Hay veces que me dejo caer en las aldeas que hay cerca de Ezcaray, casi por obligación. Luego se me olvidan estos viajes relámpago. Ni siquiera recordaba que había estado en Azárrulla hace dos meses y que hacía un tiempo mucho peor que el actual, que en realidad debería ser al revés.
Pese a que Azárrulla tiene un hotel y un restaurante nunca se ve un alma. Lo que sí que hay son muchas vacas y gatos.
De todas formas, es un paraje muy desolado sobre todo en invierno. A mí no me gustaría vivir en un lugar así.
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