Llevo todo el día como si estuviera flotando en una nube. Me gustaría poder decir que es la misma nube en la que llevo flotando varios meses, esa nube de amor. Pero no es algo que venga del alma. Es algo más físico.
De pequeña tuve otitis una sola vez y sentía todo muy lejano. Aparte de los horribles dolores, la gente me hablaba y parecía que estaban en otra dimensión. Hoy he tenido la misma sensación. Tengo taponado el oído derecho y a eso de la medianoche he empezado a sentir una ligera molestia.
No cojo el coche y me presento en Urgencias porque me siento algo mareada. Pero sé que mañana, después de la reunión, iré a que me quiten el tapón.
Es curioso, pero al pensar en él, en que esta noche tampoco le veré, se ha atenuado todo. Es como si algo invisible me diera fuerzas. Pero si me voy ahora y el frío de la noche me acaricia los oídos, quizás mañana vuelva a soportar aquellos lejanos dolores de pesadilla. Las muelas y los oídos... que no nos produzcan dolor, que son dolores muy insoportables.
Pero la reunión no puedo perdérmela.
Cuando a las cinco iba a la oficina, lo único que se me ha pasado por la cabeza era ponerme en contacto con él, preguntarle a ver si me invitaba a un café o algo. Ni que decir tiene que no he podido hacerlo.
Hoy robaré todas las estrellas del cielo para él y me las llevaré al mundo de los sueños para regalárselas. Últimamente sueño a menudo con él. Son sueños demasiado... íntimos.
Hoy robaré todas las estrellas del cielo para él y me las llevaré al mundo de los sueños para regalárselas. Últimamente sueño a menudo con él. Son sueños demasiado... íntimos.
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