martes, septiembre 30, 2008

El anillo judío y otros cuentos


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La prima Rosa
El protagonista es un seminarista al que le ha ido tan mal el curso que sus padres le han enviado a un pueblo con unos familiares y donde se pondrá a cargo de su prima Rosa, estudiante de Magisterio.
Ella le envía, con sus libros, a un viejo molino. Desde allí, el muchacho la ve nadar todos los días en el río que pasa junto al molino y decide espiarla. Entonces ve una enorme trucha en el agua. Adora pescar y se ha prometido pescar a la trucha. Pero cuando la caza, varios días después, descubre en los ojos moribundos del pez la misma mirada de su prima, así que decide soltarla. Cuando vuelve a casa, Rosa se ha arañado, sus ojos miran igual que la trucha.

La noche más larga
Un hombre regresa, después de cinco años, a su ciudad natal, León. Allí se reúne con los amigos y, de repente, recuerda a un borrachín que solía sentarse con ellos en las tascas, Gundo. Sus amigos de la infancia le dicen que ya había muerto. Entonces recuerda la historia de aquel hombre, que un día abandonó a su familia, se marchó a América donde se volvió a casar y un buen día volvió a casa.
Gundo les contó que nunca había estado en América. Que simplemente se fue a cazar y se alejó mucho. Llegó a una casa donde vivían tres mujeres, que le dieron de cenar y le dijeron que podía quedarse allí a dormir. Cuando despertó, al día siguiente, el techo de la casa estaba derruido, no había aves a su lado, todo estaba lleno de telarañas y no había ninguna mujer. Sus pelos y barba habían crecido muchísimo, él había envejecido y su ropa estaba hecha jirones. Se montó en el tren, donde todos le miraban de un modo extraño, y volvió a León.

Valle del silencio
Lucius Pompeius ha perdido a su amigo Marcellus, en unas cuevas cercanas a donde acampa la Legión. Desde que trabó amistad con un hebreo su amigo se había convertido en un místico. Una vez le acompañó a una cueva, donde se quedó dormido y, al despertar, tenía la sensación de formar parte de la naturaleza. Pero ahora ha pasado a formar parte de ella y Lucius Pompeius no ha podido hacer nada para evitarlo.

La casa de los dos portales
Unos muchachos estaban subyugados por la casa deshabitada que había en una de las calles. Tenía dos portales, que no daban a la calle y, un día, decidieron entrar. Después de curiosear por toda la casa se dieron cuenta de que no habían visto ningún acceso que diera al portal de atrás. Después de un rato, encontraron una pequeña puerta en la pared y entraron en un recibidor muy pequeño. La noche se echó encima y decidieron volver a casa, pero al salir a las calles de la ciudad todo era diferente. La basura se acumulaba en las plazas, el ambiente era triste y lóbrego, no se veía un alma en la ciudad y en sus casas habitaban personajes desconocidos. Decidieron volver a la casona a dormir y, al levantar una persiana, volvieron a ver la ciudad cotidiana que ellos conocían.

El anillo judío
Marcos tenía, a pesar de su juventud, una fuerza insólita. Don Fortunato era sacerdote y enseguida le ofreció trabajo en su casa. El hombre era aficionado a coleccionar anillos de todo tipo. Tenía un amigo, Don Pedro, un anticuario que vendía de todo. Un buen día, Don Pedro apareció en su casa con un anillo judío, que tenía un edificio esculpido en miniatura, pero no se lo quería vender a Don Fortunato.
Poco tiempo después, Don Pedro murió y en el lecho de muerte Don Fortunato intentó sacarle el anillo, pero no pudo. Esa noche, se fue al cementerio con Marcos y le cortaron el dedo.
Al día siguiente, Marcos escuchó voces y se encontró al sacerdote y a Don Pedro, que le cortó el dedo, para quedarse con el anillo. Don Fortunato murió desangrado y Marcos fue hecho preso, pero el anillo judío estaba en su bolsillo.
Ahora ha salido de la cárcel y todas las tardes se va a las afueras del pueblo a contemplar la panorámica. Allí se encuentra con Don Fortunato, que le pide el anillo para contemplarlo.

El soñador
Un hombre se despierta en su cama, sin saber muy bien quién es. Su criada le dice que un peregrino le está esperando, porque la tierra se está moviendo a las afueras del pueblo, un corrimiento de tierras algo extraño.
Coge su caballo y se dirige hacia donde está aconteciendo el extraño y supuesto terremoto. Y entonces descubre una masa blanca acostada en la tierra y consigue ver los brazos titánicos y el rostro de un durmiente que empieza a despertar. Cuando abre los ojos se da cuenta de que todo ha sido un sueño.

El viajero perdidoUn periodista se encuentra una noche lluviosa con un hombre empapado y con el rostro aterrorizado, que le pregunta dónde está la Estación del Norte. El periodista le señala la estación de metro, ya que está lejos y no se ve un taxi por la calle.
Comienza a escribir un relato sobre ese viajero que vaga por las calles y se lo cuenta a su compañera Berta. Ella se interesa por el personaje del relato y alienta al periodista a que termine la historia, sin embargo, durante meses no escribe nada.
Berta comienza a tener pesadillas con un rostro varonil que la mira fijamente y se da cuenta de que es el personaje del relato. Varios días después tiene que irse de viaje a Melilla por asuntos de trabajo, pero el viento la retiene unos días allí. En la sala de espera del aeropuerto se encuentra con el hombre con quien ha estado soñando y traba con él una tierna amistad. Mientras, el periodista escribe la misma historia que, simultáneamente, está ocurriendo al otro lado del estrecho.
Después de varios días, el periodista tiene que ir a recoger a Berta al aeropuerto, pero tiene un presentimiento, así que, antes de nada, destruye el relato que había escrito en los últimos días.

Las palabras del mundo
El profesor universitario Eduardo Souto ha desaparecido en la Costa de la Muerte. Una profesora adjunta, Celina Vallejo, quiere saber las circunstancias de tal desaparición y viaja a Galicia para hablar con la policía.
Llevaba unos meses extraño. De repente, las palabras dejaron de ser palabras para convertirse en fonemas, sonidos independientes unos de otros. No conseguía comunicarse con el resto de las personas y escribía sus conversaciones en unos cuadernos, ya que sólo lo escrito permanece. Celina descubre que la posición de las ropas en el coche del profesor es sumamente extraña: estaban colocadas como si las tuviera puestas y se hubiera esfumado sin más.

La última tonada
Un anciano se había trasladado a la capital, por instancia de su hijo y su nuera, que no querían que se quedara solo en el pueblo. Se albergaba en una fonda donde, al principio, no salía. Tocaba la flauta, pero la patrona le dijo que era imprescindible que no molestara.
Un día, al atardecer, entre las sombras, descubrió la cola reptiliana que se dirigía hacia la fonda. Sólo la tonada de la música alejó a aquella enorme sombra de allí. Entonces recordó a su abuelo en su lecho de muerte, cuando hablaba de algo parecido que estaba detrás de la puerta y nadie más que él podía ver.
Para no molestar en la fonda, el anciano se iba al parque del Retiro a tocar la flauta. Un día, se quedó dormido y, cuando abrió los ojos, la oscuridad se cernía en torno a él. Oyó el ruido que reptaba y se puso a tocar la flauta, aunque le costaba coger aire.
Al día siguiente, un jardinero encontró su cadáver en el parque.

Bifurcaciones
Han pasado 25 años desde que Gabriel terminó la carrera. Acaba de recibir una invitación para una cena con todos los compañeros de la Facultad de Derecho. Entonces va a su despacho y mira la orla, donde sale Irene, la mujer inaccesible de la que siempre estuvo enamorado y a la que nunca se atrevió a acercarse.
Esa noche va hasta la casa donde ella vivía y, casualmente, se encuentra con ella, que sigue conservando su porte juvenil. Pero él ha olvidado algo, y ella le pide que lo recuerde. Se acuestan juntos y él vuelve a casa muy tarde.
Cuando llega la noche de la cena, le pregunta al organizador dónde está Irene y le dice que murió poco después de acabar la carrera, ahogada. Entonces Gabriel recuerda que sí que tuvo un escarceo amoroso con ella, que estaban practicando vela cuando el barco se descontroló.
De repente, vuelve a estar en el salón de su casa con la invitación en las manos. Anuncia a su familia que irá a la cena.

Signo y mensaje
El editor Moya reconoce, entre el grupo de africanos de la plaza de España, el rostro del profesor desaparecido unos meses atrás, Eduardo Souto. Se acerca a él y le convence para que se quede a dormir en los locales de su editorial, a cambio de que dé de comer a los gatos que ha ido recogiendo poco a poco de la calle.
Souto le dice que ahora está investigando las pintadas que se dejan por las calles, pero que ha descubierto una en los pasillos del metro que es diferente. Sabe que es un mensaje, y descubre que el destinatario es él. Ahora se tiene que ir en busca del mandala y, ante los ojos de Moya, el viejo profesor desaparece.

Un mandala es una ventana abierta al punto en que se juntan lo disperso y lo unitario, lo confuso y lo claro, lo imaginario y lo real”.

Los libros vacíos
Un asiduo a la librería entra en pijama una mañana y todos los empleados le entregan los libros que pide. Entonces el hombre les dice que, al levantarse la víspera, se encontró que los libros de su biblioteca habían variado de contenido, que el aspecto externo era el mismo, pero en su interior las historias eran nuevas, sin la sustancia imaginativa. Y creyó que la literatura había desaparecido del mundo, por eso había acudido raudo a la librería a ver si eran ciertas sus sospechas.

El adivino confuso
José sobrepasaba los cien años. Vivía en tierra de Faraones, rodeado de una numerosa familia. Su vista había empeorado pero, bajo una higuera, veía la sombra de un camellero. Habló con él, que le contó un sueño que no supo interpretar.
José era famoso por interpretar los sueños del Faraón y de muchas otras personas importante y por adivinar el futuro, aunque él tenía sus secretos: todo había sido inventado. Sin embargo, esa noche soñó por primera vez y mandó buscar al camellero. Le dio dinero para que preguntara en su patria a unos pastores si tenían algún esclavo que vender y que lo trajera a Egipto. Sentía que había salvado a alguien muy cercano a sí mismo.

Frío y pereza

Cuando me he despertado no estaba segura si eran las 8 de la mañana o las 8 de la tarde. Siempre caigo en un estado de desconcierto nada más abrir los ojos por la mañana.
No sé si, además, me he resfriado. Esta mañana no paraba de toser sin parar. Creo que este año pondré la calefacción antes, porque mi piso parece una nevera.
Acaba septiembre. Se me ha hecho larguísimo. Menos mal que los días empiezan a ser más cortos.
Ayer encontré mi nombre en varias noticias de cultura. Me hizo ilusión.
También hablé con Elena. Tenía que contárselo y el sábado estaba demasiado excitada. Pero ayer conversamos durante un rato.
Hoy no tengo ganas de contar nada. Tengo los músculos agarrotados. Creo que he dormido mal.

lunes, septiembre 29, 2008

8 a.m.

Madrugar siempre me resultó extraño. Siempre preferí la noche, quizás por el silencio y la tranquilidad. Me he tragado las noticias matinales mientras comía un donut (odio comer nada recién levantada, pero estoy tomando antibiótico y mi estómago no puede estar vacío).
Ayer, una vez más, soñé con F., en si le enviaré un ejemplar del libro donde publicarán mi relato (seguramente que sí), en lo que le diré. No sé. Acabo de enviarlo a la organización del premio, porque me pidieron el soporte digital. Parece ser que estoy más tranquila, que la efusividad de los dos últimos días va remitiendo.
Anoche me curré otro relato cuyo plazo acaba el 31 de octubre. Me queda pulirlo y preparar la plica, la encuadernación, las copias, etc. Pero me lo tomo con enorme parsimonia, ya que hasta finales de octubre queda todavía un poco. También he de ir al Registro de nuevo. Todavía tengo algo sin registrar y ya lo envié la semana pasada.
Hoy me dejaré ver por la facultad. A secretaría tengo que ir la próxima semana.
De momento, ahora he de hacer tantas cosas que no sé por dónde empezar. Lunes... son horribles.

domingo, septiembre 28, 2008

¡VALENTINO GANA EL OCTAVO!

No podía haber sido de otra manera. Valentino tenía que asegurarse el título hoy en Motegi y lo ha conseguido. Grande entre los grandes.

La carrera ha empezado con grandes pilotos en las primeras posiciones. En este orden: Pedrosa, Stoner, Hayden, Lorenzo y Rossi. Pero il dottore no se iba a conformar. A medida que iban afianzándose posiciones, estaban luchando por el primer puesto del podio Stoner y Rossi, mientras que dos españoles, Pedrosa y Lorenzo, batallaban por el tercero. Y finalmente, como cualquier seguidor de Valentino sabe, éste no se iba a conformar. ¡Qué mejor forma de ganar un Mundial que ganando esa misma carrera! A once vueltas para el final, Rossi se ha puesto en cabeza, sin dar tregua al australiano, que ni siquiera ha tenido posibilidades de adelantar a la Yamaha. Y Valentino se ha ido, se ha ido... ¡y ha ganado! (Stoner ha quedado segundo y Pedrosa, tercero).

Como siempre, nos ha deleitado con una escenificación de las suyas. En su camiseta, ya con el número ocho, ponía: "Scusate il retardo". Ha tardado dos años, pero ha recuperado su corona. Y sí, esperemos que nos siga haciendo disfrutar durante muchos años más.


Repasando la trayectoria de Valentino Rossi:

1997: Gana el primer mundial, en 125 c. c., a lomos de una Aprilia.
1999: Gana el segundo mundial, en 250 c. c., también con Aprilia.
2001: Gana el tercer campeonato del mundo, en 500 c. c., con Honda. Éste era el último año que se disputaría esta categoría, que se cambiaría al año siguiente por la categoría reina actual, Moto GP.
2002: Gana el cuarto título de su palmarés en Moto GP, con Honda.
2003: Gana el quinto, también con Honda.
Valentino demuestra su superioridad, pero no está contento con el equipo. Los de Honda creen que lo que cuenta es la moto, en detrimento del piloto. La moto es la que gana las carreras, independientemente de quien la lleve. Rossi no está de acuerdo con esta teoría y pretende demostrar que los de Honda Repsol no están en lo cierto. Antes de acabar ese Mundial, Valentino ya ha firmado para la competencia, Yamaha.
2004: Gana el sexto título en Moto GP, con Yamaha. Nadie daba un duro por él. Todos le decían "loco" por irse a un equipo con una moto técnicamente inferior a Honda. Pero Valentino demostró tener razón: ganó con "una moto peor".
2005: Gana el séptimo campeonato del mundo, con Yamaha.
En 2006, Valentino perdió su corona, que ha vuelto a recuperar en el Mundial de 2008, hoy en Motegi, demostrando que es el mejor. Sin duda, se lo merecía.

Sensaciones embriagadoras... mañana, la resaca

Sentía que las yemas de mis dedos podían tocar el cielo con sólo alzar el brazo. Durante todo el día estuve embriagada y, como una droga, quise más. Ver mi nombre en notas de prensa, como ganadora absoluta del primer certamen literario al que me presentaba, me otorgó una alegría y felicidad extensas, y varias horas después lloré.
En agosto escribí unas palabras a F.: "Un día tienes un sueño, al día siguiente empiezas a caminar a través de sendas desconocidas, pero sabiéndote un poco más cerca de ese sueño". Podría decir que ese sueño empieza a dejar de ser sueño para convertirse en algo real, palpable.
Es momento de mostrar mi más cálido agradecimiento a todas aquellas personas que, de una manera u otra, me impulsaron a seguir el sueño, que me animaron a escribir, que me instaron a intentarlo.

Un día te das cuenta de que todo es posible.

sábado, septiembre 27, 2008

Noticias frescas: Ganadora por unanimidad

El teléfono sonaba hace una hora. Un número desconocido que pregunta por "¿Ana?". Escucho a ver quién es el que me habla al otro lado y me salta repentinamente: "Mira, que entre 200 relatos el tuyo ha resultado ganador por unanimidad". POR UNANIMIDAD, que se dice pronto. Me publicarán el relato en una revista y en una antología antes de que acabe el año. Estoy pletórica, feliz. Éste era el primer certamen al que me presenté este verano. Cuando, dos meses después, lo he vuelto a leer me resulta el final un tanto agridulce.
Lo que se siente... es inexplicable, es una contradicción de sentimientos, el deseo de más, más, más. Que sí, que quiero más. Tendré que esperar a los siguientes resultados, seguir plasmando en el papel estas ideas locas.

Lorenzo en la pole

Jorge Lorenzo ha sobrepasado el récord de circuito (que tenía Loris Capirossi), consiguiendo la pole. Valentino iba también a por la pole, pero no ha podido ser. La caída de De Angelis le ha perjudicado y sale el cuarto. Bueno... en pista Rossi tiene la suficiente práctica como para quedar entre los tres primeros y ¡convertirse en el campeón de motociclismo de este año!

Apoyando al más grande

Pues ya que estoy levantada a estas horas y que en Japón son siete horas más, que en la televisión están retransmitiendo las carreras de clasificación de Motegi en directo, ¿para qué ir a la cama? Si en casi tres cuartos de hora salen los de Moto GP. Por supuesto, espero que Valentino, si no consigue la pole, al menos que salga mañana desde la primera línea de la parrilla.

Forza Valentino!

Mañana la carrera es a las siete de la mañana.

"No es país para viejos"

Todavía estoy con la incertidumbre del final de esta película. Hace mucho tiempo que quería verla, sobre todo después de que Javier Bardem ganara un Oscar. No lo hace mal, aunque la película en sí misma es un bodrio, o quizás influye el hecho de que a mí no me gustan mucho este tipo de películas.

Todo comienza cuando Llewelyn Moss (Josh Brolin) encuentra en medio del desierto texano los restos de una refriega donde hubo por medio drogas y dinero. Consigue hacerse con el maletín de dos millones de dólares, pero deja atrás los cadáveres, sus camionetas y la marihuana mexicana.
Sin embargo, vuelve al lugar, pero esta vez comienza a ser perseguido por un psicópata asesino, Anton Chigurh (Javier Bardem), que lleva un arma peculiar: un tubo y una bombona de aire comprimido, igual que las que se usan para matar a las reses.
Tanto Llewelyn como Anton son dos supervivientes y los dos consiguen enfrentarse, se pegan unos tiros, pero ninguno muere, aunque está claro que para que todo siga su rumbo uno de los dos perderá la vida a manos del otro.
El sheriff Bell (Tommy Lee Jones), que está a punto de retirarse, intenta proteger a Llewelyn y a su esposa, sin éxito. Tampoco consigue dar caza al asesino ni encuentran el dinero.

viernes, septiembre 26, 2008

Desvelada

Odio despertarme en mitad de la noche pensando que ya debería haber amanecido. Y entonces enciendo la luz y me encuentro con que son las tres de la madrugada. ¿Cómo volver a retomar el sueño, con lo mal que suelo dormir habitualmente? Ni siquiera Guerra y paz consigue que vuelva a caer en los brazos de Morfeo, es más, ya me ha enganchado.
Cuando me entre el sueño, mañana, pues ya dormiré. Será después de comer, la hora de la siesta.

jueves, septiembre 25, 2008

Retazos de un sueño imposible

Hacía muchos días que no me echaba siesta, pero hoy ha tocado. Debe ser que el ladrillo que tengo ahora entre mis manos, Guerra y paz, me lleva a los oscuros rincones de un sueño indescriptible.
¿Y quién aparecía en el sueño? Va a ser que vuelvo al monotema de los últimos días y eso que me he dado cuenta de que no hablar ni pensar en él me hace bien, y si lo hago me llega una especie de energía negativa.
He soñado que estábamos en un bar, un bar inexistente, y estábamos besándonos hasta el infinito. A todo esto, yo tenía una borrachera descomunal, y dentro del sueño y el alcohol que había bebido sólo veía reflejos, pero era feliz. Es obvio que yo no me cojo borracheras de tales dimensiones nunca. El caso es que había un camarero sin rostro, dos amigas de F. y gente de mi pueblo. Es curioso, porque parecía algo viable y real. Claro que cuando me he despertado me he dado coscorrones por haber abierto los ojos...
Sus besos sabían a sal.

Siento curiosidad, así que recurro al Diccionario de los sueños.
Simbología: El beso es un símbolo de unión, una forma de adherirse mutuamente. El beso se practicaba como signo de concordia, respeto y amor entre los iniciados al misterio de Ceres.
Interpretación onírica: Besar a nuestra pareja, buena suerte.
Besar a una persona de sexo diferente (si no es nuestra pareja), infidelidad.
Si nuestro beso es correspondido o bien aceptado (da igual si es un familiar o un amigo), despedida. Se apartará de nuestro lado.
Si besamos a alguien de nuestro propio sexo sin que exista una corriente de simpatía, abusaremos materialmente de su amistad.
Si besamos a alguien de nuestro propio sexo, existiendo una corriente de simpatía, será esa persona quien se aproveche materialmente de nosotros.
Besar a un niño, felicidad con agitación.
A un muerto, vida larga.
Desear besar a alguien sin lograrlo, dolor.
Robar un beso, pasión desenfrenada.
Ser besados, sorpresa favorable para el soñador. Consideración.
Vernos besando la tierra, humillación, pesar y tristeza. Muerte cercana.
La parte donde se dé el beso también es importante:
Un beso en las manos, amistad y complicidad. Matrimonio inminente.
En la cara, engaño y malicia.
En la frente, indiscreción.

19 horas sin iNet

Los de ONO me ponen de mala leche con su mal funcionamiento. Ayer despaché varios tacos por teléfono cuando, a las 00.00 h. de la noche el módem seguía teniendo las luces mal. Lo que no me explico es que vayan haciendo tanta publicidad cuando luego su rendimiento es pésimo. Desde luego, a mí no me gustaría estar al otro lado del teléfono escuchando las quejas de clientes enfadados.
La calidad es malísima. No tiene ni punto de comparación, pero en casa, con otra compañía, jamás me he visto con la obligación de tener que llamar por algún error de este tipo. De hecho, jamás he tenido que llamar.
Lo mejor de todo es cuando intentan lavarse las manos y te preguntan sobre cosas de tu pc: el antivirus ("Podría ser el firewall"), si la clavija es metálica o de plástico, si tienes algún mensaje de "conectividad nula o limitada", qué programas tienes abiertos... Intentan achacar el problema a tu pc y entonces, furiosa, le espetas algo como: "Pero a ver... si las luces del módem están mal es problema de ONO, ¿qué me está contando?".
Y así era, el problema era de ONO. De hecho, el técnico me ha dicho que la caja de la calle, desde donde salen los cables para todo mi edificio, está en malas condiciones y que va a dar aviso para que lo cambien y lo pongan bien.

miércoles, septiembre 24, 2008

Música para camaleones


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Truman Capote está a medio camino entre la ficción y la realidad, intenta buscar un término medio entre la objetividad que caracteriza al periodismo y lo narrativo de la novela. Es lo que se llama non-fiction novel, y Música para camaleones es el mejor ejemplo de ese tipo de literatura.
Un buen día, el autor ordenó y reorganizó sus cartas y sus notas y las colocó en formato de libro, así tenemos esta obra, dividida en tres partes: una primera, con relatos breves donde se trazan perfiles y lugares muy puntuales; una segunda con una historia más larga sobre un crimen ocurrido realmente, con datos muy concretos y personajes bien caracterizados; y una tercera, Conversaciones y Retratos, que abordan más el interior de las personas que en ellos aparecen, pero siempre desde el punto de vista externo, es decir, leemos una descripción y las impresiones de Truman Capote de su aspecto físico o sus cambios a través del tiempo, y luego descubrimos, a través de ese personaje, lo que ha ocurrido en su vida. Es como si el autor nos pusiera delante dos visiones de una misma persona y nos obligara a contrastarlas.

Música para camaleones
Una aristócrata de la isla de Martinica habla con Truman Capote sobre ciertas noticias de lo que ha acontecido (y acontece) allí. De repente, se quedan mirando a los camaleones y ella dice que les gusta la música. Para corroborar sus palabras, entra al salón y se sienta al piano, donde tiene un público excelso. Camaleones de todas las tonalidades inimaginables entran detrás de ella y la rodean mientras se deleitan con la música que sale del enorme piano de cola.

El señor Jones
Truman Capote se instala durante unos meses en una casa regentada por dos solteronas, ocupando la habitación más pequeña. Junto a él, en el dormitorio más amplio y luminoso se aloja el señor Jones, un hombre ciego e inválido, que siempre recibe visitas y le llaman por teléfono ininterrumpidamente. El autor vuelve a por unas cosas varios meses después y se encuentra con las mujeres, que le cuentan que el hombre ha desaparecido, dejando todas sus pertenencias en la habitación. Un tiempo después, estando Capote en un tren ruso, observa a un pasajero que le suena, los mismos rasgos y marcas en la cara, con una mirada azul brillante y, cuando va a hablar con él, el tren para y el señor Jones baja por su propio pie...

Una luz en la ventana
Truman Capote había ido a una boda con un matrimonio, pero a la vuelta la pareja había bebido tanto que se pusieron a discutir y el coche empezó a dar tumbos, ignorando a su acompañante que deseaba bajarse del coche. Cuando por fin consiguió poner el pie en tierra firme y el coche se esfumó, él comenzó a caminar hasta que vio una ventana iluminada en una solitaria casa, donde se perfilaba la figura de una anciana que leía.
Aquella mujer no tenía teléfono y le brindó toda su generosidad, como buena anfitriona. La mujer no paraba de charlar y siempre estaba rodeada de gatos. Entonces él le dice que una vez tuvo una gata y que cuando murió le dio tanta pena que no quiso tener más. Entonces ella le abre una nevera moderna y le enseña los cadáveres congelados de decenas de gatos, que “no han muerto completamente”.

Mojave
Un matrimonio neoyorkino piensa en los amantes que han tenido a lo largo de los años. De repente él recuerda al hombre ciego que se encontró una vez en el desierto de Mojave, un anciano al que su esposa le había dejado allí, solo y sin nada, mientras se marchaba con otro hombre.

Hospitalidad
Los Carter tenían, en época de la depresión, una granja en el estado de Alabama. Allí mostraban su generosidad a cualquier visitante que se presentara a sus puertas y a su mesa. Durante un tiempo vivió con ellos su sobrino Buddy, al que le llamaron especialmente la atención tres personajes: un predicador que contaba historias inverosímiles, un preso fugado que iba buscando trabajo y una joven madre con un bebé que no tenía dónde ir.

Deslumbramiento
La señora Ferguson era lavandera en Nueva Orleáns. Era una mujer fascinante, con cientos de hijos y ningún esposo reconocido. Era famosa por hacer realidad los deseos de la gente. El muchacho de ocho años que vivía en una acomodada casa en la zona rica de la ciudad quería pedirle un deseo, pero no sabía cómo acercarse a ella.
Entonces llegó de visita la abuela, que lucía al cuello una joya de cristal amarillo que hechizó a la lavandera. Y puso su atención en el niño, porque ya sabía que el muchacho quería algo de ella. Tuvo que robar el collar de la anciana y entregárselo a cambio de que hiciera realidad su deseo: quería ser una chica y bailar claqué. La mujer se echó a reír mientras el niño era deslumbrado por el collar. Despertó cerca de su casa.

Ataúdes tallados a mano (Relato real de un crimen americano)
Truman Capote conoce a un detective, Jake Pepper, que lleva un caso interesante, así que se traslada al hotel de mala muerte del Oeste de los Estados Unidos donde el hombre se aloja, para empaparse de los terribles crímenes que acontecen en aquella pequeña ciudad, donde todos se conocen.
Todas las víctimas, antes de morir, reciben a través del correo un ataúd en miniatura donde hay una instantánea. Ese ataúd debe llenarse y, pocos meses después, todos los que han recibido el ataúd mueren de las maneras más siniestras. Addie Mason es la penúltima víctima, se ha enamorado del detective y van a casarse, pero esa boda nunca se celebrará. Ella es la que explica a Pepper qué es lo que tenían en común todos los que fueron asesinados: formaban parte de un comité para hacer un trasvase en el Blue River. En contra de esta idea estaban los poderosos rancheros, y el que más guerra dio fue Bob Quinn, pero no hay suficientes pruebas en contra de él... Y la gente en el pueblo lincharía a cualquiera que acusara al formidable ranchero.

Un día de trabajo
Mary Sánchez trabaja como asistenta en Nueva York. Se pasa a limpiar por varias casas de gente que suele estar trabajando durante nueve horas diarias. Truman Capote la acompaña un día y descubren a los habitantes a través de sus hogares: un piloto que bebe mucho y que se está arriesgando a perder su empleo, una mujer que no consigue encontrar novio, una pareja de estirados judíos a los que Mary deja ese día... Mary tiene una caja con marihuana y, a medida que va pasando el día, está cada vez más colocada y feliz.

Hola, desconocido
Truman Capote queda a comer en el restaurante The Four Roses de Nueva York con un antiguo compañero del colegio, George Claxton. El hombre le aburre, pero le encuentra ligeramente cambiado, debido a las altas dosis de alcohol que toma al día (sólo hay que ver lo que está bebiendo en la comida). El hombre le cuenta que un día, estando en la playa que hay junto a su casa, encuentra una botella con un mensaje de una niña de doce años y que empieza a cartear a Linda. La muchacha se siente sola y él intenta animarla, hasta que la policía acude a su casa, pensando que es un pervertido y su mujer se distancia de él.

Jardines ocultos
El autor decide volver a la ciudad que le vio nacer, Nueva Orleáns, y allí se pasa una tarde en Jackson Square, observando a la gente. De repente, le entra hambre y decide pasarse por el French Market, donde se encuentra con Big Jonebug Jonson, una mujer muy mayor que le llama Jockey desde que era joven. Ella le habla de su vida, que se ha casado con un hombre veinte años más joven y que es feliz.

Intrepidez
Truman Capote está escondido en el aeropuerto de Los Ángeles, observando a los dos policías que están en la puerta de embarque del avión que le llevará a Nueva York. Su billete tiene un nombre falso, pero su fotografía ha sido difundida por todos los medios de comunicación de California.
Allí había estado haciendo diversas entrevistas a varios criminales, entre ellos a Robert M., al que iban a llevar a juicio de nuevo para condenarle definitivamente como asesino. Al autor le entregan una citación como testigo de la acusación, pero el autor no se presenta, por eso está siendo buscado.
Necesita un milagro para subir a ese avión y entonces ocurre el milagro. Pearl Bailey, una actriz amiga suya, aparece con un séquito de gente que la acompaña hasta Nueva York. Él le pide ayuda y ella le presenta a Jimmy, un vaquero vestido como tal. Se cambian los trajes y, gracias a eso, el autor puede pasar desapercibido y subir al avión.

Y luego ocurrió todo
Truman Capote se encuentra en el penal de San Quintín de California, entrevistando a Robert Beausoleil, un criminal que no se arrepiente de sus asesinatos. Para él, todo estaba bien.

Una adorable criatura
Truman Capote y Marilyn Monroe coinciden en la ceremonia fúnebre de una actriz anciana, Constance Collier. Marilyn va tan enlutada que resulta irreconocible. Deciden marcharse a un bar a tomar champán y ahí le confiesa al autor que tiene un nuevo amante y que es escritor. Pero Truman Capote sabe de quién se trata: Arthur Miller. Finalmente terminan en un muelle dando de comer a las palomas.

Vueltas nocturnas. O experiencias sexuales de dos gemelos siameses
Truman Capote nos sumerge en su propia vida, experiencias y pensamientos, mediante una conversación entre sus dos “yo”, uno gentil y el otro irónico.
Pero aún no soy un santo. Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio. Claro que podría ser todas esas cosas dudosas y, no obstante, ser un santo. Pero aún no soy un santo; no, señor”.

Tomahawk

Un tomahawk es un tipo de hacha originaria de Norteamérica. Su nombre se incorporó a la lengua inglesa en el siglo XVII, como transliteración de la palabra en idioma algonquin de Virginia.
Los tomahawks fueron, originalmente, herramientas usadas por los nativos americanos y los colonos europeos, y a menudo eran usadas como armas de cuerpo a cuerpo o arrojadizas. Al principio sus hojas eran de piedra, pero fueron sustituidas posteriormente por hojas de hierro o de bronce. Las hojas metálicas de los tomahawks se basaron originalmente en las hachas de la Royal Navy, que eran usadas como objeto de intercambio con los nativos americanos por comida y otras provisiones. El diseño británico, a su vez, derivaba de tipos usados siglos atrás por los vikingos.
El mango de un tomahawk, tradicionalmente hecho de madera de carya, mide unos 60 centímetros. La cabeza pesa entre 250 gramos y un kilo, y está rematada por un borde cortante de unos 10 centímetros. La cabeza podía ser como un pequeño martillo, tener un garfio por la parte posterior o estar redondeada, y usualmente no tenía punta en la parte superior. Los tomahawks de piedra estaban hechos, por lo general, con esteatita pulida, y algunos ejemplares grabados han sido usados en rituales. Éstos tenían un orificio en la cabeza, que se prolongaba a través del mango, para fumar tabaco a través del tomahawk. Hay también ejemplares con cabeza metálica de estas inusuales pipas. Las pipas tomahawk eran poderosos símbolos en los encuentros entre europeos e indios: un extremo era la pipa de la paz; el otro, el hacha de la guerra.

martes, septiembre 23, 2008

Canarias y la aduana

Lo que no entendía ayer era por qué, junto a la dirección del destinatario, había un número de CIF. Hice la vista gorda, como que no lo hubiera visto. Pero hoy, en la Oficina de Correos, lo he comprendido. Nunca te irás a la cama sin saber una cosa nueva.
-Bien, quiero enviar este paquete.
-¿A España, no?
-Sí, a Tenerife.
La funcionaria de Correos me pone mirada sucia.
-¿Tendrás el DNI del destinatario, verdad? Lo necesitas, sino no puedes enviar el paquete.
De repente me acuerdo del CIF que ponía junto a la dirección.
-¿Para qué diablos necesito el DNI?
-Porque cualquier envío para Canarias pasa por la aduana.
-Pero si es España, ¡qué iba a pensar yo...! En fin, ¿tiene internet, que enseguida le digo la página?
-No, muchacha. No tenemos (a esta le crecerá la nariz, seguro, no me creo esa trola).
-Pues nada, ya volveré, pero dígame. En este papel (el de la aduana, se entiende), ¿qué es lo que debo rellenar?
-Tienes que poner el contenido de tu paquete y el precio que tú estimes que vale lo que hay dentro.
He debido abrir tanto los ojos como para asustar a cualquiera que estuviera cerca.

Con un paquete cerrado con cinco manuscritos de casi cien hojas cada uno no era plan de volver a casa a mirar el CIF, así que me he metido en el cyber más cercano a copiar el dato que me faltaba. Imagino que el paquete pasará por África, porque sino no entiendo lo de la aduana. Me da la sensación de estar enviando mi manuscrito a Marruecos, a Túnez o a Afganistán.
Cuando he vuelto por segunda vez, me ha tocado un hombre más majete. Al llegar a la ventanilla, estaba hablando solo de la lotería de Navidad, que acababan de entregarles a los de Correos (la que ellos venden, se entiende).
-A Canarias. Bien, ¿y esto, te vale así? (Señala el paquete donde, por el anonimato, sólo podía poner algo por lo no se supiera el nombre de quien lo enviaba. He puesto mis iniciales, pero acompañadas de mi dirección completa).
-Espero que sí, es que no puedo poner mi nombre.
-Ya veo que es un Premio Literario.
-¿Cuánto tarda en llegar a Canarias?
-Unos siete días, quizás más. ¿Cuándo se te acaba el plazo?
-El 30 de septiembre. ¡Oiga! Marque bien la fecha en el matasellos.
Risas. Me daba buen rollete y a mí me ha salido el tono gracioso.
-Aquí tienes el número para hacer el seguimiento del paquete. Te voy a poner una pegatina donde se vea bien la fecha en que se ha enviado, así que no te preocupes por eso...
Por fin he enviado el manuscrito. Espero que llegue entero y a tiempo a La Laguna. Mi próxima cita es en Bilbao. No más de quince folios. Y ya tengo una idea. ¡Viva la inspiración!

Impaciencia

Ya tengo preparado el siguiente manuscrito. Éste va a Canarias. Sólo me queda hacer cinco copias, que se dice pronto, pero que me llevarán media mañana los de la fotocopiadora, encuadernarlas, pasarme por Correos y después hacer otra visitilla al Registro con los dos relatos que no tenía terminados la semana pasada. Lo que daría por vivir, como hace cuatro años, justo enfrente del Monumento de la Constitución. Al menos no tendría que caminar tanto, sólo tendría que cruzar la calle para ir tanto a un sitio como a otro.
Y ando mirando el siguiente certamen literario al que me voy a presentar. Mientras que no se fallen los antiguos no puedo usar los textos escritos anteriormente, pero es cierto que la inspiración en estos momentos es infinita.
Estoy sin dormir y a las 9.00 haré la ronda por la fotocopiadora. Después volveré a por una mochila, porque lo cierto es que llevar seis manuscritos de cien folios en las manos me resulta pesado con sólo pensar en ello. Cargados a la espalda irán mejor. Y bien, me pregunto a qué hora dormiré hoy...
Estoy impaciente. Aunque sólo escribiera para que leyera mi madre mis textos habrá merecido la pena. Ella llora y con éste también se le van a caer las lágrimas. Ella dice que me descubre en cada relato. Será que es mi madre y es, posiblemente, la que mejor me conoce.

lunes, septiembre 22, 2008

¿Será Motegi el circuito donde il dottore se proclame Campeón?

Quedan pocos días para el GP de Japón. Se hacen apuestas. El próximo domingo, 28 de septiembre, Valentino Rossi podría recuperar la corona que perdió hace dos años. Es obvio que este año ganará el Campeonato: está fuerte, bravo e imbatible, pero ¿será en Motegi?
Yo espero que sí, claro. Y cuanto antes se sepa... mejor.
Mi apuesta para este fin de semana, en el que yo le declaro ya ganador del campeonato del mundo de Moto GP, es:

1º Valentino Rossi
2º Dani Pedrosa
3º Casey Stoner

La pole para Rossi, chiaro!

El circuito de Motegi, a vista de pájaro.

Calles vacías

Una semana después de que hayan acabado las fiestas de Salamanca (aunque los charros dicen que acabaron ayer por los toros) las calles parecen diferentes, vacías.
Echo de menos las casetas por allí por donde paso. Es como si estuviera todo más deslucido, como si costara decir adiós al ambiente de la calle. Es como decir adiós al verano. Si lo hago más adrede no me sale mejor, pues hoy empieza el otoño.

domingo, septiembre 21, 2008

Un verano en Escocia


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Isobel y Giles Grant viven en una antigua mansión escocesa, con sus dos hijos, Amy y Edward. El matrimonio es tan sólido que no temen a nada. Se han metido de lleno en la inauguración de un centro cultural en su finca, de ahí que vaya a ser un verano lleno de trabajo.
Lorna, la hermana de Isobel, viene desde Sudáfrica, después de separarse de su marido y se hace con el control de todo. Ella también tuvo una aventura con Giles y desea todo lo que tiene su hermana: no sólo su casa y su enorme finca, sino su familia. Pero Edward, que tiene una deficiencia parecida al autismo, es su primer impedimento, y Amy también odia a su tía, que la ve en serio como una amenaza. A veces los niños perciben lo que los adultos no pueden ver.

sábado, septiembre 20, 2008

¿Puedo dormir en tu casa?

Con la llegada de San Mateo me viene a la memoria (para variar) una conversación que mantuve con F. hace unos años. Íbamos dos amigas y yo (perdidas del resto) buscando al grupo cuando nos encontramos con los del pueblo de F. Era una semana antes de que empezaran las fiestas de Logroño. Por aquel entonces yo era de las que "mendigaba" cama para las fiestas de la capital riojana, debido a que ni mis hermanos ni yo estábamos allí y, por tanto, a diferencia de la gran mayoría, no teníamos techo propio. Ahora, con mis hermanos allí, eso ya no es un problema. Pero hace unos años... cada uno se buscaba su refugio. No es plan de dormir en el Parque del Carmen (donde, por cierto, ya he pernoctado en mis épocas de adolescente).
El caso es que ese día nos encontramos con F. y sus amigos. Nos acercamos, preguntamos por nuestra gente, ellos ni idea, pero la conversación se alargó. De repente, mis amigas hablaban con el resto, mientras F. y yo habíamos hecho un aparte y susurrábamos. He de decir que F. tiene piso en Logroño y en aquella época sus padres ya se habían trasladado a su casa nueva del pueblo de al lado, de ahí que los anfitriones fueran F. y su hermana. Se lo salté, fue una autoinvitación en toda regla, sabedora de que F. no sabe decir nunca que no. Lo mejor fueron las exigencias, a medida que yo disfrutaba con un sinfín de muecas que mostraba su rostro en cuestión de pocos minutos.
-Tengo un problema (haciendo pucheros): Es que no tengo casa para dormir en San Mateo... ¿Me das una cama en la tuya?
Él me observaba, primero interrogativo, luego sorprendido por que fuera capaz de pedirle algo así, tanteando si le tomaba el pelo o no. Lo pensó unos segundos...
-Si de verdad no tienes casa en San Mateo, puedes venir a la mía, pero (poniendo mucho énfasis) sólo si no tienes dónde quedarte...
Ni que yo fuera una "sin techo". En fin... La respuesta que yo había esperado.
-Y bien, dime, ¿tienes muchas camas libres? Porque yo, aunque haya otras camas, me pido tu cama. Te vas a otra si te parece mal.
No sabría decir si él disfrutaba de la conversación o se estaba poniendo de mala leche. Encima de que me da techo, yo iba exigiendo cómo y dónde quería dormir. No me extraña que de vez en cuando se enfade conmigo, me he pasado muchas veces, como ésta...
Si mal no recuerdo, me dijo que la cama que hubiera. Y yo seguía con mi monólogo de: "o tu cama o paso de ir a tu casa", para terminar con la guasa que siempre me sale con él de un modo inesperado.
-En fin, F., es bueno saber que me darías techo, aunque no iré a tu casa, gracias igualmente. Ya tengo dónde quedarme. Sólo te he preguntado a ver lo que decías.
Él, enfadado por supuesto (no sabría decir si además estaba decepcionado), se tocaba la perilla y se preguntaba cuántas veces le habría sometido a pruebas de ese estilo (porque lo cierto es que en aquella época yo le tomaba mucho el pelo, y siempre caía en mis trampas). Yo con mi sonrisa de "me apunto un tanto" le miraba fijamente, mientras él intentaba controlar su genio. Y creo que aquella vez lo controló, porque luego seguimos hablando de cosas que no se pueden decir por aquí, para redimirme le estuve contando secretillos inimaginables mientras disfrutaba de sus gestos de sorpresa e incredulidad.
Desde entonces hemos caminado hacia atrás. Alguna vez damos un paso hacia adelante, pero cada vez es peor. En estos momentos sé que está arrepentido de lo que me dijo, seducido y desconcertado por mis palabras de después y se preguntará si iré o no a San Mateo.
Y yo me pregunto si sería capaz, en la actualidad, de autoinvitarme a su casa como aquella vez. Es obvio que él no sabría decir que no y yo me aprovecharía de eso. Pero... creo que ahora, tal y como estamos, sería yo la que no le preguntaría siquiera.

San Mateo 2008


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Hoy han arrancado en Logroño las fiestas de San Mateo. Dicen que el cohete ha sido "limpio", aunque yo no me lo creo. Me causa algo de desolación saber que no estaré allí, pero bueno... también es cierto que estas fiestas han terminado agobiándome. No creo que disfrute mucho, en los años venideros, de esas fiestas que ya empiezan a parecerme tan lejanas. Veremos qué año de los próximos me dejo, de nuevo, caer por allí...

viernes, septiembre 19, 2008

El arpa de hierba


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Solamente con la mención de su nombre, sabemos previamente que tenemos en las manos un buen libro. Él es... Truman Capote.
El arpa de hierba es un libro sublime, escrito con una magnífica delicadeza, una novelita que te deja con un gusto agridulce al terminar... Hablo de "novelita" por su brevedad, sin ningún otro tipo de connotación.

Dolly y Verena Talbo son dos hermanas septuagenarias que viven (y siempre han vivido) juntas, con la compañía de una criada negra, Catherine, y un sobrino huérfano, Collin. Éste es quien se convierte en narrador de la historia.

"La pradera era un arpa de hierba, que recopilaba y contaba; un arpa de voces que recordaban una historia".

En una gran discusión entre las dos hermanas, Dolly, a la que se ridiculiza en el pueblo por su chifladura mental, decide marcharse al árbol de la pradera, cuya copa esconde una vieja y pequeña cabaña. Consigo se lleva a su criada Catherine (que es más que una amiga) y a su sobrino Collin. Muy pronto, otros habitantes pasarán a convivir con ellos en el árbol de la pradera: el juez Cool, despreciado por sus hijos y por sus nueras, y Riley Henderson, un huérfano que ha aprendido a buscarse la vida y a mantener a sus dos hermanas pequeñas. Allí comparten momentos enigmáticos, ellos creen estar un poco más cerca del cielo.
Pero Verena no está dispuesta a dar rienda suelta a la supuesta locura de su hermana. Siendo la mujer más rica del pueblo, obliga al sheriff y a sus hombres, al reverendo y a otras personas más a desalojar el árbol que se ha convertido en el hogar de Dolly...

La llave de los sueños

En el Registro de la Propiedad Intelectual tendrán que hacerme un pase especial, desde el control de la puerta de entrada hasta el tercer piso, donde se alberga todo lo relacionado con la Cultura.
Hacía más de un mes que no pasaba por allí, cosa lógica porque no escribí nada en las semanas que estuve en casa. Ya directamente me entregan impresos en blanco para rellenarlos en casa y adelantar tiempo allí.
Vuelven a ser cuentos, un compendio de cuentos que enviaré a Canarias. Las bases son las mismas que en el anterior certamen. Mi hermano me ha llamado para darme su opinión sobre uno de ellos, porque en ése (no sería propiamente un cuento) aparece alguien ausente ya de nuestras vidas. Todo lo que se escribe, cualquier creación -no solamente literaria- se convierte en inmortal desde el mismo momento en que se plasma como texto escrito, aunque no lo publiquen. De ahí que las personas moriremos, pero lo que dejamos aquí se convierte en algo imperecedero, y los personajes de esas historias se convierten también en eternos. De esa manera nunca morirán completamente...
-¿Te acuerdas mucho del tío, verdad? -preguntaba al otro lado del hilo mi hermano.
-Sí, claro. Es mala época...
Y eso es. El recuerdo de mi tío puede morir con nosotros, cuando al final de nuestras vidas tomemos el camino hacia las estrellas, pero nunca se apagará mientras se haya convertido en algo perpetuo...
Piedad, la registradora, me ha preguntado si tendré inspiración de cara al invierno. Cuando lee los títulos, le entra la curiosidad sobre el tema de lo que hace unas noches escribí.
Respecto a los fallos de los certámenes anteriores... me siento nerviosa, con una enorme ansiedad. Temo a la decepción, pero estoy orgullosa de mí misma. Son ya tres concursos a los que me he presentado, y la próxima semana serán cuatro. Y las ideas siguen rugiendo en mi mente, queriendo salir hacia el exterior convertidas en una ¿obra de arte?

jueves, septiembre 18, 2008

La hoguera de las vanidades



Éste se trata de uno de esos libros cuyo título suena y siempre piensas que es uno de los libros básicos que hay que leer por lo menos una vez en la vida, como 1984 o el Ulyses (entre otros). Se trata de unos autores que marcan nuevas tendencias en la manera de escribir, que hacen algo completamente diferente y son tachados de "grandes escritores", aunque lo cierto es que sólo se han hecho célebres por una o dos de sus novelas que, por lo general, han dado la vuelta al mundo.

¿Qué puedo decir de esta novela que sobrepasa las 600 páginas? Me ha extasiado, simplemente. Tom Wolfe, el teórico de lo que se conoció como "Nuevo Periodismo", recrea la farsa y el circo que supone un juicio ambientado en el Nueva York de los años 80. Una novela que vives, y toda ella escrita desde el punto de vista periodístico. Te conviertes en un espectador del proceso, te congracias con el principal acusado, odias a toda la turba que pide justicia cuando los primeros injustos son ellos y miras de soslayo hacia el gran teatro que supone un caso judicial de tal envergadura que es un medio para conseguir un fin, pues todo ello está movido bajo las cuerdas titiritescas de la política. Es una novela magnífica y, a pesar de que los personajes y los hechos son ficticios, se nos ofrece un perfil de la gente de Nueva York tal cual, una "radiografía social", tal como dice el autor. Lo mejor es descubrir la sublime psicología de cada personaje, uno por uno, o al menos de los más importantes.

Sherman McCoy es un agente de Bolsa de Wall Street, es el número uno de la empresa para la que trabaja, Pierce & Pierce, y dueño de un contrato millonario. Tiene todo lo que un hombre puede desear en esta vida: un apartamento de dos pisos en Park Avenue (la zona de oro de Nueva York), una esposa cuarentona que le respeta y derrocha el dinero en decoración y a la que sólo le importan sus amistades sociales, una hija perfecta que estudia en un selecto colegio privado de la ciudad, fines de semana en el campo, un Mercedes-Benz deportivo, una amante explosiva casada con un anciano, trajes caros, estudió en Yale, en prestigiosos colegios, su padre retirado fue el director de uno de los más importantes bufetes de abogados de Wall Street...
Maria Ruskie, la amante perfecta, sensual, sexy, la mujer que todo hombre quiere tener, liada con Sherman, es una trepa que vive de y para los hombres. Su esposo la insulta por su juventud y su belleza y ella necesita huir a manos de otros hombres.
Larry Kramer es vicefiscal del Distrito del Bronx. Está cansado de enviar a prisión a negros y portorriqueños. Como todos abogados que trabajan con él, desea que caiga en sus manos el caso que le lleve directo a la fama: quiere ajusticiar a un blanco. No le importa sobornar si es necesario, con tal de ganar cada caso o como finalidad para causar admiración en alguna mujer hermosa que se encuentre entre el jurado popular.
Tommy Killian, el abogado defensor, hermano de sus hermanos (los irlandeses), a medio camino entre el mundo de Wall Street y el del Bronx. Como abogado es bueno, no le importa meterse en el fango, pero siempre buscando ganar su caso y ponerse de parte de la persona a la que representa. Ve todo con gran optimismo.
Peter Fallow, el borracho inglés, es el periodista que pone sobre la mesa el escándalo. Desde el momento en que le ofrecen la exclusiva del "caso McCoy" el periódico y el director se ponen de su parte porque hace suya la máxima "la justicia de los blancos no es la misma que la justicia de los negros". Se convertirá en el informador de éxito, sacando exclusiva tras exclusiva.
Reginald Bacon, el abanderado de los negros del Bronx, el reverendo amenazante que tiene de su parte a la comunidad negra y que siempre termina sacándose ases de la manga, enfrentándose incluso al alcalde si hace falta.

Sherman ha ido a recoger al aeropuerto a su amante, Maria, y se dirigen a su nido de amor cuando se pasan el desvío hacia Manhattan y terminan en las calles del Bronx, perdidos en medio de la oscuridad. En la "selva", la pareja se enfrenta a dos negros que vienen hacia el coche de lujo, amenazantes. Ella se pone al volante y la mala fortuna hace que atropelle a uno de los jóvenes. Huyen y se marchan, creyendo que no es necesario ir a la policía.
El muchacho negro, Henry Lamb, entra en coma y la comunidad negra se subleva. La madre del muchacho, uno de los pocos jóvenes que no hace cosas ilegales en el Bronx, que es un buen chico, trabaja para el reverendo Bacon, que mueve tierra y aire para que se haga justicia. A su favor tiene que en unos meses hay elecciones y que Weiss, el fiscal del Distrito del Bronx, quiere presentarse a la reelección. Weiss necesita el apoyo de Bacon (y con él, el voto de la comunidad negra), así que mueve a sus hombres para que encuentren al conductor del deportivo.
Dos policías, un judío y un irlandés, se presentan en casa de los McCoy. Tienen una parte de la matrícula y están comprobando todos los Mercedes-Benz. Sherman se muestra nervioso y evasivo y se deja descubrir. Maria, por su parte, desaparece y los buitres están al acecho, hasta que dejen sin blanca al ex asesor de Bolsa.

Porque cuando un camino acaba...

Hace unos años yo creía en el destino. Unos años después sé que el destino está a nuestros pies, en cada paso que damos en el momento presente, que no hay nada trazado sino que somos nosotros los que vamos dibujando la senda de nuestro camino poco a poco...
De nada vale lamentarse por lo que ya pasó, por lo que hicimos o no hicimos, arrepentirse de aquello que tuvimos en nuestras manos y, después de una cruda decisión, desechamos para siempre.
Es importante mirar hacia adelante, seguir caminando sin mirar atrás. Nos seguiremos encontrando obstáculos que siempre terminaremos sorteando y cuando la ruta se divida siempre optaremos por seguir aquella que nos parezca más adecuada, o quizás erremos y nos desviemos hacia no se sabe dónde. Es importante seguir, continuar con la vista en el horizonte, pero saboreando y disfrutando del momento presente.
Porque cuando un camino se acaba, siempre comienza otro...

miércoles, septiembre 17, 2008

Los de A3 no se han cargado finalmente a Lucas Fernández

Recuerdo lo furiosa que me puse con el último capítulo de la temporada anterior de Los Hombres de Paco. ¿Lucas Fernández muerto? No me creía que nos quitaran al personaje más carismático de la serie, al que da vida a cada capítulo. Y ahora... ¡¡¡lo sabía!!! Pensaba que seguro que era un sueño que habían tenido Lucas o Sara o algo por el estilo. Por lo que veo, no me equivoqué. Y menos mal, porque si Lucas hubiera muerto realmente en la serie no iba a volver a ver un solo capítulo a partir de hoy.
Menuda gracia. ¡Qué manera de tenernos expectantes hasta el comienzo de esta temporada...!
Por supuesto, seguiré viendo Los Hombres de Paco, a pesar de que me han fastidiado mucho porque en vez de emitirse ahora los martes lo han cambiado a los miércoles, con lo que coincide con la otra serie que veo, Mujeres Desesperadas.

martes, septiembre 16, 2008

Recuerdos entre las brumas

Hoy he ido a recoger las revistas de mi pueblo, encuadernadas con pasta dura. Las veinte últimas las he tenido que dejar de nuevo, porque se han equivocado y me han puesto un nombre que no era. Y eso que avisé, que dije que el nombre cambiaba en esa tercera parte. Y mis manos han ido a la segunda parte, allí donde hace unos años escribí mis primeros artículos respecto a nuestras experiencias en los campamentos. ¡Cómo han crecido aquellos niños...!
He vuelto a revivir momentos en el monte. El primer año, cuando subieron a visitarnos F. y sus amigos. Recuerdo aquel instante en la hoguera, él de frente y yo perdida en él. O cuando, el último día, vinieron a ayudarnos a recoger las tiendas de campaña, los restos de las risas y carcajadas de los niños que ya caminaban hacia casa, cuando sobre una esterilla escribía lo que sería un borrador para la revista y entonces levanté los ojos y le vi, a cien metros, mirándome fijamente.
El año siguiente cambiaron muchas cosas. Un niño había perdido a su madre, el sacerdote nos dejó en el monte, los huevos que se rompieron y el culpable que no apareció. Y varios días después nos cogimos el todo terreno para ir a visitar a los del pueblo de F. Por supuesto, nuestra visita fue inesperada. El cura tampoco estaba con ellos. Creo que, desde entonces, yo sentí dejadez ante la idea de ir al monte y quedarnos solas con niños que tenían dolor de estómago o que se sentían quizás más a disgusto que nosotras. Por nuestras cabezas pasó aquello de: "Si les pasara algo no tenemos ni móvil ni coche". Al año siguiente yo me negué ante la idea tan cursi que se le había ocurrido al cura: "Nada de ir al monte. Haremos el Camino de Santiago por La Rioja. Para ello, deben ir algunas madres". Mi respuesta fue la más lógica: "Si van las madres, ¿qué pintamos nosotras? Estamos de más, simplemente. Yo no voy". Después de expresar mi punto de vista, mis amigas, una a una, fueron negándose y no hubo más campamentos, ni se hizo aquella ruta peregrina por La Rioja.
Y los años fueron pasando. El sacerdote cogió a los del pueblo de al lado y se los llevó al Camino de Santiago. No osó preguntarnos si queríamos ir (con ellos). Yo se lo eché en cara, le dije que cómo les llevaba a los de al lado, cuando por su pueblo ni siquiera pasaba la Ruta de las Estrellas, y a nosotras, nacidas y viviendo en un pueblo jacobeo, no nos había ni preguntado. Lo más lógico hubiera sido que nos expusiera la excursión, a la que yo me hubiera apuntado, aunque mis amigas me dejaran sola con F. y sus amigos. Sí, hubiera ido por F., no por el hecho de ir caminando hasta Santiago de Compostela. Pero hubieran sido muchos días en su compañía.
Después siguieron pasando los años. F. y yo estamos tan distantes que no entiendo cómo hemos llegado a esta situación. Siento que él siente algo, que también se pierde en ese choque cruzado de floretes en que se han convertido nuestras miradas. Ni yo puedo apartar mis ojos de él, ni él puede hacerlo.
Tampoco ha pasado tanto tiempo desde aquellos lejanos campamentos, donde nos quedábamos ensimismados con la otra persona, olvidándonos de todo lo que había alrededor. Seguimos siendo los mismos, aunque más mayores. Y parece que fue ayer cuando nos mirábamos entre el fuego de una hoguera en el campo.

lunes, septiembre 15, 2008

El día al revés

Pues pensaba que hoy me iba a hacer unos análisis de sangre y de orina, pero al final será mañana. He tenido que llamar para que me informaran. Resulta que sólo voy con dos cafés en el estómago, pero por la leche y el azúcar que me he tomado ya no valdría. Así que me pasaré mañana a primera hora. El análisis de orina es para comprobar si estoy embarazada o no.
Por lo demás, me siento ágil, creativa, soñadora y llena de vida. Atrás voy dejando, difuminados, los recuerdos de F., aunque muchas noches sigo despertándome descubriendo sus ojos frente a mí. Intento no pensar en él, porque entonces siento un martillazo en el corazón. Y un día éste no podrá soportar tanto dolor y se desgajará en pequeños fragmentos irrecuperables. No quiero que eso ocurra.
No sé por qué, pero me da la sensación de que, antes de Navidad, pasará algo que va a cambiar el rumbo de mi vida para siempre. No en cuestiones sentimentales, no, sino referente a un esfuerzo diario que me mantiene en vilo. Los que me rodean confían en mí; soy yo misma la que me autocritico. Ellos no comprenden, no...

domingo, septiembre 14, 2008

Moto GP: Gran Premio de Indianápolis

Valentino Rossi salía desde la pole, y no suele ganar siempre que tiene esa posición. En el Warm Up se han vaticinado lluvias y así ha sido. A las 15h. (21h., hora española) la lluvia se ha dejado ver sobre el circuito estadounidense. Más que el problema de la lluvia, en Indianápolis se dejaban sentir los efectos del huracán que hay a varios kilómetros de distancia.
La salida ha sido extraña. Rossi, para variar, ha comenzado mal, colocándose en el 4º puesto desde el principio, mientras Andrea Dovizioso encabezaba la carrera. Niki Hayden no ha tardado mucho en adelantarle y colocarse en la primera posición.
Mientras, unos segundos detrás, les seguía Casey Stoner, que ha corrido con mucha precaución, ya que en los entrenamientos se cayó. Luchando por el cuarto puesto estaban los dos pilotos del Fiat Yamaha Team, pero Rossi no se ha conformado y ha empezado a subir puestos, adelantando a Lorenzo, Stoner y Dovizioso. El rifirrafe estaba ahora en la cabeza. Hayden no dejaba pasar a Valentino, que se ha mostrado agresivo, intentando asegurar, pero también ganar.
A quince vueltas del final, Rossi adelanta al americano y encabeza la carrera. Valentino está imbatible. ¡Cómo arriesga! Ha habido un pequeño susto, pero se ha terminado yendo. Pese al viento, la lluvia y el montón de hojas desplegadas sobre la pista, Valentino está cada vez más cerca de recuperar la corona que perdió hace dos años. Hay que tener en cuenta que sólo quedan cuatro carreras (Japón, Australia, Malasia y Valencia).
A siete vueltas para el final se saca la bandera roja y se suspende la carrera.
El reglamento de Moto GP dice que no se puede detener a no ser que haya un condicionamiento de fuerza mayor, como es la suciedad en pista por culpa del viento, que pone en serios aprietos la seguridad de los pilotos.
En un principio, la normativa de Moto GP no daba por terminada la carrera, aunque se habían recorrido 2/3 del total. Todavía tenían que hacer las ocho vueltas que quedaban, y los pilotos saldrían en la parrilla tal y como han ido llegando en la última vuelta por la línea de salida.
Gran desconcierto respecto al cambio del tiempo, que no parecía que fuera a cambiar. Finalmente han dado por terminada la carrera. Así ha quedado:
1º Valentino Rossi
2º Niki Hayden
3º Jorge Lorenzo
4º Casey Stoner
5º Andrea Dovizioso
Dani Pedrosa ha quedado 8º y Toni Elías termina en el puesto 12º.

El circuito de Indianápolis fue concebido para la Fórmula 1, de ahí que sea impresionantemente grande. A los pilotos de motociclismo les han acortado el trayecto de la carrera. Este circuito es mítico. La primera carrera que se realizó aquí fue sobre un asfalto de ladrillo. Todavía hoy queda una banda de ladrillo en la recta de salida como recordatorio de aquella época.

Seis meses en el infierno

Estaré seis meses en el infierno, a partir de la última semana de septiembre. Me quitan todos los vicios, lo que me va a resultar cuesta arriba. Tengo que hacer un sacrificio tremendo. Nada de alcohol, nada de sexo. Me pregunto cómo aguantaré. El cuerpo tiene unas necesidades fisiológicas que necesitan ser satisfechas. El sexo no lo tengo tajantemente prohibido pero tendría que protegerme por partida doble, lo que es tontería sin tener una pareja estable. Así que me reprimiré durante varias semanas. En abril tendré la líbido por las nubes, como si lo viera.

sábado, septiembre 13, 2008

Y todavía hoy...

Nos despedimos de mi tío un 13 de septiembre. Varios meses después fui capaz de describir las sensasiones y los momentos en la iglesia en aquella tarde soleada que nos anunciaba el otoño (Cortejo Fúnebre). He revivido esos instantes un millón de veces en el último año, así como mis oídos han sido capaces de escuchar otro millón de veces el repiqueteo continuo de la tierra al caer sobre el féretro lleno de flores.
Son momentos para el recuerdo, ésos que sabes que nunca vas a olvidar...

Simplemente eFe

Cuanto más miro las fotos de eFe más se me descubre el parecido que tiene con Jesucristo. Si por mí fuera le cortaría el pelo a cero y le rasuraría la barba y el bigote hasta dejarle como el culito de un bebé.

Una vez hice una descripción de eFe tan cachonda que mis amigas se desternillaban de la risa. Algo como que tenía un aspecto de guarro que me ponía a cien, unas greñas y unas rastas que daba dentera tocarlas, una napia tan grande como proporcional a otras partes del cuerpo (aparte de que la nariz es símbolo de gran personalidad). Sigo enfadada con él, y esto va para largo.

La última vez que miré fotos suyas sólo me fijaba en una parte de su físico. Es curioso, nunca me había dado por observarlo. Pero tenerle en pantalón de deporte -aunque sea negro- y marcando es suficiente para que me suba la bilirrubina.

Lo que más siento es que por esa nariz entran cosas perjudiciales para su salud. Desde mi punto de vista está echándose a perder, y me duele comprobarlo. Estoy segura de que va a más y eso no lo soporto.

viernes, septiembre 12, 2008

La mota en el ojo ajeno

Decía el sacerdote esta tarde: "¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano y no ves la viga que hay en el tuyo? O ¿cómo vas a decir a tu hermano: deja que te saque la mota de tu ojo cuando tú tienes una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces, cuando tengas la mirada limpia, podrás sacar la mota del de tu hermano".
Supongo que me ha llamado la atención este texto por la lección moral que nos da. Generalmente tendemos a ver los defectos ajenos antes que los propios. Y sí, deberíamos hacer las cosas con más humildad y menos soberbia.

Cómo se pasa el día doce meses después

Una semana atrás me planteé si no sería buena idea ir a la misa del cabo de año a La Rioja. Pero después decidí que era mejor que no fuera. Así que me he informado en el convento de San Esteban (la parroquia que me corresponde está cerrada por obras) y en media hora acudiré a rezar por el descanso eterno del alma de mi tío. En aquellos lejanos días de septiembre del año pasado me refugié en la religión como vía de escape que me calmaba durante un tiempo, como refugio en el que cesaran momentáneamente el tormento y el dolor.
San Esteban es un convento y monumento turístico de la ciudad. Vivo muy cerca, pero lo más cerca que he estado ha sido en el claustro de entrada al museo. Alrededor de este impresionante y enorme edificio se cuentan viejas leyendas que no dejan de atraer mi curiosidad.

Hace un año me desangraba de dolor, en el tanatorio donde vería dormido a mi tío por última vez. Hoy he mantenido mi mente ocupada en otros menesteres, porque si me quedaba en casa no haría más que pensar y pensar en aquellos días.

He de acudir a misa.

Un año sin mi tío

Son las 5.15 a. m. del 12 de septiembre. Sobre esta hora, hace un año, mi tío nos dejó para siempre. Sabíamos que ocurriría en cualquier momento. Una asistenta se quedaba con él por las noches y una enfermera, amiga de mi hermano, fue la primera en avisar de tan terrible noticia.
Revivir los intensos momentos por los que pasé (pasamos) hace un año, desde el momento fatídico hasta el último adiós en el cementerio, es muy doloroso. Pero no puedo dejar de pensar en aquellos días.
El tiempo ha pasado muy rápidamente. Y parece que fue ayer. Curiosamente, las imágenes de mi tío no se han difuminado, más bien, se han reforzado.
Lo peor de todo es la ausencia, lo que cuesta seguir sin una persona querida, mantenerlo siempre en el recuerdo.
Mi madre estuvo ayer en el cementerio. Le llevó un ramo de rosas, las más hermosas de nuestro jardín. Se emocionó. Yo no he estado allí desde el 1 de noviembre del año pasado. No he visto la lápida, no quiero verla.
Dicen que tiene que pasar un año y un día para empezar a asimilar que una persona ya no está con nosotros, revivir todos los momentos importantes con su vacío, con esa presencia ausente, con el dolor y el recuerdo. Yo opino que nunca se empieza a asimilar que alguien nos ha dejado para siempre. Sí, lo aceptamos porque no queda más remedio, pero nunca lo asimilaremos. El flujo de recuerdos es constante: en un libro, en la televisión, en un rincón, en una calle, en un vehículo, en una ciudad.
Cada vez que vaya a Madrid recordaré a mi tío, porque allí estuve en varias ocasiones con él. Cada vez que pase por el Monumento a la Constitución, aquí en Salamanca, pensaré en él, porque vi una foto donde salía junto al icono de acero y le comenté que vivía cerca. Cada vez que vea su coche su imagen me volverá a la cabeza. Cada vez que vaya a la huerta, que vea a las gallinas -sus gallinas-, le recordaré de nuevo. Cada vez que me asome a una ventana de casa o que esté en el jardín, mi mirada se perderá en el horizonte, entre los altos cipreses del cementerio. Allí descansa en paz.
Pero le veo cada noche en cada estrella, cada día en cada nube, en cada flor, en cada piedra, en cada árbol, en cada aroma, en cada textura, en los colores, en la luz... Mi tío se me presenta en cada objeto con el que entro en contacto, por lo general, todo aquello que proviene de la naturaleza. Y sé que, de alguna forma, él está ahí, dejándose sentir.

Un año sin él... Ha sido demasiado duro... Lo que daría por volver a abrazarle una vez más...
He releído lo que escribí hace un año: Se ha ido... y me he desmoronado.

Sin palabras

jueves, septiembre 11, 2008

Los días sin color

Puede que haga sol, que el día esté iluminado, que aún nos lleguen los últimos coletazos del verano.
Puede que las calles estén llenas de gente, de luces; que se respire el ambiente de unas ferias que no durarán mucho más; que nos lleguen los aromas de las tapas de un puesto cercano...
Para mí la ciudad carece de color. Me paseo por unas calles grises, llenas de sombras, siguiendo las huellas de una tristeza insondable y eterna, una tristeza que no se quiere marchar de mi lado...