Garachico, Tenerife, construido sobre una lengua de lava
Se supone que la próxima semana tengo vacaciones. Aún no sé si haré uso de esos días de asueto o si estaré trabajando. Es que el año pasado en esta época sí las cogí y leí Los miserables, también nevó un día y, en los momentos en que no hacía nada, me aburría. Es difícil que me aburra, pero eso me recuerda a que esta tarde estábamos tomando café y me decía uno: "A ver si me toca la lotería, porque cierro el chiringuito y dejo de trabajar". Y yo le respondía: "¿Y qué vas a hacer con tantas horas libres? Yo creo que me aburriría". Es posible que cogiera un año sabático para dar la vuelta al mundo, pero pasado ese año regresaría a trabajar.
Hay personas que me han dicho que, con el tema del estrés, me vendría bien descansar. Lo cierto es que, desde que mi médico me dijo que me tomara las cosas con calma, me estoy tomando todo más tranquilamente.
También me río más a menudo. Que reír es bueno.
Hoy que, no sé por qué motivo, me encuentro más cansada de lo habitual y me estoy planteando si me tomo una semana de relax o de trabajo. Será lo segundo. En esta época hace unos años me marchaba en busca del sol a Canarias, pero de momento Canarias esperará por un tiempo.
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