martes, julio 24, 2012

Cuando la perspectiva cambia

Ahora que parece estar todo en orden... aunque desconozco hasta cuándo... apetece desvariar un poco. Digo que está todo en orden porque ya tengo otro pincho de internet, aunque sigo sin poder cargar la página de facebook. A ver cuánto tiempo tardo en poner de nuevo adsl.

Dejando aparte los aspectos técnicos del portátil, que aunque no tuviera internet seguiría escribiendo, sigo dando vueltas a la idea de que él ya no significa para mí lo que significaba hace unos meses. Sé que si viniera me dejaría querer, pero veo imposible que se recupere todo aquel amor que sentía por él. Lo cierto es que también veía lejano el día en que todo sentimiento llegara a difuminarse y está ocurriendo en estos momentos.
Como decía anoche, le sigo queriendo, pero le quiero de otra manera diferente. ¿Qué ha cambiado? Supongo que ha sido mi manera de ver las cosas. Pero ese plano diferente vino motivado por algo, posiblemente porque descubrí una persona que no conocía, una parte de él que no me gustaba, pero también fueron sus duras palabras. El dolor no tiene vuelta de hoja, es imborrable, y ahí están esos dos terribles meses en que pasaba las noches en vela reflexionando sobre todo. A partir de entonces, era más yo y él era menos el centro del universo. Y entonces me fijaba en otras personas, porque en definitiva me había quitado la venda de los ojos. Veía el mundo sin él y, en cierto modo, me gustaba, porque al final no estaba vacío del todo (que era lo que más temía), no estaba vacío porque lo llenaba yo. Entonces comprendí que ya no pensaba tanto en él, sino que pensaba más en mí misma y en la manera de hacer que mi mundo fuera perfecto... sin él. 
No fue algo consciente, no fue algo que hiciera a propósito. Sin más ocurrió. Y ahora me pregunto qué ocurriría si él hiciera algo mañana, algo que me confundiera. Supongo que rompería el frágil equilibrio creado en los últimos meses. Pero también es cierto que mi corazón está algo más endurecido. Él ya me ha hecho daño una vez. Sólo que él desconoce todo esto, él no sabe que me encuentro navegando en un océano mucho más amplio que antes y que no tengo intención de volver la vista atrás.
Sin más. Le sigo queriendo... aunque de otra manera. 

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