Cuando he salido a la calle, caían pequeños copos de agua nieve y no se veía siquiera la montaña nevada del fondo. No me gusta la nieve. Y hace un frío en Ezcaray...
Luego se me ha olvidado en casa el libro, así que he cogido otro que iba a caer de un momento a otro: el último de Pérez-Reverte. Lo empezaré hoy.
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