martes, noviembre 29, 2011

Entre las nubes siempre hay un sol

Cuando me he marchado, me ha parecido ver su coche algo más lejos. Siempre se queda más tarde. A veces me gustaría ir a buscarle para reconfortarle, igual que él me reconforta a mí. Porque, después de unos días pensando en las cosas maravillosas del sábado, también he recordado otras palabras que ahora, recordadas en frío, me han llevado a pensar. A veces me gustaría decirle que concretara, me gustaría abrazarle, tocarle la espalda y susurrarle que es adorable. Sé que no son suficientes las palabras, pero durante unos segundos seguro que vería ese brillo especial en sus ojos. A veces me gustaría decirle que concretara para ver cómo puedo ayudarle y, si no necesita ayuda, hacerle sentir mejor. No sé a qué se refiere cuando habla así. 
Supongo que todos tenemos nubarrones alrededor, pero siempre hay días en los que el cielo vuelve a ser azul. 
Me pregunto a qué se refería cuando hablaba así. Si supiera que una palabra bastaría para hacerle sonreír cada mañana... cada mañana le escribiría un mensaje. En estos momentos se me escapa, pero vi que, durante una ráfaga de segundos, su mirada se ensombrecía.
Me gustaría verle siempre feliz. Y si en mi mano estuviera brindarle ese pedazo de felicidad se lo daría.

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