La última excursión guiada se denominaba “la ruta del aire”
y ocupaba toda la zona norte de la isla de
Lanzarote. Todas las paradas que hicimos se encontraban alrededor del Volcán de
La Corona. Este
volcán hizo erupción por última vez hace 20.000 años. Los ríos de lava de la
erupción fueron creando vías, que a su vez crearon cuevas hasta llegar al mar.
Estas cuevas subterráneas de ríos de lava son tubos volcánicos: el tubo se
enfrió y se solidificó en su parte exterior, mientras por dentro seguía
corriendo la lava. En la zona norte, este tubo volcánico se divide en cuatro tramos
interconectados entre sí:
la Cueva
de los Verdes, los Jameos del Agua,
la
Cueva de los Siete Lagos y
la Cueva de
la Atlántida. Las dos
últimas cuevas, debido a sus características, no se pueden visitar, debido a
que están anegadas en agua o se adentran en las profundidades del Océano. Ese
día vimos las dos partes que sí se pueden visitar:
la Cueva de los Verdes y los
Jameos del Agua. Lo que tienen de peculiar estas cuevas surgidas de ríos de
lava es que se terminan hundiendo.
El Monumento Natural de La Corona está protegido debido a sus especies
vegetales. Hay una interesante flora: tabaibas, aulagas o beroles. Hay incluso
plantas autóctonas de Lanzarote que no crecen en otras islas de Canarias. Esta
zona de la isla también cuenta con una fauna autóctona; lagarto de Haría,
pardela cenicienta (ave parecida a la paloma común), el aguirre, los halcones
de Eleonora y Berbería, etc.
En el Monumento Natural de La Corona hay terrenos
cultivados y otras construcciones. Son anteriores a la declaración de La Corona como Monumento
Natural. Tras esta declaración, se prohibió construir y cultivar nada más,
dejando lo que ya había.
César Manrique, siempre que construía en uno de esos espacios, le ponía un
símbolo, generalmente una escultura, para cada uno de esos lugares. Estos
lugares además tienen su propia música.
Manrique usa elementos que recicla. En los Jameos del Agua,
la madera es uno de esos elementos, rescatada de un barco hundido. Rescata
lugares que eran ruinas. Antes de 1960, los Jameos era un auténtico vertedero.
Cartel indicador de entrada a la Cueva de los Verdes
La Cueva
de los Verdes está casi intacta, tal y como quedó, sólo habilitada para poder
pasar a través de ella. Fue la primera cueva del tubo volcánico abierta al
público. La Cueva
tiene unos dos kilómetros de longitud y entre 30 y 40 metros de alturas. En
su origen fue un proyecto de César Manrique, y cuando le ofrecieron la
reconstrucción de los Jameos del Agua, cedió el proyecto de la Cueva de los Verdes a uno de
sus compañeros de profesión, Jesús Soto.
Interior de la
Cueva de los Verdes
En el interior de la Cueva de los Verdes, la temperatura siempre está
a 20º (nunca varía). Es una cueva recubierta de basalto por las lavas del volcán.
Las losas del suelo se reconstruyeron con los restos de un barco que había
naufragado en la costa cercana. La cueva se abrió en 1964. No hay eco. No hay
animales ni ningún tipo de vida dentro (ni siquiera hay murciélagos).
Entrada a la
Cueva de los Verdes
Hay pequeños lagos donde las cenizas volcánicas cubren el
fondo creando un efecto espejo tan nítido que parecen agujeros al reflejar los
techos. Dentro hay un altar. La acústica es perfecta y en el interior se hacen
conciertos, ya que al no haber ningún tipo de contaminación y no existir eco,
la música sale perfecta.
Lago artificial en los Jameos del Agua
En los Jameos del Agua César Manrique crea su obra más
famosa, convirtiéndolo en un lugar mágico. Aquí no hay sensación de cueva, ya
que se derrumbó en varios puntos del techo y se ve el exterior. Se llama 'jameo' a la oquedad ocasionada por un pequeño derrumbe, y a través de este hueco puede
entrar la gente. El recorrido lleva a un lago natural de aguas cristalinas.
Cangrejitos en el interior del lago natural
En este lago viven unos cangrejitos blancos y ciegos. Por
estos cangrejos, el símbolo colocado por Manrique en los Jameos es un cangrejo. Por cierto, estos cangrejos me recordaron a un libro que leí hace mucho tiempo,
El Quinto Día, y me estremecí, porque los cangrejos blancos y ciegos del libro daban miedo (libro muy recomendable).
Estatua del cangrejo, símbolo de los Jameos del Agua
Hay un segundo lago de fondo blanco y aguas azules, este
lago es artificial. Este lago es obra de Manrique y se encuentra junto al
auditorio.
En las inmediaciones de Órzola se encuentra la plantación
más grande de Aloe Vera de Lanzarote. El aloe proviene del centro de África.
Esta planta fue usada en Egipto y China por sus cualidades terapéuticas. A
Canarias llega desde África y desde aquí se lleva a América.
Siempre se ha usado para afecciones de la piel. En Lanzarote
esta planta se come para favorecer el riego sanguíneo, para controlar los
niveles de azúcar en la sangre, también para controlar el colesterol; es capaz
de curar algunas úlceras. Es blanqueante dental y cura la gingivitis (sangrado
de encías). Sirve para paliar la psoriasis. Aunque no es fácil emplearlo de la
manera correcta. La planta tiene una protección natural, la aloína, de color
amarillento, que puede ser tóxica. Las hojas de la planta se cortan y se hacen
cuatro cortes por los lados y se quita la piel. En su interior hay una gelatina
transparente. Probé esta gelatina, que tiene un sabor amargo, y luego me la
pasé por la piel. Quizás ya no me salgan arrugas.
El aloe presenta más de 300 variedades distintas, de las
cuales sólo cinco de ellas son beneficiosas para el organismo.
En la plantación Lanzaloe se cultiva la planta reina del
Aloe Vera, la
Barbolensis Miller.
Al norte, está el Mirador del Río, una fortaleza abandonada
tras la Guerra
de Cuba, fortaleza que Manrique acondiciona en un acantilado vertical.
Pez símbolo de Mirador del Río
El Mirador del Río data de 1973. Aquí se plasman
características propias de la obra de Manrique: construir sin destruir,
mimetizar la obra con el medio ambiente. Su color es, sin duda alguna, el
blanco. El color blanco es resplandeciente, mezcla la pintura plástica y la
fibra, por lo que convierte las superficies pintadas en algo muy resistente y
suave; se crea la misma pintura que se utiliza en las cubiertas de los barcos.
Ese blanco contrasta con la piedra volcánica y negra y con los elementos
constructivos volcánicos. En la obra de Manrique no hay formas rectas ni
ángulos, sino que todo es curvo. Esto aporta dulzura a sus construcciones. Para
él, la línea recta es agresiva, y la vegetación y el agua son importantes en
las construcciones. El cristal es otro elemento muy utilizado por César
Manrique. Le gustaba prolongar ventanas, con el fin de que el sol de Lanzarote
entre en esos espacios para disfrutar de esas panorámicas. El mejor ejemplo de
esta “ampliación de los espacios a través de los cristales” se encuentra en el
Horno-Asador de Timanfaya.
Entrada a Mirador del Río
El Mirador del Río parece formar parte del propio
acantilado, aunque está construido sobre él. Los Acantilados o Riscos de Famara
tienen 23 kilómetros
de longitud.
Isla de la
Graciosa desde el Mirador del Río
Desde ahí se ve la isla de la Graciosa y el archipiélago
de los Chinijos. “Chinijos” en guanche significa “pequeños”. La isla de la Graciosa tiene 600
habitantes y es la única habitada del archipiélago. Esta isla cuenta con cuatro
volcanes. Se encuentra a un kilómetro de longitud por el Paso del Río (de ahí
que el Mirador se llame así).
Paso del Río, desde el Mirador del Río
La Isla
de Montaña Clara pertenece a una familia de Lanzarote y se encuentra en venta;
en el momento actual se intenta vender por nueve millones de euros. El Roque
del Este fue la última isla en surgir de todo el archipiélago canario.
La isla de la
Alegranza tiene forma de ballena y se encuentra a doce
kilómetros de Lanzarote. Esta isla contiene el cráter más grande de Lanzarote,
de un kilómetro de diámetro.
Ye es el pueblo de mayor altura de Lanzarote.
Las cubiertas de las casas son planas por norma y por
necesidad. Como la isla carece de agua, tienen que aprovechar el agua de las
pocas lluvias que recibe. Por lo que las cubiertas recogían el agua que luego
depositaban en los aljibes. Los volcanes además tienen la función de embudo
gigante que almacena agua y luego se utiliza para el campo.
Lanzarote es la isla más baja de Canarias (las montañas
atraen la lluvia, en el sentido de que las nubes impactan contra ellas, lo que
ocasiona lluvia). Esa falta de lluvia en Lanzarote se suplía trayendo agua de
otras islas. En la actualidad hay potabilizadores y desalinizadoras, pero el
sabor del agua es muy fuerte y a veces puede ocasionar molestias intestinales.
Comimos en el pueblo de Haría. Es la población más
importante del norte, se ubica en el Valle de las Palmeras. Este valle tiene la
variedad de palmera llamada Phoenix Canariensis. Aunque fue traída de África,
esta variedad de palmera crece de forma natural y a veces salvaje en todas las
islas Canarias. En el pasado fue utilizada por los aborígenes de Lanzarote, que
la utilizaban como elemento de construcción (techumbres), para utensilios
domésticos (canastos para las faenas del campo) y para vestir (sombrerería).
Esta palmera, además, produce dátiles, que se comercializan. De esta palmera se
saca el licor guarapo, una especie de miel que se recoge haciendo sangrar a la
palmera; es afrodisíaco.
El pueblo de Haría es un oasis en medio del valle. Parece un
pueblo norteafricano por la profusión de palmeras, que a veces llegan incluso a
30 metros
de altura. El pueblo es una muestra de arquitectura popular, e incluso hay
casas de mayor rango, de familias que se enriquecieron en América y, al
regresar, construyeron grandes casas. En la actualidad, estas grandes casas son
museos y la mayor parte de ellas están empleadas por el Cabildo Insular. Todas
estas casas cuentan con patio interior.
Diosa Tara de la Fertilidad
En Haría hay una escultura que llama la atención. Es de
origen aborigen: Tara, la diosa de la fecundidad, que dicen que obra milagros.
La zona norte es una zona desgastada. Cerca de Haría se
encuentra Arrieta (seguro que algún colonizador de origen vascuence recayó en
esta zona poniéndole nombre al pueblo).
Interior del Jardín de Cactus
La última parada fue la que es la última obra de Manrique
(en vida): el Jardín de Cactus, construido en 1990. Se ubica entre dos pueblos,
Mala y Guatiza, y aprovecha una cantera con ceniza volcánica.
Interior del Jardín de Cactus
Tiene forma de anfiteatro romano; en bancales Manrique
coloca cactus traídos de todos los continentes. El molino de entrada corona el
Jardín de Cactus. Hay más de 2.400 variedades de cactus y unas 10.000 plantas.
Molino del Jardín de Cactus
En Mala y Guatiza se cultivan diversas variedades de cactus
que atraen a un insecto especial. Los mayas ya utilizaban en la Antigüedad un tinte de
color rojizo, casado de un cactus (del insecto que vivía en el cactus). Este
insecto es la cochinilla. Los conquistadores lo trajeron a España. El cultivo
actual de la cochinilla queda limitado a estos pueblos. El tinte de la
cochinilla es de excelente calidad y también es muy difícil recolectarlas. Las
manchas blancas junto a los cactus son agrupaciones de cochinillas.
Cactus, símbolo que Manrique colocó en el Jardín de Cactus
El tinte se usaba para teñir telas de calidad. Con la
llegada de los tintes sintéticos, la competencia es muy alta. En la actualidad,
se utiliza como colorante para las industrias farmacéutica, cosmética, de
alimentación y bebidas. Hoy se demanda de nuevo, aunque intentan diferenciarse
de marcas similares.
La cochinilla es un insecto negro que segrega una sustancia
blanca que la protege de las inclemencias del tiempo. Es un parásito que se
alimenta del cactus. Cuando se recolecta, se deja secar y segrega un líquido
que da el color rojo del tinte (muy concentrado).
En 25 minutos desde allí habíamos vuelto al hotel. Lo que vi
en el norte de la isla es quizás una de las cosas que más me gustó de
Lanzarote. Para regresar…
Islas de la
Graciosa y Alegranza desde Mirador del Río