Hace unas semanas me terminé el libro del infiltrado en ETA entre 1973 y 1975, el Lobo que consiguió desmantelar la infraestructura de la banda terrorista, llevando a la cárcel a su máximo dirigente, Nelson.
La película no difiere mucho del libro, aunque cambia los nombres de las personas que participaron entonces en la detención de los principales etarras. Pero el libro va más allá, puesto que nos cuenta cómo vive Mikel en los siguientes años tras la infiltración, siempre trabajando para el SECED (más tarde CESID). La película se limita a los años en que el topo se infiltró en ETA.
Aquí Mikel Lejarza se llama Txema (Eduardo Noriega) y no es decorador sino constructor, dos trabajos con los que sería fácil proveer a ETA de pisos francos en Madrid y Barcelona. De todas formas la película es bastante fiel, recuerdo aquella frase de "fueron otros los que se colgaron las medallas" y así es también en la película, al infiltrado le pagaron bien y le mandaron lejos, a México, para que desapareciera de la escena política española en un período inestable, pues un cambio, como era la transición, siempre da cierta inestabilidad política.
Ricardo (José Coronado) es el jefe del SECED, los servicios secretos de los años 70, uno de los que se cuelga la medalla, bajo cuyo mando están Lobo y Pancho (Santiago Ramos), un policía que quizás tiene más mérito que el resto, pues es el único que no abandonó al topo a su suerte cuando otros lo hicieron.
Lobo consiguió infiltrarse en la cúpula de ETA, vio la escisión en la VI Asamblea de ETA-militar y ETA-político militar, guiada esta última por los boletines del ideólogo Asier (Jorge Sanz). Y en la película, pese a estar casado con Begoña (Silvia Abascal), se lía con una etarra, Amaia (Mélanie Doutey), que confía en él y jamás hubiera sospechado. Y así el día que se conocen le deja claro el esquema de la banda terrorista: "Asier piensa, Arrieta manda y Nelson ejecuta".
Creo que sobra la imagen de los dos últimos terroristas fusilados por la guardia civil. Tampoco habla de los etarras condenados en el juicio de Burgos, y que finalmente fueron indultados, en gran parte debido al peso internacional en contra del proceso.
La película no difiere mucho del libro, aunque cambia los nombres de las personas que participaron entonces en la detención de los principales etarras. Pero el libro va más allá, puesto que nos cuenta cómo vive Mikel en los siguientes años tras la infiltración, siempre trabajando para el SECED (más tarde CESID). La película se limita a los años en que el topo se infiltró en ETA.
Aquí Mikel Lejarza se llama Txema (Eduardo Noriega) y no es decorador sino constructor, dos trabajos con los que sería fácil proveer a ETA de pisos francos en Madrid y Barcelona. De todas formas la película es bastante fiel, recuerdo aquella frase de "fueron otros los que se colgaron las medallas" y así es también en la película, al infiltrado le pagaron bien y le mandaron lejos, a México, para que desapareciera de la escena política española en un período inestable, pues un cambio, como era la transición, siempre da cierta inestabilidad política.
Ricardo (José Coronado) es el jefe del SECED, los servicios secretos de los años 70, uno de los que se cuelga la medalla, bajo cuyo mando están Lobo y Pancho (Santiago Ramos), un policía que quizás tiene más mérito que el resto, pues es el único que no abandonó al topo a su suerte cuando otros lo hicieron.
Lobo consiguió infiltrarse en la cúpula de ETA, vio la escisión en la VI Asamblea de ETA-militar y ETA-político militar, guiada esta última por los boletines del ideólogo Asier (Jorge Sanz). Y en la película, pese a estar casado con Begoña (Silvia Abascal), se lía con una etarra, Amaia (Mélanie Doutey), que confía en él y jamás hubiera sospechado. Y así el día que se conocen le deja claro el esquema de la banda terrorista: "Asier piensa, Arrieta manda y Nelson ejecuta".
Creo que sobra la imagen de los dos últimos terroristas fusilados por la guardia civil. Tampoco habla de los etarras condenados en el juicio de Burgos, y que finalmente fueron indultados, en gran parte debido al peso internacional en contra del proceso.
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