miércoles, marzo 21, 2007

Inmunes al dolor

Todo el mundo hace daño. Todos. Incluso aunque se intente evitar a veces inconscientemente lo hacemos. Y quizás ese daño es más doloroso.
Hace unos días me di cuenta del dolor que yo misma había infligido, sin darme cuenta hasta después, sin quererlo ni desearlo.
Supongo que nadie hace daño queriendo, sino entonces me tengo que preguntar qué tipo de persona es aquella que hace daño de un modo deliberado.

Nadie es inmune a ese dolor. Pero el dolor, como todo, pasa.

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