A eso de las nueve me entraba el sueño. Era una siesta con retardo, por lo que cené y opté por ir a dormir, aunque algo en mí quería marchar a tomar algo por ahí. Y después me quedé dormida, pensando en él.
Pensando en él... Seguro que anoche que yo no salí, él sí que salió. Suelo tener esa suerte.
Con todo lo que he dormido me ha dado mucha pereza levantarme.
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