Pedro Luis Raota, Gran jefe (1966)
Sin duda es una foto interesante.
Pedro Luis Raota tiene absoluto control de la luz en sus imágenes, lo que a veces ocasiona unos fuertes contrastes. Por tanto, en esta imagen, el niño, con más luz que los soldados, nos da la sensación de inocencia, aunque inmortalizado como el Gran Jefe de un ejército, por lo que el contraste ya no es entre los claroscuros, sino entre la inocencia y la guerra (o muerte). Creo que esta fotografía tiene un gran mensaje implícito.
Pedro Luis Raota fue el fotógrafo más importante de la Argentina del siglo XX y se encuentra entre los diez mejores del mundo. Nació en el seno de una familia dedicada a la agricultura, si bien sus ambiciones, siendo aún un chaval, iban mucho más lejos. Se mudó a una ciudad, donde adquirió las primeras nociones de fotografía y entonces decidió vender su bicicleta para comprar su primera cámara fotográfica. Empezó ganándose la vida haciendo fotos de carné.
Con el correr de los años fue adquiriendo un estilo más propio y personal.
En sus fotografías, los fuertes acentos de luz resaltan sobre un fondo oscuro, que viene a ser su marca registrada.
Marc Riboud, Jan Rose (1967)
Un millón de personas se manifiestan en Washington contra la infame Guerra de Vietnam. Al final de la jornada, cuando casi todos los reporteros se han marchado, Marc Riboud permanece alerta, por instinto. Dos instantáneas, esta y Muchacha ofreciendo una flor a los soldados, que darían la vuelta al mundo, garantizan la inmortalidad del fotógrafo francés.
Sally Mann, Candy Cigarette (1989)
Lo primero que apreciamos al observar esta foto es una niña con melena rubia mirando a cámara, con un cigarrillo en la mano con pose “desafiante”. Más en concreto, el primer punto de atención de la composición es la mirada de Jessie, que coincide prácticamente con el centro de la imagen y con el punto de fuga. Seguidamente prestamos atención al cigarrillo que lleva sobre su mano izquierda y la manera en la que lo sujeta. Posteriormente nuestra mirada se centra en la niña más pequeña y finalmente, en el niño que está subido a unos zancos.
Destacan la variedad de las líneas: líneas rectas verticales paralelas que forman los zancos, la forma ondulada que tiene el pelo despeinado de Jessie, las líneas curvas del camino que parecen llevarnos a la zona oscura superior de la imagen dando dinamismo y movimiento, los brazos en jara de Virginia y la postura de los brazos de Jessie que forman la letra W, de woman. Con ello, la artista consigue separar la figura de Jessie del plano desenfocado y del oscuro fondo de la imagen e imprimirle protagonismo a la niña.
Se podrían diferenciar dos planos distintos de los cuales el más cercano a la cámara sería el plano de Jessie y Virginia. Encima de Jessie, en la parte superior izquierda, emerge su hermano y justo encima vemos el oscuro bosque, un vacío libre pero incierto. Al mismo tiempo, estos términos están bastante bien diferenciados, pudiendo distinguir entre plano enfocado y desenfocado. Estos términos se encuentran ubicados de manera que dividen la foto en dos partes, marcando a cada personaje en un período de la adolescencia y dando un ápice de profundidad a la imagen.
La niña con el cigarrillo en la mano está situada en el centro geométrico de la escena a la misma escala que su hermana, en plano medio largo. El niño subido a los zancos aparece descompensado escalarmente con respecto a las dos niñas debido a la perspectiva y la profundidad de la imagen, encontrándose en una época distinta a sus hermanas donde la vida se percibe desde otra perspectiva, desde otra altura.
Podemos apreciar una textura granular en las dos niñas que crea una sensación de profundidad que remarca la separación de Jessie con su entorno. Destacan las figuras nítidas de las niñas sobre el resto de elementos, y sobre todo de Jessie, enfatizando a estas sobre el resto de elementos que conforman la imagen. El desenfoque tan marcado del fondo de la instantánea denota dinamismo y poca verosimilitud.
La fotografía representa el final de la adolescencia de Jessie, etapa en la que comenzamos a creernos que somos mayores, de ahí que Jessie se encuentre con cigarrillo como queriendo ser mayor. Un elemento característico de ello es la postura de los brazos de Jessie en forma de W y el hecho de que Jessie esté situada más cerca del hombre que de Virginia. También habría que resalta el reloj de pulsera de la protagonista que simboliza que ya es consciente de que el tiempo pasa, de que se hace mayor (la hermana pequeña no lo lleva).
La pose forzada de la protagonista crea una enérgica tensión en la fotografía. También muestran tensión las líneas muy marcadas que forman los brazos de las niñas y los zancos sobre los que está subido el hermano mayor de las niñas, sin olvidar el contorno ondulado del camino y el pelo alborotado de las niñas. Existen más elementos que introducen tensión compositiva a la imagen como son el poderoso contraste de luces entre las niñas y el resto de la imagen y el hecho de que Jessie esté mirando a cámaras y sus hermanos están de espaldas a cámara. Existe un desorden visual a raíz de las tensiones entre líneas además de la diferencia de pesos y el fuerte contraste de luz. Jessie posee tanta fuerza y peso en la imagen que dificulta la interpretación de los demás elementos de la imagen.
Por lo que respecta al tiempo de la representación, la fotografía de Sally Mann cautiva un momento muy concreto de la vida de Jessie. Se trata de una pose muy estudiada, un instante fotográfico que condensa el estado de la vida en que se encuentra la protagonista. En cierta manera, la temporalidad de esta imagen muestra una idea de duración, un estado emocional del personaje que le libera en esta etapa de su vida. De alguna manera, la pose y el cigarrillo de Jessie son elementos dilatadores del tiempo de la representación, que nos informa de un periodo que posee una duración, y que en cierto modo representa una etapa de incertidumbre y vulnerabilidad.
Por esto, puede considerarse un tiempo simbólico, que condensa el estado anímico de la protagonista. Cada personaje representa una etapa de la infancia. Pero Jessie, en especial, representa la etapa de la vida donde dejas de ser un niño y juegas a ser mayor.
Lo primero que nos llama la atención cuando observamos la fotografía es la frontalidad de la imagen y la distancia a la que se encuentran los personajes. Jessie y Virginia se encuentran cerca de la cámara mientras que el niño de los zancos se encuentra bastante alejado. Es una instantánea tomada a la altura de los ojos de la protagonista para darle protagonismo a Jessie sobre su hermana.
La mirada de Jessie a cámara resalta con la postura de los demás personajes de la imagen, que se encuentran de espaldas. La actitud de Jessie es provocadora, interpela al espectador, denota independencia. Mientras su hermana parece estar atenta a su hermano, Jessie parece “ir a la suya”. Se muestra así dos actitudes, dos etapas totalmente opuestas entre su hermana pequeña y Jessie. Se remarca esta idea con la vestimenta de ambas protagonistas, Jessie viste de blanco inocente y su hermana de color oscuro y con sombras. Con un marcado carácter natural, es una imagen donde han captado un instante en la etapa de Jessie, un instante de su adolescencia.
Cada personaje ocupa un espacio marcado en la instantánea. Jessie se encuentra en el centro, ligeramente desplazada a la izquierda, más cerca del hermano mayor que de la hermana menor. El peinado alborotado, la pose y la mirada inocente muestran un momento en la vida de Jessie en el que se siente mayor y sostiene un cigarrillo, algo más propio de un adulto que de un adolescente. El desenfoque del paisaje sugiere un carácter abstracto para resaltar la idea de que se está representando una etapa, no un momento específico. Jessie no se encuentra integrada con el entorno, está en una etapa distinta a los demás personajes. Refleja el sentimiento de Jessie, que se siente más cerca de su hermano mayor que de Virginia, la más joven.
Nos encontramos, pues, ante una imagen que captura la verdadera esencia de la infancia, la confusa emoción y el desarrollo de las identidades de las adolescentes donde el travieso juego de miradas sugiere un sentido de seducción, así como una imagen de inocencia. Representa a Jessie en el borde de la adolescencia, en la edad de la incertidumbre de si mismos y de la vulnerabilidad de sus jóvenes remarcando la libertad de la infancia.

Arthur Sasse, Einstein (1951)
Esta imagen se interpreta, habitualmente, como una visión cómica y desenfadada del genio, pero nada más lejos de la realidad. Esta foto fue tomada el 14 de Marzo de 1951, por Arthur Sasse que fue el único que captó el momento, pese a que Albert Einstein estaba rodeado en ese momento por varios fotógrafos. Precisamente la presencia de todos esos periodistas causó la mueca del físico de origen alemán. Salía de su homenaje por su 72º Aniversario y, frente al acoso de fotógrafos, sacó la lengua con la intención de “estropear” las fotos.
El resultado es que la imagen se convirtió en la fotografía más famosa de Albert Einstein.

Korda, Che Guevara (1960)
El arte de Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) se caracteriza por el uso de la luz natural, especializándose en la fotografía de modas y modelos y alcanzando renombre internacional. Esto le llevó a conocer a Norka, una modelo cubana de extraordinaria belleza que llegó a trabajar en Francia para Christian Dior, de la que terminó enamorándose y con la que se casó. Además de las fotos de moda, Korda también tomó otras con una clara intención social.
Fue fotógrafo del periódico Revolución, en el que publicó verdaderos ensayos fotográficos. En el desempeño de ese trabajo consiguió atrapar, durante unos segundos, la imagen del rostro rebelde y desafiante del guerrillero Che Guevara aquella tarde lluviosa del 5 de Marzo de 1960. Se celebraba entonces un multitudinario mítin en la capital cubana para rendir homenaje a las 136 víctimas del vapor La Coubre, que había estallado, por un supuesto sabotaje, mientras desembarcaban armas adquiridas en Bélgica para defenser la revolución de las amenazas bélicas de Estados Unidos. Estaba a unos ocho metros de la tribuna donde hablaba Fidel Castro y tenía una cámara Leica, cuando se percató de que el Che, que se mantenía en un segundo plano, se acercaba a la baranda donde estaban Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir para mirar a la multitud. Cuando vio el rostro del Che en su lente, sintió una especie de estremecimiento en su cuerpo y disparó el obturador de la cámara dos veces. En ese momento, el Che se retiró. Todo ocurrió en medio minuto.
Esta estampa del Che Guevara se convirtió, después de la muerte del famoso guerrillero en Bolivia, en una de las fotografías más relevantes del siglo XX. Sólo tomó dos negativos, que cuando llegaron al periódico Revolución no se publicaron. Siete años más tarde, esa imagen alcanza otra dimensión: En el verano de 1967 el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli llega al estudio habanero de Korda en busca de fotos del Che. Korda le obsequió con dos copias de la foto. En Octubre de ese año muere el Che y Feltrinelli imprime la foto en Italia, en un cartel gigante. A partir de ese momento, la foto se convierte en un mito. Impresiona por su hieratismo, con su chaqueta verde oliva cerrada, con su boina negra y la estrella dorada. Se advierte en su mirada la cólera reconcentrada por aquellas muertes, hay una impactante fuerza en su expresión. A Korda le impresionó la intensidad de la mirada del Che, que él describió como “encabronada y doliente”.
Reproducida en grandes cantidades, la versión recortada de este retrato se convirtió en un icono para la Generación del 68. Es la foto que se lleva a las manifestaciones, a las protestas, aparece publicada en cientos de artículos, en banderas, en pósters, en murales y camisetas. Se convirtió en un símbolo de rebeldía y sigue siendo un icono para la juventud no afiliada a las tendencias políticas principales en Europa y Latinoamérica. Incluso se convirtió en un artículo pop (Andy Warhol en su famoso cartel partiendo la imagen del Che).
En los años ochenta y noventa, esta imagen fue utilizada en el Primer Mundo como lo “chic radical” para una generación que sabía poco o nada acerca de la persona o la postura ideológica del hombre detrás del retrato. La imagen apareció en productos de prestigiosas marcas de cervezas, vodka (Korda siempre tuvo una extraordinaria admiración por el mítico guerrillero; cuando su afamada foto del Che fue usada por una campaña publicitaria del vodka Smirnoff en el Reino Unido, Korda los demandó ante los tribunales y ganó el pleito), relojes y ropa, e incluso tatuada en el vientre del boxeador Mike Tysson. La imagen también se ha utilizado como caricatura y parodia, además de reclamo político para movimientos tan dispares como el zapatista en México, los antiglobalizadores, los que reclaman la identidad latinoamericana, la identidad indígena e incluso para reivindicar a los homosexuales (aunque el Che era homófobo).
En resumen, esta fotografía supo capturar en un instante los ideales de una época y de una generación.
Charles C. Ebbets, Almuerzo en la cima del rascacielos (1932)
El título original de esta imagen es Lunch atop a Skyscraper y su autor fue Charles C. Ebbets, aunque hasta Octubre de 2003, el Archivo Bettman, propietario de los derechos de imagen, no lo reconoció como su autor. De hecho, en muchas de las láminas que se siguen reproduciendo para su venta sigue sin aparecer el autor de la obra y se clasifica como anónimo.
La fotografía fue tomada en Nueva York el 29 de Septiembre de 1932 y la publicó el New York Herald Tribune en un sumplemento dominical. Está tomada en la planta 69 de las 70 que tiene el edificio GE del Rockefeller Center.
Ebbets publicó para los principales periódicos de Estados Unidos y en 1932 fue nombrado director de fotografía del Rockefeller Center de Nueva York, donde realizó las fotografías más famosas de su carrera (Lunch atop a Skyscraper y Resting on a girder; en esta última los obreros se están echando la siesta sobre la viga).
Lunch atop a Skyscraper es una foto impactante, donde se descubre a los obreros charlando, leyendo el periódico tranquilamente a cientos de metros de altura, sentados como si nada sobre una viga y con la ciudad debajo de sus pies, tanto que produce vértigo.
Josef Koudelka, Checoslovaquia-Reloj (1968)
Esta instantánea trata del momento en que las tropas del Pacto de Varsovia toman la ciudada de Praga en 1968. Está tomada frente a la sede de la radio nacional y el momento captado muestra la hora exacta en que tuvo lugar dicha entrada.
Josef Koudelka, miembro de Magnum, realizó más fotos que, tal vez, sean más reconocidas a nivel internacional sobre la entrada de las tropas de Praga.
Korda, Che Guevara (1960)
El arte de Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) se caracteriza por el uso de la luz natural, especializándose en la fotografía de modas y modelos y alcanzando renombre internacional. Esto le llevó a conocer a Norka, una modelo cubana de extraordinaria belleza que llegó a trabajar en Francia para Christian Dior, de la que terminó enamorándose y con la que se casó. Además de las fotos de moda, Korda también tomó otras con una clara intención social.
Fue fotógrafo del periódico Revolución, en el que publicó verdaderos ensayos fotográficos. En el desempeño de ese trabajo consiguió atrapar, durante unos segundos, la imagen del rostro rebelde y desafiante del guerrillero Che Guevara aquella tarde lluviosa del 5 de Marzo de 1960. Se celebraba entonces un multitudinario mítin en la capital cubana para rendir homenaje a las 136 víctimas del vapor La Coubre, que había estallado, por un supuesto sabotaje, mientras desembarcaban armas adquiridas en Bélgica para defenser la revolución de las amenazas bélicas de Estados Unidos. Estaba a unos ocho metros de la tribuna donde hablaba Fidel Castro y tenía una cámara Leica, cuando se percató de que el Che, que se mantenía en un segundo plano, se acercaba a la baranda donde estaban Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir para mirar a la multitud. Cuando vio el rostro del Che en su lente, sintió una especie de estremecimiento en su cuerpo y disparó el obturador de la cámara dos veces. En ese momento, el Che se retiró. Todo ocurrió en medio minuto.
Esta estampa del Che Guevara se convirtió, después de la muerte del famoso guerrillero en Bolivia, en una de las fotografías más relevantes del siglo XX. Sólo tomó dos negativos, que cuando llegaron al periódico Revolución no se publicaron. Siete años más tarde, esa imagen alcanza otra dimensión: En el verano de 1967 el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli llega al estudio habanero de Korda en busca de fotos del Che. Korda le obsequió con dos copias de la foto. En Octubre de ese año muere el Che y Feltrinelli imprime la foto en Italia, en un cartel gigante. A partir de ese momento, la foto se convierte en un mito. Impresiona por su hieratismo, con su chaqueta verde oliva cerrada, con su boina negra y la estrella dorada. Se advierte en su mirada la cólera reconcentrada por aquellas muertes, hay una impactante fuerza en su expresión. A Korda le impresionó la intensidad de la mirada del Che, que él describió como “encabronada y doliente”.
Reproducida en grandes cantidades, la versión recortada de este retrato se convirtió en un icono para la Generación del 68. Es la foto que se lleva a las manifestaciones, a las protestas, aparece publicada en cientos de artículos, en banderas, en pósters, en murales y camisetas. Se convirtió en un símbolo de rebeldía y sigue siendo un icono para la juventud no afiliada a las tendencias políticas principales en Europa y Latinoamérica. Incluso se convirtió en un artículo pop (Andy Warhol en su famoso cartel partiendo la imagen del Che).
En los años ochenta y noventa, esta imagen fue utilizada en el Primer Mundo como lo “chic radical” para una generación que sabía poco o nada acerca de la persona o la postura ideológica del hombre detrás del retrato. La imagen apareció en productos de prestigiosas marcas de cervezas, vodka (Korda siempre tuvo una extraordinaria admiración por el mítico guerrillero; cuando su afamada foto del Che fue usada por una campaña publicitaria del vodka Smirnoff en el Reino Unido, Korda los demandó ante los tribunales y ganó el pleito), relojes y ropa, e incluso tatuada en el vientre del boxeador Mike Tysson. La imagen también se ha utilizado como caricatura y parodia, además de reclamo político para movimientos tan dispares como el zapatista en México, los antiglobalizadores, los que reclaman la identidad latinoamericana, la identidad indígena e incluso para reivindicar a los homosexuales (aunque el Che era homófobo).
En resumen, esta fotografía supo capturar en un instante los ideales de una época y de una generación.
Charles C. Ebbets, Almuerzo en la cima del rascacielos (1932)
El título original de esta imagen es Lunch atop a Skyscraper y su autor fue Charles C. Ebbets, aunque hasta Octubre de 2003, el Archivo Bettman, propietario de los derechos de imagen, no lo reconoció como su autor. De hecho, en muchas de las láminas que se siguen reproduciendo para su venta sigue sin aparecer el autor de la obra y se clasifica como anónimo.
La fotografía fue tomada en Nueva York el 29 de Septiembre de 1932 y la publicó el New York Herald Tribune en un sumplemento dominical. Está tomada en la planta 69 de las 70 que tiene el edificio GE del Rockefeller Center.
Ebbets publicó para los principales periódicos de Estados Unidos y en 1932 fue nombrado director de fotografía del Rockefeller Center de Nueva York, donde realizó las fotografías más famosas de su carrera (Lunch atop a Skyscraper y Resting on a girder; en esta última los obreros se están echando la siesta sobre la viga).
Lunch atop a Skyscraper es una foto impactante, donde se descubre a los obreros charlando, leyendo el periódico tranquilamente a cientos de metros de altura, sentados como si nada sobre una viga y con la ciudad debajo de sus pies, tanto que produce vértigo.
Josef Koudelka, Checoslovaquia-Reloj (1968)
Esta instantánea trata del momento en que las tropas del Pacto de Varsovia toman la ciudada de Praga en 1968. Está tomada frente a la sede de la radio nacional y el momento captado muestra la hora exacta en que tuvo lugar dicha entrada.
Josef Koudelka, miembro de Magnum, realizó más fotos que, tal vez, sean más reconocidas a nivel internacional sobre la entrada de las tropas de Praga.
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