Habitualmente no suelo participar
en actividades blogueras, justamente por cuestiones de trabajo, porque el día a
día a veces se hace muy cuesta arriba y suelo llegar tarde a casa, y por eso
mismo cuando a través del blog de
Carol (
Memorias Literarias) descubrí este
Proyecto, me pareció
una idea genial, y aquí estoy, a punto de empezar a hablar de aquellas novelas
con las que me sentí identificada por cuestiones de trabajo.
La idea de
Proyectos me parece
excelente, aunque no sé si podré participar cada mes. ¡Ojalá!
Isi, me ha
fascinado la idea que has tenido y, de momento, participaré en el
Proyecto: El Profesional, correspondiente al mes de Diciembre.
Soy Administradora de Fincas, lo
que me supone estar con la ley detrás de la oreja, aunque nunca me haya pasado
por una Facultad de Derecho, excepto para sacarme el título necesario para
gestionar Comunidades de Propietarios, cosa que ocurrió en Burgos hace ya más
de un año. Después de llevar cinco años tratando con vecinos nerviosos,
alterados, y cada vez más crispados (debido sobre todo a la situación caótica
en la que se encuentra nuestro país) y aun sabiendo que es un trabajo poco
agradecido, la Administración de Fincas me aporta y me enriquece en el día a
día. Al final, es el mundo del "cara a cara" y en muchas ocasiones terminas
haciendo las funciones de un psicólogo: es el caso de la mujer que se quedó
viuda hace dos meses y se encuentra tan sola que llama a la Administración
porque necesita hablar con alguien aunque no tenga ningún problema en su casa;
es el caso del matrimonio que se ha quedado en paro y no puede hacer frente a
las cuotas de la Comunidad (primero tendrán que comer, que vestir, que pagar la
luz…); es el caso del hombre que tiene un recibo del banco por el mantenimiento
de la cuenta y viene a la oficina airado porque “le hemos girado un recibo que
no teníamos que haberle girado”, y se le bajan los humos cuando comprende el
error; es el caso de la cantidad de vecinos que viven puerta con puerta y se
llevan a matar y tantos, tantos, tantos… Lo mío sería para escribir un libro
con todas las anécdotas que acumulo en el día a día.
Enriquece porque siempre aprendo
algo nuevo cada día. Enriquece porque un Administrador de Fincas no es sólo el
gestor de la Comunidad, sino que además ha de ser psicólogo, arquitecto,
perito, electricista, albañil, abogado… y, sobre todo, un torero que sepa hacer
todo tipo de pases, manoletinas y verónicas.
Obviamente, como libros de cabecera
tengo varios manuales de interpretación de la ley de Propiedad Horizontal, pues
los estoy revisando a menudo, así como la revista que me envía el Colegio de
Administradores de Fincas. De todos ellos, el que más suelo utilizar es uno que
nos regalaron en una fiesta de Administradores hace unos años (aunque ha quedado
obsoleto, porque este año se ha modificado la Ley de Propiedad Horizontal):
Propiedad Horizontal. 760 preguntas y
respuestas. Es el que más uso porque son las preguntas habituales que se
hacen los vecinos y también los propios Administradores.
En cuanto a libros que tengan que
ver con mi trabajo y que recomendaría, hay dos con los que disfruté mucho y
que, en realidad, no esperaba que tuvieran que ver con mi trabajo diario. Uno
de ellos es
Calle Berlín, 109, que leí no hace mucho y que en realidad es policíaca, pero toca muy de cerca la
realidad cotidiana de un inmueble con sus problemas vecinales diarios. La acción transcurre en Barcelona.
Otro libro que también recuerdo
con cierta familiaridad es
Quinta Avenida
de Candace Bushnell, que me lo leí allá por el año 2009, mientras visitaba
Malta. Recuerdo que no me gustaba cómo empezaba, pero me terminó enganchando
por la manipulación y el “mamoneo” de las Juntas de Propietarios en un
exclusivo edificio ubicado en Manhattan, aunque la gestión de inmuebles en unos países y otros varía el fondo viene a ser similar.
Y no, lo mío no es como Aquí no hay quien viva, aunque a veces,
cuando hago 'zapping' y aparece en la pantalla me echo unas risas. Cuando
tengo Juntas de Propietarios, llego tarde a casa y no me apetece ver la tele,
ni siquiera escribir en el blog (de ahí que últimamente apenas escriba mucho). Pero hoy es domingo y ésta me parece una idea fantástica.