Aún no sé cómo todavía hoy, después de tantos meses, sigue sorprendiéndome cómo he llegado a querer tanto a una persona. Supongo que no hay una respuesta a todo eso. Se siente y ya está. No se puede susurrar ni describir, sólo es algo que se puede sentir.
Sólo que, en ciertos momentos, aún me sorprende.
Me gustaría cruzarme con él mañana. Podría ser. Nunca sabré lo que ocurrirá al día siguiente. Sólo tengo que cerrar los ojos y desearlo con fuerza. Pero no siempre ocurre. No basta con desearlo. También el Universo tiene que alinearse y ponerse de mi parte.
Seguro que está guapísimo.
Por el momento, me iré a dormir, a soñar con él, a evocar esos momentos mágicos que siempre llegan con él.
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