Lo cierto es que no esperaba llegar a casa a esta hora. Hubiera preferido llegar más tarde. Pero no le he visto. De todas formas, me lo he pasado genial. Había gente, hacía calor y se estaba bien. Además, los bares han sacado mesas y sillas, que se agradece. Lo cierto es que le estaba buscando, aunque ya concienciada para no marcharme con él. Tengo que tener mucha fuerza de voluntad para ocultar el deseo de mi corazón de compartir unas horas con él. Venía en el coche e imaginaba que él estaba durmiendo y yo le abrazaba hasta acompasar mi respiración a la suya. Dudo que él esté durmiendo aún, pero por soñar que no quede.
Lo que daría por estar en este preciso instante de la misma guisa que el fin de semana pasado. Porque una cosa es pensar en que no me marcharé con él y otra muy diferente es hacerlo o no hacerlo.
Me voy a dormir, a soñar con un ángel.
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