Hace una semana me caí, provocando un pequeño esguince en un pie. Para lo que podía haber sido no es tanto. Hoy llevo una tobillera y algunas partes del pie siguen amoratadas.
Y así se lo he explicado a ese ángel de mirada perfecta, que en el último momento me ha preguntado a ver cómo estaba... Adorable.
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