domingo, abril 30, 2023
Bora Bora
sábado, abril 29, 2023
Día de emociones
viernes, abril 28, 2023
Momentos
jueves, abril 27, 2023
8 días
miércoles, abril 26, 2023
Tantas cosas en común
Llamadlas brujas
martes, abril 25, 2023
Primavera
lunes, abril 24, 2023
Lo que arrastra la lluvia
domingo, abril 23, 2023
Día del Libro
sábado, abril 22, 2023
Momentos de espera
viernes, abril 21, 2023
La bibliotecaria de Auschwitz
Loreto Aroca (Palma de Mallorca, 1994) descubrió su pasión por el cómic durante su formación en la ESDIB (Palma), lo que la impulsó a perseguir el objetivo de ser dibujante de cómics.
jueves, abril 20, 2023
Orgullo y prejuicio. La novela gráfica
miércoles, abril 19, 2023
La voz de los valientes
martes, abril 18, 2023
Las miniesculturas de Mykhailo Kolodko
Visité Budapest hace más de quince años. Entonces estudiaba Periodismo y fui con compañeros de la facultad. Aún tenía resquicios de un exacerbado comunismo, aunque empezaba a despegar en la democracia. Tengo muy buenos recuerdos de Hungría, de sus edificios, de su música y balnearios, del Danubio y de sus tranvías, entre otras cosas.
Cuando yo lo vi no había tantas estatuas como hay ahora. No existían los zapatos de bronce junto al Danubio, en homenaje a todos aquellos que los nazis obligaron a tirarse al río. La ciudad está plagada de estatuas de bronce, de esas estatuas que yo adoro, pero además he descubierto a Mykhailo Kolodko, un escultor que ha dejado su impronta por toda la ciudad en forma de pequeñas e infinitas estatuas que se pueden ver en cualquier rincón.
Debe haber una cantidad ingente de miniestatuas por todo Budapest. Creo que quiero volver...
lunes, abril 17, 2023
Tarta de nata
domingo, abril 16, 2023
Una vuelta
sábado, abril 15, 2023
El día después
viernes, abril 14, 2023
46
jueves, abril 13, 2023
Kukulcán Boulevard
miércoles, abril 12, 2023
La balada del norte. Tomo 4
martes, abril 11, 2023
Novelas del pasado: Las arenas movedizas
En la época que me encontraba en el internado, me dio por leer varias novelas de Victoria Holt y puedo decir que ésta me mantuvo con la intriga de principio a fin, tanto que llegué a considerarla como una de sus mejores novelas.
Esta novela nos trae el misterio tras la desaparición de Roma Brandon, una arqueóloga que desaparece en la costa de Kent mientras hacía unos hallazgos históricos. Este extraño suceso obliga a su hermana Caroline a dejar de lado el dolor por la pérdida de su marido para averiguar el motivo detrás del hecho de la desaparición de su hermana.
Caroline se infiltra en la mansión Stacy como profesora de música, donde sospecha que puede encontrarse el asesino. Allí conoce a sus habitantes: personajes con personalidad propia que sufren de pesares y secretos. La casa oculta historias de amores prohibidos, mentes criminales, avaricia, lujuria y engaños inesperados. Entre los personajes, destaca Napier Stacy, futuro heredero de la mansión. El joven, con oscuro pasado y mala fama, intriga a Caroline por su personalidad enigmática y crudeza al hablar, pero Caroline se siente atraída por él, aunque a veces la detienen su mala reputación y su reciente viudedad. En su alma se produce una lucha interna seguida por las averiguaciones que hace sobre el paradero de Roma. Su falsa identidad también corre el riesgo de descubrirse, causando tensión al lector.
lunes, abril 10, 2023
Novelas del pasado: El ópalo negro
Hay una autora romántica que leí mucho cuando era más joven. Me regalaron un libro de ella y me recordaba mucho a Jane Austen, así que algún libro compré a través del Círculo de Lectores.
Carmel era hija de Toby Sinclair, capitán de la marina mercante inglesa de finales del siglo XIX, y de Zíngara, una joven gitana cuyo grupo familiar solía asentarse en un área cercana a Commonwood House, residencia de una familia acomodada de un suburbio de Londres. Su nacimiento fuera de matrimonio y debido a la vida errante de los gitanos impulsó a su madre a dejarla bajo un arbusto del seto que separaba el campamento romaní de esa mansión, con el fin de que creciera en un entorno social y cultural distinto al suyo, ya que su padre era hermano de la propietaria, que a su vez era la esposa del doctor Marline, el bondadoso médico del pueblo.
Sin embargo, Carmel March creció en un ambiente familiar hostil, sobre todo por su tía y por sus primos Henry, Camila y Adeline. Carmel superó esta etapa gracias al trato afectuoso del doctor Marline y del tío Toby, que luego se entera que es su verdadero padre. Toby se la lleva a Sidney con el fin de evitar que atestiguara el escándalo periodístico que propició un trágico hecho: la muerta por envenenamiento de la señora Marline, atribuida al médico -que fue ejecutado por esto- y a Kity Carson, la amante del doctor.
Años después, convertida en una señorita casadera, Carmel Sinclair regresa a Inglaterra. En su entorno social despierta la curiosidad, sobre todo de los hombres, debido a su belleza, su educación y su cultura. Varios hombres le proponen matrimonio antes de su regreso a Londres. Al final de la novela, Adeline, la hija de los señores Marline, confiesa su crimen y Carmel elige a su marido.
domingo, abril 09, 2023
La promesa
sábado, abril 08, 2023
Lecturas al sol
Cata de vinos
viernes, abril 07, 2023
En el Sibuya
Últimamente los restaurantes japoneses se multiplican. Hace unos meses abrieron en Logroño el Sibuya, en la calle Bretón de los Herreros. Me lo recomendaron y allí fuimos a cenar. Pedimos tanta comida que lo sobrante nos lo llevamos en un tapper.
Anoche pasábamos por allí y nos dejamos recomendar.
Yo pedí para beber una cerveza japonesa, muy suave, de nombre Kirin, aunque cuando leí la etiqueta comprobé que estaba fabricada en Alemania.
Después pedimos unos Katsu Bao, porque se nos antojaron los baos. Eran de pollo. Estaban deliciosos.
A continuación nos sacaron una Asian Salad, que tenía salmón, frutos secos, aguacate, brotes, tomates y cebolla, entre otros. La salsa que la acompañaba estaba exquisita.
Repetimos de la otra vez los Sake Sibuya, unos rollitos de salmón, aguacate y queso crema que pedimos porque la vez anterior nos habían encantado.
Finalmente, nos recomendaron un flambeado, y entre todos nos sacaron la joya de la corona: pez mantequilla flambeado. Estaba riquísimo.
Al final, mirando a la mesa de al lado, optamos por un postre también japonés: el mangetsu, una especie de disco crujiente similar al barquillo con queso frío y chocolate caliente.
Sólo puedo decir que la cena fue espectacular.







