
Sería extraño estudiar en Salamanca y que no tuviéramos como lectura obligatoria la del Lazarillo de Tormes. Pues algunos de los capítulos de la novela se circunscriben a ese entorno y ya en el título tenemos una referencia clara a la ciudad charra, pues el Tormes es el río que baña la ciudad de Salamanca.
Así que si bien a mí me lo habían recomendado en BUP, nunca lo llegué a
leer hasta que estuve en Salamanca, como hube de leer otras antiquísimas
novelas en castellano antiguo. He esperado mucho para buscar mi esquema-resumen
de este libro, como a mí me gustaba hacerlos, de esa manera en que con un
vistazo recuerdo perfectamente el libro como si lo hubiera acabado de leer
ayer.

Monumento
al Lazarillo de Tormes, Salamanca
Es una novela que me encantó. Quizás si la hubiera leído en la
adolescencia no la hubiera disfrutado tanto. Pero claro, en Salamanca, hay
estatuas referentes a la novela en las orillas del Tormes.
El Lazarillo de Tormes es una novela anónima, escrita en primera
persona y perteneciente al género epistolar. Su edición más antigua data de
1554. En esta larga carta se narra, de una manera autobiográfica, la vida de un
niño, Lázaro de Tormes, durante el siglo XVI, desde su nacimiento y mísera
infancia hasta su matrimonio. Se la considera como la precursora a la novela
picaresca (realismo, uso de la primera persona, estructura itinerante, el
servicio a varios amos y una ideología moralizante y pesimista).
El Lazarillo de Tormes es un esbozo irónico y despiadado de la
sociedad del momento, en la que se nos describen los innumerables vicios y la
hipocresía, sobre todo de los religiosos.
Existen numerosas hipótesis sobre su autoría. Algunos creen que el
autor simpatizaba con las ideas erasmistas, de ahí que fuera prohibida por la
Inquisición. No pudo ser publicada íntegramente hasta el siglo XIX.
Se conservan cuatro primeras ediciones distintas de la obra, todas de
1554, impresas en Burgos, Alcalá de Henares, Amberes y Medina del Campo. Parece
ser que las más antiguas son las de Burgos y Medina, mientras que de la edición
de Amberes se conservan hasta siete ejemplares (del resto únicamente hay un
ejemplar). Es probable que existiera una edición más antigua, de 1552 ó 1553,
cuyo éxito generase las cuatro ediciones simultáneas posteriores.
El Lazarillo de Tormes es una novela de autoformación, con una
estructura aparentemente simple, pero en realidad muy compleja. Es una carta
destinada a vuestra merced, tratamiento que implica alguien con un
estatus social más elevado. Parece ser que es una especie de confesión y que el
destinatario podría ser un alto dignatario eclesiástico.
La originalidad del libro trastoca cualquier molde y crea un subgénero
literario específico y muy realista, la novela picaresca, usando la parodia en
contraposición a las idealizadas narraciones caballerescas: a las rimbombantes
epopeyas de gestas guerreras y libros de angélicos pastores y cortesanos
enamorados se opone una epopeya del hambre, que mira únicamente lo que hay
debajo del cuello de golilla y se preocupa de la subsistencia, siguiendo la
tradición realista de la literatura española del momento.
La temática del Lazarillo de Tormes es moralizante: una denuncia
crítica del falso sentido del honor y de la hipocresía. La dignidad humana sale
malparada de la sombría visión que ofrece el autor, nihilista y anticlerical. La
vida es dura y cada cual busca su aprovechamiento sin pensar en el prójimo. Se trata
de la visión de un humanista desencantado.
Tras su repercusión, el Lazarillo de Tormes fue una obra muy
traducida e imitada. Su influjo marcó tanto la literatura española como algunas
obras extranjeras.

Lazarillo de Tormes y el ciego, por Francisco de
Goya
El Lazarillo de Tormes es una obra artística de primer orden. Lo
es por su originalidad, su valor humano, su trascendencia literaria y cultural,
su estilo (castellano equilibrado, preciso y oral) y su lenguaje (castellano
clásico, modélico, flexible y expresivo, sutilmente irónico, donde se ponen al
mismo nivel el castizo refrán y la cita culta).
Gran parte del material y de los personajes son de origen folclórico y
tradicional, con cuentecillos y facecias tomados del rico acervo popular. La obra,
sin embargo, crea sus propios precedentes y contiene, además, una variada
panoplia de técnicas narrativas: la suspensión y la gradatio narrativa.


Lazarillo de Tormes, por Luis Santamaría Pizarro
El uso de la estructura anular, que acaba concluyendo con los que se
inicia, hace de la novela una obra redonda. Por otra parte, es la primera
novela polifónica de la literatura española: el personaje de Lázaro evoluciona,
no es plano ni arquetípico, cambia y pasa de ser un ingenuo a ser un cínico
redomado, aprendiendo de las lecciones que le da la vida. El final, lejos de
ser positivo, es vivido por el personaje como lo mejor que le podía haber
pasado, teniendo en cuenta toda la trayectoria vital que le precede. La infidelidad
de su mujer no supone nada comparada con las vejaciones que ha sufrido durante
su vida.
Cada personaje plano se halla completamente individualizado y
caracterizado sin maniqueísmo: la crueldad del ciego, el idealismo soñados y
orgulloso del escudero pobre, el diálogo entre conciencias entre el criado y el
escudero, la avaricia e hipocresía del clérigo.


La obra se divide en siete tratados y cuenta en primera persona la
historia de Lázaro González Pérez, un niño de origen humilde. Nació en un río
de Salamanca, el Tormes; quedó huérfano de padre, un molinero ladrón llamado
Tomé González, y fue puesto al servicio de un ciego por su madre, Antona Pérez,
una mujer amancebada con un negro, Zaide, que le da a Lazarillo un hermanastro
mulato.
Entre fortunas y adversidades, Lázaro evoluciona desde su ingenuidad
inicial hasta desarrollar un instinto de supervivencia. Es despertado a la
maldad del mundo por la cornada de un toro de piedra, embuste con el que el
ciego le saca de su simpleza; después rivaliza en astucia con él en diversos
episodios como el de las uvas o el jarro de vino, hasta que se venga
devolviéndole la cornada de piedra con otro embuste, que le vale al cruel ciego
descalabrarse contra un pilar.


Después pasa a servir a un tacaño clérigo de Maqueda que lo mata de hambre, y al que sisa algo de pan de un arca que tiene. El clérigo lo confunde a oscuras, tomándolo por una culebra, pero descubre el engaño, le da una tremenda paliza y lo termina despidiendo.
Pasa luego a servir a un hidalgo arruinado cuyo único tesoro son sus
recuerdos de hidalguía y dignidad. Lázaro simpatiza con él, ya que aunque no
tiene nada que darle, al menos le trata bien. El muchacho consigue mendrugos de
pan que tiene que repartir con el hidalgo. El patético escudero termina por
abandonar la ciudad y Lazarillo se encuentra de nuevo solo en el mundo.
Más adelante Lázaro entra el servicio de un sospechoso fraile
mercedario, tan amante del mundo que apenas para en su convento y le hace
reventar los zapatos.
En el tratado quinto se narra la estafa realizada por parte de un
vendedor de bulas o buldero. Lázaro sirve al buldero y asiste como espectador,
sin opinar, al desarrollo del timo, en el cual el buldero finge que alguien que
piensa que las bulas no sirven para nada está poseso por el diablo, cuando en
realidad está compinchado o conchabado con él. Esto se descubrirá a
posteriori.
El resto de tratados narran cómo Lázaro se asienta con otros amos: un
capellán, un maestro de hacer panderos, un alguacil y se termina haciendo
aguador. Finalmente consigue el cargo de pregonero gracias al arcipreste de la
iglesia toledana de San Salvador, que además le ofrece casa y la oportunidad de
casarse con una de sus criadas, con la finalidad de disipar los rumores que se
ciernen sobre él, ya que se sospechaba que tenía relaciones con su criada. Tras
la boda, los rumores no desaparecen y Lázaro comienza a ser objeto de burla por
parte del pueblo. Lázaro sufre la infidelidad con paciencia, después de toda
una vida de ver qué es el honor y la hipocresía que encubre la dignidad
realmente, ya que eso al menos le permite vivir, y así termina la carta, un
cínico alegato autojustificativo que ridiculiza la literatura idealista del
momento. Lázaro afirma que ha alcanzado la felicidad, pero para ello ha debido
perder su honra, pues los rumores afirman que su esposa es la amante del
arcipreste. Para mantener su posición, Lázaro hace oídos sordos a esos rumores.

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