Fachada de la Universidad de Salamanca
Con todos los años que pasé en Salamanca no se me ocurrió traerme una rana, y aprovechando que mis sobrinas van la próxima semana les he dicho que me traigan un imán para la nevera, pero tiene que ser una rana, que es el animal más célebre de Salamanca. Me traerá una rana cada una, y si no, al tiempo.
Lo cierto es que encontrar la rana en la fachada plateresca de la Universidad parece complicado, pero no lo es. Aunque minúscula, se aprecia perfectamente desde abajo.
Detalle de la rana sobre la calavera, Universidad de Salamanca
Mucha gente cree que aquí se dan clases actualmente, pero no es así. Generalmente este edificio alberga circunstancias extraordinarias como que vayan los Reyes de visita, y se puede hacer turismo pidiendo cita previa para ver el aula donde dio clases Fray Luis de León, cuya estatua se encuentra frente a esta fachada.
Y es que el aula donde fue profesor Fray Luis de León se conserva tal cual era en su época, y la anécdota que más se repite cuando se entra en el aula es que Fray Luis pasó varios años en la cárcel y cuando regresó con sus alumnos, lo primero que dijo fue: "Como decíamos ayer...", como si sus años en prisión no hubieran existido.
Sin embargo, a mí una de las imágenes que más me asombraba de esta ciudad no se encontraba aquí, sino en uno de los pórticos de la catedral. Y ése era el astronauta. Obviamente un astronauta de piedra en una catedral gótica (en realidad es del gótico tardío, también tiene elementos renacentistas y barrocos) resulta verdaderamente anacrónico.
Pero no es difícil dar con la explicación, porque en ese pórtico se había caído un trozo de la decoración que baja desde las arquivoltas del pórtico y ese espacio fue restaurado por un escultor del siglo XX, que sólo se le ocurrió dejar unas imágenes sugerentes, tanto como para que su astronauta sea admirado y fotografiado casi más que la célebre ranita.
Figura del astronauta, Catedral Nueva de Salamanca
Es fácil encontrar esa puerta, porque tiene muchísimos turistas haciéndose fotos no sólo con el astronauta, sino con un dragón que come un helado y algunas otras figuras que parecen irreales en una catedral.
Lo cierto es que Salamanca está llena de imágenes dignas de mención, muchas en las propias fachadas de casas antiguas, y no sólo en los famosos monumentos del casco histórico.
Creo que debería dejarme caer por Salamanca.


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