martes, septiembre 23, 2008

Canarias y la aduana

Lo que no entendía ayer era por qué, junto a la dirección del destinatario, había un número de CIF. Hice la vista gorda, como que no lo hubiera visto. Pero hoy, en la Oficina de Correos, lo he comprendido. Nunca te irás a la cama sin saber una cosa nueva.
-Bien, quiero enviar este paquete.
-¿A España, no?
-Sí, a Tenerife.
La funcionaria de Correos me pone mirada sucia.
-¿Tendrás el DNI del destinatario, verdad? Lo necesitas, sino no puedes enviar el paquete.
De repente me acuerdo del CIF que ponía junto a la dirección.
-¿Para qué diablos necesito el DNI?
-Porque cualquier envío para Canarias pasa por la aduana.
-Pero si es España, ¡qué iba a pensar yo...! En fin, ¿tiene internet, que enseguida le digo la página?
-No, muchacha. No tenemos (a esta le crecerá la nariz, seguro, no me creo esa trola).
-Pues nada, ya volveré, pero dígame. En este papel (el de la aduana, se entiende), ¿qué es lo que debo rellenar?
-Tienes que poner el contenido de tu paquete y el precio que tú estimes que vale lo que hay dentro.
He debido abrir tanto los ojos como para asustar a cualquiera que estuviera cerca.

Con un paquete cerrado con cinco manuscritos de casi cien hojas cada uno no era plan de volver a casa a mirar el CIF, así que me he metido en el cyber más cercano a copiar el dato que me faltaba. Imagino que el paquete pasará por África, porque sino no entiendo lo de la aduana. Me da la sensación de estar enviando mi manuscrito a Marruecos, a Túnez o a Afganistán.
Cuando he vuelto por segunda vez, me ha tocado un hombre más majete. Al llegar a la ventanilla, estaba hablando solo de la lotería de Navidad, que acababan de entregarles a los de Correos (la que ellos venden, se entiende).
-A Canarias. Bien, ¿y esto, te vale así? (Señala el paquete donde, por el anonimato, sólo podía poner algo por lo no se supiera el nombre de quien lo enviaba. He puesto mis iniciales, pero acompañadas de mi dirección completa).
-Espero que sí, es que no puedo poner mi nombre.
-Ya veo que es un Premio Literario.
-¿Cuánto tarda en llegar a Canarias?
-Unos siete días, quizás más. ¿Cuándo se te acaba el plazo?
-El 30 de septiembre. ¡Oiga! Marque bien la fecha en el matasellos.
Risas. Me daba buen rollete y a mí me ha salido el tono gracioso.
-Aquí tienes el número para hacer el seguimiento del paquete. Te voy a poner una pegatina donde se vea bien la fecha en que se ha enviado, así que no te preocupes por eso...
Por fin he enviado el manuscrito. Espero que llegue entero y a tiempo a La Laguna. Mi próxima cita es en Bilbao. No más de quince folios. Y ya tengo una idea. ¡Viva la inspiración!

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