plaza Mayor de Salamanca.
En 1900, con sólo 36 años, el ministro le nombra a rector de la Universidad de Salamanca, cargo que ostentó hasta en tres ocasiones. Y en este año, como rector de la Universidad, marcha a vivir a la Casa Rectoral, que hoy alberga la Casa-Museo Unamuno con sus objetos personales.
Nada más entrar, nos encontramos con un Salón Rectoral. Unamuno decidió usar este espacio para actos de acogida y protocolo. Sin embargo, a medida que la familia iba creciendo decidió tabicar este espacio para disponer de un despacho donde trabajar en silencio y con espacio suficiente para los libros de su biblioteca. En la pared preside uno de los cuadros más famosos del escritor, donde aparece con la ciudad de Salamanca al fondo.
A lo largo de las estancias de la casa nos encontramos una serie de esculturas y cuadros donde aparece Unamuno. Pero también manuscritos.
También aquí se muestra un escrito sobre lo que pasó en el paraninfo de la Universidad aquel 12 de octubre de 1936. Don Miguel fue invitado por Carmen Polo y no tenía intención de hablar, de hecho sólo apuntó unas pocas palabras en una hoja. Nadie apuntó nada, nadie sabe nada de lo que ocurrió ahí dentro, cuando Unamuno se levantó, se acercó al estrado y comenzó: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque para convencer hace falta persuadir, y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha: razón y derecho". Es importante este discurso, aunque no ha trascendido, porque poco después falleció Unamuno en extrañas circunstancias.
Don Miguel siempre tenía un trozo de papel en un bolsillo. Le gustaba mucho hacer figuras de papel y en esta casa hay un claro ejemplo de las innumerables figuras que fue haciendo a lo largo de su vida.
En la planta superior del edificio nos encontramos con su enorme biblioteca, con ediciones originales. Unamuno siempre leía en versión original, fuera el idioma que fuera. No se encuentra aquí toda su biblioteca, sino que hay una parte en el ático del edificio, donde se encuentran las salas de documentación e investigación sobre la vida y obra de Don Miguel de Unamuno.
También se encuentra ahí la mesa camilla donde apareció muerto tras recibir una extraña visita, y que fue traída desde la casa de alquiler de la calle Bordadores donde murió.
En esta sala se encuentran los balcones que sujetan la parra de la casa familiar, a la que Unamuno dedicaría uno de sus más famosos poemas:
"El sol de otoño ciernes de mi alcoba
en el ancho balcón, rectoral parra
que de zarcillos con la tierna garra
prendes su hierro...".
También se ha recreado el despacho de Unamuno. Parece como si fuera a sentarse en cualquier momento. Ahí se encuentra su máquina de escribir, su pipa, sus cachava, su orla de la Universidad, su toga, y hojas manuscritas.
En otra habitación se encuentra una réplica exacta con los muebles reales de su dormitorio: una cama con una colcha bordada, un atril que movía porque adoraba leer desde la cama, un armario con varios trajes y boinas, y un cuadro con una fotografía donde aparece Don Miguel leyendo en la cama.
También se encuentra su vieja maleta, algo desgastada en los bordes, un antiguo aguamanil, una mecedora donde adoraba sentarse a leer... Hay infinitos objetos que Unamuno utilizó en vida y que se encuentran en esta Casa-Museo, pero mi viaje termina aquí.
Merece mucho la pena visitar esta casa y recordar a personaje tan erudito...
sábado, marzo 11, 2023
Viaje a Salamanca: Restaurante Erasmus
Cuando yo estudiaba en Salamanca el Erasmus era una cafetería y lo máximo que tenían para comer eran los pinchos de la barra. Hoy en día el Erasmus está todo reformado y es un restaurante con una decoración exuberante.
En sus paredes siguen estando las maquetas de las casas holandesas, pero en lugar de las mesas redondas ahora hay mesas corridas y separadas con biombos, mesas rígidas de madera oscura cuyo cristal te muestra los cajones de abajo, recuerdos de miles de estudiantes y Erasmus y extranjeros y turistas que han ido dejando recuerdos y palabras a lo largo de los años.
Mires donde mires siempre hay algo que mirar.
Allí comí un tataki de atún exquisito.
lunes, marzo 06, 2023
Viaje a Salamanca: De tapeo por Van Dyck
Y con esto regresé al centro saciada. En Salamanca hay que ir al menos una vez de tapeo por Van Dyck.




















































