
Durante muchos años vimos a Pérez-Reverte como corresponsal de guerra de TVE1 en la guerra de la ex-Yugoslavia. Aparecía con sus gafas de pasta negra, el chaleco caqui y con el micrófono en mano, mientras el horizonte se veía 'perdido' por las balas de mil batallas.
Me recordaba al profesor de Lengua. Físicamente eran como dos gotas de agua.
Recuerdo que cuando veía a Pérez-Reverte pensaba en lo peligroso que era estar allí. Estaba demasiado lejano. Su rostro ya no sería desconocido cuando dejara las guerras y el periodismo de guerra para dedicarse a la escritura en exclusiva y comenzando una columna semanal en el suplemento dominical del periódico.
Su trabajo despertó en mí curiosidad. Quería saber... Ya desde que era una adolescente ese mundo me llamaba mucho la atención.

El primer libro que cayó en mis manos fue
Territorio Comanche. Me recuerdo leyendo ese libro en la estación de autobuses de Logroño un viernes por la tarde mientras esperaba al autobús que me llevaría a casa. Entonces estaba interna, entonces me iniciaba en el mundo de la literatura. Pérez-Reverte venía a describir sus vivencias en Sarajevo y Mostar. En aquel momento el libro no me gustó mucho, me pareció demasiado agrio. Hoy en día lo considero uno de los mejores libros del autor, ya que muestra una guerra en toda su extensión, una guerra vivida de cerca por el propio autor. Si un libro te hace paladear la acidez de la guerra en toda su extensión es, sin duda, una magnífica novela. Entonces no lo entendí. Lo que no me gustó del libro entonces era que hablaba de la guerra. Siendo objetiva hoy, reconozco que es una magnífica novela.
“Para un reportero en una guerra, territorio comanche es el lugar donde el instinto te dice que pares el coche y des media vuelta; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. El suelo de las guerras siempre está cubierto de cristales rotos. Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando”.
Años después vi la película, protagonizada por Carmelo Gómez e Imanol Arias. Entonces ya estaba en la facultad y veía a los reporteros de guerra con cierta admiración. Reconozco que la película me gustó bastante.

En 1995 Pérez-Reverte publica
La piel del tambor. Este libro me hizo conectar con el autor, de tal forma que a partir de entonces no sólo empezaría a leer todo sobre él, sino que acudiría a tertulias sobre sus libros, a entrevistas donde aparecía, a conferencias, etc. Y he de decir que Pérez-Reverte era un asiduo a Salamanca, porque allí fui a escucharle en varias ocasiones.
Respecto a La piel del tambor, recuerdo las descripciones de los personajes, recuerdo a Macarena y al sacerdote. Recuerdo que cuando describían al banquero, marido de Macarena, en mi mente se perfilaba la semejanza con el entonces adorado Mario Conde. A mitad de los años 90, cualquier joven universitario que se preciara quería ser como Mario Conde. Mario Conde era el ejemplo a seguir, sobre todo entre los estudiantes de Derecho y Empresariales.
La historia del pirata informático en los inicios del mundo desconocido de internet en aquellos años convierte La piel del tambor en uno de los libros más celebrados de Pérez-Reverte. Aún recuerdo la cara que se me quedó cuando el autor nos descubre quién es el hacker informático que ha invadido los archivos informáticos del Vaticano. Me lo guardaré para mí. El libro merece mucho la pena.
Esta novela se adaptó a la televisión en forma de serie. No la he visto, pero me da la sensación de que no tuvo tanto éxito como el libro.

Desde el Círculo de Lectores me llegaría
El Club Dumas, que se había publicado antes que
La piel del tambor. Durante dos o tres años cogió polvo en la estantería, mientras me leía otras novelas y artículos de Pérez-Reverte. Y entonces salió en el cine “
La novena puerta”, protagonizada por Johnny Depp.
El Club Dumas me gustó muchísimo. Entonces no conocía Lisboa y ese libro dotó a la capital lusa de una bohemia exquisita, de un suspense de lujo.
El protagonista era un traficante de joyas literarias que había de localizar los tres únicos ejemplares en el mundo de Las Nueve Puertas del Reino de Las Sombras, un libro esotérico que se supone ha sido escrito por el diablo. El cazador de libros debe comprobar cuál de los tres libros es el auténtico.
El libro me gustó muchísimo, pero la película deja mucho que desear, ya que no tiene el mismo ritmo que la novela y se desvía bastante del argumento original.

El siguiente en llegar sería
La tabla de Flandes. Esta novela estaba más en la línea de
La piel del tambor, con toda una serie de intrigas y asesinatos que hacía contener la respiración. Este libro contenía varios elementos que me fascinan, que considero que siempre tienen mensajes ocultos: el ajedrez y una pintura antigua.
La trama argumental habla de una joven restauradora de obras de arte a la que encargan restaurar una tabla flamenca del siglo XV porque se va a sacar a subasta. En la tabla descubre una inscripción oculta que le dota al cuadro un significado especial. A partir de ese momento, ella comprende que debe investigar el cuadro, los personajes retratados y su papel en la Historia. En ese momento, comienzan a suceder asesinatos a su alrededor y ni siquiera ella se da cuenta de que se está metiendo en aguas pantanosas.
El maestro de esgrima sería otro de mis favoritos. Reconozco que tiene uno de esos momentos especiales en que te quedas pensando y que siempre se te quedan grabados: cuando el maestro descubre que su ‘alumno’ es una mujer. Ese momento es capaz de quitarte la respiración. El momento histórico en que se desarrolla la novela es finales del siglo XIX, por tanto, que una mujer acuda a aprender esgrima no está socialmente bien visto. La trama también está llena de engaños y asesinatos.
También salió una película, que pasó sin prisa ni pausa. Un día llegué a casa y vi un trozo, no me pareció que estuviera a la altura de la novela (como suele ocurrir casi siempre) y la dejé.
Pérez-Reverte tiene varias novelas cortas que narran episodios bélicos. Por el tema, me dan más pereza que otras a la hora de leerlas. Quizás es por eso por lo que
Cabo Trafalgar espera en la estantería a que algún día me dé por cogerla.

La sombra del águila la cogí sin ganas. Narra un episodio de una batalla entre las tropas napoleónicas y el ejército ruso, donde un soldado de Napoleón decide desertar y pasarse al enemigo. Napoleón lo observa todo desde una colina y, en vez de tomárselo como lo que realmente es (una deserción), lo considera un gran acto de valor, con lo que termina condecorando al soldado desertor. Es una novelita corta con una fina ironía que terminó haciéndome reír.
El Húsar es la primera novela escrita por Pérez-Reverte. La acción transcurre durante la Guerra de la Independencia. Pero la visión del autor no es desde la perspectiva española, sino desde la francesa. No me gustó. Le falta esa ‘chispa’ que tienen las novelas posteriores de Pérez-Reverte. Le falta algo, algo que embriague al lector.
Sobre el tema de la Guerra de la Independencia volvería años después con
Un día de cólera.
Poco después me regalarían
Cachito en versión audio. El título original de esta novela es
Un asunto de honor. Es uno de los libros que he recibido hoy y no considero oportuno hablar de él cuando es posible que su centenar de hojas caiga este fin de semana. El audio está magníficamente maquillado por la sublime voz de José Sacristán. Recuerdo además a Sancho Gracia haciendo de camionero en la película. Ésta sí que me gustó.

Uno de los libros que no tuvo tanto éxito cuando vio la luz fue La Carta Esférica. Cuando comentaba con otras personas el argumento de este libro, muchos me decían que les había dejado un sabor agridulce, que no va en la misma línea de los otros libros de Pérez-Reverte.
Con esta novela, el autor demuestra que no se le puede encasillar en las intrigas de otros siglos, sino que con este libro demuestra que es un autor bastante prolífico. Si algo adora Pérez-Reverte es el mar. Siente verdadera adoración por el mar, quizás porque nació en una ciudad marítima y con un enorme mercado naviero: Cartagena. Al autor le gustan además los barcos y no podía faltar en su bibliografía una novela que tratara sobre este tema.
La Carta Esférica es la historia de un marinero sin barco que conoce a la ordenada empleada de un Museo Marítimo. Juntos, buscarán el tesoro de un barco hundido en las costas murcianas.
A mí, que me gusta las historias de piratas, de ladrones, de mares y de barcos, me sorprendió. Reconozco que me costó un poco leer este libro, en el sentido de que había muchos tecnicismos náuticos que hacían que me perdiera a veces entre las páginas de lo que estaba leyendo.
Después vi la
película, protagonizada por Carmelo Gómez y Aitana Sánchez Gijón. Me gustó.

Entonces llegaría
La Reina del Sur. Cuando salió a la venta, tuve ocasión de escuchar al autor hablar sobre su nueva novela una tarde en la discoteca
Cvm Laude de Salamanca.
El argumento, recientemente adaptado a la televisión, trata sobre Teresa Mendoza, una mexicana que se convertirá en una líder del narcotráfico mexicano muy temida.
Reconozco que empecé a ver la serie porque me gustaba mucho, pero no soy constante con las series que echan en televisión, así que no terminé de ver toda la temporada.
Aún recuerdo cómo comenzaba la novela describiendo los “corridos” mexicanos.
El Pintor de Batallas fue una novela que viene a describir el alma humana de una persona que ha sufrido mucho y se refugia en la pintura como vía de salida a todo ese sufrimiento. Es una novela que tiene fuerza y, sin embargo, no es de mis preferidas. Quizás me decepcionó un poco porque apenas había acción.
Un libro que llegó a mis manos inesperadamente fue
Ojos Azules, un relato ilustrado sobre una jornada de la conquista de México. Era algo cortito y para disfrutarlo.
Más cercano en el tiempo es
El Asedio. Aún recuerdo lo que disfrutaba llevándomelo al campo para leer allí bajo la sombra de un árbol. Ése sí que me gustó.
Aparte de las novelas, cabe destacar la aportación semanal de Pérez-Reverte, que no ha dejado nunca de ser periodista, en el suplemento del periódico del domingo. Esos artículos se editan cada cuatro o cinco años en forma de libro. Así se editaron Patente de corso (1993-1998), Con ánimo de ofender (1998-2001), No me cogeréis vivo (2001-2005) y Cuando éramos honrados mercenarios (2005-2009).
No me cogeréis vivo era el último de las recopilaciones de artículos que me faltaba y me ha llegado hoy, al igual que una recopilación de textos sobre barcos y marineros: Los barcos se pierden en tierra.
Habitualmente, lo que suelo hacer con estas recopilaciones es abrirlas por una página al azar y leerme el artículo en cuestión. Arturo Pérez-Reverte es un magnífico articulista, siempre con ese toque de humor e ironía del que dice las cosas claras.
Otra recopilación, mucho más antigua, es Obra Breve, que recoge algunos relatos breves que también han salido publicados de manera independiente (El húsar, La sombra del águila, Un asunto de honor, etc.).
Lo que no esperaba es encontrarme un libro de Arturo Pérez-Reverte en literatura infantil. Pero
El pequeño hoplita es una obra para niños que nos lleva a la Batalla de las Termópilas y recuerda a la película de “
300”.

Mi favorito, de entre todo lo que ha escrito Pérez-Reverte, es el Capitán Alatriste. No sé si es la personalidad tan fuerte de Diego Alatriste, las descripciones de Íñigo Balboa, las aventuras de espadachines en el Madrid del siglo XVII, las argucias de los hombres que se conforman con poco y malviven en una monarquía derrochadora, las peripecias de un Quevedo al que siempre he adorado (cuando estudiaba su obra en Literatura me lo imaginaba así, tal y como lo describe Pérez-Reverte) o la buena imitación de la forma de hablar y de escribir del siglo en cuestión.
La cuestión es que, cada vez que salía un libro sobre las aventuras de Alatriste, acudía rauda a la librería más cercana a hacerme con él. Así ocurrió con
El Capitán Alatriste,
Limpieza de Sangre,
El sol de Breda,
El oro del Rey,
El caballero del Jubón Amarillo y
Corsarios de Levante. Este último tuvo la culpa de que, después de haberlo leído, deseara visitar la isla de Malta, que conocí en noviembre de 2009. El último de la serie sobre el Capitán Alatriste ha visto la luz hace unos días:
El puente de los asesinos. Estoy segura de que no tardaré en leérmelo.
En cuanto a la película de “
Alatriste”, protagonizada por Viggo Mortensen, me decepcionó mucho. Y no fue porque estuviera mal caracterizada, sino porque la película era de todos los libros sobre Alatriste que se habían publicado hasta ese momento, se mezclaban hechos y resultaba un tanto liosa.
Esperando a que Pérez-Reverte nos siga deleitando con sus palabras.