sábado, marzo 31, 2007

Message in a bottle

Police: Message in a bottle
Cuando anoche me fui a dormir se agolpaban en mi mente muchos pensamientos. Y mentalmente empecé a escribir en una hoja de papel imaginaria.

Un día me arranqué el alma y la metí en una botella. La cerré herméticamente y la eché a las aguas del mar, siendo consciente de que jamás la recuperaría. El hecho de no tener alma me hacía vulnerable y decidí viajar. Así que me puse en camino y descubrí nuevos mundos, subí a las más altas montañas, crucé miles de océanos, recorrí los coloridos valles y conocí a mucha gente. Pero no podía sentir nada porque no tenía alma. Solamente me quedaba la conciencia, aquella capaz de trazar una línea imaginaria entre el bien y el mal. Y descubrí, horrorizada, que no era la única persona sobre la faz de la tierra que no tenía alma, y mucha gente que también se había despojado de su alma llevaba la perversidad a la práctica. Entonces tuve miedo y empecé a buscar desesperadamente aquella botella. Pasé días buscando en los ríos, en los mares, en los lagos y en los océanos. Entonces perdí la esperanza. Creía que me había quedado sin alma para siempre y me daba pánico que pudiera convertirme en una "persona sin alma" y llevara lo más perverso de mí a la práctica, tal y como había observado en otra gente.
Un día me subí a un bote y me lancé al mar, cuando me cansé de remar dejé la barca a la deriva. En mi desesperación no me di cuenta de que el bote había cambiado el rumbo. Y bajo la plenitud de un sol tropical me quedé dormida. Me despertaron los ligeros golpes contra la arena. Había llegado a un lugar remotamente desconocido.
Me senté en la playa y las lágrimas se agolparon en mis ojos. Jamás recuperaría mi alma. Quería desaparecer. Ya no tenía alma, ni esperanzas, ni ilusiones, ni sueños, ni sentimientos... Levanté la mirada y entonces descubrí algo familiar cerca de mí. Era una botella. Miré al cielo y sonreí. Recuperé mi alma, así como también recuperé las ilusiones, los sueños, los pensamientos, los recuerdos, los buenos momentos, y también la esperanza. Y aprendí una lección: jamás, por mucho que lo intentemos, podremos despojarnos de lo que es nuestro, ni siquiera de los recuerdos. Es algo que nos pertenece y sólo hay un lugar para todo eso en nuestro interior.

Es algo muy metafórico o, más bien, está cargado de símbolos. Yo jamás me he despojado de mi alma, es evidente, ni siquiera en los peores momentos.

viernes, marzo 30, 2007

Esta vez me han pillado

¿No se cansarán de llamar de puerta en puerta? Oigo el timbre y pensaba que podría ser un reembolso de libros que me tiene que llegar estos días. Total, que me pongo y un tío con voz joven me dice algo de los vecinos, con lo que mis neuronas han relacionado y he supuesto que venían a ver a los vecinos o que eran los vecinos. En fin, he abierto.
Pero ¡no! A los cinco minutos llaman al timbre. Ya estaba imaginando quiénes podían ser. He estado por no abrir la puerta, además no mola abrir a desconocidos.
A todo esto, estaba despeinada, con la ropa de dormir: unos pantalones de "Hello Kitty" demasiado coloridos y una camiseta roja de manga corta en la que hay una imagen de un diablo con una frase que dice: "Soy un diablo en fiestas". Un dibujo muy apropiado para la conversación de después.
De esta guisa abro la puerta y me encuentro con dos jóvenes vestidos con un traje impecable. Directamente he pensado que venían a venderme algo, pero no. El que me pillaba más cerca me entrega una hoja con la imagen de Jesús invitándome a ir el lunes a una charla. En el momento en que he hablado le ha empezado a temblar la voz. Sé que me ha notado muy segura de mí misma: "No me interesa y no voy a ir, ¿son Testigos de Jehová?". Ya sabía la respuesta pero quería asegurarme. Miro directamente a los ojos, algo que a mucha gente le pone nerviosa, y mis fuerzas no flaquean en cuestiones religiosas, aunque no pise una iglesia más que por motivos artísticos y arquitectónicos. En el otro personaje ni me he fijado, pero en el que me hablaba... he leído en sus ojos. Me ha parecido ver una súplica mientras me preguntaba si era practicante. Evidentemente le he dicho que sí y que tengo fe gracias a la educación religiosa que me han inculcado desde pequeña, algo que no cambiaría por nada del mundo. Aquí le he dejado derrotado.
Los Testigos de Jehová deberían estudiar Publicidad para aprender un poco el arte de la Oratoria y sobre todo para aprender a convencer.
Es chocante que dos personas vestidas de oficina se dejen torear tan fácilmente por una persona que está en pijama. El traje suele imponer respeto, pero parece que los papeles se han invertido, yo tampoco me corto y además estaba en mi territorio. Ellos se han marchado sabiendo que yo no iría a la charla esa. Se lo he dicho claro, les he intentado devolver la hoja que me han dado, que terminará en la basura, algo que sin duda se imaginarán. Pero aquí la dejaré para el recuerdo.

Un pueblo con encanto: La Alberca

En la provincia de Salamanca hay muchos pueblos con encanto. Éste es uno de ellos.

alberca.

(Del ár. hisp. albírka, y este del ár. clás. birkah).

1. f. Depósito artificial de agua, con muros de fábrica, para el riego.

2. f. poza (balsa para empozar el cáñamo).

3. f. Méx. Piscina deportiva.


Fue casualidad que en enero del año pasado terminara paseando por aquellas magníficas calles, entre las casas típicas y la piedra de la sierra, pero allí estaba, disfrutando de aquel pueblo tan agraciado para los sentidos.
Se encuentra a 75 kilómetros de Salamanca, cerca de la frontera de Portugal, a los pies de la Peña de Francia y cerca de Las Batuecas.

Es visita obligada, pues se ubica en un magnífico paisaje natural.

No es necesario decir más, pues las imágenes hablan por sí solas.





















El arte de Frank Miller

Frank Miller es uno de los más famosos dibujantes gráficos de la actualidad. Entre otras series, Sin City y 300 se han llevado a la gran pantalla con bastante éxito.
Quizás a cualquier aficionado a los cómics de Marvel le sonaba su nombre de antes. Recuerdo cuando yo leía los susodichos cómics, pero nunca me fijaba en quiénes eran los autores.
Todavía no he ido a ver la película de "300" porque antes de hacerlo quería agenciarme el cómic en español. Una vez lo tengo en las manos me veo obligada a compartirlo.

300 por Frank Miller





"In good company"

Dan (Dennis Quaid) es el eficiente jefe del departamento de publicidad de una revista de deportes.
Pero esa revista acaba de ser comprada por una multinacional dedicada a las telecomunicaciones y Dan es relevado de su puesto y muchos empleados despedidos.
El que le sustituye en un joven de éxito de 26 años, Carter (Topher Grace), que no tiene ni idea de publicidad. Es además un adicto a la cafeína.
Carter lleva varios meses casado pero su esposa está harta de escucharle hablar del trabajo y de su ascenso todo el tiempo, y tampoco están mucho tiempo juntos.
Dan tiene dos hijas y su mujer acaba de comunicarle que se ha quedado embarazada de nuevo. La hija mayor, Alex (Scarlett Johansson), quiere estudiar en la universidad de Nueva York, que es bastante cara y el matrimonio decide hipotecar la casa.
Aunque en principio chocan, sobre todo por la gran diferencia de edad, Dan es para Carter todo lo que quiere llegar a ser, además del padre que le abandonó siendo un niño.
El día que la esposa de Carter le abandona, él se autoinvita a cenar a casa de Dan. Ahí comienza una leve amistad con Alex, que terminará en una relación más íntima... hasta que el padre se entera.

jueves, marzo 29, 2007

Los sucesos de Casas Viejas

En enero de 1933, campesinos del pueblo de Casas Viejas se alzaron en busca de la igualdad y la libertad. Este levantamiento terminó en masacre y durante el régimen franquista fue silenciado e incluso se cambió en nombre al pueblo para no recordar aquellos días trágicos que empañan el Gobierno de Manuel Azaña.
El 8 de enero de 1933 se iniciaron levantamientos anarquistas en Barcelona, Madrid y Valencia, que se sofocaron rápidamente. Tres días después estalló inesperadamente la lucha en un pequeño pueblo andaluz, Casas Viejas.
Los trabajadores desfilaron por la calle y se declaró el comunismo libertario. En un intercambio de disparos en el cuartel de la Guardia Civil, dos guardias fueron mortalmente heridos. Llegaron refuerzos para detener la revuelta, pero se frustraron por la dura resistencia de la choza de un carbonero, llamado "Seisdedos". Los guardias incendiaron la choza, matando a todos los hombres y mujeres que había dentro. A continuación ejecutaron una terrible venganza fusilando a otros doce hombres.
La tragedia de Casas Viejas simbolizó el martirio que padecieron los campesinos andaluces que carecían de tierra. El pueblo quedó arrasado por la masacre y los encarcelamientos que siguieron al levantamiento. Casi todas las familias se vieron afectadas.
La historia de Casas Viejas revela el conflicto entre dos grandes ideales, la democracia y el anarquismo.
La presencia de las fuerzas de asalto efectuando registros y detenciones hacía presentir la tragedia.

Aspecto que presentaba la casa de "Seisdedos".

Detenidos de Casas Viejas, sospechosos de haber participado en la sublevación.

Las víctimas: cuerpos acribillados, asfixiados y carbonizados.

"Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket"

Lemony Snicket es el pseudónimo que utiliza el autor de novelas juveniles Daniel Handler. Aquí se han adaptado los tres primeros libros de la serie: Un mal principio, La habitación de los reptiles y El ventanal.

Lemony Snicket (Jude Law) aparece escribiendo la historia de los huérfanos Baudelaire con su vieja máquina de escribir. Y nos cuenta sus desdichas.

A veces el mundo puede parecer un lugar siniestro y desagradable, pero creednos cuando decimos que hay más bueno que malo. Lo que debéis hacer es buscarlo. Y lo que parecería una serie de catastróficas desdichas serían en realidad los inicios de un viaje.

La mansión Baudelaire ha sufrido un incendio y el matrimonio ha perecido en el mismo. Los tres niños estaban en las inmediaciones del Lago Salado cuando ven aparecer entre la niebla al señor Poe (Timothy Spall), el banquero y administrador de la fortuna de sus padres hasta que ellos cumplan la mayoría de edad. Él es quien les comunica que se acaban de quedar huérfanos.
Los niños son muy peculiares, como el resto de personajes. Violet, la mayor, es inventora. Cada vez que se recoge el pelo es porque está teniendo una idea o inventando algo. Klaus lee todo lo que puede y todo lo que lee lo recuerda. Sunny es un bebé que tiene cuatro dientes bien afilados con los que muerde todo lo que llega a su boca.
El señor Poe les lleva ante su nuevo tutor, el conde Olef (Jim Carrey), un personaje esperpéntico, que además es actor, que sólo tiene una pretensión: hacerse con la inmensa fortuna de los Baudelaire, aunque sea a costa de hacer desaparecer a los niños. Pero los huérfanos, que allí son esclavizados, enseguida se dan cuenta de lo que quiere su tutor.
El siguiente personaje que se pondrá a su disposición será su tío Monty, Montgomery Montgomery (Billy Connolly), un científico loco que tiene su casa llena de serpientes y reptiles de todo tipo. El conde Olef, disfrazado, aparece allí y termina asesinando al científico que tan dulcemente había tratado a los niños.
Entonces se marchan a casa de tía Josephine (Meryl Streep), una mujer histérica y obsesionada con fobias de todo tipo. Vive en una casa colgante en un lago. También el conde Olef llega allí disfrazado y engañando a tía Josephine.
Los niños vuelven con el conde Olef, muy a su pesar. Éste acaba de enterarse que jamás podría heredar la fortuna de los niños, pues es para ellos y sus cónyuges, así que prepara una obra de teatro para obligar a Violet a casarse con él.
En medio del drama, Klaus descubre una lupa inmensa en la torre prohibida de la mansión del conde Olef, y también que el incendio de su casa y la muerte de sus padres fue provocada por el malvado conde.

Entregar la antorcha es un rito que puede adoptar muchas formas, pero quizás la menos conocida y más sorprendente es entregar un catalejo.

La sangre de los inocentes

Es posible que éste sea el último libro que me leo de esta señora. Y me he leído los dos anteriores (La Hermandad de la Sábana Santa y La Biblia de Barro), mucho mejor elaborados. Es decepcionante porque esta periodista que se hace llamar "escritora" ha dejado muchos cabos sueltos. Es como... si hubiera escrito el final demasiado rápido. A mí no me hubiera importado leer 100 páginas más. De esta manera el libro no dejará de etiquetarse como un best-seller más, con una trama bien trazada y sin embargo con un desenlace demasiado pobre.
Me ha decepcionado, sí, porque el libro se nota que ha llevado su tiempo, y sin embargo en los últimos capítulos es como si doña Julia Navarro lo quisiera terminar cuanto antes, de mala manera, por supuesto. A no ser que vaya a sacar una segunda parte, que no lo creo, puesto que el tema está bien esgrimido a lo largo de las casi 800 páginas.
Pocas ganas me quedan de hablar del argumento. Pero lo haré, en mi línea de destripar libros, pero sobre todo porque éste no lo recomendaría y prefiero contarlo. Total, cualquier lector al final se haría las mismas preguntas que yo y acabaría con una decepción similar.

Son tres historias de diferentes épocas que están unidas por una crónica del siglo XIII.

La primera historia relata el temor de un monje dominico, notario de la Inquisición. Fray Julián es un hombre atormentado, dividido en dos. Escribe una crónica, por la que podría haber terminado en la hoguera. Está en el valle de Montségur, junto a la soldadesca del rey francés, junto a los templarios entre los que se encuentra su hermanastro Fernando, y con otros inquisidores. Están asediando el último bastión cátaro, la fortaleza de Montségur. Vive atormentado pues su madre y su hermana Teresa son perfectas, eminencias que han acogido en su seno el catarismo y se encuentran en el castillo, y él no puede desobedecer a su madre, que es la que le obliga a escribir una crónica donde cuente todo el horror sufrido en aquella zona del sur de Francia. Al final, tras haber sacado el tesoro, los cátaros se rinden y terminan en la hoguera. En su crónica, Fray Julián termina diciendo: "Algún día alguien vengará la sangre de los inocentes".

La segunda historia ocurre en los albores de la IIª Guerra Mundial. Ferdinand Arnaud es un importante catedrático medievalista de la Universidad de París.
Un extravagante conde del sur de Francia requiere sus servicios para autentificar una crónica que ha encontrado entre el legado familiar. El profesor Arnaud empieza a hacer visitas frecuentes al castillo del conde D´Amis, donde entra en contacto con el excéntrico conde y sus amigos filonazis. Quieren encontrar el tesoro cátaro, que creen que contiene el Grial, y por eso necesitan a Arnaud, que únicamente se guía por el espíritu académico y no cree que exista el Santo Grial, sino que simplemente es una leyenda.
El conde y el profesor llegan a una relación bastante tensa en el momento en que los hijos de los dos se conocen y Raymond, el niño del castillo, insulta a los judíos. David Arnaud es judío y se defiende de los insultos del hijo del conde D´Amis.
El profesor Arnaud es un cristiano laico y no practicante que se había casado con Miriam, una judía que tampoco acudía a la sinagoga. Nunca hasta entonces habían apremiado a David que escogiera una religión, pero después de la visita del adolescente al castillo comienza a visitar a sus abuelos maternos y empieza a rezar en las sinagogas.
Se rumoreaba que los judíos estaban desapareciendo en Berlín. Y en el momento en que Miriam deja de tener noticias de unos tíos suyos se marcha a Alemania a buscarles. Es entonces cuando estalla la guerra. A pesar de los peligros y al no tener noticias de su esposa, el profesor Arnaud se va a buscarla. Allí conoce a Inge, la criada de sus tíos. Comunista y madre soltera, la joven le ofrece una habitación en su casa. El profesor busca a Miriam sin éxito, y viaja continuamente desde París a Berlín, llegando a trabar una gran amistad con Inge, que pese a su ideología no es condenada a los campos de concentración, gracias a una familia que se enorgullece de ser nazi.
Un día, el profesor Arnaud vuelve a París y recibe la rápida despedida de una colega de la Universidad, Martine, que le confiesa que es judía y tiene miedo, y por eso ha decidido marcharse a un kibbutz a Palestina. Entonces el profesor toma una decisión muy dura: decide mandar a su hijo también a Palestina, un lugar más seguro para un judío, puesto que en Francia también se estaba persiguiendo a los judíos.
Pasan los años y termina la guerra. El profesor Arnaud vive gracias a las escasas cartas que recibe de Palestina, donde David le cuenta cómo es su vida en el kibbutz y le cuenta que se ha hecho amigo de Hamza, un árabe, que piensa, como él, que allí se puede convivir en paz. También ha descubierto que su mujer murió de una paliza en un cuartel de las SS nazis el mismo día en que pisó la capital alemana.
El profesor ha publicado la Crónica de Fray Julián y visita a veces el castillo del conde D´Amis, siempre evitando a los aristócratas que buscan el Grial entre las ruinas de Montségur.
En unos días viajará a Palestina a reencontrarse con su hijo. Entonces aparecen en su despacho unos sacerdotes, del servicio secreto del Vaticano, que empiezan a preguntarle sobre el castillo D´Amis y si hay sociedades cátaras en las inmediaciones de Carcasona. Él se limita a contarles su débil relación con el conde y que sólo visita aquello por asuntos académicos, que nunca ha participado en las excavaciones y mucho menos ha estado presente en las reuniones de los amigos del conde. Pero decide llevarse a un joven sacerdote como si fuera un alumno para que sonsaque información de una manera sutil. Así que Ignacio Aguirre acompaña al profesor Arnaud al castillo y se empieza a llevar bien con Raymond, el hijo del conde, que confiado en demasía le cuenta cómo progresan las ideas de su padre.
Mientras en Palestina, Hamza y David tienen que luchar en bandos diferentes y les conciencian de que rompan su amistad y de que uno matará al otro. Así es, David mata a Hamza cuando un grupo árabe ataca de improviso el kibbutz, pero el jefe árabe dispara a David.
Al llegar a París, el profesor Arnaud recibe la terrible noticia y se desplaza urgentemente a Palestina. Llega a ver morir a su hijo en un cuartucho de hospital.
Aquel día también el profesor murió, aunque físicamente falleció unas semanas después de un ataque al corazón, o de pena, dejando sus posesiones a Inge y sus papeles sobre fray Julián al joven sacerdote vasco, Ignacio Aguirre. También aquí se derramó mucha sangre inocente.

La tercera y última historia es la más extensa. Transcurre en la época actual.
La primera parte es una reunión, aprovechando una Cumbre para el Desarrollo celebrada en Atenas. Ahí hombres importantes, que no se sabe quiénes son, deciden el destino del mundo. Ellos viven de inversiones a costa de que se pierdan miles de vidas humanas, y acaban de decidir una guerra de religiones, una guerra entre Oriente y Occidente. De aquí sale el Facilitador, el hombre que mueve los hilos de los títeres.
Por otro lado, está Munich, donde acaba de perpetrarse un atentado con el sello del Círculo, un grupo fanático islámico, invisible para los agentes secretos y para la policía. En ese atentado salva la vida Mohamed, un joven granadino que es obligado a casarse con la hermana viuda del Imán, Fátima, entrada en carnes y con dos hijos. Debe marchar con ella a Granada, a casa de su familia y le avisan de que arregle los problemas que hay con su hermana Laila.
Así que Mohamed viaja a Granada con su nueva familia, donde entra en contacto con Omar, uno de los dirigentes del Círculo. Hakim, Ali y Mohamed están llamados a ser mártires. Ellos destruirán los objetos más sagrados de la Cristiandad.
Laila es una joven abogada que se ha occidentalizado. Su hermano discute con ella para que se ponga el hiyab y se atenga a las reglas del Corán. Ella sigue dirigiendo el rezo en su bufete con mujeres musulmanas (está prohibido que una mujer dirija el rezo islámico). La muerte de Laila devolverá el honor a su familia, así que envían a un primo para que la asesine.
Ali y Mohamed son enviados a la capilla de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria, para que se inmolen junto a los restos que allí se conservan de la Vera Cruz.
Hakim debe hacer lo mismo en la Capilla del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Por otro lado, está involucrado como el que más un prestigioso profesor de nacionalidad británica y origen sirio, Salim al-Bashir. Ante la gente es un hombre envidiable, que está a favor del diálogo entre el Cristianismo y el Islam. Pero es todo una fachada. En el fondo es un radical, es la mente pensante y uno de los máximos dirigentes del Círculo, el que se encargará de destruir los restos conservados de la cruz, venerada por los cristianos, y para ello ha elegido el Viernes Santo para perpetrar los tres atentados. Sólo le falta el de la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma, pero ya tiene a la candidata ideal para que lo lleve a cabo.
Lleva meses teniendo relaciones con su amante, que trabaja en el Centro Antiterrorista de la Unión Europea, en Bruselas. Ella es la que le cuenta lo que se llevan entre manos en su oficina. Cuando en la oficina se dan cuenta de que tienen una filtración, el caso Frankfurt será llevado en secreto sólo por tres hombres: Hans Wein, el jefe; Lorenzo Panetta, un ex-policía que es el segundo de a bordo; y Matthew Lucas, del servicio secreto norteamericano.
Con unos trozos de papeles semi-quemados, encontrados en el cuarto de baño del piso franco que tenía el Círculo en Munich, los funcionarios intentan llegar a algo, sin resultados. Les sorprende leer de manos de terroristas islámicos palabras que tienen que ver con el Cristianismo y entonces se ponen en contacto con el Vaticano.
Ignacio Aguirre, ya retirado, se encuentra en su pueblo vasco cuando recibe una llamada del Vaticano para ir a Bruselas. Le llaman a él porque acaban de descubrir que Raymond, conde D´Amis, también está metido en el ajo. En principio, las ideas del viejo sacerdote parecen descabelladas, pero Panetta y Lucas enseguida se dan cuenta de que el cura tiene razón.
Raymond es el que proporciona el dinero para que los terroristas compren armas y es también el que contacta con la serbobosnia Ylena. Raymond es el que mueve los hilos para que los cuatro atentados (tres contra la Cristiandad, uno contra el Islam) se lleven a cabo. En su sociedad cátara quieren ver vengada la sangre de los inocentes; evidentemente él interpretó de una manera errónea y siniestra la Crónica de su antepasado. Y los cátaros renegaban de la cruz de Jesús, por eso quieren ver destruidas esas reliquias.
Ylena, en cambio, tiene una misión muy diferente. Siendo una niña, en la guerra de la ex Yugoslavia, fue violada por toda una escuadra de musulmanes, también la mutilaron para que jamás pudiera sentir placer ni desear como mujer. Ella quiere vengarse de los musulmanes, atentando contra sus reliquias más sagradas, las de Mahoma que se encuentran en el Palacio de Topkapi en Estambul.
De esta manera, estos atentados enfrentarán a las dos religiones.
En el Centro Antiterrorista hay una joven, Mireille Béziers, que ha entrado por enchufe. Todos la tienen manía menos Panetta. Éste la mete en el castillo para que se haga pasar por hija del conde, Catherine, una hija que el conde jamás ha visto. Gracias a ella descubrirán lo que pretende hacer el conde.
El conde D´Amis mueve unos hilos, pero realmente sólo es una pieza más del ajedrez. El que realmente mueve todos los hilos es un hombre más poderoso, el Facilitador.
En Estambul, la policía es avisada a tiempo para que los jóvenes serbiobosnios no lleguen siquiera a la sala de las reliquias. Aun así, Ylena hace estallar la silla de ruedas en la que va sentada, y mueren sus compañeros y varios policías, pero la onda expansiva no llega a las reliquias de Mahoma.
En Jerusalén, enseguida descubren a Hakim entre los miles de peregrinos que ese Viernes Santo se dirigen al Santo Sepulcro. Consiguen rodearle y reducirle, pero en un descuido, y ya fuera de las murallas, el joven árabe pulsa el detonador.
En Roma, el profesor al-Bashir se reúne con su amante, a la que le pide que deje un bolso junto a las reliquias de la cruz. Ella le abandona. Inmediatamente él ordena que la eliminen. Al día siguiente dos mujeres que trabajaban en el Centro Antiterrorista aparecen asesinadas en un parque de Bruselas. Panetta sabe que una de las dos era la infiltrada, pero el jefe no quiere ni oír hablar del tema.
Tampoco Hans Wein había querido seguir a Salim al-Bashir, un indudable error, puesto que habría descubierto muchas cosas.
En Santo Toribio, Mohamed y Ali son esposados en el hotel donde se alojan, sin ni siquiera tener tiempo a ponerse los cinturones llenos de explosivos.
Entonces el conde D´Amis recibe una llamada. Es el Facilitador. Le dice que su hija lleva semanas en casa de una amiga de California, reponiéndose de la muerte de su madre. El conde hace llamar a su supuesta hija y le pega un tiro y luego él mismo se quita la vida.

El Facilitador al final no consigue lo que quiere. Pero ¿quién es este hombre? ¿por qué no se nos dice nada más de él ni quiénes son sus importantes colaboradores?
¿Por qué Salim al-Bashir sale impune de todo, cuando es un asesino, y es evidente que va a seguir perpetrando atentados, ya que es la cabeza de la organización?
¿Quién era la chivata? ¿Y por qué a un director como Hans Wein no le relevan del cargo por incompetente? ¿Por qué se quedan con la incógnita de Roma? ¿Por qué no llegan a descubrir la relación de una mujer de su oficina con un importante catedrático inglés de origen sirio?
Pero el Facilitador es un ser misterioso, del que deberían habernos dado más datos. Sabemos lo que quiere, pero nada más. Es el que maneja el cotarro y sin embargo el más lejano. A veces me recuerda a las voz en off de los libros de Dan Brown, personajes que hablan por teléfono y que no se dejan ver, pero que tienen demasiado poder como para que pasen inadvertidos.
Sin duda otras 100 páginas más no vendrían mal para desentramar lo que queda.

Por cierto, es muy poco acertada la elección de la portada del libro cuando Estambul no es más que una pequeña parte del mismo. Mejor hubiera sido poner una imagen del derruido castillo de Montségur.

miércoles, marzo 28, 2007

¿Cuánto vale un café en la calle?

Esta fue la pregunta que anoche una persona de la calle le hizo al Presidente del Gobierno. La respuesta de Zapatero fue 80 céntimos.
Es un ejemplo fiel que transparenta en qué lugar de la pirámide están los políticos, que ni siquiera saben lo que cuesta un café, y en qué parte de esa misma pirámide social estamos el resto de los ciudadanos.

El palacio de los sultanes

Entre el mar del Bósforo y el mar de Mármara, junto al Cuerno de Oro, en la ciudad de Estambul, se encuentra el Palacio de Topkapi. Llama especialmente la atención este palacio porque guarda símbolos importantes del Islam.
Literalmente significa “palacio de la puerta de los cañones”. Fue centro administrativo del Imperio Otomano desde el siglo XV hasta el siglo XIX. Se construyó bajo las órdenes del Sultán Mehmed II, tras la conquista de Constantinopla (1459).
Fue edificado siguiendo las normas de la arquitectura seglar turca, siendo este palacio su máximo exponente. Es un complejo entramado de edificios, unidos por patios y jardines, y todo está rodeado por una muralla bizantina.
En el siglo XIX, el Sultán Abdulmecid trasladó su residencia al moderno palacio de Dolmabahçe.
Actualmente el Topkapi es un museo de la época imperial que se abrió al público en 1924.

El palacio está lleno de numerosos ejemplos de arquitectura de estilo otomano y también posee grandes colecciones de porcelana, trajes, armas, escudos, armaduras, miniaturas, manuscritos caligráficos y decoraciones murales.

El primer recinto está rodeado de paredes altísimas. Se le conocía como la Corte de los Jenízaros o la Corte del Desfile. El acceso principal es la llamada Puerta Imperial y contiene la iglesia de Santa Irene, el Museo de Arqueología (siglo XIX), y varias fuentes, pabellones y jardines.
El Pabellón Embaldosado tiene magníficos ejemplos de azulejos Iznik, muchos de ellos se encuentran en la actualidad en el Museo de Arte Islámico.
La Fuente del Verdugo se llama así porque un verdugo lavó sus manos y su espada allí tras una decapitación y la Fuente de Ahmed III es un claro ejemplo del Rococó.

Puerta de la Saturación, construida durante el reinado de Mehmet II y formada por dos torres octogonales adosadas.
La Puerta de la Saturación conduce al palacio y al segundo recinto, que es un parque rodeado por el hospital del palacio, la panadería, las habitaciones de los jenízaros, los establos, el Harén Imperial, el Diván y las cocinas.
En la actualidad las cocinas albergan una de las mayores colecciones de porcelana china en tonos azules y blancos, muy valorada por los sultanes que creían que en ese tipo de recipientes el alimento podía cambiar de color en caso de que estuviera envenenado.
Columna del Diván.
El Diván Salonu o Cámara Imperial del Consejo era el lugar donde los consejeros y funcionarios del Sultán hablaban de los asuntos del Imperio. El Sultán podía escucharlos desde una celosía oculta.

Fuente de Ahmed III.
Cruzando la Puerta de la Felicidad se ubica el tercer recinto, el corazón del palacio, un bello jardín rodeado por el Pasillo que lleva a la Cámara Privada, y que estaba ocupado por los funcionarios del palacio, el Tesoro, el Harén y algunos pabellones, entre los que se encuentra la Biblioteca de Ahmed III, toda en mármol.
El Tesoro contiene algunas de las joyas más famosas y espectaculares del mundo, incluida la célebre Daga Topkapi.
En 1747 el Sultán había mandado fabricar esta daga para regalársela a Nadir, el Sha de Persia, que fue asesinado antes de que el mensajero hubiera abandonado las fronteras del Imperio Otomano, y el Sultán conservó la Daga.
En su empuñadura hay tres grandes esmeraldas y la vaina está esmaltada y repujada con diamantes.
Sillón de Trono, perteneciente al Tesoro.
Harén.
El Harén era el hogar de la madre del Sultán reinante, de las concubinas y las esposas del Sultán, así como del resto de su familia, incluyendo a niños y criados. Hay aproximadamente unas 300 salas, y en el Harén cabían más de 500 personas, entre mujeres, niños y los eunucos. La mayoría de los cuartos del Harén fueron diseñados por Sinan, un célebre arquitecto del Imperio Otomano.
La palabra “harem” deriva del término árabe que significa “prohibido”. Las mujeres y familia del Sultán estaban vigilados por eunucos esclavos negros. Sólo el Sultán tenía acceso al Harén. La mayoría de las mujeres del Harén eran esclavas de los lugares más remotos, que aspiraban a ser favoritas del Sultán y darle un hijo. La competencia era feroz puesto que en el Harén había más de 1000 concubinas. En 1909 las últimas mujeres abandonaron el Harén.
Harén.
La madre del Sultán era la mujer más poderosa del Harén y ocupaba las habitaciones más lujosas.
El Patio de los Eunucos Negros, adornado de columnas de mármol, aún tiene viejas lámparas de hierro forjado.
Puerta de Oro del Harén.
El Pabellón del Manto Sagrado contiene la capa de Mahoma, su espada, sus dientes, pelos de su barba y otras reliquias que se conocen como “Confianzas Sagradas”. El Sultán sólo entraba en esta sala una vez al año durante el Ramadán.
Ahora cualquier visitante puede ver estos objetos simbólicos y muchos musulmanes vienen en peregrinación. En esta sala hay un muecín eterno cantando versos del Corán ante las reliquias del Profeta.
Recipiente de oro y cristal con fragmentos del pelo de Mahoma.
Espadas de Mahoma.
El cuarto recinto era un jardín privado del Sultán, formado por gran número de pabellones, quioscos, jardines y terrazas.
Pabellón de Bagdad.
En 1639, Murat IV construyó el Pabellón de Bagdad, conmemorando la toma de esa ciudad un año antes. Este pabellón fue levantado por el arquitecto Koca Kasim, es octogonal y está rodeado por columnas de mármol sobre la que se sustenta una azotea, formando un pórtico circular.
Alrededor del Pabellón de Bagdad hay una piscina y una fuente de mármol, que en el pasado fueron escenario de las pasiones más turbulentas entre Ibrahim “el Loco” y las mujeres de su Harén.
También hay un Pabellón dedicado a la Circuncisión de muchachos jóvenes, rito prioritario del Islam.
Pórtico de Iftar.
Entre el Pabellón Iftar y el de la Circuncisión se puede admirar el Cuerno de Oro, a menudo descrito como el puerto natural más grande del mundo. Se trata de un valle sumergido por el río que desemboca en el Bósforo. Según la leyenda, los bizantinos durante la conquista otomana echaron en las aguas tantos objetos preciosos que las aguas lucían doradas.
Otros lugares interesantes del Palacio Topkapi son la Torre de Justicia y el Salón del Trono en el Harén, donde el Sultán recibía a sus invitados y mensajeros.
Torre de Justicia.
Salón del Trono en el Harén.
Tejados del Palacio de Topkapi.