Accedí a esta novela porque la autora tiene familia directa
en Santo Domingo y Santo Domingo es una plaza demasiado pequeña para que no
llegue a nuestros oídos quiénes son sus familiares. Conozco personalmente a su
tía Mª Carmen, quien aparece en el primer párrafo de agradecimientos y supongo
que hablaré con ella sobre esta novela la próxima vez que me encuentre con
ella.
Esta novela es la primera de una serie que aún no está
escrita íntegramente. Ahora comenzaré el segundo libro de la saga, que hace
unas pocas semanas que ha visto la luz, pero tendremos que esperar a que se
publiquen los siguientes.

Panorámica de la Laguna Negra, Soria
He buscado el pueblo de Soria donde acontece la novela, pero
no existe en realidad, aunque sí que he encontrado otras poblaciones que se
citan en el libro, como Duruelo de la Sierra. Colmenar es, por tanto, un pueblo
inventado, con un nombre afín a sus propósitos: es una zona llena de
apicultores, una región que adora a las abejas y extraen de ellas una rica miel
que, al final, va mucho más allá del realismo. El tema que toca la novela, la
clave es el elixir de la eterna juventud, que tanto ha vendido a lo largo de
los siglos en cine y literatura. Es la vieja leyenda que puebla las páginas de
este libro, convertida en un dulce néctar que lleva a la inmortalidad.

Panorámica de Abejar, denominada Puerta de Pinares
La comarca burgalesa-soriana de Pinares limita al Norte con
La Rioja. Es una zona donde se recolecta la miel de las abejas y muchos de los
nombres de sus poblaciones tienen que ver con esta producción de miel y cera,
como Abejar.
El libro se lee con cierta facilidad. Creo recordar que lo
comencé el jueves y lo cierto es que su lenguaje es muy sencillo, aunque
también se crea cierta expectación que hace que no puedas parar entre
capítulos. De hecho, el final de esta primera parte te deja con incertidumbre,
hace que te preguntes qué ocurrirá, te deja con ese interrogante que quieres
descifrar cuanto antes.
La novela toca ciertas temáticas que, entretejidas de manera
magistral, hacen que leer sus páginas se convierta en algo fascinante.
Leyendas, el mito, personajes centenarios, fantasía, el terror convertido en
real, un pueblo entre montañas, el aire dulzón de la miel, secretos del pasado,
un tío huraño, accidentes sin importancia y fantasmas protectores…
El personaje central es Clara que, como lectora, me parece
una niña caprichosa, propensa a accidentes, algo desagradecida… En definitiva,
no me cae bien. También hay que tener en cuenta la edad: diecisiete años. Está
en la edad del pavo, así que disculparemos que sea tan tontita y que en las
próximas novelas madure un poco. Creo, además, que no se ha profundizado en su
tristeza tanto como debería: en unos pocos meses ha perdido a su madre y a su
abuela. Su madre se había suicidado y su abuela, que había cuidado de Clara,
durante los meses siguientes, no pudo soportarlo y terminó falleciendo (quizás
de tristeza). Aunque a veces las recuerda y piensa en ellas, Clara no parece
sentir el vacío que le han dejado esos dos seres queridos en tan poco tiempo.
Tras la muerte de su abuela, Clara tiene que abandonar la
casa donde ha vivido los últimos años en Barcelona, porque se le ha asignado un
tutor legal hasta que cumpla los dieciocho años que vive en una pequeña
población de la sierra de Soria. El primer encuentro con su tío Álvaro no es
muy bueno, ya que él es un hombre huraño que no la trata bien. Antes de llegar
a Colmenar, donde tiene su casa, paran en un torreón de piedra en medio del
campo, La Dehesa. Clara decide que se quiere quedar allí. Su tío, que ve a la
muchacha como un incordio, cede ante los deseos de ella.


Ilustración para El Monte de las Ánimas
Clara se queda sola en el torreón y por las noches tiritará
de miedo y frío, incluso descubre un fantasma que la ayuda y la protege. Pero
también hay un intruso que intenta que ella se largue de allí. En esas noches
de pánico, ella lee El Monte de las Ánimas de Bécquer, lo que le produce más
miedo aún.
Cuando visita Colmenar conoce a dos personas que marcarán a
Clara a lo largo de toda la novela: Braulio y Berta. Con Berta, una chica algo
mayor que ella, tiene una primera discusión que vaticina que se convertirán en
grandes amigas. Con Braulio todo comienza bien, pero lo que no sabe Clara es
que es un lobo con piel de cordero que la terminará traicionando y incluso
intentará vejarla.
Cuando le cuentan la antigua leyenda de la casa del diablo
que se encuentra en el corazón del bosque una especie de imán la lleva hasta
allí. Una noche caerá en una trampa, siendo Bosco quien termine salvándole la
vida.
Bosco es un ser sobrenatural, aunque no sería exactamente
esto. Bosco es un ser centenario, que nació a finales del siglo XIX, es el que
alimenta la leyenda y en Colmenar son muy supersticiosos. Cuando era muy
pequeño estuvo enfermo y el elixir de las abejas, mezclado con la semilla de la
eterna juventud, le salvó la vida, si bien desarrolló su sensibilidad de tal
forma que puede oler el miedo en las personas, por eso se tuvo que marchar de la
gran ciudad a un lugar alejado donde apenas existieran miedos. Es él quien ha
ayudado a Clara, quien ha olido su miedo y quien la ha curado. Al final, se
terminan enamorando y él le confiesa el secreto e incluso le muestra dónde está
escondida la vieja semilla de la eterna juventud.
Cuando unos científicos americanos se hacen pasar por los de
National Geographic, saben que están en peligro, lo que les llevará a separarse
a Berta, Clara y Bosco, sin decir cuál será su destino. Su tío Álvaro les
ayudará junto con las abejas.
El secreto del pasado es que Clara descubre unas cartas y el
antiguo secreto de su familia: que su madre y su tío fueron amantes y que el
hosco Álvaro no es su tío en realidad, sino su padre. Aunque al final terminan
llevándose bien.
Lo más aterrador es que Clara descubre a Robin, uno de los
científicos farsantes, en el avión que la lleva a Londres.

Panal de abejas

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