Hubo un momento en que me encontraba mirando hacia mi derecha, le miraba a él y a una tercera persona que hablaba. Entonces mis ojos bailaron hacia el fondo y vi una pareja besándose en medio del bar. Durante unos minutos, mi imaginación sustituyó a esas dos personas, que ya no eran ellos, sino él y yo.
Mi mirada volvió a enfocarle. Mis ojos acariciaron su pelo, sus pestañas, su nariz, sus labios... En ese momento me apetecía besarle. Intenté escuchar lo que estaban hablando, pero mi imaginación estaba muy lejos de allí.
Hubo un momento en que imaginé que no hubiera sido difícil plantarle un beso.
Hubo un momento en que deseé besarle. Y entonces miré de nuevo a la pareja. Y le volví a mirar a él. Qué guapo estaba anoche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario