lunes, noviembre 14, 2011

Existen voces tan perfectas

Hoy era uno de esos días en que la espera se me estaba haciendo demasiado larga. A las nueve pensaba que era demasiado pronto para llamar. Después me he enfrascado en otras cosas y cuando he vuelto a pensar en él ya estaba marcando sin saber muy bien qué decirle, quizás creyendo que no iba a hablar con él. 
Le he reconocido desde el primer momento, pero no estaba segura. Cuando él ha contestado, algo en mí decía que era él, pero he tenido que confirmarlo preguntándole. Lo cierto es que adoro esa voz, me lo imaginaba hablando, acariciando las palabras que llegaban a mí. Adoro su dulzura. No quería colgar, pero entonces ha sonado mi móvil y he tenido que despedirme.
Me dirigía al coche cuando he visto el suyo. Sé que he sonreído, aún con los recuerdos brumosos de su voz, a la que acababa de escuchar sólo unos minutos antes. 
Al volver, sobre las doce y media, su coche no estaba en el mismo sitio, aunque no me lo he pensado dos veces para aparcar cerca de él. Ahora que lo pienso, nos podíamos haber cruzado hasta en dos ocasiones.
Hoy me encuentro feliz. Escucharle siempre implica instantes mágicos, momentos muy dulces, recuerdos sublimes. 
Adoro su voz. Podría pasarme horas escuchándole.

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