
Estaba tomándome una cañita en el bar cuando he caído en que tenía que volver a la oficina. Y no sólo eso: tenía que encender el ordenador, tenía que hacer un cartel con el horario de Semana Santa, tenía que colgarlo en la puerta...
Así que he aprovechado para entrar en el blog. Apenas he tenido tiempo para decir nada. Esta mañana él no estaba, aunque espero verle esta noche. No sé, quizás le estoy echando de menos. De todas formas, es un buen momento para marchar a casa, arreglarme y prepararme para la noche. Me apetece salir.
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