miércoles, abril 13, 2011

Raudamente


Ahora, al ver su coche, he recordado que tenía algo pendiente de escribir. Me he ido a por una bandeja de pasteles que mis compañeras se encontrarán mañana a primera hora en la oficina. Y entonces he visto su coche. Anhelaba encontrarme con él. Pero no nos hemos cruzado. Quiero recordar por qué esta mañana tampoco nos hemos visto. Es posible que a mí se me haya ido la hora, cosa normal con el trajín que ha habido.
Aunque sí que le he visto una vez. Iba caminando por la calle y entonces ha pasado él conduciendo. Lo que recuerdo de ese momento mágico es su saludo y sentir que los músculos de alrededor de mi boca se relajaban para formar una sonrisa.
Y eso que ha sido todo muy rápido. Después no le he vuelto a ver y le echo de menos.

No hay comentarios: