En Ezcaray no se ve un alma. Quizás en el café aún hay personas. Esto es lo que menos me gusta de noviembre, un mes en el que entro de puntillas porque es posiblemente el mes del año que menos me gusta. Al menos pasa rápido. Es que me parece un mes aburridísimo y es que no hay nada.
Porque luego en diciembre hace frío pero las calles se ven más animadas.
De todas formas, Ezcaray no me disgusta en ninguna época del año. Lo único que puedo decir es que mientras en Santo Domingo había niebla cerrada, al venir aquí el cielo está despejado y no hay niebla.
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