Hay momentos en la vida en que simplemente nos sentimos plenos. Hoy puedo estar infinitamente cansada, con la mente saturada, pero me encuentro bien.
Ha sido en el instante en que he recordado su imagen perfecta, serena, sensual; esos rasgos angelicales, esa mirada que tanto dice no diciendo nada...
Hoy creo en el amor. Hoy dormiré abrazando la almohada y soñando con un ángel. Quizás debería haber salido, pero no tengo fuerzas para coger el coche o para recorrer algunos bares semivacíos apurando cuatro botellines de cerveza. Me apetece una cerveza, pero no será esta noche. Quizás él esté de fiesta, tan guapo, tan dulce, tan adorable... Pero esta noche me conformo con el pensamiento.
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