domingo, noviembre 26, 2017

Balancín

Mi sobrina Pau y yo nos hemos ido a la cafetería como unas señoritas. Pero ella sabía que luego habría columpios. Como su hermana no ha venido, me ha dicho que me sentara en el balancín y le diera fuerte. Lo que ocurre en estos casos es que Pau no sabe poner fin cuando se trata de columpios. Y mientras nos balanceábamos me ha hecho cantar una cantidad ingente de canciones hasta que se ha quedado con la de sanfermines y me ha hecho repetirla sin parar.
La gente que iba por el paseo se nos quedaba mirando. Ahora estoy algo ronca.

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