Mañana he de ir a Correos para solicitar el voto por correo. No puedo no votar y espero que no me toque en mesa porque yo suelo tener esa suerte. O en realidad no sería cuestión de suerte, sino de puteo. Eso suele ocurrir en los pueblos pequeños.
Ayer deseaba volver a revivir cuatro o cinco años atrás, cuando todos los 23 de abril nos íbamos a la Plaza Mayor y nos perdíamos entre innumerables puestos de libros. Pero no lo revivía por ese paseo literario, sino porque hace cuatro o cinco años aún no había conocido a esa persona a quien tanto quiero. Porque no había vivido aún tanta magia, ni me había encontrado hasta entonces tan hechizada por alguien.
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