martes, julio 31, 2012

Tanto tiempo que seguir

He llegado a casa tarde, muy tarde. Pero no importa, porque las últimas horas las he pasado con mi cuñada y mi sobrina.
Necesito una tarde libre para tumbarme al sol y olvidarme un poco de todo. Hoy no sé lo que ha ocurrido, pero entre cerveza y cerveza me han dado las uvas.
Al menos, se agradece llegar a casa y tener de nuevo internet. Una WiFi de verdad, desde la que poderme descargar cosas sin límite.

Anoche volví a soñar con él. Y ahora necesito descansar.

lunes, julio 30, 2012

Tan dulce

Estoy tumbada en mi cama, sin acceso a internet, excepto por el móvil. Creo que será la última noche sin internet porque me están poniendo la red WiFi del pueblo, lo que no está mal.
Pero hoy quería escribir, porque cuando me marchaba me he acordado de llamarle. Adoro su voz y su forma de hablar. Es cierto que ahora me mantengo más reservada y creo que eso él lo nota. Aún resuena su voz diciéndome que hay confianza. Claro que hay confianza... Es alguien muy dulce y... anoche volví a soñar con él.
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¿Tanto hemos cambiado?

Anoche comprendí una cosa: ya no me siento obligada a llenar los tiempos muertos, y llamo tiempos muertos a esos espacios de silencios que a veces pueden resultar incómodos, aunque cuando él está cerca ningún silencio es incómodo. Pero ayer no hablaba tanto y le observaba más. Estaba guapísimo, pero me guardé para mí misma mis percepciones. Posiblemente él lo notara, es demasiado perspicaz. Pero me guardé mis impresiones. 
¿Le sigo queriendo? Es obvio, si no... no escribiría sobre él ni sobre los momentos que comparto con él. Sólo tuve que mirarle a los ojos para sentirme 'tocada', pero de algún modo sigo encontrándome dolida. No he olvidado. Me fui porque me acordé de ciertos momentos de los últimos meses, porque si en ese momento no hubiera recordado es muy posible que me hubiera quedado más. Hay algo que me impulsa a acercarme a mí, pero ahora también hay algo que me hace salir huyendo. No salí huyendo anoche, sólo que no quería más fiesta. No quería compartir más cervezas con él. No quería mirarle a los ojos y recordar instantes que no quería recordar.
Está bien así. Una cervecita junto a él y a casa. Sigo queriéndole. Si quito las capas que se han ido amoldando en mi corazón en los últimos meses, sé que al final sigue estando esa semilla del amor que aún siento por él. Sólo que cada vez me cuesta más hacerla aflorar, por lo menos en su presencia.
Él es adorable. Lo sigo pensando. Sólo tengo que mirar a sus ojos para redescubrir el mundo mágico que ahora intento ignorar.

domingo, julio 29, 2012

El día después


Me pregunto si él notaría que nos encontramos en dos universos completamente distantes. Cinco minutos más tarde de haber aparecido, estaba deseando marcharme. No es que me sintiera incómoda, porque no es eso, simplemente quería desaparecer, no estar allí. Y me marché antes de ir al siguiente bar. Me pregunto si a él le extrañó o no. De haber sido hace unos meses, no me hubiera marchado como si me persiguiera el diablo. De haber sido hace unos meses tampoco hubiera saltado que quería irme a una ciudad a conocer a alguien. Es el fruto de la indiferencia.
Claro que sigo sintiendo algo muy bonito por él, pero ese algo se ha visto atenuado por otras cosas posteriores, se ha visto bloqueado por el dolor de los últimos meses, y no hay forma de que vuelva a aflorar. Le miro y me sigue desbordando el cariño hacia él, pero ya no sale de mí decirle que está guapísimo ni me apetece tocarle el pelo... Y eso que anoche estaba divianamente guapo, pero eso sólo queda para mí.


sábado, julio 28, 2012

Hora de marchar

Hay días que pasan volando, sobre todo cuando estoy cerca de esa personita que está con nosotros desde hace tan pocos días. Es adorable, así que he pasado cerca de ella el máximo tiempo que he podido.
Creo que la próxima semana regresaré al adsl, porque internet móvil me va cada vez peor. Y la verdad es que prefiero pagar un poco más pero conducir por una autopista y no por una comarcal. Ya lo he probado, ya sé cómo va y no lo quiero.
Debería estar ya en la calle, pero quería hablar de él. Quizás le vea esta noche, pero lo que tenía que decirle ya se lo he contado esta mañana. Me urgía hablar con él, pues las buenas noticias -pienso- se deben decir cuanto antes.
Es hora de marchar.

viernes, julio 27, 2012

Llegada a casa

Paula ya ha llegado a casa. Está preciosa. Son días de muchas emociones.

jueves, julio 26, 2012

Momentos de felicidad

Ha sido un día cargado de emociones... Demasiados nervios y mucha alegría. Para compartir, las alegrías han de compartirse.
Hablando de compartir, también se lo he dicho a él. No podía aguantar sin comunicarle tan grata noticia.

Hoy he vivido momentos mágicos. Para disfrutar.

A mi sobrina la he visto en una foto de móvil. Preciosa. Tengo unas ganas de cogerla en brazos...

miércoles, julio 25, 2012

Paula

Entre las siete y las ocho de la tarde veía el mundo por primera vez Paula. Todos esperábamos tan ansiado momento, desde esta mañana. Pasaban de las ocho cuando he recibido la llamada que me transmitiría tan feliz noticia.
La pequeña Paula ya está aquí. Tengo unas ganas de conocerla...

Ya no es tiempo para los sueños


Efectivamente... ya no es tiempo para los sueños.

Escucho su voz y me agrada esa voz tan dulce. Pero ya no hay música. Algo se ha desvinculado. Hoy he hablado dos veces con él, se siente cierta complicidad, nos reímos juntos, hay confianza, pero falta algo, falta esa música que antes existía y ya se ha difuminado. Me pasaría horas escuchándole y me da la sensación de que él también se encuentra cómodo hablando conmigo, pero siento que se ha perdido algo entre los dos.
En los últimos meses han ocurrido cosas. Dolorosas muchas de ellas, tranquilizadoras otras. Y al ocurrir todo lo que ocurrió algo se ha perdido. Al menos, por mi parte. Aunque apenas se perciba. Al final, él también lo terminará notando. Algo ha cambiado en mí y eso ya no tiene vuelta de hoja.

Ya no suena la música que sonaba entonces. He olvidado los sueños en los que aparecía él. Si algún día volviera la música, él también retornaría, junto a los sueños. Aunque, a estas alturas, lo veo poco probable. Mi corazón desconfía...

martes, julio 24, 2012

Cuando la perspectiva cambia

Ahora que parece estar todo en orden... aunque desconozco hasta cuándo... apetece desvariar un poco. Digo que está todo en orden porque ya tengo otro pincho de internet, aunque sigo sin poder cargar la página de facebook. A ver cuánto tiempo tardo en poner de nuevo adsl.

Dejando aparte los aspectos técnicos del portátil, que aunque no tuviera internet seguiría escribiendo, sigo dando vueltas a la idea de que él ya no significa para mí lo que significaba hace unos meses. Sé que si viniera me dejaría querer, pero veo imposible que se recupere todo aquel amor que sentía por él. Lo cierto es que también veía lejano el día en que todo sentimiento llegara a difuminarse y está ocurriendo en estos momentos.
Como decía anoche, le sigo queriendo, pero le quiero de otra manera diferente. ¿Qué ha cambiado? Supongo que ha sido mi manera de ver las cosas. Pero ese plano diferente vino motivado por algo, posiblemente porque descubrí una persona que no conocía, una parte de él que no me gustaba, pero también fueron sus duras palabras. El dolor no tiene vuelta de hoja, es imborrable, y ahí están esos dos terribles meses en que pasaba las noches en vela reflexionando sobre todo. A partir de entonces, era más yo y él era menos el centro del universo. Y entonces me fijaba en otras personas, porque en definitiva me había quitado la venda de los ojos. Veía el mundo sin él y, en cierto modo, me gustaba, porque al final no estaba vacío del todo (que era lo que más temía), no estaba vacío porque lo llenaba yo. Entonces comprendí que ya no pensaba tanto en él, sino que pensaba más en mí misma y en la manera de hacer que mi mundo fuera perfecto... sin él. 
No fue algo consciente, no fue algo que hiciera a propósito. Sin más ocurrió. Y ahora me pregunto qué ocurriría si él hiciera algo mañana, algo que me confundiera. Supongo que rompería el frágil equilibrio creado en los últimos meses. Pero también es cierto que mi corazón está algo más endurecido. Él ya me ha hecho daño una vez. Sólo que él desconoce todo esto, él no sabe que me encuentro navegando en un océano mucho más amplio que antes y que no tengo intención de volver la vista atrás.
Sin más. Le sigo queriendo... aunque de otra manera. 

lunes, julio 23, 2012

Buscando un sentido

Aun sigo sin comprender que es lo que me ha ocurrido en las ultimas semanas. Emocionalmente lo pase mal, pero ¿tanto como para que me resulte tan indiferente? Quizás no sea tanto indiferencia. Le sigo queriendo, pero quizás es otra manera diferente de querer. No me apetece pensar en ello. Es mejor así. Es tarde...

domingo, julio 22, 2012

Nos volveremos a ver

Hace dos días recibí un correo electrónico que me emocionó bastante, tanto como para que los ojos se me anegaran en lágrimas. Lloré porque me sentí muy identificada con todas y cada una de las palabras que leí. Esperé unos días antes de contestar, sabiendo que mi respuesta también iba a estar cargada de emoción.

¿Qué se creó en Burgos? ¿Qué vínculo tan especial se formó allí? Creo que aún no están inventadas las palabras para describirlo. Que hay algo especial, eso es obvio. Es algo mucho más intenso que una amistad. Algo que no se puede perder.
¿Cómo cada uno de nosotros, de lugares tan dispersos, de pensamientos tan diferentes... llegamos a congeniar tan bien? Cuando pienso en ellos se me pone la piel de gallina. Si tengo un día triste sólo tengo que recordar nuestras vivencias, nuestras risas, nuestras conversaciones en Burgos y con esos recuerdos me encuentro sonriendo.
Nos volveremos a encontrar, seguro.

Bajo el sol

El perro adora estar en el jardín, pero a la sombra. Anda que no sabe... No se aparta de mi vera, pero mientras yo me encuentro al sol, el perrito se queda bajo la sombra proyectada por los arbustos. Hoy hace un magnifico día de sol y piscina.

Cuando el amor no se alimenta...

Últimamente una parte de mí se niega a pensar en él. En todo lo que ha significado para mí en los últimos años y en todo lo que pudo haber sido. Ni siquiera siento el vacío. Es como si una parte de mí bloqueara todo lo que llega de él. Sigo sintiendo algo, pero ya no pierdo la cabeza por él. Siento algo parecido al cariño, sin más. 
Creo que él cruzó unos límites en el mes de mayo. No me di cuenta entonces, pero al haber despertado a ese monstruo de nombre "dolor" cruzamos a otro nivel para el que no estábamos preparados. Ahora, unos meses después, soy consciente de ese dolor, de despertar cada mañana y echarme a llorar, de llegar a casa cada noche y negarme a escribir. 
De repente, él ya no es el centro de mi universo, se ha convertido en alguien secundario y ha dado paso a mi indiferencia. Yo no me propuse, en ningún momento, dejarle de querer -y de hecho, a mi manera, sigo queriéndole-, pero es obvio que se ha difuminado parte de ese amor que hace unos meses sentía por él. No me lo propuse y, cuando me paro a pensar en ello, soy incapaz de rebuscar el momento preciso en que algo cambió en mí.
Creo que fue el instante en que las lágrimas silenciosas surcaban mis mejillas y él estaba a un palmo de mí, que sólo tenía que haber alzado la mano para tocarle. Ese instante en que él ni siquiera percibió lo que ocurría a su lado. En ese momento algo muy frágil se destruyó. A veces, cuando pienso en ello, recuerdo que ahí aún no era consciente del huracán que iba a cernirse sobre mí en los próximos meses.
El sentimiento se ha ido evaporando con cada día que él no daba un paso para arreglar la situación. Fui yo la que se acercó a él para decirle que no quería estar enfadada con él. ¿Y...? Me quité un peso de encima, pero descubrí que él ya no significaba todo lo que era para mí antes. Ha desaparecido el amor. Sin proponérmelo, de repente él es una persona más que puedo encontrarme por la calle, pero ya no puede llegar a mi corazón.
Tarde o temprano era algo que tenía que ocurrir. Cuando una planta no se riega termina muriendo. Cuando el corazón no se alimenta deja de sentir. Como él no da nada de sí mismo terminaría por perder el interés, que en definitiva es lo que ha ocurrido. Quizás haya ayudado la aparición de alguien, pero eso será otra historia. 

Antes de perderme en los sueños


No he salido. Al final, este fin de semana será de descanso total.
Últimamente apenas puedo escribir aquí, pero no es porque no quiera, sino por problemas técnicos. Creo que no tardaré en volver a instalar el adsl, porque es cierto que ahora tengo la microSIM, pero sólo me funciona en el iPad. Creo que mi pincho se ha estropeado y ahora estoy usando el de mi hermano pequeño. Será algo que solvente el lunes sin falta.

A veces me acuerdo de él. Al mediodía imaginaba dónde podía estar, me lo imaginaba en un lugar y con varias personas. Pero también es cierto que me encuentro algo indiferente. Sigo haciéndome preguntas. Sigo preguntándome qué ha cambiado dentro de mí. En realidad ya lo sé, pero no quiero decirlo en voz alta.

Creo que debería ir a dormir.

sábado, julio 21, 2012

Tantos minutos evaporados en cuestión de segundos


Siento que en las últimas semanas algo ha cambiado. Algo de verdad. Sin proponérmelo él ya es alguien ligeramente cercano, pero no tanto como antes. Me resulta un tanto indiferente. Siento que algo ha cambiado en mi interior. Aunque todavía sigo queriéndole mucho, ya no existe un sentimiento tan intenso como antes. Supongo que me hizo tanto daño que inconscientemente aparté de mí todo aquello (o a quien) me provocaba ese dolor.
Ayer ya fui consciente de ello, cuando le llamé y no sentí que el corazón me palpitaba con más fuerza ni un ligero temblor que antes sentía en la boca del estómago. Ya no. Ayer le llamé porque siento que me llevo bien con él, pero ahí termina todo. Adoro hablar con él y siento que siempre termino aprendiendo algo de él, pero ya no es lo mismo. Ya no hay mariposas. Sin quererlo, me encuentro un tanto indiferente. Supongo que cuando una persona no da nada terminamos desinteresándonos. ¿Qué hará él cuando descubra esta indiferencia?
El cariño sigue ahí, obviamente. Pero es un tipo de cariño distinto. No veo nada más allá.
¡Qué extraña me siento! Me pregunto si volvería el sentimiento de los últimos años si él hiciera algo. Lo cierto es que ha sido algo que no he planeado, que no he decidido yo. Supongo que un buen día mi corazón dijo "basta". Ha sido así. Aunque alguna vez intentara distanciarme de él, nunca he planeado seriamente alejarme de él.
Ni siquiera siento la pérdida que tanto temía, ni siquiera el vacío. Siento que él sigue ahí, sólo que mis ojos miran desde una perspectiva diferente.

Debería ir a dormir. Hoy sí que necesito un profundo descanso. Ya sabía yo que la semana pasada me terminaría pasando factura. No fue a principios, sino a mediados. Y aquí estoy, pensando en él y preguntándome qué ha cambiado en mí. Yo me veo igual, sólo que con tintes diferentes.

viernes, julio 20, 2012

Cansancio

Me encuentro infinitamente cansada. Ayer me quedé dormida antes de cenar y ahora, si tuviera una cama cerca, volvería a caer. Yo creo que es la repercusión posterior a la semana en Burgos. Ya sabía que el cambio me iba a afectar.
Pero tanto...

Además, hoy llegaré tarde a casa. 

jueves, julio 19, 2012

Una llamada


Estaba deseando escribir unas palabras sobre ese momento. Ese momento tan especial de él. Cuando me ha dado los buenos días después de haberle dicho "Felicidades". Siempre me cuesta colgar el teléfono, porque cuando le escucho me encuentro como si estuviera flotando. Y hoy me ha dado también la sensación de que a él también le cuesta colgar el teléfono. Al final, nunca sabemos cuándo será la próxima vez.
Pero escucharle me relaja. Y, sin embargo, soy consciente del cambio. No sé cuándo se produjo, pero ni me palpita el corazón como lo hacía hace unas semanas ni me pongo nerviosa ante la situación de saber de él. Supongo que es desinterés. Ahora no lo tengo muy claro, porque ni siquiera me he parado a pensarlo.
En fin... Debería ir a dormir.
Adorable... Sigue siendo tan adorable... Aún resuena en mis oídos su risa al otro lado del teléfono. Adoro escucharle sonreír.

Mañana... 19 de julio

Mañana... o ya hoy.
Tendré que llamarle, porque tengo que hacerlo. No colaría que se me ha olvidado, porque es complicado que me olvide de la mayor parte de las fechas, pero sobre todo es difícil que me olvide de su cumpleaños. En los últimos años siempre me replanteaba el momento del día en que le llamaría. Ahora ya no. Simplemente, en cuanto me acuerde mañana le llamaré. Ni siquiera se me pasa por la cabeza no hacerlo. No después de haber hablado con él, no después de los dos meses terribles que he sufrido su ausencia motu proprio.
Además él espera mi llamada. Supongo que tengo que contarle una infinidad de cosas desde la última vez, pues la última vez que hablamos fue la víspera de que me marchara a Burgos. Pero mañana que hable él. Mejor, porque adoro su voz y la manera de expresarse que tiene y la forma en que dice las cosas.
Sin embargo, siento que hay algo diferente. Es como si algo se hubiera quebrado en los últimos meses. Eso está presente. Le miro con ojos distintos, supongo.

Internet en la Edad de Piedra

Es muy posible que, a partir de mañana, pueda acceder a más sitios de internet, y no como en las últimas semanas. La cuestión es que, desde que tengo el pincho, son limitados los sitios donde puedo acceder y, cuando entro en esas páginas, suele tardar. Eso me recuerda a la edad de piedra de internet, cuando conectábamos a través del módem telefónico y te caías de internet en cuanto alguien llamaba por teléfono. No es el caso, pero es cierto que llevo más de un mes que no puedo acceder, por ejemplo, a facebook. Si lo he hecho ha sido a través del iPad cuando he tenido una zona WiFi cerca o desde el portátil de mi hermano (que también está con pincho, pero a él le carga la página) o desde el móvil. Amén de las cargas y descargas. Estaba subiendo fotos a un sitio y me he caído de internet. Quizás por eso me recuerda a los primeros tiempos de internet. No ha habido manera de que continuara. 
Así que mañana vendrán a hacerme una oferta mejor, y además les he pedido una tarjeta SIM más pequeña para el iPad. 

Mañana...

miércoles, julio 18, 2012

Tarde de sol

No me importaría librar todas las tardes de la semana en verano, aunque con el miércoles ya es suficiente. Al final siempre dejo cosas para hacer esa tarde y termino siempre perreando, como el perro.

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Tarde de piscina

Me alegro de que, por fin, pueda disfrutar de una tarde de piscina. Ya era hora. El perrito está conmigo, donde iba a estar mejor que aquí?

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martes, julio 17, 2012

Vuelta a la rutina


No sé cómo lo hago, pero muchas noches me da la una de la madrugada sin sueño.
Hoy ha costado... ha costado volver a la rutina. Pero es lo que hay. 
Aunque la llamada de alguien a media mañana me ha hecho sonreír.
Debería ir a leer, aunque sólo sea por recuperar esa rutina también, que la perdí en esta última semana. Me resulta extraño no haber leído nada en siete días, pero así ha sido.

lunes, julio 16, 2012

San Juan de Ortega

Enclavado en los Montes de Oca, a una veintena de kilómetros de Burgos, cuna de santos y parada obligatoria de los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela, se encuentra San Juan de Ortega. 
Cualquier peregrino que se precie no podrá pasar de largo por este paraje que parece creado para el mejor acomodo de los que siguen la vía compostelana. 
San Juan de Ortega, con unos 18 habitantes durante todo el año, pertenece al Ayuntamiento de Barrios de Molina. Es una especie de aldea, si bien se define como Entidad Local Menor o Junta Vecinal. 
El Camino de Santiago hace de este pequeño pueblo un punto de encuentro, donde se hace gala de un entorno tranquilo y rico en patrimonio cultural y medioambiental, lo que genera una gran diversidad de turistas y peregrinos que enriquecen el acervo cultural. Durante los meses de la primavera y el verano visitan San Juan de Ortega una media diaria de cien turistas y peregrinos. 
La historia de San Juan de Ortega comienza con el nacimiento de Juan de Velázquez en el año 1080 en el pueblo burgalés de Quintanaortuño, que más tarde pasaría a la Historia con el nombre de San Juan de Ortega. Este religioso dedicó toda su vida a ayudar a los peregrinos con la construcción de calzadas y puentes que hicieran más fácil el camino jacobeo (la misma tarea a la que dedicó su vida Santo Domingo de la Calzada). Su gran obra la ejecutó en los Montes de Oca con la construcción de una iglesia dedicada a San Nicolás de Bari y un pequeño monasterio. El Santo falleció el 2 de junio de 1163, pero su obra no terminó con su muerte, ya que continuó durante años hasta consolidar el complejo monacal que se aprecia en nuestros días. 
En la actualidad, el Monasterio de San Juan de Ortega comprende la Iglesia Monacal, la Capilla de San Nicolás de Bari o Capilla del Santo, el Claustro de los Jerónimos y un Refugio de Peregrinos. 

La portada de la Iglesia Monacal es del siglo XV y la mandó terminar el Obispo de Burgos, Alonso de Cartagena. Está formada por un arco apuntado con varias arquivoltas que se apoyan sobre un gran capitel corrido decorado con vegetales. El acceso a la iglesia se realiza a través de un arco escarzano con dos capiteles decorados con hojas y el escudo del Obispo. La arquivolta exterior se corona con el escudo de Castilla.
A los dos lados del arco se hallan dos escudos con la flor de lis de los Catagena, timbrados por el sombrero del Obispo. 
El Retablo del Juicio Final o de las Ánimas data del siglo XVI y representa un Juicio Final formado por una iconografía inusual: en el banco y en la primera calle aparecen figuras desnudas con las manos en la cabeza o en el rostro, en actitud de dolientes o de súplica. Simbolizan a las ánimas condenadas y del purgatorio. En la calle superior están representados los Apóstoles y una talla de la Virgen con el Niño, que interceden por las almas. Encima está situado Cristo resucitado mostrando las llagas. 
El Capitel del Ciclo de la Navidad es un triple capitel figurado con varias escenas navideñas. En la primera de ellas se encuentra la Anunciación, con el Arcángel Gabriel arrodillado ante María. A continuación se encuentra la Visitación de María a Santa Isabel, con una sirvienta a un lado, y después, el sueño de José en el que un ángel le anuncia el Misterio de la Concepción. En la escena principal, el Nacimiento de Jesús, la Virgen se encuentra recostada y acompañada por las parteras, mientras el Niño está en el pesebre y, a la vuelta, se sitúa el anuncio de los pastores. 
Este capitel románico está datado entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Es relevante su profundo detallismo en las figuras, pero su importante es célebre dos veces al año: el 21 de Marzo y el 23 de Septiembre. En esta época se producen los equinoccios de primavera y otoño. En estas dos jornadas, un rayo de sol entra por la ojiva abierta en el muro de la iglesia, iluminando el capitel que representa a la Anunciación aproximadamente durante cinco minutos. 
Este espectáculo demuestra los conocimientos de astronomía del arquitecto y es contemplado, cada año, por cientos de curiosos. 
En el sepulcro se encuentran los restos de San Juan de Ortega. Se trata de un sarcófago liso, con forma trapezoidal. En su origen estaba situado en la Capilla de San Nicolás, debajo del sepulcro labrado, un sarcófago de madera policromada y el baldaquino gótico. Se cree que estaba dispuesto así para evitar los saqueos de reliquias. 
Se abrió por primera vez en el siglo XV y este hecho fue recogido en un documento de la época que hoy ha desaparecido. En su restauración en los años 60 volvió a abrirse para estudiar los restos del interior. 
El ábside central románico fue construido en los siglos XII y XIII. Tiene un mayor desarrollo que los laterales, tanto en planta como en altura. Está cubierto por una bóveda de cañón apuntada en su primer tramo y una cúpula gallonada, cuyos nervios están decorados con pequeñas flores de cuatro hojas. Las dos líneas de imposta enmarcan las tres ventanas que se abocinan y se arquiculan con once arquillos baquetonados. 
Todos los capiteles de este ábside son diferentes. En los dos pilares laterales se encuentran los escudos de la familia Rojas y Avellaneda (estrellas y lobos), que mandó colocar aquí Doña Inés de Rojas y Avellaneda en 1602. 
En el ábside derecho se encuentra la figura de Santo Domingo de la Calzada. Esta talla representa a un hombre maduro, con larga barba gris de ermitaño, hábito negro de monje, cayado y pies descalzos, que simbolizan la pobreza y dedicación al Camino y a los peregrinos. A sus pies están el gallo y la gallina, símbolos del milagro de la resurrección del inocente que fue ahorcado (“En Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”). 
Su instalación en la iglesia pretende acentuar la relación entre los dos Santos, ya que la tradición afirma que San Juan fue discípulo del riojano, heredando incluso la dirección del hospital y la iglesia fundadas por su maestro. Tanto uno como otro cuidaron, repararon y construyeron diversas obras a lo largo del Camino. 

El Capitel de la Anunciación y Visitación data de la primera fase de construcción, en el siglo XII. Muestra dos escenas en sus dos caras, la Anunciación y la Visitación. Las escenas se articulan mediante arquerías y torres que representan la Jerusalén celeste. Su estilo está vinculado a los marfiles y sarcófagos de la época. En la Anunciación se ve al arcángel Gabriel de pie, señalando a la Virgen, que tiene las manos levantadas en gesto de aceptación. 
En la Visitación, situada en un solo arco, Santa Isabel y María se abrazan. Visten de forma similar y Santa Isabel posa simbólicamente las manos sobre el vientre de María. 
El Capitel de Roldán y Ferragut podría pertenecer a la primera fase constructiva del siglo XII y está muy deteriorado. Se ve una escena con dos figuras: una a pie y otra a caballo. La que está de pie va vestida con malla y casco, un escudo y una espada en actitud de atacar. El caballero también porta escudo y casco. La pata delantera del caballo se encuentra levantada, lo que indica que el animal está avanzando. 
Esta escena se interpreta como la lucha entre Roldán, caballero de Carlomagno, y el gigante Ferragut, de origen musulmán, en la que gana el primero porque conoce el único punto débil de su enemigo. Es una escena bastante representada a lo largo del Camino de Santiago porque el hecho se sitúa en la ciudad de Nájera.

domingo, julio 15, 2012

Tanta intensidad


Me da la sensación de que ha pasado al menos un mes desde que marché a Burgos, y tan sólo ha pasado una semana desde que llegué. Tal ha sido la intensidad...
Sí, ha sido todo muy intenso, tanto de noche como de día. Aunque teníamos que llegar al final. Y parece que ese final no llegaba, porque anoche me encontraba en Ezcaray con algunos de esos compañeros de clase y juergas. Me resultaba extraño que ellos estuvieran allí, casi al lado de casa.
Al regresar a Santo Domingo me pusieron el chiflo. Dio 0,06. Ya les dije a los guardias que era la primera vez que me lo ponían. Llegué a las cuatro.
Y mañana volvemos a la rutina.

sábado, julio 14, 2012

Y finalmente

Aun estoy en Burgos, junto a la catedral. Me resulta muy extraño encontrarme con esta calma después de la semana loca que está acabando. Creo que ya se han ido todos, así que es doblemente extraño. Da pena cuando todo acaba, aunque tal vez sea mas nostalgia que otra cosa. Hay wifi en toda la plaza. Hemos salido al menos en dos periódicos burgaleses. No es un punto final. Como dijo ayer el director del curso, 'esto no es el final de un ciclo, sino el comienzo'. Me quedo con eso. En una horita estaré en casa... Calma... Me apetece algo de tranquilidad. Que esta semana me deja para el arrastre.

jueves, julio 12, 2012

¿Y si...?

Hay momentos que simplemente nos gustaría estar en otro lugar o, quizás, encordamos otro momento del pasado y deseamos regresar, aunque solo sea por unos minutos allí. Hoy pensaba en el primer año, y si bien no me gustaría cambiar el lugar, si desearía volver a dona años atrás, o quizás uno. Volver a repetirlo. Quiero que no me afecte, pero si que me afecta, por mucho que me pese.

Emotividad de alto voltaje

Siento cierta tristeza. Desconozco el motivo, pero llevo dos días que estoy deseando marchar a casa. Quizás sea cierto que el alcohol es un depresivo, porque a medida que avanzan los días me encuentro emocionalmente con un bajón que se va incrementando. Y por eso me quiero ir a casa. Porque no quiero que nadie perciba esa tristeza. Y es que no se de donde procede, creo que del fin de semana pasado, que ahora me parece tan lejano... Estoy planteando si salir o no esta noche. Incluso cuando me han felicitado por haber nacido mi sobrina, que ha sido una falsa alarma, pero casi me echo a llorar de emoción. Y en ese momento he sido consciente de la tristeza que siento.

Facultad de Económicas

Este año estamos en la facultad de Económicas. Hoy es el ultimo día de clases. Me da pena, claro.
Me encuentro, desde hace unos días, menos receptiva de lo habitual.
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miércoles, julio 11, 2012

Tarde de clase

La tarde está siendo un tostón, así que tengo que desconectar de alguna otra manera. Creo que esta noche será tranquila. El sábado pasado me parece tan lejano... A veces, cuando me despierto por la mañana, No tengo muy claro en que día estoy. Y ya no queda nada...

¿Donde se pasa el tiempo en Burgos?

Debería escribir mas, pero esta semana me está siendo imposible encontrar tiempo para esgrimir unas pocas palabras en el mínimo tiempo. No encuentro tiempo y tampoco me he parado a pensar de donde rascar un poco de tiempo para escribir. Lo necesito... Y lo echo de menos. Ciertamente.

martes, julio 10, 2012

Cuatro rosas

Creo que nos hemos hecho asiduos a este bar. Llevamos dos días de fiesta. No se si aguantaremos esto todos los días, pero el momento es el momento. Y eso que yo hoy no iba a salir...
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lunes, julio 09, 2012

El reencuentro

Las once y cuarto de la mañana. Tenía que haberme quedado durmiendo. Porque me cuesta seguir lo que está diciendo. Ya sabía que anoche habría fiesta, pero creía que regresaríamos antes. Lo pasamos bien.

domingo, julio 08, 2012

Unas palabras que cambiaron todo


Me encuentro tranquila, como si me hubiera quitado un enorme peso de encima. Hablar con él me vino bien. En el fondo, yo sabía que si me encontraba con él el tono iba a ser conciliador, porque no quiero llevarme mal con él, porque me duele mirar a otro lado si me cruzo con él, porque su sabiduría me enriquece.
Lo que no esperaba era quedarme durante horas y horas. Apenas tengo fragmentos de la noche. Al principio sí que le miraba, pero me recuerdo después que ni una vez miraba en su dirección, como si una parte de mí estuviera evitando mirarle a los ojos.
Pero hablamos y eso es lo importante. Y al hablar siento cierta ligereza, como si me hubiera quitado de encima una losa muy pesada.

sábado, julio 07, 2012

Máxima calma

Hay momentos que no cambiaría por nada del mundo, como este. En realidad, lo cambiaría solo por otra cosa: ir a hablar con el. Es bastante probable que esta noche nos encontremos y, al pensarlo, se me ha puesto un nudo en el estómago. Obviamente no voy a ir a hablar con el, aunque sería lo mejor... Ya nos encontraremos.
Le he visto esta mañana y ha mirado hacia otro lado. Ayer hizo lo mismo. Está haciendo lo mismo que hacía yo hace unas semanas.
Me gustaría acabar con esta situación.

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viernes, julio 06, 2012

Historias de la luna llena

Esta semana ha habido luna llena. Siempre me ha fascinado la luna llena. Quizás por la claridad que desprende en la noche...
Me imaginaba, hace un momento, paseando con él bajo la luna llena. Peligroso. ¡Quién no me dice que no se convierta en algo... algo así como un licántropo! Al fin y al cabo, hay una parte de él que no conozco y que dejó entrever hace unos meses. Vi sus ojos cambiar... No sabría expresar lo que vi en ellos, pero me asustó.
A veces le pido a la luna que me cuente sus secretos, pero la luna es traicionera, siempre está cambiando su rostro, así que prefiero preguntar a las estrellas.

La luna llena afecta negativamente. Mi gata se ha marchado de casa. Pasará la noche fuera, pero mañana regresará con el alba. 

En los sueños...


Hacía tiempo que el cansancio no me pesaba tanto como en estos momentos. Creo que podría quedarme dormida escribiendo, así que mejor será que me vaya a sumergirme en los sueños.

En los sueños...

jueves, julio 05, 2012

Algo está cambiando

Algo está cambiando dentro de mí. Llevo todo el día rumiando sobre él. Apenas me afecta nada que tenga que ver con él. Incluso cuando a las nueve he visto su coche, ya no siento lo que sentía. Sólo he pensado que menos mal que no me he cruzado con él. Siento que algo ha golpeado mi corazón en las últimas semanas, pero a veces me resulta todo muy extraño, incluso él pertenece a otro mundo ajeno al mío.
Cuando una persona no da nada de sí se pierde el interés y, aunque a veces me siento algo confusa, sé que ya no existe la atracción. Ni siquiera tengo ganas de verle. Estoy mejor cuando él se encuentra lejos.

¿Qué está ocurriendo? Quizás me esté desenamorando, lo que no estaría mal.

A veces me acuerdo más de esos momentos crueles que ha traído él, de su silencio de pesadilla y, sinceramente, creo que es mejor que él esté bien lejos. Aunque aún siento algo dulce por él, sé que terminará desapareciendo todo tipo de sentimiento.

¿Qué ha cambiado en mí? Supongo que la perspectiva de las cosas.

¿Le sigo queriendo? Sí, supongo que sí, aunque últimamente ni siquiera me lo planteo. Al no cruzarme con él me siento más ligera, pero sé que ocurrirá, que cualquier día nos encontraremos. Pero algo ha cambiado en mí en los últimos dos meses. 

¿Qué será...?


Con el paso del tiempo he llegado a comprender que hay personas que nacimos para amar y otras nacieron para ser amadas. Me encuentro, obviamente, en el primero. Cuando van pasando los días y siento que siento soy consciente de todo lo que amo y, lo que es más, soy consciente de que nunca había amado de esta manera a nadie hasta ahora.
A veces me pregunto qué estará haciendo, pero últimamente sobre todo me pregunto si él se acuerda a veces de mí. Yo creo que sí, que a veces se acuerda...
A veces me pregunto cómo hemos llegado a esta situación tan extraña, a convertirnos en dos completos desconocidos, aunque quizás antes ya éramos unos desconocidos.
Me gustaría verle, y sé que si nos encontramos volveremos a hablar... 

miércoles, julio 04, 2012

La ausencia perenne

Hoy he tenido noticias de él. Ha sido inesperado.
Cada vez que me dicen algo de él siento un nudo en el estómago y siento que me falta el aire. Hace días que no le veo, quizás sea mejor así. 
Pero sería mejor que no me engañe. Sigo queriéndole tanto que cada día sin él es un día sin luz.

A veces he pensado en acercarme yo misma a él, pero algo me frena. Supongo que es cuestión de orgullo. Aunque también he llegado a pensar que él tampoco se atreve, que quizás tema mi reacción. Ya no sé qué pensar, pero no tengo ganas de acercarme a él... de momento. El dolor es aún muy reciente. De momento, lo dejaré estar. 
Aunque su ausencia es dura, prefiero seguir distante, alejada. 

El jardín de las hadas sin sueño

Es la segunda parte de El bosque de los corazones dormidos
Para proteger la semilla de la inmortalidad, los tres amigos, Berta, Bosco y Clara, tenían que separarse y, por seguridad, ninguno podía decir dónde se marcharía. El primer libro de la saga terminaba con una extraña sensación de peligro de Clara en el avión que la llevaba a Londres y, al mirar atrás, se había encontrado con la mirada gris de uno de los hombres de negro: Robin.
En Londres se había cambiado su identidad por la de Alice, se había teñido el pelo y había modificado su imagen, había conseguido entrar en una academia de élite para niños ricos (gracias a unas monedas de oro que le había entregado Bosco antes de marchar) y había conocido a Emma, una gótica que no tenía relación con nadie más en la residencia. Pero Alice se lleva bien con Emma, su novio Miles y James, un amigo de éste, que se está enamorando de Alice.
Una noche Alice se encuentra una flor lila en la repisa de la ventana y cree que Bosco ha ido a buscarla, pero eso sólo es el cebo para que la secuestre Robin, que la lleva a una mansión alejada de la capital inglesa.
Él la está drogando cada noche para sonsacarle el secreto de la ubicación de la semilla de la inmortalidad. Pero comienza a sufrir el síndrome de Estocolmo cuando empieza a descubrir el lado más tierno y dulce de Robin y empieza a enamorarse de su captor. Un buen día es rescatada por James y Berta. James, tras la desaparición de Alice, había tirado de los hilos y había conocido a Berta.
Tras escuchar las confesiones de Clara contra su voluntad en el iPod de Robin, deciden regresar a la Sierra de la Demanda para proteger la semilla de la inmortalidad. Descubren que la casa de Clara ha sido ocupada por un grupo de okupas, que en realidad son jóvenes recompensados por una farmacéutica suiza para destruir la semilla. La farmacéutica resulta ser la madre de Robin. Estos jóvenes luchan contra la Organización liderada por el padre de Robin, que quiere recuperar a toda costa la semilla de la inmortalidad para ponerla al servicio de la ciencia y hacerse millonarios.
Aparece un personaje nuevo: Koldo, que será el único hippy verdadero, que finalmente también se le confesará el secreto.
Cuando los padres de Robin mueren luchando por destruir la semilla, los protagonistas acuden a la Aldea de los Inmortales que, según la leyenda, tiene una semilla de la inmortalidad escondida en algún rincón de la Aldea.
Clara decide quedarse en el Bosque con Bosco, destinados a ser guardianes de esa segunda semilla.

Como un corazón enlatado


Algo así como un corazón enlatado. Esa es la sensación de las últimas semanas. Y, bajo ese molde, mi corazón sigue latiendo. Es inevitable. Esta tarde pensaba, cuando conducía de vuelta a casa, en que llevo varios días sin verle. Y luego pensaba en que la próxima semana se cumplirán tres años desde que le conocí, cuando aquella noche estival nos presentaron y caí rendida en las profundidades de sus ojos perfectos, y entonces le escuché.
En realidad le echo de menos, le echo tanto de menos que me resulta incongruente esta situación, antinatural quizás. Es duro ir contra los sentimientos, en dirección opuesta. Sigo muy cabezota, en el sentido de que no voy a dar mi brazo a torcer, que no voy a darle ni una palabra más. Y, en realidad, le regalaría el mundo. Le regalaría mis palabras y, al final, se las terminaré regalando.
La situación es, a veces, dura. Al final, supongo que terminaré acercándome a él para susurrarle... Para susurrarle ¿el qué? No sé, tendrá que ocurrir para saber qué le diría en ese momento. Ahora no puedo saberlo.
Lo que a veces duele es reconocer en mis palabras el amor que siento todavía, el hecho de saberme enamorada... pese a todo. Y que le echo de menos.

martes, julio 03, 2012

Cuando el blanco se convirtió en negro

No sé qué estaba haciendo hasta que he pensado en ello. Esta tarde me he encontrado escribiendo las palabras incorrectas a la persona equivocada. Al final no lo he enviado y, si lo hubiera hecho, ahora estaría tirándome de los pelos. Tras reflexionar un rato sobre lo que había escrito, donde hablaba más de trabajo que de otra cosa, sin firma -aunque siendo consciente de que no era necesario-, lo he eliminado.
Durante cinco minutos me he permitido reflexionar sobre ese momento. Tengo la guardia baja, porque si no no hubiera osado ponerme a escribir nada. Es cierto que también he recordado aquella noche de mayo en que el ángel se convirtió en demonio.
Después he decidido no pensar más en él. No se merece que le dedique ni un minuto, ni un pensamiento, ni un recuerdo. Y sin embargo soy consciente de que, en realidad, le dedico más minutos de los que debiera.

Al menos esta semana tengo algo más de paz que la pasada.