Estaba leyendo y de repente he cesado. Unas líneas resplandecían ante mis ojos, unas líneas que pronunciaría únicamente en los oídos de un ángel de mirada perfecta: "Un minuto para mí son sesenta maneras diferentes de pensar en ti". Son palabras de amor, perfectas. Creo que, si él estuviera cerca, cada noche le susurraría una frase de amor, pues al final son como regalos que hacen sonreír al alma.
¿Acaso no es preferible intentar describir la belleza, aunque dentro de nosotros podamos sentir algunos retazos de energía negativa? ¿Acaso no dejo de sentir enfado, tristeza o incluso frío cuando pienso en la belleza...? Y desde hace mucho tiempo la belleza tiene que ver con él, con él y con el amor que siento por él. Y por eso sé que, mientras él esté en mi corazón, mientras él me mire con esos ojos perfectos, dignos de un ángel, mientras él sonría tan sutilmente, mientras él siga tocando mi alma... sé que siempre encontraré un momento en el día para sonreír y para ser consciente de ese pequeño esbozo de felicidad. Mientras él esté tan cerca siempre dedicaré un momento de la noche a la búsqueda de las palabras más bellas que se le pueden susurrar a un ángel. Quizás nunca las encuentre, quizás nunca encuentre las palabras que él se merece, pero al menos sé que esos minutos de búsqueda me habrán hecho feliz.
Nunca buscaré esas palabras en los libros, siempre las busco dentro de mí. Sólo puedo encontrar en el interior de mi corazón que, en definitiva, es un corazón que ama. Pero sé que nunca encontraré aquello que me gustaría decirle, aunque sea lo más bello que haya escuchado jamás, pues el amor sólo se puede sentir.
Y cada noche, en estos momentos del día en que más relajada me encuentro, sé que seguiré dedicándole unos minutos y sé que una sonrisa se irá esbozando ligeramente, iluminando todo lo que me rodea.
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