sábado, abril 30, 2011

Casi mayo

Hay días que son mejores que otros. Acabo de tomar chocolate que había en la plaza y sentía frío. En realidad estaba muy lejos. Estaba rodeada de mucha gente y me sentía la persona más solitaria del planeta. Hoy cenamos fuera de casa, aunque en mi pueblo. No tengo muchas ganas de fiesta.

viernes, abril 29, 2011

La tarde del viernes


Hace un rato que he llegado a casa. Me caigo de sueño y, sin embargo, temo quedarme dormida si me tumbo sobre la cama. Y si me tumbo ahora pueden darme las diez de la noche sin enterarme. Además no quiero soñar...
Voy a leer un rato y si veo que me entra el sueño me iré a la ermita.

Una mañana en el limbo

Lo que menos me apetecía hoy era madrugar y pasarme toda la mañana escribiendo.
Ha sido todo muy extraño. De repente ya no estaba sola.
Me encuentro en Logroño, de relax. Hace una temperatura muy agradable.

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A un paso de la almohada que abrazo cada noche


Mañana me espera una mañana entera escribiendo a mano sin parar. Seguro que pasará rápido y, cuando quiera darme cuenta, ya estaré en la siesta o preparándome para salir por la noche. No sé si al final nos pondremos los disfraces de sevillanas, pero seguro que salimos.
Temo cruzarme con una persona, pero tendrá que ser...
En estos momentos se me están cerrando los ojos y la alarma suena a las 7.30h.
Mañana será otro día.

Hay veces en que todo aquello que puede sonsacarte una sonrisa también puede provocar la aparición de una lágrima.

jueves, abril 28, 2011

Bienvenido el sol

Hoy, al pasar por el cruce, me he acordado de lo que pasó hace quince días. Pero hoy no estaban los guardias esperándome.
Hay muchísima gente en Ezcaray. Y el tiempo acompaña. Hoy el día es largo. Demasiadas cosas que hacer y poco tiempo para hacer todo.
Estoy pensando en alguien...

Londonderry, 1970


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Christine Spengler es una de las fotoperiodistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Ha hecho reportajes de muchos puntos calientes del planeta, congelados bajo el objetivo de su cámara. Es una de mis fotógrafas favoritas. Muchas son las imágenes de Spengler que comentaría, pero hoy me conformo con los niños de una Irlanda del Norte que en los años 70 y 80 era un auténtico campo de batalla.
Me gusta esta foto porque muestra fuertes contrastes. En un primer plano, los niños sonrientes, en su dulce inocencia infantil. Al fondo, el humo de las bombas que llevaban grabados los nombres de "nacionalismo" e "independencia". Es una imagen triste a la vez. En medio de todo ese polvorín, los niños aparecen inmunizados frente a esa batalla campal, convertida para ellos en rutina.
Christine Spengler volvería años después a Derry para volver a fotografiar a los niños de la foto.

miércoles, abril 27, 2011

Algo que falta hoy


Hoy me falta algo. No debería pensarlo, pero sí, me falta. Me falta el momento mágico que me brinda su mirada perfecta, escuchar el sutil saludo pronunciado por sus labios, su sonrisa llena de misterio.
Hoy me faltan los recuerdos de él.

Y estoy casi con un pie en la cama, porque anoche estuve dando vueltas durante horas. Ahora es cuando se nota.

Hoy me falta él. Y me faltará mañana. Y los días que aún están por llegar.

19.30h

Qué pocas ganas de una reunión ahora. Estando sola enseguida ventilo. Se está bien en la calle.
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Migrant Mother


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Soy fiel admiradora de las fotografías con historia.
Migrant Mother es una fotografía de Dorothea Lange, tomada en 1936, en un campo de recogedores de guisantes que llevaban algún tiempo sin trabajo, en Nipomo (California). Muchos de estos trabajadores habían perdido sus granjas y sus tierras y andaban buscando trabajo, errando de un punto a otro de Estados Unidos.
La fotógrafa estaba trabajando entonces para la Farm Security Administration, organización impulsada por el presidente Roosevelt, dentro del New Deal, para apoyar a los trabajadores agrícolas afectados por la crisis. La FSA llevaba consigo a un grupo de fotógrafos para dar publicidad a sus actividades.
La imagen representa la época de la Gran Depresión. Esta fotografía es pionera, además, del reportaje fotográfico de carácter social. La importancia de esta imagen está en que es la primera vez que se mostraba a la sociedad la pobreza y la desolación que estaba causando la crisis económica, que ya duraba siete años.
El éxito de esta foto tiene que ver con su contexto histórico y su utilización, pero también con su indudable calidad artística. Respecto a la composición y al contenido, la imagen se asemeja mucho a los lienzos de vírgenes renacentistas. En la imagen, la Virgen es sustituida por una madre afligida y angustiada junto a tres niños.
En la realidad, la madre contaba con siete hijos. Habían sobrevivido durante el invierno comiendo vegetales congelados. Acababan de vender las ruedas de su coche para poder alimentarse, por lo que estaban anclados a la tierra.

Esta imagen me recuerda a la novela de Las uvas de la ira. Magnífico libro que describe el trasiego de estas personas, expulsadas de sus tierras y condenados a vagabundear de un estado a otro. Da pie a la impotencia al darnos cuenta de que cada vez se van empobreciendo un poco más y que es imposible salir de esa situación personal.

martes, abril 26, 2011

Ta Moko


Ta Moko es como se conoce a los tatuajes tribales maoríes. No tengo intención de hacerme ninguno más de momento, sólo estaba leyendo sobre Nueva Zelanda.
En su origen, los tatuajes maoríes se hacían para destacar los diferentes éxitos de la persona, lo que indicaba cierto estatus social dentro de la tribu.
Los tatuajes maoríes se reconocen fácilmente por sus diseños curvilíneos, basados en espirales.
Los artistas maoríes deben respetar ciertas reglas para realizar sus tatuajes, sobre todo los faciales. Tradicionalmente, si los tatuajes se realizaba en el lado izquierdo de la cara, la historia se refería al padre; y en el lado derecho, a la madre.
Los Ta Moko se realizan mediante incisiones en la piel que se colorean con pigmentos.

Los despojos de los sueños


En este preciso instante todo se desprende, se desvanece, se evapora.
Me encuentro escribiendo en la soledad de la noche, esclava de mí misma, destrozada por pasiones prohibidas, de ilusiones olvidadas al ritmo del minuto que pasa demasiado rápido, de esperanzas descafeinadas, de añoranzas cargadas de desolación y tristeza, rota por las alegrías que me negaron, cautivada por los deseos incumplidos, desgarrada por las grietas en la piel que aún sigue soñando su cama. Aquí sigo, esperando un nuevo mañana esperando otro día sin color, ahíto de ojeras que describen la última noche, colmado de ausencias extrañas y de distancias mayores, cargado de un dolor que marchita lo que hasta hace unos días fue mi alma.
Perezco lentamente en mi interior. Muero cada día varias veces, para renacer ante un dolor que se acrecienta con el paso de las horas. Me he sumido en los escombros de las ruinas de lo que persiste de todo aquello que antes era una vida que ni siquiera en sueños existió.
Es un delirio de susurros y lamentos, de un quizás de amor, de la tempestad por anhelar lo no vivido, por vivir lo soñado, por soñar lo que no está escrito, mientras esperaba una palabra de sus labios sellados.
Cada noche sin él es una nueva grieta en la piel.

Yo nunca pedí despertar a su lado, me conformaba con soñar abrazada a él.

Dónde están los besos


Dónde están los besos que se ahogaron en el aire, dónde están las caricias disimuladas entre las brumas de humo de algún bar, dónde quedaron las risas que su voz ahogó en medio de la tormenta, dónde encontraré la mirada perfecta ahora, adónde han ido a parar los sueños…
La noche podría ser tan negra como nosotros quisiéramos. O tan mágica como deseemos.
Un día estás tocando el cielo con las yemas de los dedos y al día siguiente bien podrías estar perdida en un pozo de negrura infinita.
Y los días siguen su curso, al ritmo de la letanía interminable del minutero que sigue avanzando impasible a las risas, al dolor, al amor, a la tristeza, al vacío, a la felicidad.
Esta noche corazón baila al compás de unas notas desafinadas.
Me pregunto si hoy también se habrán evaporado los sueños.

lunes, abril 25, 2011

Pensar en lo que viene...

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Pues sí que será corta esta semana. Al menos para mí. Teniendo en cuenta que mañana es martes y sólo trabajo por la mañana y que el viernes tengo que estar en Logroño toda la mañana (espero que sin quedarme encerrada como la anterior vez), nos ponemos en el fin de semana. Eso quiere decir que si el 1º de Mayo es domingo, a lo largo de esta semana tengo que comprar un vestido, zapatos, bolso. Y parece que fue ayer cuando salíamos del mes de enero...
También es cierto que el 7 de mayo tenía boda, pero como ciertamente no conozco a nadie, ya que el compromiso es con mis padres (y familia), al final terminaré yendo a la Fiesta de AAFF. Luego ya sólo me queda contar los días que quedan para marchar. Este año tengo que llevar ropa de abrigo, ya que en Nueva Zelanda estarán a finales de otoño.
Semanas completas antes de marchar sólo tengo una (la próxima), ya que la siguiente nos adentramos en las fiestas del Santo.
Tengo ganas de marcharme y de desconectar de todo.

Los días que fueron

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Mañana he de ir a Correos para solicitar el voto por correo. No puedo no votar y espero que no me toque en mesa porque yo suelo tener esa suerte. O en realidad no sería cuestión de suerte, sino de puteo. Eso suele ocurrir en los pueblos pequeños.
Ayer deseaba volver a revivir cuatro o cinco años atrás, cuando todos los 23 de abril nos íbamos a la Plaza Mayor y nos perdíamos entre innumerables puestos de libros. Pero no lo revivía por ese paseo literario, sino porque hace cuatro o cinco años aún no había conocido a esa persona a quien tanto quiero. Porque no había vivido aún tanta magia, ni me había encontrado hasta entonces tan hechizada por alguien.

domingo, abril 24, 2011

La noche en que empiezas a morir

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Después de varios días de fiesta, hoy llega el merecido descanso. En realidad, tengo ganas de salir hoy también, y además ha dejado de llover.
Anoche, o esta mañana cuando volvíamos, tuve una conversación con un amigo. Primero estábamos pendientes por si había control de alcoholemia (debieron ponerse sobre las tres, pero nosotros cogimos el coche varias horas más tarde). Fui en primer lugar, guiando a la comitiva que venía después. Quizás porque sólo me tomé dos cervezas, quizás porque estaba como si no hubiera tomado nada. En realidad estaba pero era como si no estuviera. No sabría explicarlo. Mi mente estaba muy muy lejos de la lluvia, de la carretera, del último cigarro en la plaza. Sentía una indescriptible tristeza, un vacío insólito, imposible de llenar con nada. Y recordaba su mirada antes de dar la espalda. Sólo recordaba esa mirada. Y el recuerdo de esos ojos me dolía.
La noche dio paso al día y el día ha pasado sin hacer ruido. No tenía ganas de escribir. Mi mente sigue en otro lugar, muy lejos de aquí. Recuerdo haber pasado una hora en un bar, de cinco a seis, y no recuerdo las conversaciones ni los rostros ni la música de fondo. Sin duda alguna, ya me había evadido. Me hubiera dado igual estar allí que estar durmiendo.
Tengo miedo a la noche. Tengo miedo a que lleguen los fantasmas de la noche y me envuelvan en una nube de dolor.
Una vez vi una película donde a alguien le habían borrado todos los recuerdos. Era Ben Affleck y la película era Paycheck. Estaba pensando que algo así podría haberme ocurrido hoy a mí, porque todos esos recuerdos, esbozados en una sublime belleza, que antes me hacían sonreír, hoy hacen daño. Aunque no estoy tan segura de querer borrar esos recuerdos.

Mmmm

No se a que hora iremos a casa. Estamos en un bar encerrados.
Tantas cosas que decir... Pero no es el momento ni el lugar.
Sería feliz si mañana cogiera ese avión que me espera dentro de tres semanas. Para poner tierra de por medio. Sin embargo, se que por muy lejos que me vaya no se va a ir esto. Creo que me esperan tres semanas muy crudas. La procesión va por dentro, dicen.

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sábado, abril 23, 2011

El sueño del celta


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Empecé a leerme este libro hace ya unas semanas. No suelen durarme en las manos los libros tanto tiempo, pero éste se me ha hecho muy cuesta arriba. Y no es cosa del autor, ya que Mario Vargas Llosa es un magnífico narrador (no en vano recibió el Premio Nobel de Literatura el año pasado).
El argumento se me ha hecho muy pesado, aunque trata sobre un personaje que existió realmente. Sin embargo, las crueldades y los momentos de sexualidad (o mejor dicho, homosexualidad) eran difíciles de digerir, tanto que estuve a punto de dejarlo. Al final, me obligué a terminarlo, porque no consideraba de recibo dejar un libro del último Premio Nobel a medias.
La primera parte del libro se me ha hecho muy pesada, mientras que de la mitad para adelante me ha parecido mucho más amena. El libro trata de un personaje que, en su época, fue degradado hasta límites insospechados, pero su figura emerge de nuevo ensalzada a mitad del siglo XX. Ese personaje es Roger Casement, el celta que tenía un sueño: ver a su pueblo (Eire – Irlanda) independizado de la Corona Británica, sueño que nunca llegó a ver hecho realidad, aunque sentó las bases, junto a otros nacionalistas de su tiempo, para el movimiento armado que vapulearía las islas británicas durante todo el siglo XX, el IRA, y que afortunadamente hoy en día ha depuesto las armas y son representados en el Parlamento inglés por el Sinn Fein.
Lo sorprendente de este personaje es que fue ejecutado por la Corona inglesa, la misma para la que había trabajado durante la mayor parte de su vida, ya que fue cónsul británico en el Congo belga y en la Amazonía. Sus informes suscitaron polémicas de toda índole, pero nos muestran a un acérrimo defensor de los derechos humanos. Pero sus ideas nacionalistas, que le llevarían a rechazar el trabajo de cónsul en Brasil, se volvieron contra él.
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Roger Casement

Roger Casement era muy joven cuando comenzó a trabajar en una compañía naviera inglesa. Siempre miraba el mar, deseando conocer aquellos países del África colonial de los que le contaban tantas historias. Un día le llegó su oportunidad y se enroló en un barco como cónsul británico para investigar los trabajos forzados de los indígenas en el Congo belga. Roger denunció las prácticas coloniales en la que los indígenas eran tratados como animales o como salvajes, sin derecho a remuneración alguna. La visión soñadora y exótica que tuviera Roger antes de comenzar el viaje se vio truncada por los malos tratos que él describió en su informe sobre el Congo, y que el Foreign Office haría llegar al monarca belga, Leopoldo II.
Convertido en un personaje célebre, gracias a su informe sobre el Congo, Roger no paró mucho tiempo en Londres, ya que fue enviado a investigar a la empresa inglesa cauchera de Julio César Arana, la Peruvian Amazon Company, sita en el Putumayo peruano.
Roger Casement, acompañado de una comisión, estuvo a punto de perder la vida allí, debido a las intrigas de los principales responsables de la compañía de caucho, incluso intentaron sobornarle para que no denunciara las correrías, por las que los indígenas peruanos eran apresados y obligados a recolectar el caucho. Muchos meses después, cuando su informe fue presentado en el Foreign Office, y luego hecho público, la Peruvian Amazon Company comenzaría a decaer, al no encontrar apoyos financieros de ninguna entidad bancaria.
Vuelve Roger Casement a Inglaterra, donde le pretenden entregar una medalla que él rechaza. Llevaba esbozando durante años la idea de las semejanzas entre el Congo ocupado por colonialistas extranjeros y el Putumayo también ocupado con la Irlanda esclava de la Corona Británica. Él consideraba que los irlandeses (del Norte) también habían de buscar su independencia de las fauces inglesas, ya que comienza a madurar la idea de que los ingleses son otro tipo de colonizadores, más sutiles e hipócritas, pero colonizadores de todas formas.
Se alía a todos los movimientos pro irlandeses, y su nacionalismo radical le llevará a perder algunos buenos amigos que rechazan sus ideas, así como su alineación junto a la Alemania de Bismack, a punto de entrar en guerra. Cuando Casement pide armas a los alemanes, pues considera que es un buen momento para rebelarse contra Inglaterra, al llegar a la costa irlandesa es apresado y enviado a Pentonville Prison.
Mientras que está en la cárcel, son numerosas las peticiones de clemencia, que no tuvieron éxito, pero también fueron encontrados sus diarios, en los que se profesaba una homosexualidad exorbitante. Los periódicos ingleses subrayaron esta vocación sexual para hundirle, sobre todo porque sería rechazado, de plano, por la religión cristiana irlandesa, que no vería con buenos ojos las inclinaciones sexuales de Casement.
Roger fue ejecutado, mediante la horca, el 3 de agosto de 1916.

Noches estrelladas

Cuando por la noche llegué a la ermita, lo primero que llamó mi atención fue el cielo estrellado, perfecto, mágico. Ni que decir tiene que me hubiera quedado allí, a la intemperie, durante horas, y me hubiera quedado con él. La noche era perfecta y vaticinaba que hoy iba a salir el sol.
Esta noche cenamos en Rodezno. No sé ni llegar, pero para eso tengo el GPS. En otras ocasiones siempre he ido con otros, pero hoy quiero llevar el coche, que la independencia que me da regresar a casa cuando me apetece no tiene precio.
Anoche tuve una conversación un tanto extraña con alguien.

viernes, abril 22, 2011

La noche es joven

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Últimamente estoy algo perezosa para escribir. La razón es que prefiero hacer otras cosas. Además, me estoy obligando a terminar el libro de Vargas Llosa, sin dejarlo a medias, aunque a veces he tenido ganas de dejarlo sin acabar. Algo me dice que no puedo hacer eso.
Tengo ganas de fiesta hoy. No es como ayer, que anoche no estaba al cien por cien. Hoy tengo ganas de salir y de encontrarme con un ángel. Que yo creo que hoy sí que estará... Tengo tantas ganas de verle...

Esa ciudad...

Cada vez que entro en este bar me acuerdo de un ángel, porque aquí le conocí. Y revivo cada vez ese instante mágico.
No hay mucha gente hoy. Creo que después nos iremos a casa.

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jueves, abril 21, 2011

Zurracapote


Hace unos años, la Semana Santa nos reunía a todos en la bajera de alguna casa, que convertíamos en un txamizo temporal, para hacer zurracapote. Nos pasábamos todos los días de Semana Santa allí, a veces teniendo que quitar la música y apagar las luces ante la inminente procesión que había de pasar por allí. Los cánticos la precedían.
Dos vasitos de zurracapote nos tenían con una sonrisa de oreja a oreja desde primeras horas de la mañana.

Amar tanto...


Hoy hace un día magnífico.
Anoche descubrí que amo a un ángel lleno de perfección. Me arrepentí de no haber salido cuando ya estaba cerrando los ojos. Pero al final me entró una especie de cansancio que me llevó a la pereza de coger el coche, aparte de que llovió durante un rato sin parar.
Esta mañana tampoco había prisa, lo que era de agradecer.
Hoy que han salido las candidaturas en el periódico me he acordado de que tengo que hacer el voto por correo, ya que el día de las votaciones estaré en Nueva Zelanda. El martes lo solicitaré en Correos.
Tengo ganas de ver a un ángel...

miércoles, abril 20, 2011

Jesús me quiere


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Mi hermano pequeño me regaló este libro por mi cumpleaños. Ya le había echado el ojo. Lo cierto es que es una auténtica paranoia. Se lee muy rápido, y me ha venido bien leerlo en estos momentos porque la novela que llevo empezada desde hace tres semanas me está costando lo mío. Sin embargo, hoy la he retomado, porque no quiero dejarla a medias.
En cuanto a Jesús me quiere, no me esperaba lo que me he encontrado en el libro. Es una especie de parábola moderna sobre el Juicio Final, que me ha sonsacado algunas risas, pero sobre todo es una historia de amor.
Marie es una treintañera que vive y trabaja en un pequeño pueblo alemán, Malente. No tiene mucho éxito con los hombres, pues deja plantado en el altar a su actual novio, Sven, que se convierte en un psicópata empedernido que no soporta haber sido humillado. Marie regresa a casa de su padre, que en una página web de contactos ha conocido a una bielorrusa que llega al pueblo con su hija. Para Marie, la bielorrusa sólo va detrás del dinero de su padre. Mientras tanto, su madre llega desde Hamburgo y se queda en casa del padre Gabriel, el sacerdote que iba a casar a Marie y que la considera una mujer mediocre. Gabriel es en realidad el arcángel Gabriel hecho hombre, que ha sacrificado su inmortalidad para estar al lado de la mujer que ama, Silvia (la madre de Marie). Kata es la hermana lesbiana de Marie, que vive en Berlín, ha salido de un tumor cerebral que vuelve a reproducirse y se dedica a dibujar tiras cómicas sobre dos hermanas que se replantean toda la existencia del mundo. Esas dos hermanas no son más que la representación simbólica de Marie y Kata.
Entonces Marie conoce al carpintero, Joshua, que viene a ser Jesús, que ha regresado a la Tierra para realizar una misión muy importante: el Juicio Final. Marie siempre se ha enamorado del hombre equivocado, y con Joshua no iba a ser menos. Pero él también se siente atraído por Marie.
Después aparece Satanás, imbuido en la imagen de George Clooney y Alicia Keys, así como Dios Padre aparece con la figura de Emma Thompson (y también como una zarza ardiente, como en la Biblia).
En definitiva, que es una paranoia increíble, una paranoia amenizada por las tiras cómicas de Kata.

Preparando la noche

Estaba tomándome una cañita en el bar cuando he caído en que tenía que volver a la oficina. Y no sólo eso: tenía que encender el ordenador, tenía que hacer un cartel con el horario de Semana Santa, tenía que colgarlo en la puerta...
Así que he aprovechado para entrar en el blog. Apenas he tenido tiempo para decir nada. Esta mañana él no estaba, aunque espero verle esta noche. No sé, quizás le estoy echando de menos. De todas formas, es un buen momento para marchar a casa, arreglarme y prepararme para la noche. Me apetece salir.

Antes de apagar la luz


Estaba pensando en que en un mes estaré en las antípodas. Es que los días pasan demasiado rápido y en poco tiempo ya estaré haciendo la maleta. Pero ya tendré tiempo para pensarlo en la semana previa.
Que este año no nos vamos a ningún sitio estos días y hay unas mini-vacaciones por delante, lo que es de agradecer. Este año no vamos a ningún sitio, aunque a mí se me pasó por la cabeza marcharme a descansar lejos "del mundanal ruido" (por parafrasear a un célebre literato español de hace varios siglos). Al final, con todo lo que me viene por delante, he optado por quedarme aquí.
Quizás mejor, porque estaré cerca de un ángel, posiblemente le vea varios días, posiblemente me acerque a deleitarme con esa voz tan dulce, posiblemente le mire a los ojos sólo para retener un momento perfecto...
Hoy no le he visto. Debería ir a dormir.

El 29 de abril, viernes, como celebran la Feria de Abril en un bar, he quedado con una amiga para desempolvar los trajes de sevillanas y disfrazarnos. Me encanta la idea.

Me voy a soñar con él...

martes, abril 19, 2011

Fe en la Iglesia

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Fachada del Ayuntamiento de Salamanca, en la Plaza Mayor, con los estandartes distintivos de las cofradías de la ciudad

A propósito de la Semana Santa y con todas las procesiones en los medios de comunicación, me vienen a la cabeza las procesiones que había en Salamanca, que como en toda Castilla y León eran muchas y variadas.
Recuerdo que un sábado antes de estos días a las seis de la madrugada salía por el centro de la ciudad la procesión de la aurora. Cuando vivía en Gran Vía me despertaban, aunque también me los he encontrado estando de fiesta, ya que Gran Vía también es zona de bares. Nunca dejaba de sorprenderme que hubiera gente que se levantara sólo para ir en procesión portando una vela y cantando. Respetable, claro, pero rondando un poco lo fanático.
Tampoco entiendo que la gente se emocione tanto si una procesión de Semana Santa no puede salir por motivo del mal tiempo. Quizás es que lo vivo todo un poco de espectadora, ya que si bien soy creyente la religión es un tema que no me convence. Lo veo tan obsoleto, tan desactualizado, tan cerca del interés económico (a veces eclesiástico y a veces personal). Veo el Vaticano con tantos tesoros, ellos que predican la pobreza del mundo. Creo que si se desprendieran de sus tesoros para comprar medicinas para los niños de África, podrían paralizar una parte de la mortalidad infantil mundial. No es lo único que me quema. Quizás es la institución que más me ha decepcionado a lo largo de mi vida, quizás porque no tuve la opción de elegir, como si nos impusieran tener que seguir los sacramentos al pie de la letra, como si hubiera que seguir la tradición escrita hace dos mil años en un libro que es totalmente interpretable. No me he leído toda la Biblia, pero sí gran parte del Antiguo Testamento, y no cuando me lo decían los profesores en el colegio, sino hace unos años. Porque no me fío de los sacerdotes (que no han bajado de los Cielos, sino que son hombres de carne y hueso). El Dios que aparece en el Antiguo Testamento, al hilo de la parte de la Biblia que me leí, es un dios cruel, amenazador, castigador. Se dulcifica a medida que van pasando las páginas, para ser todo bondad en el Nuevo Testamento. Pocas veces se nos describe a ese Dios vengador en un sermón por parte del cura.
Las procesiones de Semana Santa pecan un poco de fanatismo. Nunca he ido, por ejemplo, a ver a Los Picaos de San Vicente de la Sonsierra. Es que no comprendo cómo unos señores pueden ir fustigándose la espalda por puro fervor religioso.
Hay muchas cosas de la religión que no comprendo. No es que me haya apartado de la religión, ni de mis creencias.
Hace uno o dos años creo que ya comenté el tema de las bodas por la Iglesia. Pues desde mi punto de vista, si dos personas se aman no necesitan demostrar su amor a nadie y si hay un Dios Todopoderoso, éste seguro que ya conoce los sentimientos. Ahora bien, una boda es muy práctica en lo que respecta a los hijos, pero en este sentido, la Iglesia ya no es necesaria, porque para eso están los juzgados.
En fin, tantos años con curas y monjas me han llevado a un descreimiento total de todas las actividades que se desarrollan en torno a la Iglesia. Y todo porque creo que la Iglesia hoy en día sigue enmarcada en el siglo I.
Tener fe es importante. Podemos tener fe en muchas cosas. Yo tengo fe en las personas y esta fe me reconforta. Tengo fe a mi manera, sin que unos curas medio corruptos vengan a decirme cómo debo desarrollar esa fe.

A propósito de la fotografía de la Plaza Mayor, creo que echo mucho de menos aquella ciudad. A veces, por momentos. Me gustaría volver con un ángel que sé que no ha estado nunca allí. ¿Por qué con él? Quizás porque me gustaría compartir vivencias con él, contarle muchas historias de allí, describirle los secretos de esa ciudad.
La gente, cuando sale el sol, tiende a ir a la Plaza y sentarse en grupos en el suelo. En principio, hay una Ordenanza Municipal en la que se prohíbe comer y beber dentro. Todo el mundo ignora la prohibición, cosa lógica, cuando hay varias hamburgueserías y heladerías en callejuelas que mueren en los arcos de la Plaza.

El olor después de la lluvia


Vaya tarde triste que se ha quedado... Estaba pensando en que hoy no le he visto. Aunque sí que me he encontrado con JC esta mañana y hemos estado hablando un rato. Le he preguntado cuántos días de este fin de semana van a salir, ya que es largo. Nosotras también lo hablamos el fin de semana. Es que salir desde miércoles a domingo (incluidos) es mucho. En fin, ya se verá, supongo...
Además estos días hay mogollón de gente por todos los lados. Ya han puesto las vallas los locales para no aparcar en el sitio destinado a las barracas.
Estoy contenta. Pero le echo mucho (muchísimo) de menos. Seguro que estaba guapísimo hoy.

Adoro cómo huele a tierra mojada después de la lluvia.

Los pensamientos previos al sueño


Lo que más me gusta de este momento es que son los minutos previos a ir a dormir. Y cuando quito la luz siempre pienso en un ángel. Pensar en él siempre me trae serenidad, siempre me reconforta imaginar que le abrazo, que le beso, que le acaricio el pelo y que me quedo dormida escuchando esa voz tan sensual.
Lo que me gusta de este momento es saber que él ocupará mi último pensamiento antes de embarcarme en el mundo de los sueños.

Es un buen momento para ir a dormir.

lunes, abril 18, 2011

Reuniones femeninas privadas

No es un tema del que me guste hablar, pero el viernes por la noche tuvimos una reunión Tupper Sex (o Taper Sex) que no puedo pasar por alto. Es por la diversidad de objetos que vimos y tocamos.
Voy a dejar de lado los preliminares (lencería, disfraces, perfumes de feromonas, cremas para 'degustar') para centrarme en los objetos "de mover", que son más interesantes.

Tira de bolas anales
Según la chica que nos mostró todo este abanico de juguetes eróticos, sirven para dilatar el ano, de tal forma que la primera vez se introducen las dos primeras (más pequeñas), la siguiente vez las dos siguientes... Así hasta el final.
Desde mi punto de vista lo veo como uno de los juguetes más desagradables, quizás por eso nos lo enseñó el primero.


Anillo vibrador
Este anillo tiene un pequeño interruptor (funciona a pilas) que comienza a moverse en pequeños movimientos (en círculo o de arriba hacia abajo). Se introduce en los dedos, y mientras estos se abren paso entre los labios vaginales, el pequeño vibrador estimula al clítoris, ya que queda a su altura.


Bolas chinas
Las recomiendan los médicos para las pérdidas de orina, ya que hacen la función de tampón. Pero además, se recomienda llevarlas puestas en el supermercado o a cualquier sitio, siempre sin pasar de seguido las cuatro horas. Son vaginales y su función principal es la de vigorizar los músculos vaginales con ciertos movimientos habituales. Por ejemplo, si se te cae algo al suelo, al agacharte para recogerlo, los músculos vaginales realizan un pequeño esfuerzo que sirve para destensar los genitales femeninos. Lo que hacen es que, a la larga, las relaciones sexuales sean más placenteras, al estar los músculos "en forma". Sus paredes son estriadas para ayudar al masaje y dentro tiene una especie de bolas más pequeñas y pesadas. Está todo en un cuerpo, de tal manera que no te puedes quedar con la goma en las manos.


Cowboy de medianoche
Este 'playmobil' lleva un sombrero que se quita para crear un pequeño vibrador, que también funciona a pilas.


Pintalabios vibrador
No sólo nos podemos pintar los labios de la boca... Lo que ocurre es que este pintalabios es de plástico y no pinta, sino vibra. Es para estimular el clítoris.


Vibrador de diamantes
David Beckham regaló a su mujer un vibrador de diamantes, con lo que crearon moda. Lo que me atrevo a asegurar es que los diamantes de Victoria sí que eran de verdad.
Éste es un vibrador muy rígido que también funciona a pilas.


Vibrador dinosaurio
Se trata de un vibrador de goma, flexible y resistente al agua, que viene estriado y en la punta forma el hocico del dinosaurio. También funciona a pilas.


Vibrador triple placer
Es muy psicodélico, rígido y duro. Tiene pequeños vibradores a los lados (para estimular el clítoris y el ano) y varias posiciones. Era el vibrador más grande. Personalmente no me gustó nada.


Vibrador doble Delfín
Era de goma y, por tanto, blandito. El delfín pequeño sirve para masajear y/o estimular el clítoris a la vez que el grande baila samba en la vagina. Y tal cual lo he dicho está bien. Es decir, que aparte de los movimientos de vibrador habituales, los delfines dan vueltas bailando samba.


Entre los variados objetos que había, cabe distinguir también la esponja fresón, que aparte de estimular a través de vibraciones el cuerpo mientras una se está duchando, el rabito (que desde aquí no se aprecia) se saca y es un vibrador de color verde, también rígido. Lo demás que se puede ver: esposas, perfume de feromonas, el patito vibrador, chocolate erótico, polvos con sabor a canela y miel (sabían a polvos de talco), etc.
Todas compramos algo. Pero eso mejor me lo guardo para mí.

Terminando el día


Estoy contenta.
Yo creo que influye mucho el hecho de haberme encontrado con él. Que es como un ángel, con la mirada perfecta, con la sonrisa perfecta, con las manos perfectas, con el rostro perfecto... Guapísimo.
Cuando me he marchado esta tarde él no estaba. A veces me dan ganas de darle un toque para invitarle a tomar algo. Esto me recuerda a que el sábado a las cinco de la madrugada estuve a punto de enviarle un mensaje para decirle que no se fuera tarde a dormir. Estuve un rato en decirle algo, aunque al final no lo hice...
Me pregunto dónde estará ahora.

La mirada más perfecta


Me encanta.
Cruzarme con él cada día es una delicia de esas que se disfrutan, que se saborean lentamente, que se digieren poco a poco. Cuando le he mirado a los ojos he descubierto que el mundo es simplemente más perfecto. Luego he vuelto a mirar hacia el suelo, porque... he recordado algo de ayer y he sentido que me ruborizaba.
Al marchar tenía el coche aparcado por donde pasaba y he vuelto a recordar lo de ayer. De repente he sentido mucho calor.

Le quiero más...

domingo, abril 17, 2011

Bilbao: El fin de semana a grandes rasgos

Parque del Arenal, Bilbao

Hacía muchos meses que llevábamos preparando este fin de semana. El 4 de junio y el 13 de agosto se casan dos amigas, así que decidimos preparar las despedidas en todo un fin de semana. Entre varias posibilidades, optamos por este y entre Valladolid y Bilbao, elegimos esta última ciudad.
En Bilbao hemos estado casi todas con anterioridad. Al menos yo he visitado dos veces el Guggenheim y la Gran Vía (incluído el Corte Inglés que se ubica en esta calle). No es una ciudad que me emocione, ya que la veo un tanto gris. En mi mente, siempre veía Bilbao como una ciudad metida en un agujero entre montañas y con una nube de polución a modo de tapadera. No es fruto de mi imaginación el hecho de que mi imagen de Bilbao sea esa, ya que la primera vez que visité la ciudad, con doce o trece años, fuimos al parque de atracciones, que lleva varios años cerrado. Entonces, el parque de atracciones se ubicaba en lo alto de uno de los montes que rodean Bilbao, el día de la excursión amaneció gris y desde allí arriba sólo se apreciaban las nubes grises, aunque sabíamos que la ciudad estaba debajo.
Después ya he entrado en la ciudad, las dos veces anteriores para ver el Guggenheim. El museo me atraía como un imán, aunque reconozco que lo que más me gusta es la estructura exterior, ya que el contenido no merece mucho la pena. Lo cierto es que nunca me canso de mirar al Guggenheim desde fuera.
Lo que no conocía de Bilbao era el ambiente nocturno. Debo decir que la noche bilbaína también deja mucho que desear. Y así se lo dije a algunos vasquitos, que se picaban… Pero la fiesta allí fue decepcionante. Entramos en dos bares/pubs. Y con esto creo que lo digo todo.
Entrábamos en la ciudad a las dos de la tarde del sábado por una zona un tanto peculiar. Tanto que cerramos las ventanillas y echamos los seguros, porque nos acojonamos con la gente que pasaba al lado del coche, por estrechas callejuelas en pendiente. Es la zona de San Francisco, más concretamente la calle de Las Cortes. Desaconsejable, pues era como un barrio chino dejado de la mano de Dios.
Calle Santa María, Casco Viejo de Bilbao

Entonces cruzamos la ría, en dirección al Casco Viejo. Teníamos la pensión en la zona de Siete Calles, en pleno corazón de la ciudad. Caminábamos con las maletas cuando todo el mundo estaba de tapeo. Y nosotras dormiríamos allí.

Pinchos típicos en un bar del Casco Viejo

Optamos por dejar las maletas y bajar a la calle, donde el ambiente era el más deseable. Eran las tres cuando íbamos de pinchos por Siete Calles.
Esto es inmejorable, pues ya se sabe que en el País Vasco se come bien y los pinchos estaban riquísimos. La zona de tapeo cierra a las cuatro, así que en aquella hora estuvimos recorriendo los bares poco a poco hasta que nos encontramos ahítas y optamos por tomar el café.

Puente del Arenal y tranvía

Tomamos el café en una cafetería en el Arenal, un enorme paseo que hay junto a la ría. Estaba lleno de gente y es de agradecer que había salido el sol y el día acompañaba.
Después estuvimos dando una vuelta por Siete Calles, en busca de bares para la noche. Aunque nuestra búsqueda no tuvo mucho éxito.

Plaza Nueva

Casco Viejo de Bilbao

Plaza Miguel de Unamuno, en homenaje al literato que nació en una casa que se ubicaba en esta plaza

Unamuno me persigue allí donde vaya. Reconozco que yo admiro mucho la forma de escribir del vasco, aunque no había leído nada de él hasta que llegué a Salamanca. En la ciudad universitaria hay todo un universo creado en homenaje al autor, que fue rector de la Universidad y que optó por quedarse a vivir allí los últimos años de su vida.


Busto de Unamuno en la plaza que lleva su nombre, Bilbao

Plaza Miguel de Unamuno, Bilbao

Estaba claro que las dos novias de la despedida no podían pasar junto a un tiovivo sin que las subiéramos a los caballitos.
Casco Viejo de Bilbao

Casco Viejo de Bilbao

Casco Viejo de Bilbao

Todo el Casco Viejo estaba lleno de banderines anunciando la korrika, que viene a ser un acto para recaudar fondos para las ikastolas. Se trata de una carrera que va por todo el País Vasco para financiar el euskera. Este fin de semana el recorrido era en Bilbao.
Cuando ya habíamos disfrazado a las novias y anochecía, e íbamos al encuentro de la siguiente sorpresa, nos encontramos con una procesión de Semana Santa, que paralizaron todo el tráfico del centro de la ciudad.



La sorpresa no pudo ser más glamourosa. A las nueve y cuarto de la noche una limusina blanca hacía su aparición en medio del Arenal. Y era para nosotras.
Champán en la limusina

Durante una hora estuvimos decantando los placeres del champán mientras saludábamos a los viandantes que se quedaban mirando hacia el largo vehículo. Fue genial. Algo inusual.
Ayuntamiento de Bilbao


Museo Guggenheim


Museo Guggenheim

El restaurante estaba muy cerca del Guggenheim. Y ver el célebre museo de noche era todo un espectáculo.
Entrada al restaurante para despedidas

El restaurante donde cenamos estaba enfocado a las despedidas de soltera. El espectáculo estaba amenizado por un travesti (operado de todo), que imitaba a Rocío Jurado divinamente, y un drag queen que nos hizo reírnos imitando a Sara Montiel. Lo cierto es que la velada tuvo sus risas, sus chistes, sus pruebas a las novias…







A las dos llegó el momento de marchar. Yo sabía que nos tocaba hacer un largo paseo hasta el Casco Viejo. Aunque sólo fuera por las dos veces que habíamos pasado con la limusina junto al Guggenheim. No me equivoqué. Tardamos una hora en llegar al Casco Viejo y allí los bares se encontraban cerrados a las tres. Tras preguntar en un par de ocasiones, nos indicaron que la fiesta se trasladaba a Abando, cruzando el puente, junto a la estación de tren. Allí encontramos un único bar abierto y allí estuvimos un rato. Muy cerca había dos filas inmensas para entrar en, creemos, dos discotecas, pero nosotras teníamos sed, que después del largo paseo no podía ser de otra manera.
Junto a dos bilbaínos, uno de los cuales tenía casa en Nájera, nos encontramos cantando Vicio en el Azkena, que estaba bastante bien, pero no lo hubiéramos encontrado por nosotras mismas. Es decir, que los bares están escondidos, hay que saber dónde ir y dónde buscar, o al menos juntarse con gente que sepa. El caso es que estaba cerrándose casi todo.
Allí nos dieron las cinco y la mayoría optamos por ir a dormir, quizás porque la caminata ya nos había dejado baldadas.
Edificio modernista que me encandiló

El domingo por la mañana desayunamos tarde, en pleno Arenal y con las maletas a cuestas, puesto que los coches estaban en un parking cercano. Lo cierto es que había de nuevo mucha gente por las calles y que el día acompañaba.
El Nervión

He resumido mucho, porque estaba pensando que aún no he deshecho la maleta, que ni siquiera he quitado el candado. Y que lo tengo que hacer ahora. Pero también me estaba acordando de que he llegado con una resaca terrible, me he tomado un paracetamol y me he quedado durmiendo, y he soñado con un ángel. No podré ir a la cama sin pensar en lo maravillosamente bello que era ese sueño.