viernes, noviembre 30, 2012

Diez minutos

Me quedan diez minutos para marchar a casa. Habitualmente suelo quedarme algo más, pero hoy sólo tenía ganas de que terminara la semana, pues ha sido una semana criminal, en el sentido de que ha habido muchísimo trabajo. Ese trabajo también ha ido saliendo, pues no se puede estancar, y aun así hoy me encuentro infinitamente cansada.
Algo positivo es que la próxima semana sólo trabajo el lunes, ya que el martes y el miércoles tengo dos días de vacaciones y luego es puente, ya que el viernes no trabajamos por las Ferias de la Concepción. El jueves viene un amigo mío desde Gerona con algunas personas más, por lo que será extraño vivir La Rioja como cicerone. Acabo de hacer una reserva para visitar las bodegas Paternina en Haro. También visitaremos San Millán de la Cogolla, Ezcaray y Logroño.

Y bien, queda un minuto para las siete. Es hora de cerrar.

Y ahora... relax.

Los Monasterios de San Millán de la Cogolla


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Vista de los dos monasterios de San Millán de la Cogolla

Apenas suelo hablar de mi tierra, porque como para mí es lo conocido, me da la sensación de que todo el mundo sabe. La Rioja es una tierra rica en historia, rica en colores, rica en paisajes variados y, por supuesto, rica en vinos. No en vano, los colores de la bandera simbolizan el vino, la nieve, los bosques y el sol (quizás el amarillo fuera de los cereales, pero hace tanto tiempo que lo estudié que no lo recuerdo bien).
Con motivo de la visita de unos amigos catalanes la próxima semana, haré de cicerone, por lo que pondré algunas interesantes fotos de mi tierra por aquí. Aunque hoy voy a hacer un adelanto: San Millán de la Cogolla. Es curioso, porque ellos son catalanes y además independentistas. Y si por algo es importante en la historia este pequeño pueblo riojano es justamente por el castellano.
San Millán se encuentra en un paraje verde y rodeado de montañas. Se encuentra emplazado en medio de la que aquí se conoce como ‘Ruta de los Monasterios’ y es que justamente en esa ruta hay más monasterios por kilómetro cuadrado de los que podamos imaginar: el Monasterio de Valvanera (que alberga la imagen de la Virgen de Valvanera, patrona de los riojanos), los Monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, la Abadía Cisterciense de Cañas (impresionante edificio de los primeros años del gótico, con vidrieras de color blanco, lo que la convierte en un templo increíblemente luminoso) y Santa María La Real de Nájera.
San Millán de la Cogolla es un pueblo que no contará con más de 500 habitantes, pero que recibe numerosas visitas al año. Y es que cualquier turista que pase por aquí, seguramente se dejará atrapar por las historias de estos monasterios.
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Monasterio de Suso

El Monasterio de Suso (‘suso’ significa ‘arriba’ en castellano antiguo, aunque es una palabra que se encuentra en desuso) ha sido abierto al público hace algunos meses. En los últimos años ha sido restaurado y creo que tendré que visitarlo, porque años ha que no he podido verlo, debido a lo extensa que ha sido esa restauración. Es un monasterio muy pequeño, del siglo VI, y en su origen fue un cenobio visigodo que se construyó junto al sepulcro del eremita Millán. Este edificio fue ampliándose con el paso de los siglos, y hoy en día se pueden distinguir con facilidad las remodelaciones (estilos mozárabe y románico).
Su importancia es más lingüística que artística, pues aquí se gestaron los primeros escritos en castellano. Aquí habitó un monje de un pueblo cercano (Berceo), Gonzalo de Berceo, considerado el primer poeta en castellano. Bien es sabido por todos que los monasterios en la Edad Media utilizaban el latín, considerada la lengua culta. Mientras, el castellano era la lengua usada por el pueblo llano, considerada la lengua coloquial. Gonzalo de Berceo tuvo la genial idea de transcribir la lengua del pueblo en lo que se conoce como las Glosas Emilianenses. Están escritas, en realidad, en lengua romance, que es un castellano aún poco evolucionado y desarrollado.
En el Monasterio de Suso también aparecieron por vez primera las primeras anotaciones escritas en vasco, por lo que San Millán no sólo se considera la cuna del castellano sino también del euskera.
En nuestros días, el Monasterio de Suso se abre para el turismo pero no vive ya ninguna congregación en él. No ocurre lo mismo con el Monasterio de Yuso, donde sí que hay una comunidad de frailes agustinos recoletos.
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Monasterio de Yuso

El Monasterio de Yuso (‘yuso’ significa ‘abajo’ en castellano antiguo) se ubica en el corazón del valle de San Millán, junto al pueblo de San Millán de la Cogolla.
Cuenta la leyenda que el Rey Don García de Nájera ordenó el traslado de los restos del santo (San Millán) de Suso al monasterio de Santa María la Real de Nájera y quienes portaban la arqueta con los restos, al llegar al valle de San Millán, quedaron como clavados en el suelo. Esto se interpretó como la voluntad del santo de no abandonar el valle. El Rey Don García mandó construir en este lugar otro monasterio en el año 1053.
El primer monasterio de Yuso fue de estilo románico, pero fue destruido y reconstruido en estilo herreriano, lo que crea un singular contraste el el paisaje del valle de San Millán.
Hoy en día, los frailes explican cómo el monje medieval tenía que subir pesados libros por una empinada escalera hasta el púlpito, y nos muestra cómo protegían los enormes volúmenes de la humedad. Pero lo más importante es que en el claustro podemos ver facsímiles de los primeros escritos en castellano (los originales no los enseñan), de esas Glosas Emilianenses que escribió Gonzalo de Berceo.

jueves, noviembre 29, 2012

Nieva en Ezcaray

Cuando he salido a la calle, caían pequeños copos de agua nieve y no se veía siquiera la montaña nevada del fondo. No me gusta la nieve. Y hace un frío en Ezcaray...
Luego se me ha olvidado en casa el libro, así que he cogido otro que iba a caer de un momento a otro: el último de Pérez-Reverte. Lo empezaré hoy.

Las primeras nieves

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A medida que subía por la carretera de montaña, la nieve estaba cada vez más cercana. Adoro el paisaje nevado, siempre que me pille lejos. Sé que si hubiera tenido que conducir por nieve no estaría aquí hablando tan feliz sobre ello.
En Valdezcaray han caído las primeras nieves y se ven las montañas nevadas. Pero no ha llegado al pueblo. Y el paisaje es hermoso hoy.

miércoles, noviembre 28, 2012

13.11 horas

A veces una hora es importante por toda la carga de sensaciones que lleva consigo. Si volviera a mirar las horas previas del día que está terminando, mi mente se detiene, sin dudarlo, en las 13.11h. Ese momento tiene que ver con él, aunque es un instante de enorme ausencia, porque él no estaba.
No hacía ni unos minutos que había aparcado, he ido a mi oficina, he trasteado un poco para pasar cierta información a un pen, y de repente me encontraba caminando bajo la lluvia en una única dirección. Ni siquiera se me ha ocurrido pensar en llamarle previamente. No recuerdo el camino, ni la lluvia, ni los colores. Sólo recuerdo mi mente pensando en verle, aunque una vocecita me decía que a esa hora es muy difícil encontrarle en su oficina. Debería haber prestado más atención a esa vocecita interior.
Entonces me he encontrado junto a su mesa vacía y con sus tres compañeros de trabajo sonriéndome. Como podía hablar con uno de ellos, me he quedado allá un rato. 
Sé que nada más que haya regresado a la oficina le habrán dicho que me he pasado por allí. Debería haberle llamado, sí, pero a veces las ausencias son como tienen que ser. Al fin y al cabo, últimamente nos vemos y hablamos mucho. 

De prueba

Como tengo el portátil ocupado, tengo que recurrir al móvil. Espero que llegue. Entonces si tendré todo sincronizado.

martes, noviembre 27, 2012

Cómo una llamada puede cambiarte el día

Lo primero que debería decir es que no tengo palabras. Pero sí las tengo, porque yo siempre tengo palabras para él. 
Cuando por enésima vez el teléfono ha sonado, no esperaba encontrármelo a él al otro lado, aunque mis ojos se han quedado mirando las cifras como si tuvieran que sonarme. Entonces he escuchado su voz.
Y he dejado todo lo que estaba haciendo para irme con él.

Hoy he tenido una hora para observarle. Tiene varios kilos menos, lo que le hace un trasero adorable. El pelo aún no se lo ha cortado, pero el pelo largo siempre le hace más interesante. Ha habido momentos en que nos hemos quedado solos (e incluso a oscuras) que han sido ciertamente íntimos, pero sin silencios extraños. Al final, estábamos trabajando, pero hay tanta confianza con él, que a veces me asombra.

He venido encantada. Le quiero tanto...

lunes, noviembre 26, 2012

Terminando noviembre

Llueve. Aquí está lloviendo y en Valdezcaray está nevando. Esto ya sí que huele a invierno. Casi ha terminado el lunes. Y casi estamos en diciembre. Eso me recuerda a que me voy a presentar a un certamen literario antes de que acabe el año. Eso me recuerda los recuerdos de él, cuando en aquel bar me miró fijamente y me dijo que si ya lo tenía escrito, que me presentara. Siempre me anima a escribir, pese a que a veces el tiempo me falla mucho.
Es curioso. En una semana, tal día como hoy estaré en período previo a vacaciones. ¡Qué me iba a acordar yo de que tenía dos días colgando en diciembre y además junto a un puente festivo!

Termina el lunes. El invierno se acerca. Y él... ¿dónde se encuentra él? Seguro que al marchar, dentro de unas dos o tres horas, veré su coche. Nunca falla. Él siempre está cerca, pero a la vez se encuentra lejos. 

domingo, noviembre 25, 2012

Cuatro meses de Paula

Paula está hecha toda una princesa. Hoy ha cumplido cuatro meses. Y así de risueña está.
La foto es de mitad de esta semana.

Hoy la he tenido en brazos. Está preciosa...

sábado, noviembre 24, 2012

Sabores agridulces

Últimamente, cuando me voy a casa, siempre veo su coche. Está tan cerca y, a la vez, tan lejos...
Y en esos momentos me gustaría ponerme en contacto con él e ir a cualquier sitio, sólo por el placer de estar unos minutos disfrutando de su presencia.

Esta mañana, cuando me marchaba ya a casa, ha pasado y en ese momento he sentido algo especial en mi interior. Podemos pasar tanto tiempo evitándonos, que cuando nos vemos tanto el efecto es de insatisfacción. Siempre quiero más de él, y siempre me sabe a poco. Siempre me queda un sabor agridulce y siento una pequeña grieta dolorosa en el corazón. Pero le quiero tanto...

Hoy me ha alegrado el día.

viernes, noviembre 23, 2012

Flotando en mi nube

Sabía que volvería a pasar, en cuanto he visto su perfil a través del cristal de la oficina, cuando he visto que miraba de reojo sin osar mirar de frente... Sabía que tendría que regresar unos minutos más tarde.
Así que he salido al encuentro pasados unos cinco minutos. Y efectivamente ha venido y ha parado. 
He sentido el aleteo de millones de mariposas en mi estómago, he sentido que una mano invisible me tocaba el alma, me notaba ligera como una pluma... Tal es el efecto que él causa en mí. Esa mirada tan profunda que dice tanto, que contiene en sí misma todas las cosas del mundo. Esa voz tan sensual, tan segura, que amansa mi corazón con sólo escucharla... Tiene aún más hebras de plata, pero sigue estando tan guapo como siempre, sigue tan adorable como siempre. Y yo sigo tan enamorada como siempre. 
Tenía que alejarme un poco y un tiempo de él para comprender que sigo queriéndole como nunca. A partir del momento en que nos hemos despedido, me he encontrado flotando en mi nube.
Ya no había exceso de trabajo, ni sueño acumulado, ni nada. Las siguientes horas se me han pasado sin darme cuenta. Tal es el efecto que él causa en mí...

¡Ay del amor!

jueves, noviembre 22, 2012

Caminando deprisa

La vida, o las necesidades o las obligaciones, nos llevan a caminar deprisa, casi a correr, buscando el final de ese trayecto. Y corremos, corremos, sin darnos cuenta de que podríamos estar perdiéndonos cosas magníficas a lo largo del camino. En ese viaje, lo importante no es llegar al destino, sino disfrutar del camino en sí mismo. Como paralelismo, podría compararse a nuestra vida, donde no esperamos que llegue el final, sino que vamos viviendo cada momento.
Lamentablemente, en estos tiempos modernos, colmados de ruido, velocidad, estrés y ondas invisibles, no nos damos cuenta más que de llegar... a cualquier sitio.

Hace unos años, cuando aún era estudiante de alemán en Salamanca, regresaba al piso de estudiantes una noche templada y llevaba algo en las manos que cayó al suelo. En mis prisas por llegar y a cien metros del portal, me quedé completamente parada. Aún lo recuerdo hoy. Una bocacalle en cuyo nombre no me había fijado, Calle El Cristo, a pesar de que llevaba varios años viviendo allí, el color anaranjado de las farolas que despuntaban destellos dorados en esa piedra tan peculiar de los edificios de aquella ciudad, el reflejo de los adoquines y... el silencio. Esa paz que inundaba todo.
Recuerdo que se me puso la piel de gallina, que me permití unos minutos para reflejar en mis retinas la belleza de aquel momento. Todavía hoy atesoro esos instantes como recuerdos vívidos de algo que vemos pasar sin darnos cuenta.

Varios años después ya no vivo allí y aún recuerdo momentos mágicos. Como ese. Éste que me hizo ser consciente de lo rápido que vamos por la vida. Todavía hoy, cuando me doy cuenta de que quiero llegar a algo, cierro los ojos y rememoro ese instante. Y entonces miro a mi alrededor y hago una radiografía de todo lo que me rodea: los ruidos, los aromas, los silencios, los colores, los cambios... 

Recuerdos muy vivos


A veces se detiene el tiempo y no sabemos muy bien por qué. Podría recordar innumerables momentos en que se ha detenido el reloj. Como cuando aquella noche él me llevaba a casa, recuerdo ese perfil en plata bajo la luz de la luna, los nervios en su voz y el temblor de la mía. Hace tanto tiempo ya... Recuerdo el momento en que le miré a los ojos la primera vez, el tenue sonido de una melodía melancólica en la negrura de aquel bar, y su voz, esa voz sensual y segura, esa voz que me encandiló la primera vez. Y no hace tantos días que he vuelto a suspirar al escucharle, y he vuelto a sentir ese hormigueo dentro de mí cuando vi su nombre en la pantalla de mi móvil.
A veces se detiene el tiempo. A veces es dulce recordar esos momentos en que se para el reloj y deseas que no acaben nunca. 
Otras veces, el segundero se para y ya no vuelve a ponerse en marcha. Eso es lo que ocurrió el lunes. La despedida de alguien cercano, de alguien a quien podría recordar aquel lejano verano en la ermita, cuando se acercó a mí y le conocí, podría escucharle. Recuerdo que aquel verano salía con un amigo suyo. Y entonces le conocí. Y le veía a menudo, pese a que su amigo y yo lo dejamos, seguíamos viéndonos por ahí. Podría escucharle ahora, recuerdo nítidamente su voz. Joder, qué injusto es todo esto.

miércoles, noviembre 21, 2012

En algún momento se ha parado el reloj

Me da la sensación de vivir en una especie de lunes que no ha terminado, como si en cierto momento se hubiera detenido el tiempo y aún permaneciéramos en ese instante. Algo así hay.
Qué extraño, que mañana es jueves y parece que fuera martes.

No sé. A veces da la sensación que la vida se ha parado. Quizás lo de E. nos ha tocado el alma. Estos días no tengo muchas ganas de escribir. 

martes, noviembre 20, 2012

La vida es un instante

Cuando una tragedia nos toca de cerca siempre nos hace pensar un poco en todo, quizás más intensamente de lo que hemos hecho en los últimos meses. A lo largo de nuestras vidas, tenemos que despedirnos de mucha gente. Lo normal es que sean personas que ya tienen su vida hecha, no personas a las que aún les queda toda una vida por vivir. 
Es duro e incierto. Es injusto que en nuestra vida tengamos que despedirnos de una persona joven. 

Podría recordar todas las personas cercanas que se me han ido en la vida. Podría recordar las personas jóvenes cuya hora llegó y aún no atino a comprender cómo es posible que de repente su vida se haya esfumado... en un mínimo instante. Son preguntas que no obtienen respuesta. Pero nos hacen concienciarnos de que nuestra vida podría acabar de un instante a otro, tan rápido como para que ni siquiera nos dé tiempo a pensar en ello.

Soy consciente de que mi conmoción en el momento presente es similar a la conmoción que ha causado la noticia en toda la comarca.

Vivamos pues... como si mañana fuera el último día de nuestras vidas.

lunes, noviembre 19, 2012

Una voz entre la negrura

Hoy es uno de esos días en que necesitaba escucharle. Llevaba muchísimo tiempo sin hablar con él. Hoy era uno de esos días en que disfrutas, en que sabes que necesitas escuchar su voz y sentirte plena. 
Hasta hoy no era consciente de todo lo que he echado de menos esa voz, esos ojos, esas manos. Lo cierto es que no quiero pensar en él, pero después de tanto tiempo... cuando le he vuelto a escuchar... Estoy tan enamorada... Quizás esto es lo que más pánico me da.
Me aporta tanto... Sin ir más lejos, hoy venía con un alma que me pesaba varios cientos de kilos y termina el día que es tan ligera como una pluma. Y siempre es él quien consigue hacer ese milagro, siempre consigue que las cosas sean mejores de lo que parecen a simple vista.

domingo, noviembre 18, 2012

Tres días sin portátil

Es muy raro que durante una semana no aparezca aquí en tres días, pero esta semana ha ocurrido. Han ocurrido cosas extraordinarias... He ido de quintada por primera vez y he disfrutado como una enana. Las anteriores ocasiones estaba fuera, por lo que esta vez no podía perdérmela.
Desde las once de la mañana hasta las once y media de la noche estuve sin parar, en ese reencuentro de gente que estudió contigo, con aquellos a los que ves todos los días y con aquellos a los que hace años que no ves. 

Lamentablemente, en las últimas horas ha ocurrido una tragedia y no tengo ganas de hablar de mí. Hay veces que ocurren las cosas y no llegamos a entender por qué. Esta noche ha fallecido un conocido de treinta años. Sólo con el hecho de escribirlo se me ha puesto la piel de gallina. Todo esto me hace pensar mucho en todo. 

jueves, noviembre 15, 2012

Cuando las cosas ocurren

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A veces ocurren cosas extrañas, un tanto inexplicables... Pero, sin duda alguna, todo ocurre por un motivo.
A veces es mejor no darle vueltas y seguir mirando al frente. Hay cosas que duelen, claro, inevitablemente ese dolor que te lacera te hace también más fuerte.

Y en realidad, no es tanto, no me siento tan afectada. Sólo me siento como si me hubiera quitado una losa muy pesada de encima.

Se acerca el sábado. Se acerca la quintada.

martes, noviembre 13, 2012

Trece

La única superstición que tengo es respecto del número 13. Cuando es martes y trece sé que saldrá algo mal. Las peores cosas de mi vida han tenido que ver con el número trece.
Y no falla. Ese número, desafortunadamente, está ligado a un infortunio decadente. Al menos en mi caso. Aunque también es cierto que conozco a personas para las que el trece es símbolo de buena fortuna.

En fin, para mí hoy se ha vuelto a demostrar que no. Que el trece es malo. Y es la única superstición que tengo. Tredecafobia se llama.

lunes, noviembre 12, 2012

La cuenta atrás

Quedan pocos días para la Quintada. Tengo ganas, pues no se celebran todos los años. Como bien indica la palabra, se celebran cada cinco años. 
Lo cierto es que no veo a mis quintos mucho. Unos se han casado y tienen niños y poco tiempo para cafés, otros viven y trabajan en el extranjero, o incluso a los que viven en la capital les veo poco. Únicamente a algún banquero o al dueño de un bar los veo a menudo.
El sábado va a ser mortal. Desde las once de la mañana sin saber cuándo acabará la noche y en qué situación... Aunque esto último es previsible. Porque si yo estoy de Quintada, él también estará con sus quintos. Ha querido el azar que celebremos lo mismo el mismo día, sólo que en diferente año de nacimiento. Creo que no es muy difícil deducir con quién terminaré la noche.

Esta semana... es un tanto extraña. Aún no sé si trabajamos el miércoles. Me temo que no. Aunque nunca se sabe. Creo que únicamente tenemos dos reuniones, lo que deja un margen para respirar. Y el sábado es la guinda de la semana. Me apetece mucho.

domingo, noviembre 11, 2012

El paseito

El perro estaba triston, así que, pese al frío, he tenido que sacarle de paseo. Quería quedarse en el frontón. Luego querrá que le coja en brazos. No sabe ni nada...

BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

sábado, noviembre 10, 2012

Para recapacitar

No me gusta mucho hablar de las noticias, pero sí que es cierto que últimamente me siento un tanto preocupada por la situación de crisis de nuestro país. España se va al traste y cada vez es peor. Miro hacia Grecia y se me pone la piel de gallina con pensar que nuestro país podría verse en una situación parecida. 
Y me cabrea mucho que siempre sea el individuo de a pie el que termine pagando las consecuencias. Cada vez hay menos médicos, pero ¿por qué en cambio hay tantos políticos? Vas a Urgencias y tienes que esperar durante horas para, al final, quizás no ser atendida. 
Luego está el asunto de los desahucios. La situación trágica a la que hemos llegado con el suicidio de dos personas porque les iban a dejar en la calle.
¿Adónde vamos a llegar...?
¿Y la huelga general del próximo miércoles es una solución? ¿Arreglará algo? Pues no. Claro que no. 
Está todo tan parado que nos hace mantener la respiración. Hoy en día nada es seguro aquí. Nada.
Dentro de 50 años, cuando sea octogenaria, este país seguirá en crisis. Quizás no tan atenuada como hasta ahora, pero seguiremos en deuda.
Podría alargarme en este tema, pero es que siento tal impotencia que prefiero dejarlo aquí.

Con quince años empecé a salir de fiesta. Los bares estaban llenos: había quince o veinte bares que todos los sábados tenían gente. E incluso los viernes. 
Hoy sales de fiesta un sábado y no hay un alma por la calle. Siguen los mismos quince o veinte bares, con diferente nombre y quizás con la decoración cambiada, pero ahora están vacíos. 

viernes, noviembre 09, 2012

En su mirada

Esta mañana amanecía con una intensa niebla que ha ido desapareciendo a medida que iban pasando las horas. La niebla ha dado paso al agua y esta noche sí que es una noche otoñal de verdad. 
Esta semana está siendo dura, demasiado dura.
Y sin embargo siento el calor de su intensa cercanía. Hoy me he enterado de que su quintada es el mismo día que la mía. El 17 de Noviembre. Me veo con varias cervezas de más en la barra de algún bar, con una música no identificable y perdida en su mirada perfecta.

No le veo últimamente, aunque tampoco he hecho nada por verle. Tan cerca... y tan lejos.

jueves, noviembre 08, 2012

Sensaciones plenas

Cuando he escuchado las campanadas, pensaba que era ya medianoche. En mi mente pensaba que mejor, porque me quiero ir a dormir. Ahora, antes de marchar, cuando he visto la hora en el portátil, me he quedado un poco sorprendida. Entonces he pensado que tendría una hora más para leer. 
Ken Follett me tiene engachada. Irremediablemente. Sé que va a ocurrir. Y yo me permito engancharme, porque en realidad es un narrador extraordinario, de los mejores de la actualidad. 
Adoro esa sensación que siempre llega con el agridulce sabor a frío invernal, la de taparme hasta la nariz y leer hasta que los párpados lentamente se me caen. A veces me quedo profundamente dormida perdiendo el punto del libro donde me encontraba. Pero adoro estar así. Eso sólo ocurre en invierno.
Hoy hacía una noche completamente invernal, una de esas noches en que la niebla lo cubre todo, donde ese aura blanca llega hasta el suelo y no ves absolutamente nada. 
Una noche fantasmal, si no fuera porque mi corazón palpitaba rápidamente después de... 

Le echo de menos. Intento que no, pero es que sí. No puedo evitarlo. Lo que daría por dormir esta noche con él y olvidarme de la niebla, del invierno, de Follett y de los vecinos locos.

Arrecife y otros rincones de Lanzarote


Me quedan ciertos lugares de describir de Lanzarote: unos en los que estuve motu proprio y otros en los que sólo estuve de pasada. Al día siguiente de haber llegado había planeado quedarme todo el día en la inmensa piscina del hotel, aprovechando que hacía sol. Así que cogí el bikini, la toalla y un libro y me tumbé en una hamaca que se encontraba en las primeras filas de la piscina. Me encontré rodeada de extranjeros: dos niñas saltando al agua a la de tres (ein, zwei, drei… se les oía decir en alemán, y a la de tres, se tiraban al agua); una pareja de jubilados leyendo The Guardian y comentando en inglés todas y cada una de las noticias del diario inglés; una señora entrada en años y en carnes, rubia teñida, caminando alrededor mientras hacía aspavientos para, finalmente, tirarse a la piscina. Todo una miscelánea de diferentes culturas mezcladas al sol. Y de fondo, cada pocos minutos, pasaba un avión que estaba a punto de aterrizar, porque teníamos el aeropuerto justo detrás del hotel. Desde mi perspectiva parecía que el avión iba a chocar contra una de las alas del hotel.
Al final me encontraba de relax, al sol, sin obligaciones ni responsabilidades… justo lo que había ido a buscar allí. Pero aquella quietud me llevó a darme un chapuzón y a marcharme después. Decidí ir a Arrecife, la capital de la isla, a comprar Lotería de Navidad, que se encontraba a diez minutos en taxi.
Ayuntamiento de Arrecife

Arrecife cuenta con modernas edificaciones y coloridas calles de intensa actividad comercial. Sin embargo, esta ajetreada vida moderna no le ha impedido conservar el carácter y el estilo de pueblo colonial de pescadores de sus orígenes, algo que se puede comprobar al recorrer los alrededores del Charco de San Ginés, con las barcas de pesca junto a la playa y los pescadores reparando redes y aparejos.
Calle Real de Arrecife

Fundada en el siglo XV, Arrecife disfrutó de una vida tranquila de aldea de pescadores durante más de dos siglos, hasta que en el siglo XVII una invasión de piratas berberiscos atacó la que era entonces capital de la isla, San Miguel de Teguise. Se decidió entonces trasladar la capital a Arrecife, que se encontraba bien defendida, debido a sus dos excelentes puertos naturales y porque tenía una posición estratégica para defenderse.
Castillo de San Gabriel

De esta época es el Castillo de San Gabriel que, desde un islote situado frente a la ciudad, domina toda la bahía entre el litoral y los islotes de Los Franceses y Los Ingleses.
El Castillo de San Gabriel se erigió en el siglo XVI por orden del rey Felipe II. Fue destruido e incendiado por piratas que se encontraban bajo las órdenes del corsario Morato Arráez. Cuenta la leyenda que, tras una heroica resistencia, en la que resistieron por igual hombres y mujeres, ellas prefirieron acabar con sus vidas, antes de caer en manos de los piratas, tras morir los hombres. Pocos años después, se reconstruyó el castillo y se unió a la ciudad a través de lo que se conoce como “el puente de las Bolas”, por las esferas que coronan los pilares sobre los que se apoya.
Calle en Arrecife

Para asegurar la defensa de la ciudad por la costa norte, Carlos III mandó construir otro castillo en el siglo XVIII. Hoy conocido como Castillo de San José, se construyó en un momento en que la crisis laboral azotaba la isla, por lo que el ingenio popular lo llamaba “el castillo del hambre”, ya que allí trabajaban todos aquellos que no tenían nada que llevarse a la boca.
Charco de San Ginés

Arrecife sigue siendo una ciudad pesquera. Su flota, la primera en número de embarcaciones de todas las islas, compite con las modernas y tecnificadas flotas de Japón y Rusia en la explotación del banco canario que se encuentra entre Lanzarote y el continente africano.
Panorámica de Arrecife

El edificio más alto de la isla es un hotel de lujo que se levantó antes de que se aprobara la ley de construcción de no más de dos plantas. Se trata de una mole acristalada que fue reconstruida hace unas décadas tras un incendio que lo destruyó todo.

Uno de los sitios donde no pude ir por las circunstancias adversas fue Costa Teguise. Esas circunstancias adversas es que tenía que coger un avión el día que se celebra el célebre mercadillo de Costa Teguise. Sí que pasé en varias ocasiones por allí y, sin lugar a dudas, es uno de los lugares que más vida tiene de la isla, junto con Puerto del Carmen. Si volviera a Lanzarote nuevamente, tengo claro que me alojaría en Costa Teguise.
Centro Comercial Biosfera

Puerto del Carmen es el centro turístico de Lanzarote. Se supone que mi hotel se encontraba en Puerto del Carmen, pero el día que visité este pueblo tuve que coger un taxi y se encontraba a diez minutos.
Puerto del Carmen dispone de confortables complejos hoteleros, instalaciones deportivas, centros de diversión nocturna e importantes zonas comerciales para atender a los visitantes.

El último día lucía un espléndido sol cuando visité Biosfera, el grandísimo centro comercial de la isla, ubicado en Puerto del Carmen. No era tan grande, pero para Lanzarote está muy bien.
Guagua 

La Ruta del Aire en Lanzarote


Jameos del Agua

La última excursión guiada se denominaba “la ruta del aire” y ocupaba toda la zona norte de la isla de Lanzarote. Todas las paradas que hicimos se encontraban alrededor del Volcán de La Corona. Este volcán hizo erupción por última vez hace 20.000 años. Los ríos de lava de la erupción fueron creando vías, que a su vez crearon cuevas hasta llegar al mar. Estas cuevas subterráneas de ríos de lava son tubos volcánicos: el tubo se enfrió y se solidificó en su parte exterior, mientras por dentro seguía corriendo la lava. En la zona norte, este tubo volcánico se divide en cuatro tramos interconectados entre sí: la Cueva de los Verdes, los Jameos del Agua, la Cueva de los Siete Lagos y la Cueva de la Atlántida. Las dos últimas cuevas, debido a sus características, no se pueden visitar, debido a que están anegadas en agua o se adentran en las profundidades del Océano. Ese día vimos las dos partes que sí se pueden visitar: la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua. Lo que tienen de peculiar estas cuevas surgidas de ríos de lava es que se terminan hundiendo.
Volcán de La Corona

El Monumento Natural de La Corona está protegido debido a sus especies vegetales. Hay una interesante flora: tabaibas, aulagas o beroles. Hay incluso plantas autóctonas de Lanzarote que no crecen en otras islas de Canarias. Esta zona de la isla también cuenta con una fauna autóctona; lagarto de Haría, pardela cenicienta (ave parecida a la paloma común), el aguirre, los halcones de Eleonora y Berbería, etc.
Volcán de La Corona

En el Monumento Natural de La Corona hay terrenos cultivados y otras construcciones. Son anteriores a la declaración de La Corona como Monumento Natural. Tras esta declaración, se prohibió construir y cultivar nada más, dejando lo que ya había.
César Manrique, siempre que construía en uno de esos espacios, le ponía un símbolo, generalmente una escultura, para cada uno de esos lugares. Estos lugares además tienen su propia música.
Manrique usa elementos que recicla. En los Jameos del Agua, la madera es uno de esos elementos, rescatada de un barco hundido. Rescata lugares que eran ruinas. Antes de 1960, los Jameos era un auténtico vertedero.
Cartel indicador de entrada a la Cueva de los Verdes

La Cueva de los Verdes está casi intacta, tal y como quedó, sólo habilitada para poder pasar a través de ella. Fue la primera cueva del tubo volcánico abierta al público. La Cueva tiene unos dos kilómetros de longitud y entre 30 y 40 metros de alturas. En su origen fue un proyecto de César Manrique, y cuando le ofrecieron la reconstrucción de los Jameos del Agua, cedió el proyecto de la Cueva de los Verdes a uno de sus compañeros de profesión, Jesús Soto.
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Interior de la Cueva de los Verdes

En el interior de la Cueva de los Verdes, la temperatura siempre está a 20º (nunca varía). Es una cueva recubierta de basalto por las lavas del volcán. Las losas del suelo se reconstruyeron con los restos de un barco que había naufragado en la costa cercana. La cueva se abrió en 1964. No hay eco. No hay animales ni ningún tipo de vida dentro (ni siquiera hay murciélagos).
Entrada a la Cueva de los Verdes

Hay pequeños lagos donde las cenizas volcánicas cubren el fondo creando un efecto espejo tan nítido que parecen agujeros al reflejar los techos. Dentro hay un altar. La acústica es perfecta y en el interior se hacen conciertos, ya que al no haber ningún tipo de contaminación y no existir eco, la música sale perfecta.
Lago artificial en los Jameos del Agua

En los Jameos del Agua César Manrique crea su obra más famosa, convirtiéndolo en un lugar mágico. Aquí no hay sensación de cueva, ya que se derrumbó en varios puntos del techo y se ve el exterior. Se llama 'jameo' a la oquedad ocasionada por un pequeño derrumbe, y a través de este hueco puede entrar la gente. El recorrido lleva a un lago natural de aguas cristalinas.
Cangrejitos en el interior del lago natural

En este lago viven unos cangrejitos blancos y ciegos. Por estos cangrejos, el símbolo colocado por Manrique en los Jameos es un cangrejo. Por cierto, estos cangrejos me recordaron a un libro que leí hace mucho tiempo, El Quinto Día, y me estremecí, porque los cangrejos blancos y ciegos del libro daban miedo (libro muy recomendable).
Estatua del cangrejo, símbolo de los Jameos del Agua

Hay un segundo lago de fondo blanco y aguas azules, este lago es artificial. Este lago es obra de Manrique y se encuentra junto al auditorio.

Órzola

En las inmediaciones de Órzola se encuentra la plantación más grande de Aloe Vera de Lanzarote. El aloe proviene del centro de África. Esta planta fue usada en Egipto y China por sus cualidades terapéuticas. A Canarias llega desde África y desde aquí se lleva a América.
Plantación de Aloe Vera

Siempre se ha usado para afecciones de la piel. En Lanzarote esta planta se come para favorecer el riego sanguíneo, para controlar los niveles de azúcar en la sangre, también para controlar el colesterol; es capaz de curar algunas úlceras. Es blanqueante dental y cura la gingivitis (sangrado de encías). Sirve para paliar la psoriasis. Aunque no es fácil emplearlo de la manera correcta. La planta tiene una protección natural, la aloína, de color amarillento, que puede ser tóxica. Las hojas de la planta se cortan y se hacen cuatro cortes por los lados y se quita la piel. En su interior hay una gelatina transparente. Probé esta gelatina, que tiene un sabor amargo, y luego me la pasé por la piel. Quizás ya no me salgan arrugas.
El aloe presenta más de 300 variedades distintas, de las cuales sólo cinco de ellas son beneficiosas para el organismo.
En la plantación Lanzaloe se cultiva la planta reina del Aloe Vera, la Barbolensis Miller.

Al norte, está el Mirador del Río, una fortaleza abandonada tras la Guerra de Cuba, fortaleza que Manrique acondiciona en un acantilado vertical.
Pez símbolo de Mirador del Río

El Mirador del Río data de 1973. Aquí se plasman características propias de la obra de Manrique: construir sin destruir, mimetizar la obra con el medio ambiente. Su color es, sin duda alguna, el blanco. El color blanco es resplandeciente, mezcla la pintura plástica y la fibra, por lo que convierte las superficies pintadas en algo muy resistente y suave; se crea la misma pintura que se utiliza en las cubiertas de los barcos. Ese blanco contrasta con la piedra volcánica y negra y con los elementos constructivos volcánicos. En la obra de Manrique no hay formas rectas ni ángulos, sino que todo es curvo. Esto aporta dulzura a sus construcciones. Para él, la línea recta es agresiva, y la vegetación y el agua son importantes en las construcciones. El cristal es otro elemento muy utilizado por César Manrique. Le gustaba prolongar ventanas, con el fin de que el sol de Lanzarote entre en esos espacios para disfrutar de esas panorámicas. El mejor ejemplo de esta “ampliación de los espacios a través de los cristales” se encuentra en el Horno-Asador de Timanfaya.
Entrada a Mirador del Río

El Mirador del Río parece formar parte del propio acantilado, aunque está construido sobre él. Los Acantilados o Riscos de Famara tienen 23 kilómetros de longitud.
Isla de la Graciosa desde el Mirador del Río

Desde ahí se ve la isla de la Graciosa y el archipiélago de los Chinijos. “Chinijos” en guanche significa “pequeños”. La isla de la Graciosa tiene 600 habitantes y es la única habitada del archipiélago. Esta isla cuenta con cuatro volcanes. Se encuentra a un kilómetro de longitud por el Paso del Río (de ahí que el Mirador se llame así).
Paso del Río, desde el Mirador del Río

La Isla de Montaña Clara pertenece a una familia de Lanzarote y se encuentra en venta; en el momento actual se intenta vender por nueve millones de euros. El Roque del Este fue la última isla en surgir de todo el archipiélago canario.
Isla de la Alegranza

La isla de la Alegranza tiene forma de ballena y se encuentra a doce kilómetros de Lanzarote. Esta isla contiene el cráter más grande de Lanzarote, de un kilómetro de diámetro.
Ye es el pueblo de mayor altura de Lanzarote.
Valle de las Palmeras

Las cubiertas de las casas son planas por norma y por necesidad. Como la isla carece de agua, tienen que aprovechar el agua de las pocas lluvias que recibe. Por lo que las cubiertas recogían el agua que luego depositaban en los aljibes. Los volcanes además tienen la función de embudo gigante que almacena agua y luego se utiliza para el campo.
Lanzarote es la isla más baja de Canarias (las montañas atraen la lluvia, en el sentido de que las nubes impactan contra ellas, lo que ocasiona lluvia). Esa falta de lluvia en Lanzarote se suplía trayendo agua de otras islas. En la actualidad hay potabilizadores y desalinizadoras, pero el sabor del agua es muy fuerte y a veces puede ocasionar molestias intestinales.
Haría

Comimos en el pueblo de Haría. Es la población más importante del norte, se ubica en el Valle de las Palmeras. Este valle tiene la variedad de palmera llamada Phoenix Canariensis. Aunque fue traída de África, esta variedad de palmera crece de forma natural y a veces salvaje en todas las islas Canarias. En el pasado fue utilizada por los aborígenes de Lanzarote, que la utilizaban como elemento de construcción (techumbres), para utensilios domésticos (canastos para las faenas del campo) y para vestir (sombrerería). Esta palmera, además, produce dátiles, que se comercializan. De esta palmera se saca el licor guarapo, una especie de miel que se recoge haciendo sangrar a la palmera; es afrodisíaco.
Haría

El pueblo de Haría es un oasis en medio del valle. Parece un pueblo norteafricano por la profusión de palmeras, que a veces llegan incluso a 30 metros de altura. El pueblo es una muestra de arquitectura popular, e incluso hay casas de mayor rango, de familias que se enriquecieron en América y, al regresar, construyeron grandes casas. En la actualidad, estas grandes casas son museos y la mayor parte de ellas están empleadas por el Cabildo Insular. Todas estas casas cuentan con patio interior.
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Diosa Tara de la Fertilidad

En Haría hay una escultura que llama la atención. Es de origen aborigen: Tara, la diosa de la fecundidad, que dicen que obra milagros.

La zona norte es una zona desgastada. Cerca de Haría se encuentra Arrieta (seguro que algún colonizador de origen vascuence recayó en esta zona poniéndole nombre al pueblo).
Interior del Jardín de Cactus

La última parada fue la que es la última obra de Manrique (en vida): el Jardín de Cactus, construido en 1990. Se ubica entre dos pueblos, Mala y Guatiza, y aprovecha una cantera con ceniza volcánica.
Interior del Jardín de Cactus

Tiene forma de anfiteatro romano; en bancales Manrique coloca cactus traídos de todos los continentes. El molino de entrada corona el Jardín de Cactus. Hay más de 2.400 variedades de cactus y unas 10.000 plantas.
Molino del Jardín de Cactus

En Mala y Guatiza se cultivan diversas variedades de cactus que atraen a un insecto especial. Los mayas ya utilizaban en la Antigüedad un tinte de color rojizo, casado de un cactus (del insecto que vivía en el cactus). Este insecto es la cochinilla. Los conquistadores lo trajeron a España. El cultivo actual de la cochinilla queda limitado a estos pueblos. El tinte de la cochinilla es de excelente calidad y también es muy difícil recolectarlas. Las manchas blancas junto a los cactus son agrupaciones de cochinillas.
Cactus, símbolo que Manrique colocó en el Jardín de Cactus

El tinte se usaba para teñir telas de calidad. Con la llegada de los tintes sintéticos, la competencia es muy alta. En la actualidad, se utiliza como colorante para las industrias farmacéutica, cosmética, de alimentación y bebidas. Hoy se demanda de nuevo, aunque intentan diferenciarse de marcas similares.
La cochinilla es un insecto negro que segrega una sustancia blanca que la protege de las inclemencias del tiempo. Es un parásito que se alimenta del cactus. Cuando se recolecta, se deja secar y segrega un líquido que da el color rojo del tinte (muy concentrado).

En 25 minutos desde allí habíamos vuelto al hotel. Lo que vi en el norte de la isla es quizás una de las cosas que más me gustó de Lanzarote. Para regresar…
Islas de la Graciosa y Alegranza desde Mirador del Río