lunes, septiembre 15, 2008

El día al revés

Pues pensaba que hoy me iba a hacer unos análisis de sangre y de orina, pero al final será mañana. He tenido que llamar para que me informaran. Resulta que sólo voy con dos cafés en el estómago, pero por la leche y el azúcar que me he tomado ya no valdría. Así que me pasaré mañana a primera hora. El análisis de orina es para comprobar si estoy embarazada o no.
Por lo demás, me siento ágil, creativa, soñadora y llena de vida. Atrás voy dejando, difuminados, los recuerdos de F., aunque muchas noches sigo despertándome descubriendo sus ojos frente a mí. Intento no pensar en él, porque entonces siento un martillazo en el corazón. Y un día éste no podrá soportar tanto dolor y se desgajará en pequeños fragmentos irrecuperables. No quiero que eso ocurra.
No sé por qué, pero me da la sensación de que, antes de Navidad, pasará algo que va a cambiar el rumbo de mi vida para siempre. No en cuestiones sentimentales, no, sino referente a un esfuerzo diario que me mantiene en vilo. Los que me rodean confían en mí; soy yo misma la que me autocritico. Ellos no comprenden, no...

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