Enclavado en los Montes de Oca, a una veintena de kilómetros de Burgos, cuna de santos y parada obligatoria de los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela, se encuentra San Juan de Ortega.
Cualquier peregrino que se precie no podrá pasar de largo por este paraje que parece creado para el mejor acomodo de los que siguen la vía compostelana.
San Juan de Ortega, con unos 18 habitantes durante todo el año, pertenece al Ayuntamiento de Barrios de Molina. Es una especie de aldea, si bien se define como Entidad Local Menor o Junta Vecinal.
El Camino de Santiago hace de este pequeño pueblo un punto de encuentro, donde se hace gala de un entorno tranquilo y rico en patrimonio cultural y medioambiental, lo que genera una gran diversidad de turistas y peregrinos que enriquecen el acervo cultural. Durante los meses de la primavera y el verano visitan San Juan de Ortega una media diaria de cien turistas y peregrinos.
La historia de San Juan de Ortega comienza con el nacimiento de Juan de Velázquez en el año 1080 en el pueblo burgalés de Quintanaortuño, que más tarde pasaría a la Historia con el nombre de San Juan de Ortega. Este religioso dedicó toda su vida a ayudar a los peregrinos con la construcción de calzadas y puentes que hicieran más fácil el camino jacobeo (la misma tarea a la que dedicó su vida Santo Domingo de la Calzada). Su gran obra la ejecutó en los Montes de Oca con la construcción de una iglesia dedicada a San Nicolás de Bari y un pequeño monasterio. El Santo falleció el 2 de junio de 1163, pero su obra no terminó con su muerte, ya que continuó durante años hasta consolidar el complejo monacal que se aprecia en nuestros días.
En la actualidad, el Monasterio de San Juan de Ortega comprende la Iglesia Monacal, la Capilla de San Nicolás de Bari o Capilla del Santo, el Claustro de los Jerónimos y un Refugio de Peregrinos.
La portada de la Iglesia Monacal es del siglo XV y la mandó terminar el Obispo de Burgos, Alonso de Cartagena. Está formada por un arco apuntado con varias arquivoltas que se apoyan sobre un gran capitel corrido decorado con vegetales. El acceso a la iglesia se realiza a través de un arco escarzano con dos capiteles decorados con hojas y el escudo del Obispo. La arquivolta exterior se corona con el escudo de Castilla.
A los dos lados del arco se hallan dos escudos con la flor de lis de los Catagena, timbrados por el sombrero del Obispo.
El Retablo del Juicio Final o de las Ánimas data del siglo XVI y representa un Juicio Final formado por una iconografía inusual: en el banco y en la primera calle aparecen figuras desnudas con las manos en la cabeza o en el rostro, en actitud de dolientes o de súplica. Simbolizan a las ánimas condenadas y del purgatorio. En la calle superior están representados los Apóstoles y una talla de la Virgen con el Niño, que interceden por las almas. Encima está situado Cristo resucitado mostrando las llagas.
El Capitel del Ciclo de la Navidad es un triple capitel figurado con varias escenas navideñas. En la primera de ellas se encuentra la Anunciación, con el Arcángel Gabriel arrodillado ante María. A continuación se encuentra la Visitación de María a Santa Isabel, con una sirvienta a un lado, y después, el sueño de José en el que un ángel le anuncia el Misterio de la Concepción. En la escena principal, el Nacimiento de Jesús, la Virgen se encuentra recostada y acompañada por las parteras, mientras el Niño está en el pesebre y, a la vuelta, se sitúa el anuncio de los pastores.
Este capitel románico está datado entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Es relevante su profundo detallismo en las figuras, pero su importante es célebre dos veces al año: el 21 de Marzo y el 23 de Septiembre. En esta época se producen los equinoccios de primavera y otoño. En estas dos jornadas, un rayo de sol entra por la ojiva abierta en el muro de la iglesia, iluminando el capitel que representa a la Anunciación aproximadamente durante cinco minutos.
Este espectáculo demuestra los conocimientos de astronomía del arquitecto y es contemplado, cada año, por cientos de curiosos.
En el sepulcro se encuentran los restos de San Juan de Ortega. Se trata de un sarcófago liso, con forma trapezoidal. En su origen estaba situado en la Capilla de San Nicolás, debajo del sepulcro labrado, un sarcófago de madera policromada y el baldaquino gótico. Se cree que estaba dispuesto así para evitar los saqueos de reliquias.
Se abrió por primera vez en el siglo XV y este hecho fue recogido en un documento de la época que hoy ha desaparecido. En su restauración en los años 60 volvió a abrirse para estudiar los restos del interior.
El ábside central románico fue construido en los siglos XII y XIII. Tiene un mayor desarrollo que los laterales, tanto en planta como en altura. Está cubierto por una bóveda de cañón apuntada en su primer tramo y una cúpula gallonada, cuyos nervios están decorados con pequeñas flores de cuatro hojas. Las dos líneas de imposta enmarcan las tres ventanas que se abocinan y se arquiculan con once arquillos baquetonados.
Todos los capiteles de este ábside son diferentes. En los dos pilares laterales se encuentran los escudos de la familia Rojas y Avellaneda (estrellas y lobos), que mandó colocar aquí Doña Inés de Rojas y Avellaneda en 1602.
En el ábside derecho se encuentra la figura de Santo Domingo de la Calzada. Esta talla representa a un hombre maduro, con larga barba gris de ermitaño, hábito negro de monje, cayado y pies descalzos, que simbolizan la pobreza y dedicación al Camino y a los peregrinos. A sus pies están el gallo y la gallina, símbolos del milagro de la resurrección del inocente que fue ahorcado (“En Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”).
Su instalación en la iglesia pretende acentuar la relación entre los dos Santos, ya que la tradición afirma que San Juan fue discípulo del riojano, heredando incluso la dirección del hospital y la iglesia fundadas por su maestro. Tanto uno como otro cuidaron, repararon y construyeron diversas obras a lo largo del Camino.
El Capitel de la Anunciación y Visitación data de la primera fase de construcción, en el siglo XII. Muestra dos escenas en sus dos caras, la Anunciación y la Visitación. Las escenas se articulan mediante arquerías y torres que representan la Jerusalén celeste. Su estilo está vinculado a los marfiles y sarcófagos de la época.
En la Anunciación se ve al arcángel Gabriel de pie, señalando a la Virgen, que tiene las manos levantadas en gesto de aceptación.
En la Visitación, situada en un solo arco, Santa Isabel y María se abrazan. Visten de forma similar y Santa Isabel posa simbólicamente las manos sobre el vientre de María.
El Capitel de Roldán y Ferragut podría pertenecer a la primera fase constructiva del siglo XII y está muy deteriorado. Se ve una escena con dos figuras: una a pie y otra a caballo. La que está de pie va vestida con malla y casco, un escudo y una espada en actitud de atacar. El caballero también porta escudo y casco. La pata delantera del caballo se encuentra levantada, lo que indica que el animal está avanzando.
Esta escena se interpreta como la lucha entre Roldán, caballero de Carlomagno, y el gigante Ferragut, de origen musulmán, en la que gana el primero porque conoce el único punto débil de su enemigo. Es una escena bastante representada a lo largo del Camino de Santiago porque el hecho se sitúa en la ciudad de Nájera.