jueves, noviembre 30, 2017
¡A jugar!
Hoy va para largo. Podría haberme traído un libro pero no lo hago por respeto. Voy a desempolvar los juegos de lógica que tengo en el teléfono móvil.
Casi como si fuera viernes

Llevo todo el día pensando como si hoy fuera viernes. Luego lo vuelvo a pensar y digo que no, que aún mañana no es fin de semana. Lo cierto es que, llegado el día de hoy, no tengo reuniones hasta dentro de diez días, lo que supone más paseos, más libros y más de todo. También acaban de confirmarme que el Mercado Medieval dura del 6 al 10 de diciembre. Y me gusta dejarme caer por las calles disfrazadas de otra época.
Diciembre ya... Es que ya no queda nada para acabar el año. Y es que diciembre pasa volando con tanta fiesta.
Un guiño a Mordor
Esto parece Mordor. Pues que he salido de la oficina y me he quedado ojiplática con ese cielo rodeando la torre.
Aún no tengo claro cuándo es el Mercado Medieval. La próxima semana tenemos Ferias aquí pero parece ser que no se ponen de acuerdo sobre el Mercado Medieval, que de todo lo que hay -y aunque lo tengamos muy visto- es lo que más me gusta. Supongo que es por el ambiente.
Aún no tengo claro cuándo es el Mercado Medieval. La próxima semana tenemos Ferias aquí pero parece ser que no se ponen de acuerdo sobre el Mercado Medieval, que de todo lo que hay -y aunque lo tengamos muy visto- es lo que más me gusta. Supongo que es por el ambiente.
Cuando dibujaba edificios de otras ciudades
En 2004 compré un cuaderno de viajes en la Selva Negra y plasmaba en él pequeñas anotaciones de esos viajes. También dibujaba. Podría recordar incluso las circunstancias y el momento en que yo me encontraba relajada dibujando cualquier edificio que tuviera enfrente. Desde entonces ese cuaderno me acompañó por varias ciudades de Europa.
Turm am Villingen (Torre en Villingen). Se refiere a una torre defensiva que había en Villingen. La ciudad era en realidad Villingen-Schwenningen, dos ciudades que se habían unido y que sólo las separaba un río cuyo nombre no recuerdo.
El año anterior ya había visitado las principales ciudades alemanas y reconozco que me había propuesto probar todos los tipos de cerveza que encontrara. Debo reconocer que hasta entonces yo no probaba la cerveza, pero en Alemania me aficioné. En Villingen me encontraba tomando una cerveza en una terraza (Biergarten) frente a esta torre que separaba la zona vieja de Villingen de la parte moderna de la ciudad.
En el puente de diciembre de 2004 fui con una amiga desde Salamanca a Barcelona pasando por Madrid. Y esto fue así porque, aunque hay tren directo que une ambas ciudades y que cruza Castilla y León, La Rioja, Aragón y Cataluña para desembocar en Barcelona Sants, habíamos trasnochado y no llegamos al tren que salía a las ocho en punto. Como no nos apetecía regresar a casa, buscamos una alternativa y nos subimos a un cercanías hasta Madrid-Chamartín, y de allí tuvimos que cambiarnos a Atocha para pillar un tren que desembocara en Barcelona. Si debíamos haber llegado a Barcelona a las cinco de la tarde, con esta odisea de viaje arribábamos a la ciudad condal cuatro horas más tarde.
En el viaje, como mi amiga se durmió, dediqué a dibujar la Sagrada Familia, sacada de una guía de Barcelona que me acompañaba en ese momento. Junto al dibujo pone claramente que necesitaba dormir porque la noche pasada habíamos estado de fiesta.
Burgos es una ciudad donde he hecho muchas esperas, generalmente para cambiar del autobús al tren, o en los últimos viajes, cuando tuve que ir al Hospital del Rey por cuestiones académicas encaminadas a mi dedicación actual. En ese momento plasmado en el dibujo, en septiembre de 2005, me encontraba en una cafetería con una cristalera enorme en la Plaza Mayor de Burgos. Posiblemente estaba regresando a casa y tenía varias horas de espera. Si el viaje fuera al revés no me quedaba paseando por Burgos.
En abril de 2007 visité Granada. Es una ciudad que me decepcionó un poco, quizás por esa malafollá que caracteriza a los granadinos, pero también porque, dejando aparte la Alhambra, me resultó una ciudad muy tosca.
El dibujo está hecho desde el mirador de San Nicolás, desde donde se puede ver el complejo de la Alhambra en una imagen preciosa. Para entonces, yo ya había visitado la Alhambra por dentro y me encontraba callejeando por el Albaicín.
En el mismo viaje a Granada visité Córdoba, que me enamoró. No hace falta que recuerde que el día que conocí Córdoba era mi cumpleaños, aunque lo pone claramente en la foto. Y las llamadas no me dejaron disfrutar de la ciudad como me hubiera gustado. Dejando aparte este hecho, en cuanto pisé Córdoba me enamoré de la ciudad. Recuerdo Córdoba y me acuerdo del olor a azahar. Recuerdo Córdoba y recuerdo el cariño que desprenden sus gentes -buenos anfitriones donde los haya, claro que viniendo de Granada...-. Recuerdo Córdoba y la impresionante mezquita con su catedral dentro, y las gitanas vendiendo romero a las puertas de la mezquita, y el Guadalquivir... Córdoba es una ciudad que me tiene enamorada.
En febrero de 2005 visité París. Bien abrigada volé a Orly y me dejé llevar por la bohemia parisina. Cuando llegué al hotel y dejé la maleta tenía varias llamadas de un primo con el que me llevo muy bien. Como no podía obviar la llamada intermitente, tuve que responder. Resultó ser que él había ido de sorpresa a Salamanca y yo me encontraba en París, y nadie de mi familia sabía que yo estaba de viaje. Me vi obligada a decírselo. Malditas visitas sorpresa.
En julio de 2006 volé a Roma. No conocía nada de Italia y vine saciada de arte y pasta. Me enojó visitar los Museos Vaticanos, pero la ciudad me encantó. Me encontraba yo tomando un cappuccino junto al Coliseo y recuerdo que había un Escarabajo de color rojo aparcado junto a mí. No sabía si quería dibujar el Coliseo o el Escarabajo.
Hay muchos dibujos más, pero no me apetece seguir esgrimiendo recuerdos, que se me pasa la hora de ir a dormir. Simplemente el recuerdo de la Selva Negra me ha llevado a ese cuaderno y el cuaderno me ha traído recuerdos. Es curioso cómo, a pesar de que pasa el tiempo, seguimos recordando con suficiente nitidez dónde nos encontrábamos en ciertos momentos.
La cuestión es que me gusta dibujar edificios. Últimamente no dibujo muchos pero es cierto que si me voy de viaje suelo plasmar algo de lo que hay a mi alrededor. Ahora enseño a dibujar a mis pequeñas, y les enseño de una manera que ellas recuerden los trazos. He cambiado los edificios por animales y flores. Y adoro cuando me imitan.
miércoles, noviembre 29, 2017
Der Schwarzwald**

Uno de los lugares con más magia del mundo y que no nos pilla tan lejos es la Selva Negra (Der Schwarzwald). Durante un mes estuve en esa zona especial bajándome del tren cuando me apetecía, como una aventurera, sin saber dónde dormiría esa noche y sin preocuparme por nada. Eso tiene múltiples ventajas, porque conocí rincones inesperados, y además descubrí la amabilidad de las gentes que vivían entre bosques ancestrales y lagos inaccesibles. Visitar la Selva Negra era un punto y aparte en la moderna Alemania. Porque acostumbrada a viajar en trenes de alta velocidad por todo el país, en la Selva Negra no habían llegado los últimos avances y me subí en trenes de madera, de esos cuyo traqueteo se escucha muy alto, con duros bancos de madera, pero desde sus ventanillas admiré cada paisaje que pasaba ante mis ojos. Y es que las panorámicas de la Selva Negra eran verdaderamente extraordinarias.
Me gustaba mucho la arquitectura típica de la zona, admiré todas y cada una de sus casas, rodeadas de un verde infinito. Adoraba los mercados callejeros en las zonas donde había lo que podría llamarse un "centro poblacional" y disfruté de la artesanía típica.
Son típicos de la Selva Negra los relojes de cuco. Desde pequeña, cuando me regalaron uno, siempre he estado acompañada por el cucú incesante del pajarito marcando las horas. Cuando se paraba volvía a darle cuerda, para martirio de mis hermanos, que no les hacía gracia escucharle en cada hora y la serenata de las doce del mediodía. Como no podía ser de otra manera, también traje un reloj de cuco de la Selva Negra. En realidad aún no lo he colgado porque no me veo con un taladro en mi casa, pero ya le diré a alguien que me lo cuelgue, cuando sepa qué voy a poner en las paredes, que igual las dejo blancas porque el blanco me aporta serenidad.
Hoy en día no sabría decir todos los sitios que conocí en la Selva Negra. Recuerdo que el punto de partida y de regreso era Stuttgart y que crucé la Selva Negra entera hasta Konstanz, pasando por Baden-Baden (famosa por sus baños termales y donde, obviamente, disfruté de la estancia en un balneario), Freiburg, Villingen-Schwenningen y Offenburg.
En realidad, he tenido que mirar "una chuleta" y es que he recordado que en la Selva Negra compré un cuaderno de viaje que rellené con vivencias y dibujos, y no sólo de Alemania, sino de otros viajes. Hoy en día sigo haciéndolo, sólo que llevo un cuaderno en blanco y lo ocupo con un único viaje.
La célebre rana
Fachada de la Universidad de Salamanca
Con todos los años que pasé en Salamanca no se me ocurrió traerme una rana, y aprovechando que mis sobrinas van la próxima semana les he dicho que me traigan un imán para la nevera, pero tiene que ser una rana, que es el animal más célebre de Salamanca. Me traerá una rana cada una, y si no, al tiempo.
Lo cierto es que encontrar la rana en la fachada plateresca de la Universidad parece complicado, pero no lo es. Aunque minúscula, se aprecia perfectamente desde abajo.
Detalle de la rana sobre la calavera, Universidad de Salamanca
Mucha gente cree que aquí se dan clases actualmente, pero no es así. Generalmente este edificio alberga circunstancias extraordinarias como que vayan los Reyes de visita, y se puede hacer turismo pidiendo cita previa para ver el aula donde dio clases Fray Luis de León, cuya estatua se encuentra frente a esta fachada.
Y es que el aula donde fue profesor Fray Luis de León se conserva tal cual era en su época, y la anécdota que más se repite cuando se entra en el aula es que Fray Luis pasó varios años en la cárcel y cuando regresó con sus alumnos, lo primero que dijo fue: "Como decíamos ayer...", como si sus años en prisión no hubieran existido.
Sin embargo, a mí una de las imágenes que más me asombraba de esta ciudad no se encontraba aquí, sino en uno de los pórticos de la catedral. Y ése era el astronauta. Obviamente un astronauta de piedra en una catedral gótica (en realidad es del gótico tardío, también tiene elementos renacentistas y barrocos) resulta verdaderamente anacrónico.
Pero no es difícil dar con la explicación, porque en ese pórtico se había caído un trozo de la decoración que baja desde las arquivoltas del pórtico y ese espacio fue restaurado por un escultor del siglo XX, que sólo se le ocurrió dejar unas imágenes sugerentes, tanto como para que su astronauta sea admirado y fotografiado casi más que la célebre ranita.
Figura del astronauta, Catedral Nueva de Salamanca
Es fácil encontrar esa puerta, porque tiene muchísimos turistas haciéndose fotos no sólo con el astronauta, sino con un dragón que come un helado y algunas otras figuras que parecen irreales en una catedral.
Lo cierto es que Salamanca está llena de imágenes dignas de mención, muchas en las propias fachadas de casas antiguas, y no sólo en los famosos monumentos del casco histórico.
Creo que debería dejarme caer por Salamanca.
Algo tan sutil como...

Hay personas que consiguen sacar nuestro lado más positivo,
nuestro lado más humano, nuestro “yo” más bondadoso. Contagiada por aquel
fragmento de El Principito y la rosa, pienso que hay personas que son tan
sutiles como las flores, tan frágiles que de repente aparece un deseo inaudito
para que no se rompa nada de lo que les rodea. Las flores nos colorean nuestro
mundo con su belleza, de ahí que sea necesario que las reguemos cada día. Y
sabemos que su vida es tan fugaz que a veces cuesta desprenderse de esa belleza,
de su fragilidad y de su delicadeza. No deseamos que se terminen marchitando o
deshojando demasiado pronto. Y es importante cuidar de esas flores. A diferencia de las flores, el ser humano tiene
muchos años por delante antes de que se marchite.
Debo reconocer que hay personas que consiguen tocarme el
alma. Y con ello quiero decir que me encuentro a gusto en compañía de esas personas,
cuando las palabras salen naturales, la confianza es mutua y no terminas
cansándote nunca de compartir instantes con esas personas.
Me encantan esos instantes inesperados que nos regalan
personas que, en algún momento, nos han tocado el alma. Si una persona es capaz
de sacar todo lo bueno que llevamos dentro esa persona, sin duda alguna, se
merece un mundo. Hoy me encuentro llena de energía positiva.
Y entonces suena el teléfono
Cuando más tranquila me encontraba ha sonado el teléfono. No tenía claro si contestar porque sabía que esa llamada me iba a suponer media hora mínimo. Pero una vez alguien sabio me dijo que si no contestaba la que pecaba era yo, y en cualquier caso luego tenía que devolver la llamada porque estaría "pecada" hasta hablar con la persona que me había llamado. Así que siempre contesto o devuelvo las llamadas. Lo cierto es que me he estado riendo. Últimamente río mucho más. Y la llamada ha sido de tres cuartos de hora, suficiente para desconectar de la última novela, que me tiene subyugada por la ternura que desprende.
Lluvia de noviembre
Ya está acabando este mes que siempre pienso que es el más aburrido del año, aunque este mes, entre unas cosas y otras, no ha sido tan aburrido.
Mañana han dado nieve. Sólo espero que la nieve se quede en la montaña y no caiga nada en Ezcaray. Claro que si nieva me niego a conducir con nieve. Podría seguir lloviendo, que necesitamos agua.
Mañana han dado nieve. Sólo espero que la nieve se quede en la montaña y no caiga nada en Ezcaray. Claro que si nieva me niego a conducir con nieve. Podría seguir lloviendo, que necesitamos agua.
Desafío Literigatos #14

He encontrado el Literigato número 14 en la novela El resto de sus vidas, de Jean-Paul Didierlaurent, por lo que ya sólo me queda un gato para completar el Desafío Literigatos 2017.
Desconocemos el nombre del gato, pero sabemos que pertenecía a un anciano que acababa de fallecer y se lo termina llevando Ambroise a su casa. A su abuela Beth le desagrada ese gato de pelo atigrado sucio y tuerto, pero por el que finalmente siente un cariño especial.
"Ambroise tuvo un impulso que lo echó para atrás al descubrir la bola de pelos rojizos enrollada entre las pantorrillas del difunto y cuyo único ojo le lanzaba una mirada enojada. El gato tuerto se aferró con todas sus uñas al pijama del cadáver cuando trataron de desalojarlo de aquel confortable sitio (Página 88)".
martes, noviembre 28, 2017
Ratitos agradables
Voy a empezar a leer la novela que llegó en el último Bookish. Como siempre, antes de comenzar, he abierto el sobre que acompaña la novela para leer la introducción.
Y con una introducción como ésta dan ganas de seguir leyendo.
Y con una introducción como ésta dan ganas de seguir leyendo.
Ni todo es tan blanco ni todo es tan negro

Llevo todo el día preocupada por una incertidumbre que me ha acompañado durante todo el día, y en el trabajo no debería preocuparme más de lo necesario. Es curioso cómo cuando piensas que algo no va a ir bien resulta que termina marchando sobre ruedas. Casi prefiero que sea así, cuando ya he podido descargar la losa tan pesada que me ha acompañado durante todo el día.
Supongo que es ansiedad. En 3º de BUP nos hicieron pruebas psicológicas y el psicólogo del colegio me dijo que debía controlar esa ansiedad, pero a veces surge incontrolable. Aunque es cierto que sólo lo noto yo, que nadie a mi alrededor ha notado hoy que estuviera más nerviosa. Con el paso del tiempo aprendemos a controlar muchas sensaciones.
Y es que al final, ni todo es tan blanco ni todo es tan negro. Que todo lo bueno a veces puede tener algo que no es tan bueno y que dentro de lo malo siempre hay algo bueno.
Ni mucho menos me he encontrado mal, me encuentro feliz la mayor parte del tiempo, sólo que sí me he sentido algo más nerviosa. Sin más. Cuando he llegado a casa ya me encontraba totalmente relajada.
El mundo de Sofía
Me recomendaron leer esta novela hace unas semanas y la tenía ocupando espacio en la estantería desde hace más de dos décadas. Pero nunca me había dado por leerla. Es cierto que como tengo libros en casa de mis padres y tengo libros en mi casa me pasé dos o tres días buscando porque es una locura tener los libros divididos entre dos casas (los voy trayendo a mi casa poco a poco).
Lo cierto es que he disfrutado bastante de esta novela. He recordado toda la Historia de la Filosofía que estudié en COU. Me ha costado leerla más de lo habitual porque en muchas ocasiones volvía hacia atrás y volvía a pensar en lo que acababa de leer. E incluso paraba entre capítulo y capítulo para madurar todo lo que acababa de leer. Si, por ejemplo, leía dos capítulos seguidos se me llegaba a hacer pesado, y es que al fin y al cabo es un desarrollo bastante completo del mundo filosófico desde sus orígenes hasta la actualidad.
También me ha sorprendido ese salto entre dos mundos paralelos, esa dualidad entre vida mortal y eternidad que el autor nos esgrime al final de la novela.
Sofía está a punto de cumplir 15 años cuando un buen día llega a su casa y se encuentra en el buzón un sobre dirigido a ella. En ese sobre se encuentra las preguntas "¿Quién eres? ¿De dónde viene el mundo?", preguntas que a través de los filósofos se intentará responder a lo largo de cada capítulo, pero llegamos al final y nos encontramos con las mismas cuestiones sin respuesta, con un sinfín de teorías al respecto, pero sin una respuesta concreta que responda con una seguridad del cien por cien a esas preguntas. Así, Sofía comienza a recibir una serie de anotaciones filosóficas desde que el primer griego comienza a hacerse las preguntas más básicas del Universo, pasando por los presocráticos, la oratoria de Sócrates, la Teoría de las Ideas de Platón, la lógica de Aristóteles, las creencias en época de Jesucristo, Descartes, la actitud crítica de Kant, los existencialistas, el origen de las especies de Darwin y el mundo de los sueños de Freud, entre otras cosas. El profesor de filosofía es Alberto Knox, un hombre que terminará explicándole a Sofía las nociones más básicas del Universo, que la hará debatir y preguntarse sobre todo y, en definitiva, la hará analizar todo lo que la rodea.
He disfrutado mucho con Platón y Aristóteles, con Kant (que pese a lo dificultoso me gustaba cuando lo estudiaba), con el revolucionador Darwin y con Freud.
El libro hace pensar bastante sobre todas las cosas del mundo. Tampoco es baladí el nombre de la protagonista (Sofía="sabiduría"). Creo que en todos los colegios explican en la primera clase de Filosofía que el nombre de la asignatura significa "amor a la filosofía".
En un universo paralelo nos encontramos con Hilde, otra niña que va a cumplir 15 años el mismo día que Sofía, su padre es un mayor de las Naciones Unidas que se encuentra en el Líbano y que va a hacerle un regalo muy especial de cumpleaños.
Al final, cuando Sofía y Alberto "salen" de la historia me remite nuevamente a Platón, a su Mito de la Caverna, al momento en que el esclavo se escapa de la cueva para conocer el mundo que está más allá de la grieta. Y es que al final Platón fue una de las influencias más notables de toda la Historia de la Filosofía, amén de las Academias que tienen su origen con él. Y si lo pensamos, Platón nos remite a los "amores platónicos", a películas como Matrix o La isla, etc. No recuerdo más pero hay muchas cosas en el mundo actual que son guiños a este filósofo de la Antigüedad.
Debo decir que éste es un libro que debería leer todo el mundo. Ahora, cuando lo he terminado, pienso que debería haberlo leído hace veinte años. Aunque ahora no ha estado mal recordar todas las nociones filosóficas a las que acabo de quitar el polvo.
EL AUTOR:
Jostein Gaarder (Oslo, 1952) fue profesor de Filosofía y de Historia de las Ideas en un liceo de Bergen durante once años. En 1986 publica El diagnóstico, una colección de relatos al que siguieron dos libros para jóvenes: Los chicos de Sukhavati (1987) y El palacio de la rana (1988). En 1990 recibió el Premio Nacional de Crítica Literaria en Noruega y el Premio Literario del Ministerio de Asuntos Sociales Científicos por El misterio del solitario. Pero es El mundo de Sofía (1991) el libro que le convierte en uno de los autores de más éxito en Europa, en donde la novela se ha convertido en un auténtico best-seller en varios países, habiéndose traducido a más de quince idiomas. En 1992 publica El misterio de Navidad, y en ese mismo año recibe el Premio Europeo de Literatura Juvenil.
EL LIBRO:
Título original: Sofies verden. Roman om filosofiens historie
Autor: Jostein Gaarder
Traductores: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Editorial: Siruela (20ª edición, febrero de 1996)
Colección: Las tres edades nº 35
Número de páginas: 638
ISBN: 9788478442515
Valoración: 9/10
RETOS:
Esperando al amigo invisible
Creo que mi madre ya tiene preparadas en su casa las papeletas del amigo invisible. Lo creo porque me dijo que este año entraba en el juego la novia de mi hermano pequeño. En mi familia llevamos haciendo el amigo invisible desde hace algunos años porque de la otra manera supone un gasto extraordinario para algunos bolsillos. Y es que no es sólo eso, que hay que sacar tiempo para comprar regalos.
El año pasado mi sobrina Paula me chivateó quién le había tocado a quién, por lo que yo ya sabía el: "a mami le has tocado tú". Seguro que este año pregunta a todos y me lo vuelve a chivar. También sabía el mío. Claro, yo le dije que tenía que leer el nombre tan largo que ponía en el papel. Como su padre y su abuelo se llaman igual había una segunda palabra para distinguirlos. Pero no debí ser la única que le dijo que leyera el papel.
Este fin de semana creo que cada uno traerá su papeleta.
Hace dos años tuve que poner el árbol en el piso donde nos encontrábamos de alquiler. Me agencié un árbol y adornos aquí donde vivo y me dejé caer para adornarlo. Recuerdo lo triste que me sentía decorando el árbol yo sola, cuando todos estaban en el hospital. Y yo me obligaba a poner el árbol porque sabía que a mi madre le iban a dar "altas temporales" esa Navidad y que tenía que estar todo listo para cuando ella saliera. El año pasado fue diferente, porque me encargué únicamente de dejar el árbol y esperar a que vinieran mis sobrinas y lo decoraran ellas. Así que decorar el árbol de Navidad me trae alegría y tristeza a partes iguales.
La Navidad es una época entrañable, pero se pierde el sentido de su origen. Me siento avasallada cuando intentan "meterme" todo por los ojos. Al final, lo más importante es disfrutar de todas las personas que están a nuestro alrededor. Al final, no deja de ser una época de consumismo que no lleva a ninguna parte. Como el Black Friday o el Cyber Monday (todavía quedan días de la semana para que inventen más) o el día del Padre, de la Madre, de los Enamorados, del Libro, de..., de..., de... Y luego llenamos nuestras casas de cosas que muchas veces quedan inservibles o que no llegamos a utilizar. Digamos que el Día del Libro yo sí lo celebro, así que también caigo en ese consumismo exacerbado.
Incertidumbre

Hoy me encuentro algo más nerviosa de lo habitual. Es porque me encuentro con una incertidumbre terrible. A veces me ocurre, cuando desconozco lo que me voy a encontrar después. Hay veces que lo he pasado mal en alguna reunión, pero nada que no pueda salvarse. Hoy me enfrento a personas que creen que tengo una varita mágica y que puedo hacer milagros, nada que no pueda defender fehacientemente.
Me quedan cien páginas para terminar un libro y posiblemente me centre en sus páginas sin pensar en nada más.
Seguro que luego no es para tanto. Y por supuesto no voy a permitir que la incertidumbre guíe mis pasos esta tarde.
Viel Glück**
Siempre he sido -y soy- una persona con suerte, de ésas a quienes acompaña la buena fortuna. La gente que me conoce siempre me lo dice. Aunque yo no creo que sea para tanto, porque nunca me ha tocado la lotería. Es cierto que en muchas ocasiones he comprado para mi familia series de la lotería de Navidad y ha tocado pedrea, y como ha ocurrido en varias ocasiones, mi padre me dice que le tengo que comprar yo la lotería. Pero nunca me han tocado más que pedreas.
En el resto de cosas, sí, he sido siempre muy afortunada. Yo era la típica estudiante que si me estudiaba un único tema para un examen caía ese tema y ningún otro más. Generalmente intentaba estudiar todo, pero a veces no daba tiempo.
En el día a día suelo tener suerte. Pero no creo que las personas tengamos buena o mala suerte o seamos más o menos afortunadas. La suerte hay que ir a buscarla y si no la buscas no llega. Es decir, que una persona que tiene mala suerte no es que le haya mirado un tuerto, es que nunca ha ido en busca de la fortuna.
Tampoco hago mucho por buscar la suerte. Supongo que está en proponerse hacer ciertas cosas y que los planetas se encuentren alineados en un momento preciso.
Claro, si me presento a un certamen literario y gano es porque lo que yo escribí lo envié y lo presenté a concurso. Si no lo presento es imposible ganar. Eso me recuerda a que tendría que reanudar ese Word que tengo comenzado por ahí sobre crímenes a lo largo del Camino de Santiago. Mi familia me ha dicho que debería enmarcarlo en una zona que me pille más ajena. Debería reanudarlo porque me encuentro últimamente inspirada. En realidad, lo que más me gusta de escribir es la creación, sacar una idea de la nada y moldearla, crear una idea y hacerla inteligible a mucha gente. Lo que sé con certeza es que la inspiración, igual que la suerte, hay que ir a buscarla, que tampoco llega sola.
** Viel Glück, del alemán: buena suerte.
lunes, noviembre 27, 2017
Biblioteca Abraham Zacut
En Salamanca hay varias bibliotecas para los estudiantes. De hecho, cada facultad tiene al menos una y, si no, hay salas de estudio.
La biblioteca más célebre es Libreros, que popularmente se conoce como "Ligueros", y que en época de exámenes se mantiene abierta las 24 horas.
Yo solía ir a la biblioteca de Ciencias, Abraham Zacut, generalmente acompañada por un estudiante de informática que conseguía desconcentrarme. Al final tenía que ponerme de espaldas a él.
Con el paso de los años, me pregunto cómo pude salir con él. Hoy en día no lo haría. Tampoco me arrepiento, que en esta vida no hay que arrepentirse de lo que nos aporta experiencia y sabiduría.
A mí antes me gustaba estudiar. Entonces estudiaba Filología Alemana -que nunca terminé- y ahora no me veo estudiando y terminándola. Me desgastó el curso de especialización para Administradora de Fincas. Llegaba a casa sin ganas y me ponía a estudiar semana tras semana durante tres años. Me quito el sombrero con las personas que siguen estudiando, pese a todo.
No es que yo haya dejado de aprender, siempre miro y curioseo lo que leo y nunca me quedo con dudas. Todos los días por mi trabajo aprendo algo nuevo...
Abraham Zacut fue un astrónomo y matemático judío que vivió en Salamanca hasta la expulsión de los judíos de España. Las piedras de la antigua sinagoga se encuentran frente a la biblioteca, en el patio de la Facultad de Matemáticas.
Kiro Sushi
Hay un restaurante japonés en Logroño que acaba de ganar una estrella Michelín. Sólo hay sitio para diez comensales y el cocinero -que es de la Rioja Baja y no japonés- va cocinando delante de los comensales.
Lo malo es que al ganar hace poco esa estrella Michelín hay una lista de espera de varios meses. Hace unos días vacilaba a mi cuñada y le decía: "Como tu cumpleaños es en julio acabas de darme la idea de qué regalarte". Y entonces otra amiga soltera me decía: "Deberíamos ir tú y yo entre abril y mayo y celebrar nuestros cumpleaños" (mi cumpleaños es en abril y el suyo en mayo). Yo creo que voy a optar por la segunda opción. Adoro la comida japonesa. Pero no siempre fue así, porque cuando fui a Japón lo que más me echaba para atrás era la comida, y allí me encantó todo lo que comía: el arroz, las sopas, el ramen, sushis y sashimis, las verduritas, también anguila y pescados varios. Así que vine enamorada de la comida japonesa. Excepto el wasabi que no sabía que lo comía hasta que empecé a toser por un picor muy intenso en la garganta, y el pez globo, que aunque los japoneses controlen al partirlo no quise arriesgarme.
Entonces tengo que reservar cena para dos en el Kiro Sushi para finales de abril y principios de mayo. Es un autorregalo que nos hacemos.
Endulzando la semana
Hoy he comprado bombones. Generalmente suelo comprar los de la Caja Roja, pero hoy he optado por los de Lindt. Sacan una colección de ciudades en los botes. El año pasado me tocó Londres, este año es París.
En cuanto venga mi hermano pequeño se comerá medio bote de una sentada.
En cuanto venga mi hermano pequeño se comerá medio bote de una sentada.
De lunes
Hoy me he levantado con agujetas en los riñones. Luego he sabido que es de reírme. Y es que este fin de semana me he echado muchas risas. Si ayer iba por la calle cantando con mis sobrinas y me reía de lo que desafino. Con ellas pierdo el sentido del ridículo. Se me ha pasado el fin de semana volando.
Y hay lunes que son agradables porque viene gente que te saca una sonrisa. Mi padre siempre me tiene dicho que nos rodeemos de gente positiva.
El próximo lunes será diciembre. Cada vez pasan más rápidos los años.
Y hay lunes que son agradables porque viene gente que te saca una sonrisa. Mi padre siempre me tiene dicho que nos rodeemos de gente positiva.
El próximo lunes será diciembre. Cada vez pasan más rápidos los años.
domingo, noviembre 26, 2017
Ella
Hoy me he encontrado con una persona especial. Después de hablar con ella e intercambiar cierta información sobre nuestras respectivas vidas, cuando nos hemos despedido, me he quedado pensando en lo difícil que tiene que ser hacer una vida sin poder apreciar los colores, la luz del día, el rostro de las personas y un largo etcétera.
La persona con la que me he encontrado hoy es ciega. Estuvo en mi clase en los tres años de BUP y el repiqueteo constante de la máquina de braille se convirtió en un sonido habitual en el aula durante esos tres años.
Ella es ciega de nacimiento, pero "veía" la tele, tenía ordenador y me hubiera gustado que hoy me enseñara su móvil. Sé que hoy cualquier ordenador está adaptado para los ciegos, pero me remito a una época en que no había ordenadores en todas las casas. A mí me sorprendió la primera vez que me dijo que "había visto" un programa de televisión.
Tenía mucho más desarrollados los sentidos. Con el tacto y el oído nos llegaba a sorprender. Porque ella "leía" a través de sus manos y conocía a las personas a través de las voces. Tenía tal sensibilidad que con una palabra percibía incluso tu estado de ánimo.
Pues hoy la he visto. A ella le ha costado una milésima de segundo en reconocer mi voz.
Qué duro tiene que ser. Sólo hay que probar a taparse los ojos durante un rato.
Siempre es un placer
Siempre es un placer venir a Logroño. Ya no me quedo fines de semana enteros, con excepciones como la de este fin de semana. A partir de ahora sólo son las comidas de los domingos. Y la Navidad. Sigue resultándome muy extraño celebrar la Navidad en Logroño.
Mis padres me han dicho que les ha sorprendido que haya dejado de fumar. Y yo he decidido meter en una hucha el ahorro que me supone no fumar. Con ello me iré a Tailandia o a Vietnam. Llevo mucho tiempo sin hacer macro-viajes de los míos.
Mis padres me han dicho que les ha sorprendido que haya dejado de fumar. Y yo he decidido meter en una hucha el ahorro que me supone no fumar. Con ello me iré a Tailandia o a Vietnam. Llevo mucho tiempo sin hacer macro-viajes de los míos.
Balancín
Mi sobrina Pau y yo nos hemos ido a la cafetería como unas señoritas. Pero ella sabía que luego habría columpios. Como su hermana no ha venido, me ha dicho que me sentara en el balancín y le diera fuerte. Lo que ocurre en estos casos es que Pau no sabe poner fin cuando se trata de columpios. Y mientras nos balanceábamos me ha hecho cantar una cantidad ingente de canciones hasta que se ha quedado con la de sanfermines y me ha hecho repetirla sin parar.
La gente que iba por el paseo se nos quedaba mirando. Ahora estoy algo ronca.
La gente que iba por el paseo se nos quedaba mirando. Ahora estoy algo ronca.
Cambio de rutinas
Hoy me he acordado del motivo por el que me gusta tanto estar en esta ciudad. Es una cuestión de rutinas. Como la cama me resulta extraña enseguida tengo que salir: a desayunar, a por el pan, a por el periódico. La cuestión es salir. Me gusta la tranquilidad de esta zona, los parques, la gente con sus perros...
Es que hubo una época donde me pasaba fines de semana enteros aquí. Eso también me recuerda a que hay cosas en la vida que pueden mejorar.
Es que hubo una época donde me pasaba fines de semana enteros aquí. Eso también me recuerda a que hay cosas en la vida que pueden mejorar.
Un buen desayuno
Me levanto de la cama pensando en el desayuno. Los fines de semana que no tengo que madrugar incluso me levanto a desayunar y luego vuelvo a la cama a leer.
Otra cosa que los últimos domingos echaba de menos es la ducha de agua caliente por las restricciones de agua donde yo vivo.
Buenos días, Logroño
Tengo un hambre canina, como todas las mañanas, así que voy a desayunar por ahí. Una de las cosas que me encantan es desayunar fuera, y no puedo aguantar mucho más con el estómago vacío.
Hace un día muy otoñal y los columpios que les gustan a mis sobrinas tienen pinta de estar mojados, así que igual esta tarde no me hacen acompañarlas.
Necesito desayunar.
Hace un día muy otoñal y los columpios que les gustan a mis sobrinas tienen pinta de estar mojados, así que igual esta tarde no me hacen acompañarlas.
Necesito desayunar.
Otro día de chicas
Hoy me toca otro día de chicas, pero esta vez esas chicas son mis sobrinas. Ya veremos qué juegos me invento hoy.
Lo cierto es que llevo varias semanas sin verlas y tengo muchas ganas de estar con ellas. Seguro que ellas están deseando estar con su tía preferida (no tienen más tías).
No sé qué hago a las ocho de la mañana un domingo despierta. Mientras no me entre el hambre... ni tan mal.
Lo cierto es que llevo varias semanas sin verlas y tengo muchas ganas de estar con ellas. Seguro que ellas están deseando estar con su tía preferida (no tienen más tías).
No sé qué hago a las ocho de la mañana un domingo despierta. Mientras no me entre el hambre... ni tan mal.
Chocolate y...
Conozco a muy poca gente que no le guste el chocolate. A mí me encanta aunque no suelo comer mucho. Pero ayer, entre espumas y otros postres raros, me decanté por el chocolate.
Tampoco sé cómo me dio por tomar postre porque casi nunca como postre. Y es que no me gusta casi ningún postre dulce, generalmente con motivo de las texturas.
Mi chocolate tenía un ser viviente de gelatina que me produjo un rechazo intenso. De hecho una amiga me dijo que si quería que se lo cambiara por su espuma de yogur. Estuve apartando la gelatina que parecía que tenía vida propia hasta que no quedó nada de chocolate.
Y es que el chocolate estaba buenísimo. Sabemos que el chocolate es chocolate y no defrauda.
Tampoco sé cómo me dio por tomar postre porque casi nunca como postre. Y es que no me gusta casi ningún postre dulce, generalmente con motivo de las texturas.
Mi chocolate tenía un ser viviente de gelatina que me produjo un rechazo intenso. De hecho una amiga me dijo que si quería que se lo cambiara por su espuma de yogur. Estuve apartando la gelatina que parecía que tenía vida propia hasta que no quedó nada de chocolate.
Y es que el chocolate estaba buenísimo. Sabemos que el chocolate es chocolate y no defrauda.
Wine Fandango
Nunca había estado en el Wine Fandango hasta ayer. Había oído hablar muy bien de él y ayer pude comprobarlo.
Es cierto que está bien, pero yo dejé una quinoa muy aceitosa en el plato. Es que no puedo con el exceso de aceite. Por lo demás la comida estuvo bien.
Es cierto que está bien, pero yo dejé una quinoa muy aceitosa en el plato. Es que no puedo con el exceso de aceite. Por lo demás la comida estuvo bien.
To be or not to be
A veces nos encontramos con señales o referencias que hacen que nuestra imaginación vuele lejos. Sin ir más lejos, esta mañana leía sobre el "ser o no ser" de Hamlet y esta noche me encontraba una obra de teatro con el mismo título en inglés.
Supongo que son coincidencias sin más.
Sin batería
A veces quedarse sin batería es lo mejor que puede pasar. He llegado a casa antes de medianoche y había jaleo en el bar de abajo. Como no podía irme aún a dormir sólo se me ha ocurrido tomar un café y entonces he visto el nombre de la calle. Ha sido cuando he pensado que era una afortunada por estar sin batería, no fuera a ser que ese espíritu impetuoso que no dejo que salga a flote me impulsara a hacer algo que no estoy segura si hubiera sido buena idea. Aún no sé en qué momento he empezado a echar el freno a lo que hago.
Llevo una serie de cervezas desde mitad de la tarde. Así que mejor que mi móvil estuviera apagado.
Llevo una serie de cervezas desde mitad de la tarde. Así que mejor que mi móvil estuviera apagado.
sábado, noviembre 25, 2017
Murrieta
Entre el bingo y el karaoke se va pasando la tarde. Hoy hemos quedado que no esperaremos otros diez años para reunirnos todas. El año que viene otra vez.
Más largo que un día sin pan
Hoy tengo comida, y café, y fiesta, y cena, y más fiesta. Y voy a llegar tarde.
Entre los cafés y los paseos... Sigo trabajando y hace veinte minutos que debería encontrarme libre.
Estamos en un lugar donde dan clases de pintura. Y hay lienzos medio hechos.
Entre los cafés y los paseos... Sigo trabajando y hace veinte minutos que debería encontrarme libre.
Estamos en un lugar donde dan clases de pintura. Y hay lienzos medio hechos.
4 cafés
He perdido la cuenta de los cafés que llevo esta mañana, creo que son cuatro, pero no estoy segura, podrían ser más.
Lo mejor es que para la mañana y los cafés me he traído el libro para que no se haga pesado.
Lo mejor es que para la mañana y los cafés me he traído el libro para que no se haga pesado.
La huella de la lluvia
Ha dejado de llover. Lo cierto es que parece que seguirá lloviendo, pero de momento ha parado.
Estoy a caballo entre el trabajo y el turismo. Seguro que luego me asomo a ver el mercadillo, pero de lejos.
Estoy a caballo entre el trabajo y el turismo. Seguro que luego me asomo a ver el mercadillo, pero de lejos.
Cargando el iPad
No he hecho aún la maleta. Mañana a primera hora me tocará correr. Lo único que he puesto a cargar ha sido el iPad, que lo llevo como sucedáneo al portátil, que ocupa más y para dos días no me merece la pena llevarlo.
En cuanto mis sobrinas vean el iPad me lo sisarán.
Compré el iPad hace algunos años pensando que lo utilizaría más, pero lo cierto es que apenas lo utilizo; generalmente lo tengo apagado el una estantería. Para los fines de semana fuera de casa me viene bien y en los viajes siempre me lo llevo.
Es lo único que mañana tendré preparado.
Entre el insomnio y la siesta debería intentar dormir. A este paso voy a tener que comprar valerianas o algo.
En cuanto mis sobrinas vean el iPad me lo sisarán.
Compré el iPad hace algunos años pensando que lo utilizaría más, pero lo cierto es que apenas lo utilizo; generalmente lo tengo apagado el una estantería. Para los fines de semana fuera de casa me viene bien y en los viajes siempre me lo llevo.
Es lo único que mañana tendré preparado.
Entre el insomnio y la siesta debería intentar dormir. A este paso voy a tener que comprar valerianas o algo.
Lluvia, al fin

Está lloviendo mucho. Por fin. Y que no pare de llover en unos días. He tenido que salir al balcón porque el olor a tierra mojada es embriagador. Me gusta tanto que no me ha importado que se mojara el pijama. Tanto me gusta que después de la lluvia tengo que salir a la calle y empaparme de las fragancias a tierra mojada, a lluvia, a ... VIDA.
No es el único aroma que me resulta embriagador, también el olor a gasolina o el olor a fósforo. Son olores que me encantan.
Así que mañana podré disfrutar de los olores de la lluvia.
La noche invita a leer
Esta tarde me he echado una siesta y creo que eso influye directamente en que ahora no tenga mucho sueño. Lo cierto es que ya empiezan a caérseme los ojos, por lo que no tardaré mucho en cerrar el libro.
De momento, la noche invita a seguir leyendo.
De momento, la noche invita a seguir leyendo.
Posiciones estratégicas
Las posiciones elevadas siempre han sido beneficiosas a lo largo de los siglos. A veces miro la calle desde las alturas y reconozco algunos vehículos. También suelo vigilar el mío.
viernes, noviembre 24, 2017
Complicidad
Hay personas que sacan a flote nuestra sensibilidad más extrema. Esas personas que siempre están ahí y cuando no están pues las echamos mucho de menos. Y con quienes no tenemos pelos en la lengua para mostrar una complicidad casi poética.
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