Casi me ponen una multa al mediodía. Por aparcar encima de un paso de cebra. Cuando he salido de Correos, el guardia me estaba esperando con la libreta en mano. También es cierto que la comisaría está justo enfrente de donde he dejado el coche. Le he dicho que hiciera lo que quisiera. Yo creo que le he caído en gracia o algo, me ha pedido toda la documentación, pero finalmente me ha dicho que por esta vez pasaba. Siempre dejo el coche enfrente de la comisaría y es la primera vez que me dan un toque de atención. Es cierto que he estado media hora en Correos y que los locales siempre están tocando las narices. De todas formas, me he librado por esta vez.
Además estaba contenta, porque he visto el coche de un ángel, cuando me he ido y al volver. Sigo sin cruzarme con él, aunque al menos sé que se encuentra cerca y he de presuponer que está bien y anhelo que todo le vaya bien. Seguro que está guapo.
Tengo calor. Debería haberme ido ya, creo. Pasan de las tres y media de la tarde.
Estoy contenta hoy. Es posible que influya el buen tiempo, también que es viernes.
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