Esta mañana he tenido cita con el otorrino. Sin tapón, escucho perfectamente. De hecho, tenía protegido el tímpano. En dos minutos ya estaba fuera. A las diez y media me encontraba en la oficina.
Esta tarde llevaré al perro al veterinario. Creo que le toca una vacuna. En la puerta se resistirá a entrar, como siempre hace.
A las dos he visto pasar a un ángel con el coche, pero ha sido tan rápido que cuando he levantado los ojos sólo he llegado a ver parte de la matrícula. Le echo de menos.
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